Tengo que confesar algo, a pesar de haber publicado una serie de textos en los últimos años en revistas jurídicas en el Perú y algunas en el extranjero, siempre cuando acabo un trabajo me queda el temor de haber citado mal mis fuentes bibliográficas.

Y el temor viene desde temas menores como haber equivocado la numeración de páginas, haber uasado mal el Ibídem, el op. cit, entre otros, o haberme "comido" la cita de un autor lo que pueda generar suspicacias de plagio.

En la universidad normalmente nos tenían presionados con este tema al punto que alguna vez vi a algunos compañeros llorar. No exagero.

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