Los Reflejos del Óceano

Para Sofía Ferró

La lluvia lo atrapó recostado en su hamaca, observando desde la suspensión del aire como las olas turquesas rompían en suaves estruendos hasta terminar en la orilla. Cuando sintió la primera gota, pensó que se trataba de un simple chubasco, algo pasajero y sin importancia. Pero fue cuestión de segundos para que las hojas de la palmera, aquellas que por su generosa frondosidad lo protegían, cedieran ante la presión del incontable sollozo que caía desde el cielo. Fue ahí cuando se sintió estremecerse por entero, que su vida estaba ante una verdadera tempestad del caribe, con consecuencias mucho peores que simplemente salir mojado.

 

Un Cántico Nuevo

Para Sofía Ferró

Acércate al tiempo,

despacio,

no quieras tener prisa,

sus manijas son eternas,

y son tuyas,

enteramente tuyas;

porque

el principio fue más que el comienzo,

más real que lo imaginario,

era una voz,

un mismo verbo,

un gran “te amo”

cuyo eco aun resuena

entre los limites

de la marea sin ocaso.

Se que aún lo dudas,

pero cuando susurras a la noche,

las estrellas se preguntan,

¿Será ella la lira,

la suave nota

que aspira la poesía?

¿Será acaso la cuerda,

la rítmica armonía

que da sentido a la vida,

al destino mismo,

hecho de amor y profecía?

Ahora,

olvidémonos de las preguntas,

pongamos las manos al fuego,

y miremos que no quema,

que hoy nació un canto,

un cántico nuevo,

entre tú,

yo,

y el creador del universo.

M.S.L.

Arequipa 13 de Octubre del 2017

 

 

 

 

 

Meditación y Certeza

Para Sofía Ferró

Comprenderás que imaginarte,

bajo el sol,

lúcida de palabras,

de sueños,

y risas perplejas;

son para mi dos remos,

tres temblores de vida,

 que navegan hacía el mar,

 hacia la providencia infinita,

guiadas por el astro,

hasta el comienzo de tu sonrisa.

 

Ahora que la noche cae,

que estas lejos,

o quizá más cerca,

supongo que te extraño,

con la misma paciencia inquieta,

aquella de Marzo,

origen del mediodía,

del estremecedor anhelo

de ver tus manos,

junto a las mías,

en la gran

y eterna caricia.

 

¿Para siempre jamas?

Para siempre,

es una promesa,

que va y se mantiene

con la vida,

con los sueños,

que entre nosotros,

cual olas de lago,

solo crecen,

crecen,

y crecen.

 

M.S.L.

Arequipa, 25 de Octubre del 2017.

Quererte en un tres de Octubre

Para Sofía Ferró, la sempre pau de Catalunya

 

Nosotros,

tu y yo,

somos ríos que en el mar se encuentran,

alegres montañas de lago,

y de sillar,

que queriéndose,

sobreviven a la tormenta,

al vedado dolor de la certeza.

 

Nosotros,

somos afines al gran delirio,

a los ciegos magos de las letras,

a preguntarnos en la noche,

a dos pies de las estrellas,

si habrá alguien

– aparte de ti,

y de mi –

que nos comprenda.

 

¿Podrá existir el olvido

para un amor que recuerda?

¿Llegaran a tener esperanza

los que caminando sueñan?

y de ser así,

entonces,

¿Qué hicimos?

¿Qué haremos?

Quererte es la respuesta,

y también el misterio

que nos despierta.

 

Porque quererte

es mirar,

sin miedo y de frente,

a la temible imprecisión del sueño;

pelearse con la memoria,

donde pocas son las promesas,

y muchos los anhelos.

 

Porque quererte

es dormir con el insomnio,

volver hacia las estrellas,

y contar sin las manos,

una a una,

los irrecuperables años

que desde siempre reflejan.

 

Porque quererte

es confabular con la vida,

es entregarse a la urgente explosión

del azar que agoniza,

y luego,

morirse a fiel aliento,

para sin ninguna prisa,

cruzar la puerta,

llegar a tu encuentre,

y perderme en tu sonrisa.

 

Te lo dije antes,

voy a decírtelo otra vez,

así duela,

así cueste:

Te quiero,

y aunque no lo creas,

hay un cielo que atestigua,

un querer,

tierno y doloroso,

que llega hasta las estrellas.

 

M.L. 2017

EL IMPARPADEO ALEMÁN: UNA APROXIMACIÓN AL MITO DE ANGELA MERKEL

Foto: ZDF

Soy un poco liberal, un poco social-cristiana, un poco conservadora[1]

Angela Merkel.

Marco Aurelio Denegrí, en su columna dominical del diario El Comercio, señaló que “el imparpadeo es signo de gran desarrollo interior y de elevación considerable de espíritu”[2], algo que es propio de almas selectas, de seres extraordinarios que viven bajo la luz de un occidente fluorescente. Ciertamente desconozco si la cancillera alemana, Angela Merkel, parpadea o no, pero lo que sí es de conocimiento público es que se trata de un alma selecta, y altamente excepcional para el mundo de emergencia en el que vivimos.

Las elecciones federales de Alemania se dieron este 24 de septiembre, y Angela Merkel candidata del CDU, democracia cristiana, que lanzó meses atrás su campaña en la pequeña ciudad de Dormunt es, con cierta estrechez (33%), la ganadora de la contienda democratica.

