La política es una competencia donde los que eligen no son necesariamente los verdaderos ganadores, porque los elegidos no trabajan para el pueblo. La población elige, en este caso, a un alcalde para que en el nombre de todos trabaje por el pueblo y para el pueblo. Sin embargo, esta frase promocional de candidatura: “por el pueblo y para el pueblo”, solo es puesta en práctica hasta que el candidato se convierta en alcalde y tome, literalmente, en sus manos la municipalidad; donde automáticamente esta frase es reemplazada por una muy similar, pero con nombre propio (el del alcalde), es decir, ‘por el alcalde y para el alcalde’.

Precisamente, en el distrito de Longar, provincia de Rodríguez de Mendoza –Región Amazonas–, la frase mencionada está muy de moda y se practica casi ‘al pie de la letra’ (al menos hasta ahora), y con mayor ambición por los últimos alcaldes que ha tenido nuestro distrito. Quienes, aprovechándose de la amistad o familiaridad, han obtenido el consentimiento de la población para pisotear la municipalidad con su incapacidad y codicia; y, al mismo tiempo, para burlarse del pueblo que los eligió (con sus reiteradas mentiras).

Los pobladores deben entender que son los dueños del pueblo donde viven, porque allí tienen sus chacras, donde cultivan y cosechan sus plantas; sus ganados, que proveen la carne y la leche; sus hogares, donde habitan, atienden y protegen a sus hijos, a los abuelos y a la familia en general; también es el lugar donde se desarrollan otras actividades, como: profesionales, comerciales, sociales o deportivas;  es decir, todo lo que hay en el pueblo o todo lo que pasa en el pueblo es porque los pobladores lo desean (o lo desearon) y, por tanto, de la misma forma, pueden quitarlo o impedirlo.

En ese sentido, el alcalde es un servidor público del pueblo, porque fueron los ciudadanos quienes lo eligieron, y tiene la responsabilidad, entre otros deberes, velar por el bienestar de los pobladores y trabajar por el desarrollo de su distrito o provincia. Por consiguiente, el alcalde no debe ser visto como un poblador superior o que está por encima de los demás, sino como un empleado más que esta bajo el mando y supervisión de los pobladores, que puede ser revocado o expulsado de la municipalidad si no cumple con el trabajo por el cual fue elegido. Para eso, la ley facilita la revocación de los alcaldes y regidores; presidentes, vicepresidentes y consejeros regionales que hacen mal uso de los recursos públicos; incumplen sus promesas electorales  o sus funciones. En otras palabras, la revocatoria procede cuando las autoridades mencionadas son haraganes, mentirosos, sin vergüenzas o rateros. Ver más acerca de la revocatoria

Por consiguiente, los últimos alcaldes que ha tenido el distrito de Longar han optado por el continuismo; o sea, por el  trabajo fácil y sin proyección, pero muy bien recompensado monetariamente. Solo se han limitado a hacer caminitos, reparar algunos puentes, hacer un reservorio sin tratamiento donde desemboca el desagüe, construir una posta médica o una carretera que nadie usa, malograr las riveras de los ríos, ser regalones con unos cuantos usando el dinero del pueblo, etc. Obras o regalitos que no tienen un impacto importante en la población, pero sí para el alcalde.

Ningún alcalde hasta ahora se ha atrevido a investigar la gestión de su antecesor por temor a que ellos también sean investigados después. Todos los alcaldes reciben a ‘ojos cerrados’ las cuentas y el patrimonio de la municipalidad. Para ellos todo está bien y nada se cuestiona. Entre ellos no existe la palabra “Auditoría”, si la conocen está prohibido mencionarla, porque tienen bien claro la frase “con la misma vara que mides serás medido”. En otras palabras, así como el mundo da vueltas, también la alcaldía lo hace, si el nuevo alcalde investiga al anterior, en la siguiente elección el alcalde saliente será investigado por el mismo a quien investigó; y eso sería como ponerse la soga al cuello entre alcaldes (entre el entrante y el saliente) si ambos son ambiciosos o corruptos, por decir lo menos.

En los candidatos, la situación es muy parecida. Cuántos candidatos se han quedado a hacer patria en Longar y no solo han esperado la oportunidad con la esperanza de ser alcaldes nuevamente. Asimismo, cuántos regresaron como aves de paso o ‘candidatos golondrinos’ por temporada electoral, porque les tocó interesadamente regresar al pueblo a hacer su nido (su candidatura); luego, a esperar los resultados de las elecciones y, si perdieron, echar otra vez el vuelo con rumbo desconocido para no saber nada de ellos hasta las siguientes elecciones municipales, donde probarán otra vez la suerte.

En consecuencia, para algunos candidatos, al parecer, el único trabajo al que pueden aspirar sin méritos o sin ser exigidos mediante una evaluación, como los que se hacen en una empresa para conseguir un empleo, es al puesto de alcalde. Qué lástima, al no tener ocupación conocida, quieren probar suerte con la alcaldía, proyectándose a que en cuatro años (lo que dura la gestión municipal) tendrán un futuro mejor o quien sabe podrán administrar sus propios negocios o empresas, dejando una vez más al distrito en el abandono y en el atraso total. ¿Por qué los candidatos no le cuentan al pueblo que actividades (sustentadas) han desarrollado en los últimos cuatro años?

En ese mismo sentido, cuántos candidatos tendrán listo o estarán elaborando sus planes de trabajo enfocados a la realidad, teniendo en cuenta las necesidades de la población, dándoles un orden de prioridad para atenderlas lo antes posible. Además, cuántos estarán considerando el fortalecimiento o la creación de proyectos sociales, que abarque la educación, la salud, los programas de asistencialismo (comedores o vaso de leche, atención al adulto mayor o a los discapacitados, entre otros) o el empleo, principalmente. En general, cuántos estarán considerando hacer, más que ‘obritas’, efectivos proyectos que lleven al tan ansiado desarrollo de nuestro distrito.

Finalmente,  al igual que en el caso de los alcaldes, con el tema de la auditoría a la gestión anterior, cuántos candidatos incluirán en sus discursos electorales y en sus planes de trabajo auditar o investigar a la actual gestión municipal. Este tema debe ser una de las promesas que obligatoriamente los candidatos deben cumplir a la población, de ser elegidos como alcalde. De no cumplir con esta u otras promesas, la población estaría en su derecho y en su deber revocar al alcalde por incumplimiento de sus promesas electorales.

En conclusión, El distrito de Longar es un maravilloso pueblo que tiene una excelente y grandiosa gente con unos pocos ambiciosos conocidos. Lamentablemente el pueblo y su gente buena se han quedado en el atraso, viendo que otros pueblos progresan y se desarrollan como verdaderos distritos.

Así como el pueblo tiene el poder de elegir a su autoridad, tiene también el poder y el deber de expulsar o botar a las malas autoridades. El silencio también es parte de la complicidad. El continuismo no es del todo malo, siempre y cuando exista el desarrollo; sin embargo, en el caso de Longar, la política del continuismo no solo es mala sino también podrida y pudre todo lo que toca. Los alcaldes de turno gracias a sus incapacidades profesionales y morales no han hecho más que por ellos mismos, dejando a los pobres aún más pobres, mientras que a otros (unos pocos) gozan sin merecerlo el dinero de todos.

Esta en las manos de la población, en especial de los más jóvenes, optar por el cambio para un nuevo distrito desarrollado y lleno de oportunidades, donde sus hijos y sus nietos puedan vivir mejor que hoy sin que nadie les robe sus sueños o que trunquen su futuro.

Todos tenemos el derecho de tener las mismas oportunidades; por esa razón, es más que necesario elegir el cambio. No nos conformemos con recibir regalitos o ayudas temporales, luchemos para hacer de nuestro pueblo el mejor distrito de la provincia, material humano hay, solo hace falta autoridades responsables que quieran trabajar por el pueblo y para el pueblo. Afortunadamente hay mucha gente que apoya el cambio, pero necesitamos el compromiso de todos o de la mayoría para hacerlo realidad.

Optar por el cambio es construir un futuro para los niños y las niñas, principalmente. El cambio no cuesta nada o, en todo caso, el futuro de la niñez no tiene precio…

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