Vizcarra es corrupto

[Visto: 38 veces]

Luego del decenio fujimorista hubieron muchos partidarios que se autodenominaron el “fujimorismo”: un intrínseco culto al patriarca de la familia Fujimori que ciega todo viso de normalidad de juzgamiento adecuado entre lo bueno o malo. Cuando Hitler estaba en el poder del Tercer Reich los alemanes lo adoraban: su imagen se había convertido en lo más cercano a un dios pagano, un ser todopoderoso que establece los caminos a la hegemonía del mundo. Hugo Chávez se volvió un mito, su figura se estableció en la retina de cuanto simpatizante falso o real haya tenido durante su vida y se convirtió en el líder natural de una revolución venezolana con los resultados que ya sabemos.

Fuente: El Periódico

¿Qué tienen en común Alberto Fujimori, Adolf Hitler y Hugo Chávez? No son sus tendencias políticas, ni las personas que mataron indirectamente. Es ese culto al líder, una necesidad de glorificar a alguien, algo innato dentro de un imaginario que corresponde a una podredumbre moral, social e íntima. Un miedo natural al accionar de estos que sólo se correspondía a más culto, un silencio mudo sin mayor opción. Quien se levantaba contra Fujimori era acusado de terrorismo, contra Hitler era asesinado y contra Chávez era desaparecido. No había escapatoria y, entonces, ¿qué estamos viviendo en el Perú?

Nadie desaparece por decir cosas contra el líder, nadie muere por hacerlo, nadie lo hace, ¿pero algún canal de noticias se atreve a compartir las aseveraciones de colaboradores eficaces o de instituciones confiables en contra de Vizcarra en horario estelar? No. Entonces, ¿qué tipo de amedrentación es esta?

Cuando Keiko Fujimori era procesada por el delito de haber recibido dinero mal habido a través de su ceremonia de cócteles hace unos años, y terminó en prisión preventiva durante el año 2018 y 2019, muchos keikistas señalaban que Vizcarra pagaba a los medios para señalar a su lideresa y hacer que su protección ante sus juicios sea cada vez más imposible. El poder del dinero lograba que los medios centrasen todo su poder informativo en contra de la figura central del partido de oposición; al margen de todo, tiene algún sentido que esto suceda. Pero si nos alineamos a esta figura, ¿qué está pasando ahora?

Fuente: El Peruano

La semana pasada nos despertamos con la noticia de que Vizcarra habría recibido una coima para favorecer a la empresa Obrainsa en una litigación para obtener la obra Lomas de Ilo. Esto habría llenado su cuenta en más de un millón de soles que le fueron entregados en un sobre manila en las instalaciones de la empresa en San Isidro. A las 8 de la mañana un equipo de prensa fue a buscar a una de las piezas clave de este caso: un conserje que habría manejado la cantidad de dinero sin saber que era para actos ilegales; a fin de cuentas, era el 2014 y nadie sabía quién era ese alto señor de tez trigueña y de anteojos oscuros. Él asistió a dos programas, uno que tiene fama de “ser servicial al régimen”, según señalan los fujimoristas-keikistas-apristas, y otro que tiene fama de “inventarle cualquier cosa al jefe de estado para desestabilizar al gobierno”, según señalan los acérrimos pseudo-seguidores del gobierno a quienes llamaré “vizcarristas”. Al César lo que es del César, Vizcarra fue superior a cualquiera de las dos periodistas y se llevó por delante todo cuestionamiento que las señoras le hicieron. Inclusive la entrevista con la periodista anti-Vizcarra fue comparado con un té de tías y celebrado ampliamente con bombos y platillos de victoria vizcarrista. Muchos periodistas son fieles a Vizcarra y lo hicieron notar tras las dos entrevistas a través de sus Twitter. Pero lo que recalcaban eran dos conclusiones rápidas del discurso del Presidente de la República: que él no lo había gestionado, que había sido la UNOPS y que el colaborador se había tardado dos años en dar su versión.

Fuente: Infórmate Perú

En el congreso, como ya es habitual, se rumoreó de una vacancia pero las bancadas concertaron en darle más tiempo para realizar mayores investigaciones. Lo rumoreado se había convertido en prácticamente nada. En otros casos, como el de Keiko Fujimori, revelaciones como estas fueron un revuelo periodístico de días. El revuelo del caso Obrainsa en televisión nacional fue de escasos minutos. ¿Será que el keikismo tenía razón? ¿Será que el dinero puede más que la información apropiada?

No es por nada, pero da mucho más que pensar un momento más reciente: la UNOPS, la Organización de Proyectos para las Naciones Unidas que evidentemente no tiene ni una intención de desestabilizar el gobierno peruano y no posee ninguna filiación política perucha, ha desmentido a Vizcarra. Se me hace imposible que las Naciones Unidas quieran mentir o decir algo que es falso, en consecuencia, Vizcarra es un mentiroso. ¿Cuánta fue la cobertura periodística de este suceso? Un segundo, encima mal hablado y sin la relevancia debida en el peor horario sabatino posible: 7 am.

Fuente: Twitter de Mario Mantilla

Pero vayamos más allá, ¿por qué un colaborador no diría algo en más de dos años? Los periodistas se escudarán en esto como si la vida dependiese de ello. Es lo mismo que preguntar porqué un delincuente no quiere confirmar su delito: por miedo. No hay otra razón, si yo quiero ayudar y quiero decir algo que sé que es malo, lo haré cuando esté seguro que puedo hacerlo sin salir dañado. Quizá, y sólo quizá, le tomó dos años al colaborador ratificar que la fiscalía le iba a dar esa protección que él necesitaba. El periodismo hace una defensa tan triste de un corrupto más cuando defiende que las personas que sufren vejaciones tengan toda la vida para dar confesión de estos. El miedo es fuerte, deberían saberlo.

He notado que ahora existe un nuevo grupo de culto al líder, el vizcarrismo, que se está asomando desde la nada y que quiere a toda costa proteger a un NN de la política peruana que por traiciones particulares se asomó al panorama nacional: un moqueguano con sed de poder que ha tomado la política de encuentro y que Obrainsa será su condena y la puerta al iceberg que pronto descubriremos. Vizcarra es, finalmente, un corrupto luchando contra la corrupción. Saque sus propias conclusiones sobre los últimos dos años.

Fuente: Ojo Público

Puntuación: 5 / Votos: 2

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *