El impacto de la Revolución Francesa en el Perú (1789-1808)

Marcos Alarcón (PUCP)

Félix Ataucure (I.E. 3052 El Técnico)

Existe consenso en asignarle a la Revolución Francesa un papel central en la historia de Occidente. Tanto es así que, de acuerdo a una división clásica, esta revolución inaugura la llamada Edad Contemporánea. No obstante, permanecen hasta la actualidad una serie de debates historiográficos en torno al carácter de esta revolución que pueden caracterizarse de la siguiente manera: si la Revolución Francesa fue en esencia una revolución política de una burguesía que derrocó un antiguo régimen feudal o si, por el contrario, fue una explosión política de demandas libertarias ante un régimen de carácter despótico más que feudal.

Más allá de estos debates, ¿cuál es la importancia de la revolución francesa? ¿Esta reside en que ella instauró la normalidad del cambio? Hasta ese momento, el cambio había sido visto como algo excepcional, efímero y casi siempre indeseable. La aceptación de la normalidad del cambio significó una transformación cultural fundamental. Así, se inaugura la idea de que un cambio político a corto plazo es inevitable y de que los sistemas políticos no son estructuras rígidas y eternas, sino que pueden cambiar eventualmente. Se consolida progresivamente la idea de que el cambio político constante a corto plazo es inevitable, lo que permite el surgimiento de tres instituciones como expresión y respuesta a esta novedad: las ideologías, las ciencias sociales y los movimientos políticos.

La Revolución Francesa estremeció a Europa y a sus colonias desde su inicio. Y el virreinato del Perú, perteneciente al imperio español en aquel momento, no se mantuvo al margen de las noticias y rumores que se suscitaron a lo largo de mundo. Los pobladores de aquella época se mostraron sumamente interesados por conocer lo que acontecía en Europa. No era una cuestión de menor importancia, pues lo sucedido en Francia, considerada hasta ese momento el paradigma cultural de la época, iba en contra de los principios que regían entonces la vida política y social de las monarquías absolutistas europeas y sus colonias ultramarinas.

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“Prise de la Bastille” de  Jean-Pierre Houël

Las noticias: su circulación y difusión en el período colonial tardío

En Europa, la reacción de las autoridades fue de horror y suma precaución ante la posible propagación del virus revolucionario francés. Por ello, se puso en marcha una serie de medidas para evitar la difusión de noticias. El principal de ellos fue la censura y el control de la información. En el caso peruano, la Inquisición tuvo un papel importante en esto. Ella era la que debía evitar las lecturas de textos prohibidos, así como juzgar a aquellos que simpatizaran con los ideales de la revolución. Por esos años tuvo lugar una actitud de xenofobia frente a los franceses residentes en el virreinato. Muchos de ellos estuvieron bajo el ojo público y algunos terminaron deportados.

No obstante lo mencionado, las enormes distancias y la demora en las comunicaciones, las noticias de lo sucedido en Francia en 1789 circularon desde un primer momento en estos territorios. Un primer soporte informativo fue la prensa, que surge en el Perú a comienzos de la década de 1790. Este medio sirvió como un instrumento de propaganda política de la élite de aquel momento. Desde sus páginas se condenó la Revolución.

Fueron dos los diarios que informaron sobre el suceso en particular. El primero, el Mercurio Peruano, un órgano dirigido por criollos ilustrados que contaba con el apoyo del gobierno virreinal;  a través de sus páginas se ofreció un aspecto sumamente negativo de la revolución. El segundo, la Gaceta de Lima, fue un diario que surgió desde las esferas del gobierno virreinal con la expresa misión de informar sobre los sucesos revolucionarios. A pesar del control del gobierno detrás de estos medios informativos, el público, compuesto no solo por aquellos que sabían leer sino también por aquellos que por canales alternativos a la lectura directa podían acceder a la información contenida en los diarios, pudieron enterarse a través de sus páginas de los principales sucesos y personajes de la trama revolucionaria.

Un segundo soporte informativo, también expuesto a la censura, fueron los textos escritos como libros, folletos, pasquines y cartas. Los dos primeros circularon muy pronto en el Perú. Si bien los libros sobre la revolución que circularon fueron pocos, el número de folletos favorables a ella fue mayor. Estos últimos solían contener información muy breve y puntual, como por ejemplo la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. Por otro lado, los pasquines fueron un medio de expresión favorable a la revolución. Consistían en pequeñas papeletas con textos anónimos breves, en verso o en prosa, mediante los cuales se manifestaba la opinión favorable a la revolución. Eran colocados, a espaldas de la autoridad, en los principales puntos de la ciudad. Unos ejemplos de ellos son: “Qué haces ciudad que no procuras tu libertad”, “Viva la Francia y viva la libertad”, “Prevalezca por siempre el gran Dios, Viva la libertad francesa y muera la tiranía española”. Las cartas fueron antaño un importante medio de comunicación. Estas eran intercambiadas entre amigos, familiares, agentes reales, que se encontraban en distintas partes del imperio español. Por ello, su carácter más inmediato. A través de ella fue que se tuvo noticia por primera vez de lo sucedido en Francia.