Merkel, de 62 años de edad, es considerada la mujer más poderosa del mundo, y dentro de las reglas de juego que tiene el sistema político germano, va decidida hacía su cuarto mandato, y de esa forma, logrará empatar a su mentor, Helmut Kohl, en el record de canciller de la posguerra con más tiempo en su cargo, nada más y nada menos que 16 años en el centro neurálgico del poder político alemán.

El sistema electoral alemán permite votar a sus ciudadanos en dos oportunidades para elegir 598 representantes en el Bundestag, en la primera elección se podrá votar directamente hacia el representante, escogiéndose la mitad de escaños disponibles; y en la segunda votación se escogerá en relación a los partidos y estos decidirán quienes serán los que ocupen el resto de escaños, en base a su resultado electoral.

Es en este contexto donde encontramos a Merkel, quien comenzó su etapa de canciller en el año 2005, y que desde entonces el rol de Alemania no hizo otra cosa que ganar protagonismo en el destino de Europa, de occidente, y también, del mundo. Se podría afirmar que ella es la única capaz de medir fuerzas en un escenario dividido entre la Casa Blanca y el Kremlin; en un mundo occidental que vive el día a día entre serias amenazas por el terrorismo islámico y la violencia mezquina de Corea del Norte, entre otros.

La agenda internacional de Merkel apostó en dos grandes frentes: el primero fue una política internacional basada en la relación con Estados Unidos que bien podría considerarse de continuista; sin embargo, y gracias al efecto Trump, el bilateralismo Alemania – EUA ha ido virando hacía un socio provocador como lo es Rusia o China. El segundo frente corresponde al gran proyecto europeo, proyecto que se ha visto en picada debido a los múltiples conflictos internos que se han dado en los últimos años dentro de la precaria Unión Europea; casos como la crisis portuguesa, española, y griega, el anexamiento de Crimea por parte de Rusia y el Brexit son ejemplos de aquello. Se podría afirmar que el único punto donde Merkel mantiene predilección es el de la OTAN, quizá el último gran resquicio de poder internacional fuera de la Eurozona que mantiene Alemania con el mundo, aunque el presidente Trump opina lo contrario.

En el otro extremo del ring tuvimos a su rival, Martin Schulz, expresidente de la Unión Europea, y líder del partido Social-Demócrata de tendencia centro-izquierda. Un hombre que fue capaz de pararle los pies a las bravuconadas de Berlusconi, pero que sin embargo no gozó de la popularidad necesaria para ganar a la política más odiada y amada de la Eurozona.

Tradicionalmente, y luego del trauma que representó la segunda guerra mundial, Alemania ha sido contraria a las mayorías absolutas. Razón por la cual el poder político de Merkel no es ni será absoluto, es decir, que la futura cancillera tendrá que pactar alianzas y coaliciones con el resto de partidos políticos que tengan representatividad en el Bundestag. A pesar de aquello, tal situación no es nueva para Merkel, su carácter frío, pragmático, aunado a su expertise política, será la mejor garantía que tenga para atravesar esa difícil, pero no imposible, situación.

Alemania es aún un socio hacia el cual la comunidad europea mira de reojo, cuyo pasado totalitario le produce hasta el día de hoy una gran variedad de sentimientos y percepciones contradictorios entre sí que le dificultan la fluidez integracionista del proyecto europeo. Sin embargo, todo aquello son factores que Merkel no ignora, por eso sus políticas están destinadas a convencer por las buenas a sus interlocutores. Utilizando el “poder suave”, la cancillera prefiere dialogar con la razón antes que con la coacción. Angela Merkel es plenamente consciente de los beneficios que trae consigo la globalización, una economía integrada y dinámica con el mundo dentro del cual se mueve resulta ser a todas luces un punto clave en su política de fortalecimiento para Alemania y la Eurozona.

Con todo aquello, Merkel ha demostrado, y demostrará, que está por encima de cualquier etiqueta. Alemania está segura del futuro que quiere, y es que cada día los alemanes confirman su fe en un horizonte que no es otra cosa que un punto de encuentro entre el deseo y el destino, El mundo puede seguir tranquilo, porque el futuro de Alemania se escribirá, sin lugar a dudas, con el imparpadeo infatigable de Angela Merkel.

[1] “I’m a bit liberal, a bit Christian-social, a bit conservative”, The Economist, Kaffeeklatsch, Septiembre 09 del 2017.

[2] El Imparpadeo, Marco Aurelio Denegri, El Ojo de Lima, El comercio. Lima 10 de septiembre del 2017.

Together

Para la que desde siempre es

Dicen que desde el primer momento sus ojos conocieron lo que jamás pensaron ver, que en su cuello había un collar de infinitas posibilidades mágicas, que su destino volvía, una vez más, a ser escrito en una hoja de dimensiones elípticas, y que después de muchos trazos, llegaba el ansiado punto de encuentro. A partir de ahí, solo quedaba seguir juntos, llenos de sol o de lluvia, de incansables alegrías o decepciones, pero al fin y al cabo, juntos.

Pero sobretodo

Voy a solas,

pero sobretodo,

contigo.

Regresar es imposible,

andamos por el desierto,

lejos del mar,

y del libro abierto.

 

A la distancia

está la luna,

el mismo cielo incierto.

No volveré jamás,

mi lugar atraviesa el sueño,

aquel de estrellas,

que por cierto,

caminan descalzas

y sin velo.

 

Andante es mi destino,

pero sobretodo,

alegre.

En el papel nocturno,

escribo tu sonrisa,

promesa que no olvido,

porque cerca,

muy cerca de tus lineas,

se estremece el verbo infinito,

aquel firmado por tu nombre,

que va de la mano,

y para siempre,

acompañado por el mio.