
¿Es que acaso creen ustedes que estas pequeñas almas olvidarán los gritos de terror, el estruendo de las bombas, el miedo de morir asesinados mientras duermen o de quedarse en la oscuridad por los constantes cortes de luz, el olor a pólvora y las funestas imágenes de sus casas en escombros, las que a su vez se conviertieron en tumbas de sus familiares, vecinos, amigos, entre otros?, ¡claro que no!, estas pequeñas víctimas de la insanía tardarán mucho en recuperarse, si es que lo consiguen, del pánico y de todos estos traumas para poder llevar una vida normal. Hemos perdido una generación completa de vidas y a la vez se ha sembrado otra de odio y rencor para extender este absurdo y brutal conflicto:"Se pueden ver las marcas de las bombas en las paredes del colegio", asegura Mohamed Abu Jalala, de 15 años, a su retorno a la escuela esta semana. "Es muy duro para todos volver a este escenario. En mi clase hay cuatro niños que han sido asesinados, y otros diez más de otras clases están heridos en los hospitales", dice Mohamed, reconociéndose enfadado, triste y "lleno de odio hacia Israel por lo que nos ha hecho". "Nadie perdonará a Israel los crímenes que ha cometido contra nosotros", ha asegurado.
Ciertamente, sobre nuestros hombros pesa la responsabilidad de tanto odio y frustración. No sólo vamos por el camino incorrecto en la búsqueda de la paz, sino que cada vez nos esforzamos más por hacer de este un mundo inseguro e infeliz.
Nota:
Fotos de niña palestina correspondiente a REUTERS
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/09/internacional/1231504652.html







