Archivo por meses: marzo 2012

Leite Neto

Qué dicha.

Borges hablándonos

sobre la cubierta.

Borges y yo,

solos. No hay nadie.

(Es muy temprano todavía).

Sobre este navío que nos conduce

–a mí y a mi memoria de Borges–

hacia un lugar aún desconocido.

El puerto no nos consta,

mucho menos al río.

A este río que navegamos

con repentina dicha

y extrañeza.

La popa es nuestra proa

–todo va quedando adelante–

y sabemos lo que decimos,

aunque no por dónde andamos.

El Amazonas es más antiguo

y más vasto que nuestro recuerdo.

»Leer más

La tumba/ EDGAR ARTAUD

20120319-ballet_happens_everywhere.jpg

Mi estudio

semeja una tumba

en tiempos de los faraones

no tengo ventanas

-o las he cerrado-

con muros enormes

sin entrada

rodeado de objetos

que vivieron conmigo

la desolación

abruma

ya no tiene sentido

leer estos libros

el terrible silencio

mata

solo han olvidado

sepultar conmigo

a una mujer

solo ésto hecho en falta.

»Leer más

Análisis del poema ‘Lluvia’ (Los heraldos negros)

A los 120 años de César Vallejo

20120315-foto_cesar_vallejo1.jpg

En Lima… En Lima está lloviendo
el agua sucia de un dolor
qué mortífero! Está lloviendo
de la gotera de tu amor.

No te hagas la que está durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo… comprendo
la humana ecuación de tu amor.

Truena en la mística dulzaina
la gema tempestuosa y zaina,
la brujería de tu “sí”.

Mas, cae, cae el aguacero
al ataúd, de mi sendero,
donde me ahueso para ti…

ANÁLISIS »Leer más

Basura y poesía

20120313-basura-espacial-orbita-ii.png

Recuerdo con claridad que allá por inicios de los años 70 del siglo pasado, en mi íntimo colegio popular y parroquial de Lima, un joven, talentoso y entusiasta profesor de Arte –Enrique Bustamante– nos iniciaba en el collage. Son las clases que mejor recuerdo y que por ese entonces adoraba. Jamás traía al aula los reglamentarios cuarto de pliego de cartulina, revistas, tijeras ni, mucho menos, la goma. Justo cuando faltaban unos quince minutos para terminar la clase –y presentar nuestros trabajos– compraba a alguno de mis compañeros, por unos pocos centavos, una cartulina que ya nadie quería (el fugaz paso del tiempo la había devaluado); recogía del suelo los trozos de revistas o periódicos desechados; recortaba con la mano lo que de estos se me ocurría podría necesitar para mi composición; robaba un poco de goma por aquí y otro poco por allá. E indefectiblemente me sacaba 20 (veinte). Nota máxima, indecente, extraña; según Martín Adán, una gallina delante de un huevo.

Reactivo estas memorias porque creo son lo más parecido o que acaso mejor puedan explicar mi propia poesía. Sobre todo aquélla de producción más reciente (empiezo a publicar en 1978 y mi último poemario es de este mismo año, en total doce libros de poemas); posterior a El corazón y la escritura (1995). Digo esto porque, a vuelo de pájaro, este último poemario –respecto a los posteriores– en apariencia luce más focalizado en su o sus temáticas, más elaborado en sus versos y, en suma, mayor estructurado en sus textos tanto individuales como en conjunto. No aseveraría que esto sea falso o verdadero, dejo esta tarea a los posibles interesados en investigar mi obra. Tampoco me propongo puntualizar en el collage –plástico, antaño, y hoy literario de mi trabajo– porque hallo que esto es obvio; obvio a la poesía occidental o del lejano occidente por lo menos desde Guillaume Apollinaire. Quisiera reparar, más bien, en el gesto de recoger desechos del lenguaje –disímiles, no focalizados, sin prestigio, multiculturales– y tratarlos prosódicamente. Es decir, no presentar estos desechos tal cual; sino previamente modulados, elaborados como si nos dispusiéramos a escribir un soneto en alejandrinos o una copla de pie quebrado. Tratar lo desechado primorosamente; pero sin restarle su alteridad, fragmentación o extrañeza. El foco, el origen de estos restos, se hallará irremediablemente perdido; pero ahora están sometidos a una modulación que –sin pretender naturalizarlos en su diferencia textual o cultural– los pone a trabajar en conjunto.

