Artículos con la etiqueta Sobre la belleza
08/03/09 |
Publicado por: a20063269 | Categoría Poesia
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Mi mejor amiga es una mujer
Mi amor platónico fue una mujer.
Mi mejor ex enamorada también lo fue.
Nací del vientre de mi madre, de una mujer.
Rosa de Lima, ni decir, una gran mujer.
Mi insomnio fue causado por una mujer.
Lloré una vez por el amor de una mujer.
Sonreí muchas veces más por una mujer.
Ayer me dio la hora una mujer.
La nostalgia tenía que ser femenina, es mujer.
Poesía fue parida por el desamor de una mujer.
Hice el amor con una mujer.
Esperé sin sentido por horas en una cita por una mujer.
Dormí abranzando la almohada pensado abrazar a una mujer.
Besé al viento pensando en los labios de una mujer.
Cedí una vez el asiento a una mujer.
Juana de Arco fue toda una mujer.
Mi abuela me engreía con chocolates, y es una mujer.
Rosas rojas, analogía directa de una hermosa mujer.
La vida es femenina, es una mujer.
Aprendí a bailar por el interés a una mujer.
La ñoñería es una consecuecia de la mujer.
Sentir la cama un desierto es culpa de una mujer.
Tartamudeo al hablarte, porque eres una mujer.
No hay hombres grandes sin una gran mujer.
La guerra de Troya fue causado por una mujer.
Sufro de esquizofrenia por una mujer.
No habrían celos si no fuera por una mujer.
Que aburrida sería la pintura sin una mujer.
Un mal necesario es una mujer.
Que interesante es ahora nuestros días
al despertar y al lado respirar las exhalaciones
de una mujer...
Creo que todos los días son de la mujer, porque quién no pasa un día pensando tener a alguna de ellas al lado para matar las tardes, sin cometer delito al subordinarte a la soledad.
06/03/09 |
Publicado por: a20063269 | Categoría Narrativa
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Como los dinosauros, los fenicios y los romanos, existen otras especies que se extinguen con el tiempo. Y, como parece, el siglo XX fue el fin de muchas personalidades, como caracteres, ideologías e, incluso, formas de encantar a una mujer.
Y así, mientras una fuerte comba destruía el muro de Berlín, el siglo XX hizo lo suyo para romper la muralla del clásico repertorio del buen conquistador. Y un conquistador, no como referencia a los españoles del siglo XV, es aquél que perduró con el tiempo guardando el repertorio de cómo cautivar el corazón de una fémina. Un repertorio, como muchas chicas afirman ahora, caducado en el mismo siglo XV.
Con el siglo que pasó, murieron los jardineros ridículos que regalan rosas en las puertas de cada casa, los juglares que aprenden poesía y tocan a la guitarra para enamorar con canciones que no son suyas, los escritores de media tinta que no terminan versos que cautivan, los pintores de vanguardia que dedican pinturas incomprendidas, los catadores de trufas y expertos en chocolate para regalar a su amada, de los que no descuidan su camisa, la gomina, y el pantalón Filipo Alpi, los que pintan piedras en nombre del amor, que tienen el sindrome de Flanders al decir todo con diminutivos (amorcito, cielito, etc. etc. etc)....... Hasta aquellos que demandan con frutración los amoríos de una noche con un solo beso en las discotecas, los fatalistas en un cuento de hadas llamado Vida Real...
Os han muerto con el tiempo...
Creo pensar que, después de todo, no se extinguirán de la tierra, sino que sus especies están dedicadas al Fracaso. Y mi especie también.
05/03/09 |
Publicado por: a20063269 | Categoría Ensayos
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Todas las veces que terminé con alguien, tuve la oportunidad de constatar algo constante. Y así constante como entre mis amigos que daban la razón a tan indiferente juego del destino y de la vida para los nuevos solteros, para quienes sobreviven, como el matador de toros, al mito llamado fidelidad.
Y para bien o para mal, como dice una canción de Franco De Vita, existe una regla en el amor-desamor (¿ o Desamor-amor?).
En fin, la ley dice algo así: "Aquel que tenga enamorada, todas las chicas han de estar interesadas por él. Sin embargo, cuando aquel chico, por cualquier tipo de circunstancia, deje de tener enamorada, NINGUNA de las chicas (o chicos, sea el caso) debe alejarse de él como un apestado/a".
De las pocas enamoradas que tuve, me tocó comprobarlo con cada una de ellas. Y digo comprobarlo, porque no necesariamente caí en la trampa, o pisar el palito para ser infiel, sino que las probabilides de conocer a una chica era más cuando estaba con pareja. Y, por cosas del destino, estas más se acercaban justo cuando estaba comprometido, pero desaparecían el mismo día que la relación terminaba y estas chicas se iban al olvido. O todas las que venían decían "Sí, tengo enamorado" o simplemente no paraban pelota para el soltero.
