Archivo por meses: mayo 2007

Más reflexiones sobre el 31 de Mayo

Miremos una realidad que podemos evitar….
Esta semana se celebra el Día del No fumador y aunque no es mi tema, me permito dar aquí una opinión al respecto. Según el MINSA, el cigarro es la segunda droga consumida en el Perú y tenemos 1 millón de adictos, lo que comparado con el total de la población que es de casi 29 millones, implica “solo” un 3%. Cifras pequeñas si comparamos con el 30% de españoles que consumen tabaco; un total de 13 millones de habitantes, con un promedio de 50000 muertes al año. Fueron estas cifras las que provocaron que en el 2006 se pusiera en vigencia la Ley Antitabaco, que causó una crisis generalizada en la población consumidora y puedo dar fe de ello. Fui testigo de sus protestas ante la realidad de que nunca más podrían fumar en cuanto lugar se les ocurriera, que tendrían que optar por la zona de fumadores o no fumadores en los restaurantes, bares o pubs y que por supuesto, estaría prohibido fumar en el trabajo. A partir del 1 de enero del 2006 no fue raro ver grupos de personas paradas frente a sus centros de trabajo a las 11:00 am. fumando desesperadamente el “único pitillo” de la mañana, ni tampoco ver las caricaturas en los diarios sobre como los “barrenderos” ahora serian “colilleros” y ni que decir de las protestas de los dueños de restaurantes y lugares públicos que tuvieron que invertir miles de euros en la adaptación de sus locales. Sin embargo, hoy casi año y medio después según el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, el 18.8% de españoles fuma menos y entre quienes quieren dejarlo, el 30.3% ya lo ha intentado. Alentadoras cifras para un país que ha invertido mucho en la prevención del tabaquismo. Nuestro país, modesto en sus inversiones en salud y sobretodo en prevención, debe aprovechar fechas como el 31 de mayo para recordarle a la población lo nocivo que es fumar, lo peligroso de seguir en una carrera ascendente en el consumo de cigarrillos y lo sano de tener un medio ambiente más limpio de CO2. Vaya desde aquí nuestro pequeño aporte al mostrar realidades lejanas a la nuestra pero que sirven de ejemplo para conocer el camino que no debemos seguir.
Y por supuesto, fumar o no fumar forma parte del libre y “responsable’ ejercicio de la libertad individual.
Haydeé O.

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Sobre los fumadores………..

Seguimos con el tema del cigarrillo….
el tránsito entre un fumador estable a uno adicto es solo cuestión de tiempo. EL fumador regular empieza por hacer un hábito el fumar en determinadas circunstancias aunque, en realidad, no necesite nicotina su organismo. Sin embargo, y debido a que el organismo hace resistencia a los efectos de la nicotina, la persona empieza a necesitar dosis crecientes para obtener las mismas sensaciones. Entocnes es cuando se convierte en adicto y desarrolla la dependencia. » Leer más

Reflexiones por el 31 de Mayo: Día Mundial Sin Tabaco

Me preguntaba porqué la gente sigue fumando a pesar de conocer los efectos
nocivos del humo del cigarrillo, o me pregunto también si falta difusión de
esta información?.
Cuando voy a los colegios a hablar sobre el tema u otros relacionados con las
drogas, el cigarrillo es el más conocido, sin embargo, vemos chicos/as en las
puertas de los colegios fumando. Son varias las razones pero creo que las
expectativas y las asociaciones aprendidas en torno a fumar hacen de este
objeto algo muy atractivo aun. Evidentemente que las razones para fumar entre
los adolescentes son múltiples: la presión de grupo, los modelos en casa, la
propaganda, la aceptación de su venta a bajo precio, entre otros. Ya entre
aquèllos que se vuelven adictos las razones son más emocionales, manejo de la
ansiedad, estrés, depresión, etc.