Las claves formales de esta nueva interacción serían, por un lado, pausas y encabalgamientos; y, por el otro, de modo paralelo a este inestable perfil rítmico, una suerte de distribución conceptual móvil de las palabras donde, pareciera, preponderan la elipsis y el oxímoron. Todo lo cual, podríamos decir, propuesto al lector de un modo débil, no enfático; evitando autoritarismos y didactismos de cualquier tipo. Evitando localismos o etnocentrismos también. La persuasión misma del poema se jugaría toda en este aire suave.

Ahondando un tantito más en las posibles consecuencias teóricas, éticas y políticas de este proceder (el de la poesía reciclada); y presuponiendo lo que nos indica debiera hacerse, con nuestra acumulada y ubicua basura, el sentido común. Cabría advertir su efecto palimpséstico e incluyente. Es decir, incluso el lector común se hallaría, desde un primer momento, rodeado o acompañado como de objetos familiares a su experiencia, a su cultura y tradición literaria; de algún modo esta poesía nos recuerda que aquellos objetos no solo ya fueron creados, sino también gozados antes. Y, asimismo, este mismo lector puede intervenir de modo activo en la co-creación de aquel pequeño artefacto de saberes y recuerdos, puesto apenas en actividad, que constituye el poema reciclado. Sin embargo, esto no resta que un lector más atento o ya iniciado en la poesía no sólo aquilate con mayor morosidad aquellas huellas culturales; sino que, quisiéramos presumir, perciba algo más decisivo en esta propuesta de reciclaje. Que no se trata de un registro; sino, ante todo, de la construcción de un objeto de conocimiento. Con giro y sin giro linguístico. Y aunque leve, desalienante de los lugares comunes y siempre abierto al deseo. Una humorada que también podría ser lo más trascendental en tu vida.

»Leer más

[Primero una pizca]

20120308-bitoca_doce.jpg

Primero una pizca

De no persona luego

Dentro de esa nube pop

Algo que es del mundo exterior

Por decir

Que no eres el sol ni eres el humo

Y luego

El cordón umbilical que te va uniendo

Tu hilo de saliva con aquella nube

Así se hace el poema

Te dejas hacer en el poema

Como algo parecido a un amanecer

Donde a la noche abandonas

Como un recuerdo

Que atropella tu vigilia

Como estas ganas de cagar

Que postergas

Ve y enamórate

Linda y dulce

Es la poesía

Solidaria con cojones

Madre sin vínculos maternos

Yo que soy el mejor poeta del mundo

Lo soy por ella

»Leer más

[A solas con mi blog]

20120304-ile.jpg

A solas con mi blog

Y con estas ganas de vomitar

Sobre las caras de los hipócritas

De siempre

Raza de mala leche somos

Traicioneros, egoístas, cobardes

Ubicuos huele pedos

Y con esto hemos de construir

Las instituciones, los partidos,

La universidad

La vida cotidiana

El amor

Trocando el conocimiento

Que es gratuito

Por la mera política

Que es nuestro sueldo

Para morir en vida

Cabrones

A solas ante este blog

»Leer más

El deseo perdido/ Edgar Artaud Méndez Papasquiaro

20120302-debil_luz.jpg

Perdí la conexión a Internet.

Es demasiado tarde para dormir,

demasiado temprano para la calle.

El frío penetra en la habitación.

La desolación y el desamor

deambulan con un olor a muerte.

El mundo en sombras.

Los fantasmas en la planta baja

provocan escalofrío en la piel.

Me encierro con llave en el estudio.

El puto corazón que se estremece.

No puedo revisar los poemas

que se quedaron en la nube.

Ni puedo conversar con alguien.

Mis manos temblorosas.

Oprimo algunas teclas.

Ingiero pastillas, no importa qué.

Toda la piel es un escozor impreciso.

Escribo cosas sin sentido.

No tengo Internet, no tengo a nadie.

Puedo hablar en el espejo

intentar atenuar

la memoria, el deseo perdido.

De cualquier forma

si entro a la red

no tengo a nadie

pero espera,

en el lejano horizonte

esa débil luz aparece.

»Leer más

[En cierto momento ]

20120228-aves.jpg

En cierto momento

Aves altas lejanas

Gravedad

En el asiento del autobús

En todas estas cosas

Que nos mantienen en un trabajo

Donde no nos quieren

Salvo alguno que otro

Y donde desde ya

Preparamos la partida

Hacia aquellas aves

Sin muebles

Ni computador

Ni, mucho menos, poesía.

¿Qué sería de nosotros

Si en lo alto lejano

De aquellas aves

También existiese la poesía?

»Leer más