-¿Hola, cómo estás?
-Aquí, bien. Ayudando cortando estos papelitos para el salón.
-Ah, ya. No pensaba quedarme hasta tan tarde en el colegio.
-Si, pues. Dime, ¿tienes enamorada, no?
-Sí, ¿cómo lo sabes?
-Se nota...
Esa conversación la tuve hace años, en el 2005, antes de graduarme. Aquella chica descifró que, efectivamente, estaba comprometido. Creo que las mujeres tienen ese don de descubrir que si un hombre está o no comprometido y eso me ayudó a un poco explicar la Ley que dije antes.
¿Y por qué pasa esto de la Ley?
Creo que se debe a que las mujeres buscan en los hombres a un amigo. Una amistad que, a los hombres, se les hace dificil entender, porque piensan siempre en enamoramientos. Entonces, lo que ocurre creo que cuando una chica sabe que un chico está comprometido, se asegura una cosa: que él no tratará de seducirla. Por lo contrario, sería una amistad forzada por la relación que él tiene con la chica. Eso, a mi parecer, es lo que puede pensar una chica y así, muchas de ellas como para conocer a este chico que está emparejado.
Sin embargo, cuando este chico deje de tener enamorada, las chicas lo verán como un chico cualquiera que busca estar con la primera que encuentre. Porque al no estar este chico relacionado, dará rienda suelta a su seducción e intentará por todos lados. Eso hace que las chicas no se fijen en personas como él.
He ahí creo una explicación a tan polémica ley de los solteros.
Dios nos cuide.
21/02/09 |
Publicado por: a20063269 | Categoría Narrativa
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Uno, dos, tres... Hay va.
Me gusta la enamorada de Mr. Bean. Duro decirlo, pero es tan cierto como mi preferencia por las mujeres y mi amor por el vino y la novela. Y aún no sé que es lo que tiene, pero me gusta por eso, porque tiene ese hermoso "no sé qué" que enamora a las personas como yo, a los enamoradizos.
Sus lentes redonditos, su cabello recogido para atrás como Nicolasa, la abuelita del Canal 7 y su voz de bibliotecaria enojada me enternecía en los celos cuando veía que ella salía con Mr. Bean al cine o salían cogidos de la mano por Navidad. Y sería exagerar si dijese que trato de buscarla por los rincones más intelectuales de la Universidad. Y lo que dije es verdad, porque tengo una vida exagerada buscando a aquella mujer que me perdone por las mismas tonterías que puedo hacer yo evitando ser Mr Bean.
Su vestidito de flores amarillas y marchitas que seguro debe tener el casual olor de la naftalina por el tiempo. Sus lentes-trasero-de-botella que hacen de sus ojos dos botoncitos a presión y que quisiera robarmelos para guardarlos en mis bolsillos.
Aún no sé cómo se llama aquella actriz y mejor es no saber cuál es su nombre verdadero, porque no hay más verdad más allá de que ella es la novia de Mr Bean que quiero robar. Que así la llamaré en lo que me dure estas ganas de enamorar a una personaje de televisión tan personalizada en la rutina, que me molesta no poderla encontrar en la mía.
Será que mi rutina debe ser más rutina para que ella aparezca aburrida, en una esquina de la hemeroteca y con sus lentes-trasero-de-botella colocados en la esquina de una mesa gigante. Y si así la encontrase, arrumada en sus montañas de libros, la timidez hará que no le diga hola y adiós. O Hello y Good bye. La vería de lejos empeñando el tiempo para que el capítulo continuara en toda la temporada de mi vida en una biblioteca junto con ella.
19/02/09 |
Publicado por: a20063269 | Categoría Ensayos
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Yo tengo el rostro de mi madre, pero el color de piel de mi padre. Mi hermano tiene el rostro de mi padre, pero con el color de piel de mi madre. Mi sobrinita tiene toda la cara de mi hermano, pero menos sus ojos que tienen los rasgos de su madre: media achinadita...
Y descripciones así siempre se han hecho en las familias cuando se reunen y entre unos se dicen "Tienes toda la cara de tu madre (o padre, o abuelo/s)". Sin embargo, el tiempo (el enemigo de lo constante) hace que esas rasgos desaparezcan, que los ojos de los antecesores se vayan perdiendo mientras las personas se van mezclando con otras.
Algún día no habrá más rastro de los ojos tristes de mi madre que yo poseo y que, con suerte, mi hijo posea, pero que mi nieto y mi bisnieto los tenga lo veo dificilísimo. Así como mi pelo casi ondulado o mis cejas gruesísimas que aún no sé de quién las saqué. Los bellos de mis piernas que son muestra idéntica de la de mis padre, quizás mis hijos no lo tengan. Mucho menos si tuviera una hija, porque no tendría esas piernas tan varoniles. Me odiaría.
