Cuando resbalo de la silla

y la única forma de volver es escribiendo

Atemporalidades

En el cielo muerto, mi nombre mal escrito desconectado de sí, difuminado sobre el papel una línea perfecta que se atenúa infinita y nunca encuentra luz Comillas Respuestas Puntos suspensivos Falanges Pestañas Jugo biliar Cicatrices Ahogada por falta de agua,… Continua leyendo →

Es amor lo que sangra (explícito)

El domingo me desperté con ganas de toser, muchas ganas de toser, cuando llegué al caño del baño, lo bañé de rojo sangre. Nunca me había pasado, entonces como cualquier persona normal haría, llamé a emergencias. Vino una ambulancia, que… Continua leyendo →

La cadena y la gente que te rompe

Que te vas, a veces. Que me quedo sola. Que no aguanto la soledad. Que sé perfectamente que no eres para mí y no hago nada al respecto. Que tengo miedo. Que me veo atada de manos. Que la cadena… Continua leyendo →

El cierre que nuestra ruptura merece, pero no el que necesita (como Batman… así no era creo) (parte VI)

Muchas gracias, perro, porque después de ti me quedó claro como NO quiero que me traten, y como NO quiero que sea una futura relación sentimental. Porque después de procesar y escribirnos esto, jamás volvería a estar con alguien como… Continua leyendo →

Mi perro no va a venir a decirme qué hacer (parte V)

Nunca le dije perro por puto, confiaba bastante en su fidelidad. Le decía perro, pues porque parecía un perro, todo flaco y larguirucho, era todo un Galgo. Gracias, perro, porque compartimos cosas tan pequeñas y preciosas el tiempo que estuvimos… Continua leyendo →

Las despedidas no siempre son (tan) tristes (parte IV)

Nunca me imaginé lo que vino después. La vida me ha empujado en el mejor momento, y desde que te fuiste, me alejaste y me quedé llorando-te, me ha pasado lo mejor del mundo. He vivido mil cosas que jamás… Continua leyendo →

La llorona (parte III)

Nunca he pensado más en tatuarme como ahora, pero no sé qué, el otro día vi que entrevistaban a Aron Piper y le preguntaban por el ojo llorando que tiene tatuado, y él dijo que era por lo mucho que… Continua leyendo →

Me despido de ti, pero es para mí (parte II)

Nunca pude decirte adiós como habría querido. La primera vez, me hiciste llorar y suplicarte que no me dejes, durante horas. La segunda, me dijiste que siempre me ibas a querer. La última vez, jugaste tu mejor carta y me… Continua leyendo →

Estoy tarde para ti (parte I)

Nunca estuve a tiempo, a tu tiempo. No estábamos en el mismo momento. Quizás, a veces la mente nos jugaba sucio y todo parecía encajar perfecto, tal como habíamos venido soñando por 7 años. 7 años. Te quise tanto y… Continua leyendo →

No sé escribir feliz

Y eso quizás me pone triste. No sé escribirte, o pensarte, menos imaginarte. No sé cuándo vas a llegar, cuánto más te vas a demorar. Si vas a entenderme o no cuando llegues. He pasado por tanta falta de empatía… Continua leyendo →

« Publicaciones antiguas

© 2020 Cuando resbalo de la silla — Mejorado por WordPress

Tema por Anders NorenArriba ↑