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Blog de Andre Suarez
Relatos que saben a cuentos cuando uno se toma el tiempo de escribirlo... Claro, la vida no deja de ser cuento.

Artículos con la etiqueta Sobrevivir


V



De sol
La fotocopia
Barata
De media tinta,
De media copa,
Reflejo
De lo que brillas,
Que opaco
Con tan poca
Lírica,
Con tan poca
Mimesis...
Con tan poco
De lo que
Te gusta.

Carbón oscuro
De tu pesadez.
Que corres
Cuando
Calientan
Tus pies.
Cuando todos
Inventan excusa
A tu ausencia.
Que silencio
Reclamas
Cuando quieres
Huir.

Qué veces
Aquellas
Que bostezas
Tus ganas
De soñar
Despierta
Y
Desconocer
Los brazos
Que te atan.

Que disparas
Atinando
A la misma
Frente
Con dos
Dedos que faltan,
Dos dedos
Que mueren
Y mueren
De fe
Al llegar
A tu vientre.

Que la luna
Se vio
A dos pares.
Que desconozco
La vida
Y me maravillo
Con tu lejos,
Con tu allá,
Con la línea
Histriónica
De una novela,
De la poiesis
Que
Te estudia
Y narra
El susurro
De un cuento

La prosa
Maldita
Antes
De reparar
Un sueño.


Caes de fondo
Y rasgas con los codos
Los bordes piedra
Del abismo,
Caes con permiso
De caer
Y caes
Como quien no quiere
Caer al fondo
Rasgando los codos
Al borde piedra
Del abismo,
Caes con permiso
De caer
Y caes
Como quien no quiere
Caer al fondo
Rasgando los codos
Al borde piedra
Del abismo,
Caes con permiso
De...

Dejaste de caer.


Rugen
mares
y mareas,
y rocas
que se estrellan
con tus mareas
y rocas
que rugen
desde tu mirada.

Que pareces
libre
al borrde del mar
que en tus pies
quedan las orillas
del mundo,

que si caes,
tus rocas
rompen
rocas,
tu mar
divide la mar.
Que eres mujer
y ella también.

Naturaleza misma
que hace a la mar
y mas nada pasó,
que no caíste,
que no te llevó
la corriente.
Que las gotitas
dejan tu cuerpo
y ellas te lloran
por no haberlas
sacudido
del cuerpo,
de tu vientre,
de tus hombros,
de tu isla...

De tu tan solitaria isla


Lineas
van
que
te muerden
los talones
desnudos
y
cubren
tu vientre.

Las líneas
van
que
te persiguen
la sombra
desnuda
y
cubren
tu
vientre.

Lineas
van
que
no
vienen

y
se
te quedan
y no hay
quien
pierde.
Odio las puertas
que se abren,
la roñosa partida
de tus cartas
y mis naipes.

Odio las escaleras
que te invalidan
las alas,
las pestañas
que se erizan.

Odio, pues,
lo que no
se me ocurre,
la ausencia
de atención.

Odio, además,
los "además"
que se quedan
en más
y hago menos.

Odio los índices
que te hacen menos.
Menos que el colofón
Odio los testamentos
y odié decirte adiós.