Por último, un tercer canal de difusión y circulación de información fue la oralidad, lo gestual y simbólico. Por medio de los procesos judiciales de la época, es posible percibir la importancia que tuvo la oralidad en la circulación del evento revolucionario. No debemos olvidar que la mayoría de la población en Lima a fines del siglo XVIII era analfabeta, pero no por ella ajena a los diversos canales de información existentes. Así, las fondas, las pulperías, los cafés, las chinganas, el ámbito doméstico, se convirtieron en espacios de rica discusión e intercambio de ideas e información en el período que hemos mencionado. El poder político y religioso también se valdrá de la oralidad, por ejemplo, a través de la proclama de bandos por medio de pregoneros en los diversos poblados del virreinato. También, el púlpito será utilizado, por medio de los sermones, como un espacio para poner en cuestionamiento la Revolución Francesa y mantener el orden social y político locales.

 

Conclusiones

Como se ha mostrado, las noticias de la Revolución Francesa circularon desde temprano en el virreinato del Perú, pese a los intentos iniciales por implantar una política de censura desde la metrópoli española. Para ello, tanto los que estuvieron a favor de ella como los que estuvieron en contra, se valieron de diversos medios de difusión de la información. Esta revolución despertó vívidos temores en la élite local, pues lo realizado por este movimiento iba en contra de los principios legitimadores del orden social y político. No es casualidad que, en esta coyuntura, se active el recuerdo de la rebelión de Tupac Amaru y de las consecuencias de la movilización de la población campesina. La Revolución Francesa contribuyó a que la élite limeña fuera más renuente a la idea de la independencia por temor a una inversión radical del orden social.

Sin embargo, la Revolución Francesa tuvo un impacto particular para las colonias americanas de España. Ella dio pie que años después pueda desestabilizarse políticamente la metrópoli española a partir de la guerra contra Francia y la invasión napoleónica a España, favoreciendo de esta manera el accionar político de los movimientos independentista en América.

 

Bibliografía

Flores Galindo, Alberto (1991). La ciudad sumergida: aristocracia y plebe en Lima, 1760-1830. Segunda edición. Lima: Horizonte.

Rosas Lauro, Claudia (2007). Del trono a la guillotina: el impacto de la Revolución Francesa en el Perú (1789-1808). Lima: IFEA / PUCP.

Rosas Lauro, Claudia y José Ragas (2008). Marianne dans les Andes: l´impect des révolutions françaisesau Pérou, 1787-1967= Marianne en los Andes: el impacto de las revoluciones francesas en el Perú, 1789-1968. París: Mare & Martin.

Wallerstein, Immanuel (2004). Impensar las Ciencias Sociales. México: Siglo Veintiuno.

 

 

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4 comentarios

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  • Encantado Información de gran importancia diría trascendental en la educación peruana debiera ser incluída en su totalidad en la etapa escolar sin enajenar el evento y sus consecuencias directas.

  • JOSÉ GABRIEL CONDORCANQUI TUPAC
    AMARU II FUE EL PRIMERO EN ABOLIR
    LA ESCLAVITUD EN EL MUNDO Y
    ENGENDRÓ LA REVOLUCIÓN FRANCESA
    Dr. Godofredo Arauzo

    Para adquirir identidad nacional hay que conocer nuestra historia; conocemos la historia oficial más no la historia real, que empieza a reescribirse El 4 de Noviembre de 1780 se inició la revolución de José Gabriel Condorcanqui Noguera Túpac Amaru II con el apresamiento y posterior ejecución del corregidor sanguinario Antonio de Arriaga; que resquebrajó los cimientos del imperio español en las Indias y trazó el camino de la independencia de América Latina.