Creo que las campañas en contra de fumar deberían ser más fuertes, más allá de
una Ley que si bien nos ayuda y ampara, no responde a lo psicológico, a las
expectativas que se vinculan con su uso. Alimentadas evidentemente por cada
uno de nosotros de manera directa o indirecta. Los esfuerzos deben unirse no
solo a nivel de los adolescentes sino también en la misma universidad.
Formamos parte de los “ambientes libre de humo”!!!. Bienvenidos quienes
trabajan en el tema.
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Afrontamiento en pacientes con insuficiencia renal cronica

A continuación les mandamos un resumen del artículo de Cassaretto, M. y Paredes, R. (2006) publicado en la revista de psicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú titulado “afrontamiento a la enfermedad crónica: Estudio en pacientes con Insuficiencia renal crónica Terminal”.

Los estudios sobre la vivencia psicológica de la insuficiencia renal crónica terminal (IRC) son pocos dado los menores índices de mortalidad, duración e incidencia en comparación con otras enfermedades como las que afectan al corazón, el cáncer, la infección por VIH/SIDA, el asma, la diabetes mellitus y las enfermedades reumáticas. No obstante, la IRCT es de importancia, sobretodo por el efecto que ésta genera en la calidad de vida de quienes la padecen. Christensen y Ehlers (2002) y Kimmel (2002) manifiestan que la insuficiencia renal crónica es una enfermedad que amenaza la vida de las personas por la posibilidad de aparición de otras enfermedades asociadas a ésta y por la posibilidad de una muerte próxima e inminente; aunado a estas amenazas, dicha condición hace vulnerable a la persona a diferentes fenómenos psicológicos y psiquiátricos tales como el estrés y la depresión. Todo ello, debido a la disminución en la sensación de control personal ya que estas personas ahora se encuentran sujetas a una serie de procedimiento invasivos como depender de una maquina o la posibilidad de un trasplante para sobrevivir.

En la actualidad, las enfermedades crónicas como la IRCT son consideradas como fuentes generadoras de estrés, ya que implican un proceso de deterioro continuo y constante de varios años, afectando la calidad de vida de la persona, originado nuevas exigencias que deben ser afrontadas. Por ello, la presencia de la enfermedad crónica no sólo es percibida como una amenaza o pérdida de las funciones importantes para el bienestar personal sino también puede ser evaluado como un desafío dada las nuevas condiciones bajo las que se debe seguir viviendo, las mismas que implican la introducción de tratamientos y nuevos regímenes alimenticios, la modificación de actividades laborales y sociales y la alteración de las relaciones interpersonales con seres significativos (DiMatteo, 2002; Maes et al, 1996; Rodríguez, 1995; Taylor, 2003; Taylor y Aspinwall, 1993). El afrontamiento que se haga de esta condición es vital para poder anticipar el impacto que pueda ocasionar en la persona la enfermedad ya que este puede mediar, aminorar y/o amortiguar los efectos del estrés

Metodología
De acuerdo a Hernández, Fernández y Baptista (2003) la presente investigación posee un diseño no experimental de corte transversal siendo de tipo descriptivo. Los participantes incluyeron a 40 personas mayores de 20 años diagnosticadas con IRCT que se atienden en un hospital del seguro social peruano. Dichos sujetos son aplicantes o candidatos aceptados al programa de transplante renal que se encuentran en lista de espera. La distribución de los participantes hombres y mujeres fue de 25 (62.5%) y 15 (37.5%,) respectivamente. Los instrumentos utilizados incluían una encuesta personal elaborada con la finalidad de obtener información sobre algunas características sociodemográficas de importancia relevante a la muestra, y el Cuestionario de Estilos de Afrontamiento COPE (Coping Estimation): este instrumento fue desarrollado por Carver, Scheier y Weintraub (1989) en su versión disposicional

Resultados y Discusión
Encontramos en esta investigación, que el estilo de afrontamiento más usado por este grupo es el centrado en la emoción, seguido posteriormente por el estilo centrado en el problema y de forma muy poco frecuente el último estilo, al que Carver y Scheier (1994) denominan provisionalmente “otros estilos”, los cuales albergan las estrategias más inadecuadas para enfrentar el estrés, lo cual es un indicador positivo para estos pacientes.

