La necesidad de diferenciar la educación secundaria en el Perú

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La acumulación de conocimientos permite la formación de habilidades. Este concepto es propio de la Teoría del Capital Humano. Así podemos distinguir aquellas del tipo cognitivo y las no cognitivas (o socioemocionales). Los resultados de un estudio elaborado por el BID, llamado Desconectados, muestran que ambas habilidades son altamente valoradas por el mercado laboral, sobre todo las del tipo socioemocional.

Entrando más en detalle de este estudio, si se observa que tipo de institución educativa es la que más aporta en la formación de habilidades, son los colegios que ofrecen una educación técnico-productiva los que más sobresalen en este aspecto en comparación con los que ofrecen una educación científico-humanista en Latinoamérica.

Viendo la realidad de nuestro país; con altas carencias en infraestructura educativa, resultados de aprendizajes poco satisfactorios y población excluida de la educación formal (sobre todo en el área rural) (Yamada, 2014) optar por colegios que ofrezcan una educación técnico-productiva parece ser una mejor solución por la alta aplicabilidad de los conocimientos impartidos y por su alta conexión con el mercado laboral. Ya que según Álvarez y Monereo (2010) la formación de aprendices estratégicos –que es un tipo de formación que más se adapta a la educación científico-humanista– requiere un tratamiento especial que involucra desarrollar habilidades en los alumnos como la metacognición, la motivación, el dominio de conocimientos específicos y la forma de emprender las labores escolares y el contexto en el que se desarrolla. Educar alumnos con este dominio de competencias es costoso y por ahora está completamente excluido por la poca calificación de los profesores peruanos para ejercerla eficazmente. Sobre todo porque se cree que las habilidades de comprensión lectora y las lógico matemáticas son las más importantes, dejando de lado aquellas del tipo humanista, cívicas, etc., indispensables para formar profesionales competentes en todo el sentido de la palabra.

La educación científico-humanista en los países donde existe y que fueron parte del estudio del BID (Chile y Argentina) está más enfocado en aquellos jóvenes que van a estudiar en la universidad, y la técnico-productiva en aquellos jóvenes que saliendo del colegio ingresarán directamente al mercado laboral o a un instituto técnico.

Teniendo en cuenta la inversión que involucran ambas modalidades de formación y lo que se está ofreciendo ahora, sería una buena alternativa en el país diferenciarlas para poder brindarlas de manera adecuada, más aun cuando según la Revista Finanzas y Desarrollo (2014, p. 51-54) del FMI “el sector servicios genera el 60% del empleo a nivel mundial y por su alta interrelación con el sector de telecomunicaciones, que contribuyó a abaratar los costos de producción, se ha masificado la especialización en este sector desde los oficios más simples hasta los más sofisticados”. Es más el sector manufacturero está cada vez más “amarrado” al sector servicios, no por gusto según Finanzas y Desarrollo (2014, p.53) estamos viviendo la “servitización de las manufacturas”.

Es aquí donde la educación técnico-productiva resulta relevante, ya que por su enfoque aplicado en formar la pericia en ciertos oficios encaja mejor con el crecimiento que viene experimentando el sector servicios por la variedad de empleos que ofrece, y por la poca complejidad que tienen.

Es imposible que todos los ciudadanos de un país sean científicos; será necesario que existan personas calificadas y no calificadas que complementen la labor de los científicos desde las tareas más simples hasta las más complejas, ejerciendo oficios que hoy parecen poco decorosos, pero si no nos embarcamos en esto pronto puede ser que nunca salgamos del subdesarrollo.

 

REFERENCIAS

Álvarez, Beatriz y Carles Moreneo. (2010). Evaluación del conocimiento estratégico de los alumnos a través de tareas auténticas de escritura en clase de ciencias naturales. Avances en Psicología Latinoamericana, Vol. 28, Núm. 2, Pp. 251-254. Universidad del Rosario: Bogotá. Colombia.

Bassi, Marina, Matías Busso, Sergio Urzúa y Jaime Vargas. (2012). Desconectados: habilidades, educación y empleo en América Latina. BID-Educación.

Loungani, Prakash y Saurabh Mishra. Ya no es el sector de servicios de antaño. Finanzas & Desarrollo. (2014). Publicación Trimestral del Fondo Monetario Internacional. Vol. 51, Núm. 2, Junio.

Yamada, Gustavo. (2014). Aprobados a corto plazo ¿jalados a mediano plazo?. Diario El Comercio.

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Ancash, sus provincias y el Perú.

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El 2012 me tocó conocer a fondo la realidad con la que se encuentran a diario los habitantes de los lugares más alejados de la Región Ancash. Específicamente es en estos lugares donde los programas sociales ven a su población objetivo.

Quizás haya cosas que mejorar en estos programas que aunque con deficiencias llegan a esta población. Por ello el gobierno debiera seguir dirigiendo mejor estos programas, que llegan a los más pobres pero todavía esta ayuda es insuficiente.

Es que las actividades en las que están inmiscuidas estas personas son principalmente de subsistencia. Por lo tanto poco se puede hacer para que estas actividades sean altamente productivas. No existen carreteras y algunos pueblos no cuentan con energía eléctrica, por ello en la mayoría de estos lugares sus pobladores se desplazan a pie para poder llegar al primer pueblo que cuente con una bodega, por ejemplo.  El tramo se hace más largo si quieren llegar a la capital de la provincia.

La propuesta de exigir a los beneficiarios de estos programas a que sus hijos asistan al colegio y controlen su salud verá sus beneficios en el largo plazo, sólo si llegan a sortear las vallas impuestas  por los distintos niveles de instrucción (básica y superior) que ofrece el Estado podrán superar sus condiciones socioeconómicas desfavorables. Por ello las reformas que se están realizando en estos sectores son claves para estas personas.

Pero sería más importante aún si es que a estos peruanos les ofrecemos herramientas para combatir el corto plazo. Por ejemplo, si los colegios a los que asisten, como una formación complementaria,  los preparan en algunos oficios que les permitan conseguir un empleo fácilmente acabando la secundaria. Esto ayudaría a que muchos de estos jóvenes tengan recursos para sortear mejor los niveles de instrucción que le quedan, y así cumplir de manera efectiva los objetivos perseguidos por los programas sociales.

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