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Blog de Andre Suarez
Relatos que saben a cuentos cuando uno se toma el tiempo de escribirlo... Claro, la vida no deja de ser cuento.

Artículos con la etiqueta Curiosidad


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¿Alguna vez han salido con alguien que les exige comprensión por ser amigos? Claro, eso es lo que hace un amigo común y corriente, pero ¿CÓMO DIABLOS SER AMIGO DE ALGUIEN QUE NI SE PREOCUPA EN DEJARSE CONOCER?

Esto seguro que les ha pasado a quienes tienen como amig@ a alguien de quien se enamoraron -y declararon- alguna vez. Obvio, esto suele pasar, porque ¿cómo diferenciar una intención entre una cita de patas y una cita por "algo más", si al fin y al cabo la invitación es la misma? Lo que suele pasar también es que ese amig@ evite salir a solas con esa persona que la invita, por lo que recurre a los amigos para salir en grupo. Claro, la estrategia es "Sí, salimos, PERO TAMBIÉN CON PATATÍN Y PATATÁN, y su prima y su primo".

Cuando esto sucede, cuando esta catástrofe sucede, ¿cómo pretende la amig@ que la persona que se acerca a ella la conozca, si ni si quiera comparten algo de intimidad o de conversación? ¿Cómo alguien puede exigirte una comprensión "por la amistad" si cada vez que deseas acercarte a esa persona, te sale con cualquier cosa para evitar la intimidad o una conversación "a solas"?

Es algo sumamente incomprensible, que solo un buen carajo -y unos tragos de vodka- puede solucionar este paradigma. ¿Qué haces, señores? ¿Apelar al orgullo y emputarse cuando uno se da cuenta que está siendo evitado porque nadie más irá en esa que SUPUESTAMENTE era de dos? ¿O hacerse el cojudo enamorado quien se convence de que si no es hoy es mañana?

La realidad es que el mañana significa una eternidad de lastimosa espera y el emputarse, bueno, digamos que un poco de carácter ante la indiferencia o excusa de lo evidente. ¿El olvido? Creo que sí, ¿no? Pero señores, cuando se trata de estas cosas, ¿qué cosa puede solucionarse sin la santa medicina que es el olvido?
Guillermo More conduce su Toyota Corolla rojo por la avenida Javier Prado. Su codo en la ventana y la colección de stickers en el parabrisa notaban su experiencia bajo el volante. Él se llamaba el rey de las pistas, como Meteoro pensaba al recordar su infancia y su amor por los autos.

La luz roja lo detiene, prende un cigarro. Suspira, la luz verde otra vez y avanza despacio, confiado en su carroza real. Pero no confió que en todo reino siempre hay un loco de mierda que quiere matar al rey, por lo menos eso no lo supo hasta que un VW Gol, que intentó ganarle a la luz roja, chocó con su nave.

-Viejo concha tu madre, cómo se te ocurre...- gritó un veinteañero, alterado, jalándose el cabello largo por la desesperación.
-¿Pero acaso no ves el semáforo, hippie de mierda? ¿Qué huevonazo te habrá enseñado a manejar?- Preguntó furioso Guille mientras acariciaba suave su auto como si fuera su último hijito con yaya. Mira al responsable y ve en él algo familiar.
-¿Que quién me enseñó? Tú pues viejo loco...

Y mientras el público se acercó para ver el accidente y a la espera de la policía, Guille se dio cuenta que no se sacó el photocheck de la escuela de manejo. Y del Rey sus hijos vastardos al trono.

Julian... el pobre de Julian, quien desde su caseta en la calle Independencia, en San Miguel, miraba enternecido a los niños disfrazados por Halloween. Él los miraba con el deseo de retroceder el tiempo, de ser niño otra vez y acompañarlos en la aventura nocturna. Supo que jamás podrá hacerlo, que mejor sería no hacerlo ya que, desde pequeño, nunca tuvo el dinero suficiente para un disfraz. Esto causaba la burla de sus amigos.