Las investigaciones respecto a los estilos señalan que el uso de las estrategias de afrontamiento focalizadas en el problema son las de mayor utilidad para la persona en tanto está se relaciona con un mayor bienestar físico. Por el contrario, aquellos sujetos que preferentemente utilizan estrategias paliativas, como es el centrarse en las emociones o el escape conductual y/o cognitivo, manifiestan un mayor malestar físico (Carver y Scheier, 1994). Sin embargo, investigaciones específicas con enfermedades crónicas señalan que en estas condiciones son mucho menos frecuentes el uso de métodos de afrontamiento activos mientras que los métodos que involucra posturas más pasivas son las más usadas (Taylor, 2003). De esta manera la predilección por el estilo enfocado en la emoción respondería a la percepción de menores niveles de control sobre la situación (como ocurre en muchas situaciones que son parte de la vivencia de la enfermedad crónica, y, en este casi con el cariz de terminal) ), dicho afronte llevaría a que la persona despliegue sus recursos hacia la regulación de sus sentimientos como la angustia que podría generarse cuando poco o nada puede hacerse, de tal forma que este estilo ayudaría a mantener la moral en alto, mantendría la esperanza y sostendría la autoestima. Por ello, limitarse al uso de un estilo centrado en el problema no haría más que acumular sentimientos de frustración e impotencia en los pacientes mientras que el uso mixto (centrados en la emoción y luego en el problema) tendría mayores beneficios.

En cuanto a las estrategias de afrontamiento encontramos que la planificación, aceptación y reinterpretación positiva-crecimiento fueron señaladas como las más usadas. Se hipotetiza que la estrategia de planificación presumiblemente ayuda a los participantes a desarrollar un plan de acción con el cual pudieron responder a los nuevos cambios y demandas de la enfermedad y sus tratamientos. Asimismo el uso de la estrategia de reinterpretación positiva y crecimiento es positivo ya que ésta ayuda responder a las demandas emocionales a través de esta estrategia permitiría proteger y prevenir la presencia de desordenes del ánimo a futuro. Por otro lado, las estrategias de desentendimiento conductual, supresión de actividades competentes y desentendimiento cognitivo fueron descritas como las estrategias de afrontamiento de menor uso por los participantes en cuestión.

Se encontraron diferencias de acuerdo a género y condición médica. El estudio concluye que lo estilos y estrategias desarrollados por estos sujetos serían posiblemente los más adecuados a desarrollar para afrontar la situación de la enfermedad, tomando en cuenta que los sujetos de la investigación son pacientes que han sido aceptados al programa de transplante de riñón, lo que implica que han superado una serie de evaluaciones previa en las cuales ellos han demostrado motivación, perseverancia y condiciones para dicho trasplante.
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Afrontamiento a la enfermedad cronica

¿Existen formas más saludables de afrontamiento al estrés?
¿Existen afrontamientos más adaptativos ante la enfermedad?

A estas preguntas intentamos responder con esta discusión sobre el afrontamiento y la enfermedad crónica

El siglo veinte ha sido testigo de numerosos avances en tecnología médica que han colaborado con el control parcial o total de diferentes enfermedades que acortaban la esperanza de vida de las personas, permitiendo así que ahora se viva más y en mejores condiciones de salud. Sin embargo, en paralelo con estos logros así como con el incremento de la esperanza de vida, ha surgido el concepto de enfermedades crónicas. Estas enfermedades, en la mayoría de casos, son propias de una edad avanzada aunque también suelen ser indicadoras de condiciones en que las personas sufren enfermedades de larga evolución cuya mejoría es lenta, pasajera, casi nunca asintomática y cuyos tratamientos más allá de curar, intentan alargar la existencia el mayor tiempo posible.

