21/03/09 | Publicado por: a20063269 | Categoría General
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Para Líderman pareciera que la noche del jueves 12 fue el introito de un viernes 13 cargado de mala suerte. Esta vez la cita fue en Hunter, justo al costado de La Noche, en el Boulevard de Barranco. Eran las diez de la noche y yo apuraba el paso pensando que se me hacía tarde. Las diez de la noche era tibia por el bochorno del verano y creo que fue por eso que toda la banda de Liderman estaba en plena calle, en las afueras del Hunter.
-Siento mariposas en el estómago, pero no necesariamente por el miedo, ¿me entiendes?- Escucho a Martín, segunda guitarra de Liderman, explicarle a su amiga de promoción, parece, muy simpática que acaba de llegar a diez minutos después de mí.
-¿Y qué musica tocan, ah?- escucho que pregunta un sujeto, alto, de tez blanca y colorado. Era el enamorado de la amiga de Martín. Parecía un poco desconfiado al resultado de esa noche.
-No sé... No sabría cómo explicartelo, pero es Rock...- Vuelve a decir Martín luego de rechazar un vaso de ron con gaseosa. Me lo pasa a mí y dude en beberlo.
"¿Es gaseosa sola?", pregunté ingenuo, a pesar que supiera bien que si venía de Toño, baterista de Liderman, tenía que ser alcohol necesariamente. Un si solo si bicondicional que nunca se romperá.
Me saluda Alejandra, seguidora del grupo desde las tocadas en el garage. Estaba con su enamorado, Seca, que estudié con él un par de cursos en la Facultad. En fin, la noche seguía avanzando y aún los chicos de Liderman no ingresaban al local.
-¿Brother, y el guitarrista y el bajo?- Pregunté a Martín al no recordar bien los nombres de Daniel Llatas y Victor Najar. Me respondió Martín que Daniel estaba chambeando y que se demoraría un rato más. Victor aún llegaría mas tarde por razones que aún no las sé.
El frío barranquino se hizo sentirse. Sobretodo en las chicas que vestían una falda tan corta como mi valentía por ver las piernas por completo y unos escotes que, bueno, daban la sensación de sufrir más el frío. "Vamos entrando, mejor. Ya siento frío", dice Alejandra que jala de la mano a su enamorado. Toño se queda afuera para terminar la chata de Cartavio. Martín nos recomendó ponernos cómodos dentro mientras mirábamos las otras funciones.
No me acuerdo bien exáctamente fue cuando uno de los invitados preguntó "Brother y tocan covers?". Personalmente lo tomé algo así como "Pucha... quiero escuchar algo que me puede gustar, manyas?", pero Martín solo repuso "No, todas son nuestras". Y así es Liderman, como Dios manda.
Entramos a Hunter. Un local algo pequeño, todo adornado de madera con un segundo piso que sirve de terraza para ver el escenario. Esta vez fueron más amigos de la banda. Noté una mayoría en el público. Pedí mi cerveza por la promoción de diez soles la entrada. Todos hicieron lo mismo y nos detuvimos a ver las funciones. El audio se escuchaba mejor. Aunque el problema del micrófono me seguía pareciendo constante en estas barras. Habrán pasado dos o tres bandas antes de Liderman sea lider del escenario, como su nombre lo indica y como Dios vuelve a mandar.
Victor entra al local con varias guitarras. Una es de Daniel que aún no viene del trabajo. El presentador se acerca al micrófono con un papel roto. "Liderman... liderman es el siguiente". Esucho un "Ya, huevón, somos nosotros... vamos, vamos". Ayudé a Victor a bajar una de las guitarras, porque necesitaban manos para bajar algunos equipos del segundo piso. Todos se instalaron y todo los amigos también en el primer piso del local. Comienza el Rock a la voz de Martin mientras Daniel se ocupa de afinar la guitarra. Todos empiezan a tomar sus posiciones y comienza el concierto.
