17/11/10 |
Publicado por: a20063269 | Categoría General
- Añadir comentario | Link permanente | Visto: 482 veces |
Niña, ¿dónde te extraviaste todo este tiempo?, ¿En qué parte del camino soltaste de mi mano y partiste, lejos lejos hasta el olvido? Pequeña, aún te recuerdo así, pequeñita, chiquita, diminuta, pero capaz de encandilar la gracia de estos versos que no te merecen, porque este autor aún no te encuentra en esta gran ciudad.
Así aún te imagino, congelada en el tiempo y yo haciéndome pasar por un niño en un cuerpo de hombre, perdiendo la noción del tiempo para acariciarte entre recuerdos parchados con imaginación. Exacto, de eso se trata, pequeña, de imaginación, porque calmar los reparos de la nostalgia es sumirse en la mentira de que quizás te encuentras bien, de que quizás sigas con esa sonrisota pecosa, de que quizás también te preguntes lo mismo que yo.
Esperaré a la muerte para que me responda, porque de ti no sé más que 15 años de vida inventada, donde las lágrimas solo brotan por la emoción, casi nunca de tristeza. Y así te describo ahora, haciendo gala que no sé más de ti que un bello recuerdo escolar, cuando reíamos de no sé qué. ¿De qué reíamos, pequeñita? ¿Qué celebrábamos con tanto desembarazo? Tan lejano tu recuerdo como las sensaciones de una sonrisa honesta.
Dudo que leas esto, menos aún que sepas de mí, pero sé que no debo preocuparme de eso, que así sucede con varias pequeñas muertes en el devenir. Y no es que la muerte sea repentina, sino que cada día morimos un poco. Ahora que lo pienso, aún no sé si quiera si sigues con vida.
No lo sé y escribo esto en honor de una niña congelada en el tiempo de mi memoria, donde habitas con el telescopio que nunca me compraron, con mi inocencia en el cobertizo y mi tacita de café imaginario esperando el beso que no me diste para irme a trabajar.
09/11/10 |
Publicado por: a20063269 | Categoría General
- Añadir comentario | Link permanente | Visto: 3562 veces |
Para Nancy Tapia
Sueles reirte cuando sabes que no tengo siempre dos dedos de frente, que soy un niño, porque temo ser adulto y no soy adulto porque la madurez es la excusa para ser más aburridos. Y por cosas que no entiendo, entre tu pragmatismo empirista y yo mis acojudamientos categóricos kantianos, resulta que podemos beber un café sin irnos a las piñas (a los golpes, sé que no entiendes mis jergas) o brindar en algún bar aquella cerveza que aún tenemos pendiente, en alguna cita que el devenir pondrá hora y la casualidad la fecha, ya que no siempre todo sale como uno lo quiere.
Y otra cosa más que no entiendo es cómo soportas mis dudas existenciales sobre las relaciones hombre-mujer o cuando suelo hablar sandeces sobre que el romántico es un perdedor en potencia, que a veces me las agarro contigo al saber que la prosa no conquista a una musa extraviada en tantos post...
Ni yo tampoco entiendo las tristezas que alguna vez te conmovieron y más aún no entiendo cómo te respondí estando ese día ebrio y decirte la vida con sus ajos y cebollas para entender que todo esto es como una salsa que se baila con una sonrisa. Tampoco entiendo cómo puedes decirme que tengo razón cuando apelo a las incoherencias de lo que pienso, menos sé cómo aún no has ido al centro de Lima por la noche... ni tampoco sé cómo me hice la fama de gato techero que huye por las noches por una ciudad alimentada de la lujuria y el hostal.
Tampoco sé cómo no me crees, tampoco sé cómo decírtelo para que me creas, salvo algun disparate como decirte que detengo los taxis con los pies, porque me siento neonazi al detener los autos. Digo, por ejemplo, y sé que por MSN me pondrás un "jajaja" que simula ser los 45° de angulación que realiza tu labio superior sabiendo que por un fragmento de segundo, en un instante del tiempo, te acordaste que se puede reir a partir de la nada...
De la nada, como nosotros, un par de peces que sonríen.
29/04/08 |
Publicado por: a20063269 | Categoría Narrativa
- Añadir comentario | Link permanente | Visto: 874 veces |
Hay tiempo, creo, en cada persona que vive una solterìa por años. Unos la pasan bien, con harto tiempo para sí mismos, otros sienten que se olvidan de lo que hacian, que si cambiaron, de que si vale la pena dar y no dar para recibir y no recibir y viceversa. Algo me dejó pensando era que ya después de haber pasado tanto tiempo aprovechando mi soltería y las juergas sabatinas y domingueras, me preguntaba si alguna vez me podría olvidar de cómo besar. Me sentaba en mis tiempos libres e imaginaba como era un beso otra vez, porque no lo habia sentido en años. Y tan solo lo recuerdo y no me acuerdo qué tipo de acrobacias labiales hacía o qué hacía o cómo debía hacerse. Y no me respondía y entonces me dije que puede haber un día en que me olvide cómo besar.
Un día que despierte para saber que los labios solo los tengo para modermelos cuando hace frío, para tensarlos cuando coma algo acido...
¿Acaso se puede olvidar?