    En nuestra patria, PERÜ, José Gabriel Cordorcanqui Tupac Amaru II fue el primero en abolir la esclavitud en el mundo el 16-11-1780 en el Santuario de Tungasuca. En la abolición de la esclavitud eatá sintetizado la igualdad, fraternidad y libertad de la revolución francesa. y como tal engendró la Revolución Francesa. En Estados Unidos abolió la esclavitud Abraham Lincoln en 1863 y en Perú, Ramón Castilla en 1854. 83 años y 74 años respectivamente después que abolió Tupac Amaru Por derecho histórico y de justicia a Túpac Amaru II debe reconocerse la paternidad de la abolición de la esclavitud del mundo y Perú y que engendró la Revolución Francesa, sirvió de estímulo e inspiración para la redacción de las obras de Juan Pablo Vizcardo y Guzman, Pablo de Olavide; como así mismo sirvió de inspiración a San Martín para la liberación de Argentina, Chile y Perú y es el primer precursor de la emancipación de América Latina. Personalidades contemporáneas le comparan con Cromwel, Robespier y Jorge Washington. Era persona hábil e instruida; doctor en derecho canónico, teología y civil, con cultura política, políglota,: dominaba el castellano, latín, quechua. aymara y otros dialectos. Su cultura se aprecia en el oficio que le envía a Areche el 5 de Marzo de 1781 en un párrafo escribe: ” Un humilde joven pastor rústico con el palo, la honda y la providencia divina libertó al infeliz pueblo de Israel, del poder de Goliat y Faraón; la razón fue las lágrimas de estos pobres cautivos dieran tales voces de compasión, pidiendo justicia al cielo, que después de cientos de años salieron de su martirio y tormento para la tierra de promisión; más ¡ ay¡ que al fin lograron sus deseos, aunque con tanto sufrimiento y llanto¡.. Más nosotros infelices indios, con más suspiros y lágrimas que ellos, en tantos siglos no hemos podido conseguir algún alivio; será la razón porque el Faraón que nos persigue, maltrata y hostiliza no es uno sólo, sino muchos, tan inicuos y de corazones tan depravados como son los corregidores, sus tenientes, cobradores y demás corchetes. hombres diabólicos y perversos, que presumo que nacieron del lúgubre caos infernal y se sustentaron de los pechos de arpías más ingratas, por ser tan impíos, crueles y tiranos; a los Nerones y Atilas, de quienes la historia refiere sus iniquidades y de sólo oir se estremecen los cuerpos y lloran los corazones”.
    Se movilizaba sobre un caballo blanco son su séquito y capellán y en los pueblos era recibido. por los curas con capa de coro; cruz alta y palio..La preparación de la rebelión duró cerca de 10 años, movilizó más de 100, 000 soldados en una extensión de más de 1,500 kilómetros; se movilizaban las personas con pasaportes o salvoconductos otorgados por su lugarteniente y esposa Micaela Bastidas y su apelativo familiar era CHEPE. La respuesta a Areche, su encarnizado torturador:” Tú por opresor y yo por evitarlo, merecemos la muerte” sintetiza su personalidad. Antonio de Areche le hizo justicia al informar al Ministro de Indias el 30 de Abril de 1781: ” Es de un espíritu y naturaleza muy robusta y de una serenidad imponderable” . Contestaba a sus verdugos: “Que no diría a nadie la verdad, aunque le sacasen la carne a pedazos”: cumplió su palabra.
    Los objetivos de la revolución de Tupac Amaru II no tenía la finalidad de anexar territorios sino era eminentemente social y económico: abolir la esclavitud, la mita, los repartimientos, obrajes, la desaparición de los corregidores; en síntesis, anticolonial, antiesclavista y antifeudal, único en el mundo. En el lugar donde firmó Tupac Amaru II la abolición de la esclavitud debe levantarse un altar antiesclavista, debe corregirse la omisión histórica de no reconoer que fue el primero en abolir la esclavitud en el mundo y en el Perú, considerarle primer precursor de la independencia de América Latina y padre de la revolución francesa. Más tarde que nunca se hará realidad.
    Las metas de este movimiento siguen vigentes; terminará cuando tengamos un gobierno que trabaje por el desarrollo de los peruanos, ningún niño duerma sin comer un pan en el día:y no muera de hambre en el mundo un niño cada 5 segundos: exista justicia.
    La gloria de José Gabriel seguirá creciendo como crece la sombra cuando el sol declina.
    1. Lewin B. La Rebelión de Túpac Amaru, 1957,
    2. Valcárcel CD. Túpac Amaru, 1970,
    3. Hernández R. Precursor y Rebelde Túpac Amaru, 1969
    4. Bonilla J. La Revolución de Túpac Amaru, 1971,
    5. Valcárcel CD. La Revolución de Túpac Amaru, 1973,
    6. Sivirichi A. La Revolución Social de los Tupac Amaru, 1979,
    7 Vega JJ. José Gabriel Túpac Amaru, 1969
    Email: godo_ara@hotmail.com

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