Pensé escuchar "Ritmo y colo", una nueva canción que escuché detalles en una de las prácticas del grupo. Pero pareció que la partera de los talentos aún no recibió a la cría llamada "canción nueva". Tocaron Turbo Nada, Bullet... casi todas las que recuerdo haber escuchado antes. Los gritos de las féminas comenaron y el descargo de la adrenalina hizo lo suyo. A unos pocos metros veo al padre de Martin viendolo desde su mesa. Tenía boleto a primera fila para ver a su hijo gritar como loco, pero con sentido en el mundo del Rock and Roll.
La noche continuaba y el viernes 13 se apareció de las peores maneras por haber. El calor comenzó a impregnarse en las manos del baterista en forma de sudor. En una de esas golpeadas al tambor, como lo hacen en la película BEN HUR en las galeras, el palito salió disparado hacia al frente. Quedó en medio del escenario. Y, es más, estaba roto. Veo a Martin que se acerca a levantarlo y se lo da a Toño. Acaban la penúltima canción y los aplausos de su padre se escuchan como si en su tiempo viera a Felipe Pinglo Alva en vivo. Creo que es eso... cada uno de los hijos tienen dentro a un héroe representado de los padres.
Comienzan a tocar la última canción. Para entonces me doy un paseo por el local. Veo que el local no estaba tan lleno como pensé. Subo al segundo piso y estaba vacio. Todos estaban en el primer piso y Liderman seguía brindado de su rock.
Escucho unos cuantos sonidos peturbantes como el pitido agudo que produce el micrófono con el stereo y el sonido opaco de la batería por el palito roto del baterista. El concierto termina entre una semisonrisa y un semidisgusto. Es como cuando tratas de convencerte que el vaso está semilleno, en vez de semivacío.
-Puta, este fue hasta las huevas- me dice Martín que ahoga las ganas contenidas al tener ciertos sucesos dificiles de controlar en plena tocada. Supe despues que ellos eran la última banda de Hunter y por eso ya nadie más estaba en el local. Me acordé de Gian Marco que dijo una vez que la peor expeirnecia de un cantante es cantar en los restaurantes donde te escucha y solo se toman el calibrado tiempo de alimentarse tranquilos.
-¿Brother, dime que te parecio el concierto?- Me pregunta Victor una vez sentados en BOZZ, el mismo local anterior que fui a tomar con el grupo despues del concierto. En su Afterparty. Daniel Llatas, creo, que fue el primero en irse con un mal sabor de la noche. Victor esperó mi respuesta mientras intentaba explicarle las fallas que percibi. "De todas sale una crónica", le prometí y creo que hice mal por volver inmortal un sinsabor de gloria en el escenario. Victor me da una palmada en el hombro para luego coger sus cosas e irse a casa. Un largo camino, seguro, para todos los líderes de Liderman.
Me quedé al final con Toño, Alejandra y su pareja, y tres chicos más que aún los veo tantas veces, pero no me acuerdo sus nombres. Martín sale un rato a tomar aire y también se va sin dejar su "Conchasumadre... esta vez fuimos salados. Salimos últimos". Lo observo mientras le doy curso a la cerveza. Todo parecía dar que la noche terminaría antes de lo que esperé.
Un poco después de la 1.00 am ya estaba en el auto de regreso a casa... Solo que no estaba solo, sino con todas las personas que se quedaron en Bozz. Como seis personas en mi carro que luego fui dejando a todos por el camino.
Toño fue el último en preguntarme sobre el concierto antes que lo deje en la Avenida La Marina, cerca de mi casa. Le dije lo del micrófono y del pitido que produce las guitarras. También le dije que sentía mucha guitarra, mucho razgueo y bulla, y que sigo marcando el ritmo solo por el bajo y la batería.
Toño se despide en la avenida y su amigo, que tambien es mi amigo, pero no me acuerso su nombre, me dio dos soles por el favor del "taxeo" luego de haber pedido mil veces a todos que me dieran para la cochera. Algo que no tuve éxito...
Y así comenzó a amanecer el viernes 13 luego del jueves 12, día de la presentación de Liderman en Hunter... Una ligera aura de sal en las prácticas cotidianas del ROCK.