Y yendo más lejos, en toda la historia de la humanidad, ¿cuántos rostros habrán desaparecidos con el tiempo? Cuantas cejas, ojos o piernas se habrán perdido con las nuevas mezclas generacionales. Y lo peor de todo, creo, es que no podremos siquiera imaginar un rostro que no hemos podido ver. Me explico, seguiendo la teoría empirista de Hume, no hay modo alguno de concebir una idea sin tener anteriormente una impresión previa. Es decir, si digo "arbol" en mi mente, no puedo imaginarme un arbol gracias al espíritu santo, sino que necesito una "impresion" previa para tener la idea de un arbol.
Así parecido debe pasar con los rostros. Que los que se extinguieron deben ser ahora olvidados e imposiblemente "reconstruidos" por simple imaginación, porque la impresión desapareció miles de años atrás.
Me produce algo de miedo pensar que algún rastro corporal nuestro se pierda en generaciones venideras.
12/02/09 |
Publicado por: a20063269 | Categoría Ensayos
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Muchos se habrán enamorado, en su primaria o inicial, de su profesora. Lindísimo, ¿no?, cuando éramos ingenuos en pensar que nos casaríamos con aquella mujer muchos años mayor que nosotros, pero que nos cuida tan bien como
mami.
Personalmente, no me enamoré de mi profesora en toda primaria o inicial, pero sí de una niña dulcísima -quien no diré su nombre-. La veo, ahora, de vez en cuando, y tiene aún su no sé qué, que me recuerda mi timidez escolar al hablar con niñas.
Sin embargo, ahora que estamos más maduros sentimentalmente, ¿qué nos enamoró de modo tan prematuro? Y, sobre todo, tan puro.
¿Y cómo que puro? Sí, digo puro -y lo repito-, porque por entonces no teníamos la duda entre si lo queríamos era sexo o amor de verdad. Si me enamoré los 6 años de mi primaria en una sola niña, no era por querer hacer todo lo que hacían los "grandes", sino simplemente por verla saltar, correr, jugar y sonreír. Es decir, algo puro. Y no digo que el sexo sea un modo de enamorarse "impuramente", sino que complejiza demasiado el modo de actuar y de concebir las cosas.
"No sé que me enamoró tanto de ella -me cuenta un amigo al preguntarle qué hizo que amase a su amor platónico de primaria-, pero es que yo tan solo quería jugar con ella".
Ahora cuando veo a esa niña, ya hecha toda una mujer, en alguna fiesta del recuerdo de la promoción Primaria, sigo aún tembleque en saludarla, aún como cuando le pedía la hora o un lapiz para romper el hielo gélido de nuestro silencio cada año de mi primaria.
05/02/09 |
Publicado por: a20063269 | Categoría Ensayos
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Recuerdo aquella anécdota de Bryce Echenique, si bien recuerdo cuando lo entrevistaron en la Ventana Indiscreta, que trataba sobre una bella mujer que había conquistado en ese tiempo. Era muy bella y, una tarde, cuando él salió con ella hacia unas oficinas, ella dijo una palabra mal dicha. No me acuerdo cual, pero algo asi como "AREOPUERTO" o esas que delatan una pobre lectura.
Bryce le dijo "Mira, espérame acá" y salió de la oficina para nunca más volverla a ver ante tal crimen dislexico.
Algunas veces no soportamos las cosas tan simples como esta que nos enseñó Bryce. Cosas como un modo de hablar, algún tic físico o exagerar en el uso de las palabras en inglés. Pequeños detalles de la personalidad que nos parecen incompresibles y tontos.
Recuerdo a un amigo que no les gustan las chicas que, de cada 10 palabras, 7 son en ingles. "Es como que muestran un lado alienado", me afirmó una tarde de cervezas.
Otro amigo me dijo que no soporta a las chicas que van, exageradamente, a muchas discotecas. Como que las hacen ver muy materiales y, estar al lado de ellas, uno se siente más inteligente, porque tienen otras cosas que preocuparse en vez del precio y de la calidad de las discotecas.
La clásica es de las chicas o chicos que tienen una risa con ronquido. Como de chancho en camal. Una cosa así. Eso se llamaría "mata-pasiones".
Por último, personalmente, no soporto a las personas que tienen más de un celular. Me desesperan. Sobre todo ahora que está en boga tener NEXTEL. Como que se desesperan en estar en contacto y no dejan de llevar sus cargadores a todos lados y recibiendo y haciendo llamadas cada 5 minutos.
Son tonteras, seguro, pero cómo desesperan a uno.