Si bien es cierto que las enfermedades contemporáneas no poseen un carácter de inmediatez en la ocurrencia de la muerte, si causan deterioro en la calidad de vida de los enfermos, afectándolos en el ámbito personal, familiar, social, laboral y originando nuevas exigencias que deben ser afrontadas (DiMatteo, 2002; Limonero, 1994). Por ello, la incidencia de las enfermedades crónicas no sólo es percibida como una amenaza ante la posible pérdida de funciones necesarias para el bienestar personal sino también como un desafío ante las nuevas condiciones de vida, las mismas que implican la introducción de tratamientos y nuevos regímenes alimenticios, la modificación de actividades laborales y sociales y la alteración de las relaciones interpersonales con seres significativos (DiMatteo, 2002; Maes, Leventhal y De Ridder 1996; Rodríguez, 1995; Taylor, 2003). El afrontamiento que adopte el enfermo crónico será vital en la anticipación del impacto que pueda ocasionar la enfermedad, ya que este puede mediar, aminorar y/o amortiguar los efectos del estrés.

Las investigaciones respecto al afrontamiento señalan que el uso de estrategias focalizadas en el problema, son las de mayor utilidad para la persona, en tanto éstas se relacionan con un mayor bienestar físico. Por el contrario, aquellos sujetos que preferentemente utilizan estrategias paliativas, como es el centrarse en las emociones o el escape conductual y/o cognitivo, manifiestan un mayor malestar físico (Carver y Scheier, 1994). Aquí es importante señalar que investigaciones con enfermos crónicos indican que es mucho menos frecuente el uso de métodos de afrontamiento activos; mientras que, los métodos que involucran posturas más pasivas son las más utilizadas (Taylor, 2003).

Los estudios sobre afrontamiento y enfermedad crónica buscan determinar cuales son aquellos estilos y estrategias que favorecen un mejor ajuste a las condiciones de la enfermedad y que disminuyen los riesgos asociados a las mismas. Por ejemplo, Martin y Brantley (2002) sostienen que el afrontamiento de tipo activo (el que busca ejecutar acciones directas con el fin de apartar o evitar el estresor) y el estilo enfocado en el problema (orientado a cambiar o eliminar la fuente de la amenaza) parecen estar asociados a los resultados psicológicos más positivos al favorecer la adaptación a la nueva condición de enfermo; mientras que el afrontamiento por evitación, de confrontación, de distanciamiento, de auto-control y de escape parecen estar asociados a resultados psicológicos negativos, tales como la depresión y la ansiedad.

Sin embargo, otros autores reconocen que el uso de estrategias mixtas (centradas en el problema y en la emoción) brindarían mayor versatilidad al enfrentamiento de condiciones estresantes, ya que el afrontamiento centrado en el problema es útil cuando la enfermedad es percibida como un evento que puede ser controlado por quien la padece; en cambio el afrontamiento enfocado en la emoción presenta mayores resultados positivos cuando la enfermedad es percibida como incontrolable. Lazarus y Lazarus (1999) agregan que el uso de un afrontamiento centrado en la emoción es particularmente útil cuando la situación estresante que enfrenta la persona no puede ser cambiada, ya que ayuda a controlar la angustia y disfunción que podría generarse cuando poco o nada puede hacerse, de tal forma que este estilo ayudaría a mantener la moral en alto al mantenerse la esperanza

Hay que recordar que la vivencia de la enfermedad crónica imprime nuevas y cambiantes condiciones, por ello, el afrontamiento utilizado en una situación o etapa de la enfermedad no necesariamente será útil en otra. Newman (1990) considera que el afrontamiento debe poder cambiar para adecuar su efectividad a las demandas que surgen en momentos y períodos determinados.

Por eso, consideramos que la efectividad del afrontamiento en la enfermedad crónica se logra tratando de tener variedad y versatilidad de respuestas que procuren una mejor adaptación debido a que no todos los estilos y estrategias son útiles en todo momento ni para todo tipo de enfermedad. Asimismo, Aldwin (2000), Felton y Revenson (1984) y Taylor (2003) concluyen que el desarrollar la capacidad de aceptar las limitaciones y pérdidas que la enfermedad impone y el mantener un balance entre sentimientos positivos y negativos sobre la vida y el sentido de uno mismo, son la clave de un afrontamiento eficaz.

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