Cuando resbalo de la silla

y la única forma de volver es escribiendo

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I don’t dance… sorry, write

¿Has visto HSM2, cuando Chad canta “I don’t dance” y literal hace una coreografía mientras juega baseball? ¿a quién chucha se le ocurrió eso? Ya. Ahora me indigno, pero esas cosas pasan en la vida real. No me he puesto… Continua leyendo →

Hay besos

Que te quitan el aire. Que te dejan helada. Que te llenan la vida. Que te dejan sin nada. Hay de esos que no recuerdas, y otros que mueres por volver a sentir. Hay uno tan áspero que te marca… Continua leyendo →

Dime que sí (pendiente)

Han pasado tres semanas desde la última vez que pude verle. Es que ya no puedo, no me lo permito más. No toleraría hablarle y quedar en el aire. No soportaría verle y que pase de largo. No aguantaría extender… Continua leyendo →

La noche más oscura

El lugar más apagado de la ciudad, el único poste de luz en toda la avenida. La noche más fría, sin saber dónde me encuentro. Hay alguien a veces, tu brazo apretándome, a veces me hace feliz. -Que no, que… Continua leyendo →

The one I love

-¿Me amas? Amor a qué, amor de qué. Son ganas de pellizcarle el costado, sobre el muslo, el cosquilleo inminente producto de la vibración de sus piernas. Es el sueño de no despertar cuando se duerme con él. La melancolía… Continua leyendo →

Déjame que te diga otra vez

Que te quiero, te quiero, te quiero, y no hago otra cosa que pensar en ti.

De verdad

Danza el aserrín, pequeñas partículas de polvo atraviesan la habitación y terminan siempre sobre la pequeña nariz de Pinoccio y brillan bajo el iluminado agujero del techo, dibujando criaturas multicolores. Cuatro paredes lo suficientemente separadas como para ser una cocina,… Continua leyendo →

Vieja amiga

La esquina apagada de la habitación menor le provocaba un tenue cosquilleo sobre su espina dorsal. Nadie se había atrevido antes a buscar algo en aquel rinconcito. Él no sería el primero. Giró hacia esa persona que lo observaba desde… Continua leyendo →

Efecto lapo (retardado)

La luna salió de a pocos y flotaba oscilante en mi anochecer. En realidad no sé, solo lo sentí. Mi anochecer eran mis ojos entre húmedos y cerrados. Mis estrellas, las pelusas de su polo a rayas. La luna era… Continua leyendo →

La persona incorrecta

-¿Y qué si has amado a la persona incorrecta todo este tiempo?- el que no debe ser nombrado aprovechó mi descuido para clavar su varita en mi brazo izquierdo, quizás era mi fin ya, todo era menos claro, aun así… Continua leyendo →

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