El Diseño Instruccional por Competencias en la Educación Superior Universitaria

El diseño instruccional y la tecnología educativa fue conocida ampliamente, como aspectos esenciales dentro de la planeación de la enseñanza-aprendizaje, durante las décadas del 60 y 70 del pasado siglo. La psicología que la llevó a encumbrarse dentro del ámbito educativo fue el enfoque conductista, que enfatizó la organización de programas cuidadosamente diseñados y presentados de forma secuencial para estimular el cambio de respuestas en los estudiantes, utilizando los principios de repetición y refuerzo de la conducta. El diseño instruccional y la tecnología educativa fue conocida ampliamente, como aspectos esenciales dentro de la planeación de la enseñanza-aprendizaje, durante las décadas del 60 y 70 del pasado siglo. La psicología que la llevó a encumbrarse dentro del ámbito educativo fue el enfoque conductista, que enfatizó la organización de programas cuidadosamente diseñados y presentados de forma secuencial para estimular el cambio de respuestas en los estudiantes, utilizando los principios de repetición y refuerzo de la conducta.

Si bien la “enseñanza programada” respondió a los retos de ese tiempo; posteriormente con el cambio de los postulados pedagógicos, el diseño instruccional fue cambiando también sus enfoques. Hoy en día la pedagogía tiene un fuerte influencia de la psicología cognoscitiva y el constructivismo; en consecuencia, el diseño instruccional ha concentrado su objetivo en la planificación y organización de la acción educativa para que los estudiantes procesen la información y construyan sus propios conocimientos.

Elementos esenciales dentro de este procesamiento del aprendiz son: el aprendizaje a través del descubrimiento, el desarrollo de la capacidad para resolver problemas, el pensamiento crítico, y la creatividad de los sujetos; así como el diseño de una currícula flexible e incitadora que busque el desarrollo de, competencias, capacidades, y actitudes, en los estudiantes; vinculados con el contexto local y mundial.

El diseño instruccional contemporáneo considera variables tanto externas (la sociedad y el contexto inmediato donde se desenvuelve el aprendiz) como variables internas, que integran aspectos encubiertos de procesamiento de información, así como manifestaciones comportamentales a nivel de desempeño del sujeto.

Es en este sentido, que hoy se habla de “diseño instruccional por competencias”, en la medida que se busca identificar, qué competencias orientarán la labor educativa, cómo se organizará el currículo y qué estrategias enseñanza se utilizarán, así como qué metodologías de evaluación se aplicarán. Todo esto dentro de una planificación previa que incorpora la “tecnología educativa” que está vinculado a la creación de “nuevos ambientes de aprendizaje” a través del reciente desarrollo de las “tecnologías de información y comunicación” (TICs). Lo central es comprender que el diseño instruccional contemporáneo facilita una serie de metodologías y estrategias que no pierde la perspectiva del protagonismo del estudiante que procesa y construye el conocimiento, dentro de un contexto global.

El reto de la educación superior universitaria:
En los últimos años, dentro del contexto de la globalización y la sociedad del conocimiento, ha surgido dentro del sistema universitario peruano la necesidad de ingresar a la cultura de la autoevaluación y la acreditación de la educación superior.

Hoy se presenta como referente al Proyecto “Tunning América Latina” que propone la internacionalización de la educación superior, como un reto que implica analizar la oferta académica, los perfiles profesionales, los programas de investigación, la evaluación, y la acreditación del programa profesional. Así como colocar en la práctica el “Enfoque por Competencias”, entendida como el desarrollo de capacidades del estudiante, a través del logro de un perfil aptitudinal múltiple y complejo, vinculado inevitablemente con el mundo social y laboral.

El enfoque por competencias:
El concepto de “competencias” no es nuevo, se ha utilizado como competencias de egreso, de educación primaria, secundaria, competencias de ingreso a la universidad, perfil profesional como competencias de egreso de una carrera profesional determinada, etc. Sin embargo, hay que reconocer que por ser un concepto ambiguo, múltiple, y complejo, puede llevar a la confusión; por tanto es un riesgo su aplicación sobre todo cuando se presenta con nuevas connotaciones dentro del ámbito educativo.

Un aporte importante es el del educador español Martiniano Román , quien considera que debemos conceptualizar a la “competencia” de acuerdo al contexto de la sociedad del conocimiento. Esta se entiende como:

Una adecuada integración de los siguientes elementos: capacidades (herramientas mentales) y valores (actitudes), contenidos (formas de saber), y métodos (habilidades como formas de hacer); donde el contenido y el método son medios para desarrollar capacidades y valores, tanto profesionales como educativos (para la vida).

De esta manera se ingresa a lo que subyace y fundamenta el comportamiento humano, los fenómenos psíquicos como un mapa representacional de carácter subjetivo que procesa la información y se manifiesta en cierta forma en el comportamiento. Este último, es a su vez, un resultado o un producto de las capacidades y valores, que tienen un carácter interno y subjetivo.

No obstante, Es un enfoque (no un modelo) pedagógico que se orienta al proceso de aprendizaje – enseñanza, y que enfatiza el desempeño “idóneo” y la “autorrealización”, como metas del aprendizaje del estudiante, y que tiene las siguientes características específicas .

CARACTERÍSTICAS DE LAS COMPETENCIAS:

– Parte del aprendizaje significativo (tanto los contenidos representacionales, como el abordaje –saber hacer- con un espíritu abierto, contextualizador, y flexible, dejando de lado los esquemas rígidos y preconcebidos).
– Se orienta a la formación humana integral
– Integra la teoría con la práctica
– Promueve la continuidad entre todos los niveles educativos, y los procesos laborales, y de convivencia.
– Fomenta la construcción del aprendizaje autónomo.
– Orienta la formación y fortalecimiento del proyecto ético de vida (planeación consciente e intencional que realiza una persona con el fin de dirigir y proyectar su vida en los diferentes campos del desarrollo humano).
– Permite la organización curricular en base a proyectos y problemas

Lo nuclear de una competencia es el concepto de “capacidad” (y de “valor”). Esta se desarrolla por “contenidos” (formas de saber) y métodos (formas de hacer). A las “capacidades” debemos considerarlas como un fin a lograr; mientras que los contenidos y métodos, se constituyen en el medio a través del cual se logran los primeros.

Resumiendo, para nosotros el concepto de competencia consta de:

Capacidades + Valores + Contenidos + Métodos = Competencia

Dentro del conjunto de estos elementos que especifican la competencia, se debe dar énfasis al propósito del aprendizaje, que es buscar el desarrollo de capacidades y valores en los estudiantes; a través de metodologías participativas y constructivas del conocimiento y aprendizaje.

Es evidente que las “estrategias de enseñanza” contemporáneas han cambiado radicalmente. Si anteriormente el docente era el protagonista principal y además transmitía sus conocimientos a través de la palabra, el ejemplo vivo, y medios técnicos tan sencillos como la “tiza y la pizarra” . Hoy en día se enfatiza las “estrategias de aprendizaje” porque los protagonistas principales son los estudiantes. Además, el docente tiene que desarrollar habilidades que implemente actividades secuenciales de carácter interactivo y cooperativo, dinámicas grupales que ayuden a la resolución de problemas por parte de los estudiantes, comunicación de ideas esenciales en la comprensión de un tema o fenómeno determinado, presentación de reactivos que fomenten el análisis y la acción. Lo central es comprender que estos aspectos descriptos como un conjunto de métodos y estrategias, están subordinados al logro de las competencias. Así como los contenidos se constituyen en medios para lograr tal fin. Porque lo importante no es memorizar un conjunto de conceptos sino desarrollar habilidades mentales, o capacidades, y actitudes (valores) para la vida y para el desempeño profesional.

De este modo los métodos (estrategias de aprendizaje) no son fines sino medios, así como los contenidos son medios, para conseguir las capacidades y por ende las competencias. Esto es lo esencial, para ubicarnos en la sociedad del conocimiento.

Implicancias respecto al perfil profesional de la carrera:
Si consideramos los tres ejes centrales de las competencias, bien planteados por el psicólogo colombiano Sergio Tobón (2008) : (1) las demandas del mercado laboral-empresarial-profesional (2) los requerimientos de la sociedad, y (3) la gestión de la autorrealización humana desde la construcción y el afianzamiento del proyecto ético de vida. El “perfil profesional de la carrera” tiene que expresar estos tres ejes en un conjunto de competencias que lo asemejen por una parte y por otra, la diferencie de otras profesiones.

En ese sentido, un “perfil profesional” es el “perfil de salida” del programa profesional, y estará constituido por un conjunto de competencias en cuyo trasfondo se encuentran: las capacidades y valores (actitudes); que han sido adquiridos por medio de: contenidos y métodos (habilidades) al egresar de un programa profesional determinado, y además es válido para la vida personal y profesional.

Es útil conocer aquí que existen diferencias entre “competencias genéricas”, que son comunes a varias ocupaciones o profesiones , y las “competencias específicas” que son propias de una determinada profesión. El perfil profesional debe expresar esta diferencia.

La programación de la currícula de aprendizaje:
La programación curricular de cada materia de la carrera profesional debe considerar como eje central tanto las competencias genéricas como específicas, para enunciar de manera operacional las “capacidades” y “destrezas”, por un lado y los “valores” y “actitudes” por otro; como metas del trabajo educativo, que van a apoyar el perfil profesional.

Esta construcción curricular se complementa con el planteamiento de “contenidos significativos” y “estrategias de aprendizaje”, como medios para lograr los fines o las metas educativas.

Finalmente, es importante reconocer que no hay una sola forma de abordar y diseñar la currícula por competencias. Pero lo que sí es necesario comprender que, antes que los contenidos (característica de la educación tradicional de tipo cognoscitiva), se encuentran las competencias, vinculadas a las capacidades, destrezas, valores, y actitudes, que se constituyen en fines educativos.

Por otro lado, se tiene que llegar a la convicción que es necesario diseñar y planificar el proceso de aprendizaje, que está vinculado inevitablemente con el perfil profesional de la carrera. Estas competencias deben reflejar la relación existente entre universidad, sociedad, e individuo, y no sólo los requerimientos del mercado, como se satanizó en algún momento. La concepción contemporánea de competencia dentro del ámbito educativo tiene este significado, la autorrealización del individuo que se educa en la universidad para el desarrollo de su identidad y su ética personal, y que a su vez transforma la sociedad local vista desde un plano global.

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