“Una sociedad con jóvenes apolíticos está dormida”

La República

Sabado, 27 de julio de 2013
Henry Pease Profesor, director de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP.
Henry Pease Profesor, director de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP.
Enrique Patriau.

Usted era congresista de oposición en los noventa, cuando las protestas universitarias contra Fujimori. Hoy los jóvenes salen de nuevo a marchar.

Y eso demuestra que los jóvenes toman la iniciativa en política. Una sociedad en la que los jóvenes son apolíticos está dormida, caída. Pero la política no es solamente salir a marchar cuando hay un escándalo. La política es pensar problemas, debatir caminos, analizar. Que no se quede en lo superficial, que no se abandone porque te cansaste de marchar porque tus pies se desgastaron.

Pero al menos ya es un inicio.

Desde luego, lo que pasa en estos días a mí me alegra, me entusiasma. Lo curioso es que el Tribunal Constitucional (TC) haya sido, dos veces, el que haya despabilado a los jóvenes. Con Fujimori fue igual. Lo importante es que esa capacidad de indignación se convierta en decisión de hacer política, estudiarla y entenderla como servicio. No es un juego de vedette, de coquetería.

Pero en esas marchas, muchos no quieren saber nada con los políticos. La profesión del político debe ser la peor considerada en el Perú.

(Risas). Eso pasa en muchas partes. Lo que acaba de ocurrir acá con el TC acaba de pasar en España, donde han descubierto que el presidente del tribunal era militante del Partido Popular, en el gobierno. No han salido los españoles a gritar por eso porque tienen cosas más urgentes de qué quejarse.

¿Nuestros políticos son tan malos en serio?

No es un problema de bondad o maldad. En todo Parlamento hay buenos y malos congresistas, yo he visto muchas cosas que hoy escandalizan. Lo que ocurre es que años atrás la mayoría de gente no tenía ni idea de lo que se hacía. El Parlamento ni siquiera funcionaba todo el año. Sí, los políticos tienen mala fama y eso tiene que ver con la sociedad mediática, porque es suicida no buscar la transparencia. Se arma escándalo con mucha facilidad.

Me habla de la sociedad mediática. Las nuevas tecnologías han ayudado a la movilización de los jóvenes.

Se han vuelto importantes en la superficie de la política. Son claves para una movilización, para la reacción de estos días, pero, algo fundamental, no reemplazan la formación. Esta es una sociedad mediática, en la que aquello que no se ve no existe. El análisis abstracto es cada vez más difícil porque la gente no está formada para eso. ¿En cuánto tiempo se lee un diario hoy, en cuánto se leía antes? ¿Qué vemos en los noticieros de acá?

Usted tuitea de vez en cuando.

El Twitter te manda un mensajito, no un análisis. Antes se analizaba más. Y antes se forzaba a leer más. No encuentro reemplazo a la lectura. Ojo, yo leo mejor en la computadora. Es un tema de costumbre, no de plataforma.

Ahí le veo un Ipad.

Y ahí escribí parte de mi último libro, La política en el Perú del siglo XX.

Ahora es un profesor a tiempo completo. ¿No extraña el cargo público?

No, más bien extraño hacer cosas. El cargo que más me ha gustado no es el de presidente del Congreso, que ha sido el más alto, sino el de teniente alcalde de Lima, con Alfonso Barrantes. Porque en esa época trabajábamos codo a codo con la gente. A mí ser un político nunca me aisló de la gente.

¿Por qué no extraña ocupar un cargo público?

Porque siempre estoy contento con lo que hago. Yo he hecho dos cosas en la vida, ser político y ser investigador, y ahora me dedico a la investigación. Si me dijeran ahora: cambia la universidad por algún cargo, diría no. Pero hubo otros años en que la universidad estaba aburrida. La vida académica también tiene sus altibajos, es a veces muy lineal. Y uno tiene que romper la linealidad.

¿Que se haya dejado la barba blanca tiene alguna relación con su perfil de investigador a tiempo completo?

¿Usted también? Todos mis alumnos se meten con mi barba.  La verdad es que es algo que me demandaba mi nieto, antropólogo y músico casi a tiempo completo. Él siempre me dijo que tenía que usar barba. Un día entró y me dijo: “¿Ves? Así es como te tienes que quedar, te lo dije”. Primero pensé que no le haría caso. Aunque me siento más viejo con la barba que sin ella. Una cosa es dejarse la barba a tu edad y otra a los 68.

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