Muchas gracias, perro, porque después de ti me quedó claro como NO quiero que me traten, y como NO quiero que sea una futura relación sentimental. Porque después de procesar y escribirnos esto, jamás volvería a estar con alguien como tú. Porque ahora me quiero y quiero cada parte de mí, lágrimas, tristezas y dramas incluidos. Porque ya no vivo con vergüenza.  Porque ahora voy a terapia no para madurar y ser mejor para ti, sino para sanarme y conocerme más. Porque ahora me permito sentir sin temor a lo que van a decir los demás, sin temor al castigo y al rechazo. Porque sé quién soy, y sé que soy muy valiosa. Porque nada de eso habría pasado, si no me dejabas ese día. Gracias porque perderte fue lo mejor que me pasó en la vida. Sé que encontraste a alguien más, y espero que por fin sea alguien con quien te entiendas bien, compatible contigo. Yo también siempre te voy a querer, como te respondí en nuestra despedida n° 2, y siempre voy a querer que estés bien. Chao, cuídate mucho y abrígate, que hace frío.

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