Julian veía a los pequeñines de Batman, de Robin, de Spiderman... todos acompañados de sus padres, de sus hermanos mayores con quienes coreaban el "halloweeen" luego de que el timbre sonara, como si fuese una diana que avisa la bienvenida de los caramelos. Lástima que la ternura no duró para siempre al saber que entre los pequeñitos disfrazados de diablitos hubo uno que sí era diablo de verdad.

-¡Mira mamá, ese señor está disfrazado de guachimán!-dijo una voz aguda, que provino de un grupo de niños.

Julián, el pobre de Julián regresó a su caseta como si fuese un reloj cucú para no volver a salir. Nadie supo más de él luego de ese día. Unos dijeron que regresó a sus tierras por Ayacucho, otros que se suicidó a los días, pero algunos apuntan al mito urbano que cada halloween él aparece en forma de niño pidiendo caramelos...disfrazado de guachimán.
(FUENTE DE LA IMAGEN: MI PERRO BLOG) Cuando como las galletas de animalitos, esas de la empresa San Jorge, me acuerdo de las palabras de mi madre al decirme que jugaba con esas galletas cuando era niña, que veía las figuras de cada una y decía "de este caballito me como la cabeza", "de este leon me como su pierna", etc, etc, etc. Y el recuerdo de sus palabras, así como la recreación espontanea en mi mente de cómo se vio mi madre de pequeña haciendo eso, hizo que me entrara cierta nostalgia por un instante. Una nostalgia fundada en la infancia marchita que mi madre carga en recuerdos que no volverán, que a sus más de cincuenta años aún recuerda con ternura un episodio sutil, como era su costumbre de comer las galletas.
Ahora cuando como esas galletas, pues, hago lo mismo que mi madre salvo que especialicé el juego, porque imagino que soy un gigante que saca animales de una bolsa, que es la ofrenda de los humanos para que no me los coma. Creo que debo agradecer a mi madre por darme un ápice de su particularidad para comer galletas y darme la posibilidad de imaginar aún más a lo que llegó ella. Me dio la posta para continuar un camino que me acercará a un recuerdo infantil que se aleja con cada sábado por la noche. Quizás con la intención de que nunca crezca o cuidarme de un mundo ajeno a mi saber. Un mundo que hace cargar con ella, quizás, "un par de sueños hechos mierda", como diría el poeta Lizardo Cruzado.
Ya que terminé estas líneas en una frontera difusa entre el amor y el recuerdo negativista, pues se me antojó comer galletas de animales otra vez.


Tendida sobre la cama, él deja caer su cuerpo encima de ella recordando las travesuras de cama del pasado. Ella se desviste apurada, comienza por la blusa arrancándose los botones para mostrar los senos a su amor. Él la mira con ojos hambrientos de ver la figura desnuda de su mujer luego de varias noches sin poder tocarla. Ellos se acomodan sobre la cama y ella tira la blusa blanca al suelo para entregarle el cuerpo a su amor. Él contempla los senos de su pareja mientras ella cierra los ojos estirándose sobre la cama. Los años de sus cuerpos pasaron sin que eso perturbe los deseos carnales de la pareja. Mientras besa el sendero de los senos de ella, él acaricia uno de los muslos para provocar el gemido de su pareja. Los besos se vuelven más toscos, saben que el tiempo no los espera para hacer el amor con cariños y ternuras. Ella no aguanta. Está acabándose el tiempo.

-¡Ya, hazme tuya, tu mujer!- Gritó ella mezclado con un jadeo constante por su exitación.
-Damelo, dámelo- Dijo él haciendo referencia al sexo de su pareja.

Ella se baja el pantalón y él sabe por instinto qué hacer. Se tapan con la frasada para dar inicio a lo que la imaginación diera rienda. Se exitan juntos, se gritan por más sexo y se muerden la piel con ganas que el goce sexual no se termine...

-¡Ya fue tiempo suficiente, cada uno a su celda!- Grita el carcelero al golpear con su cachiporra las rejas de la celda donde los tórtulos hacían el amor.
-Sí, sí, espere- dijo él y se puso los pantalones lo más rápido posible. Ella se tapaba con la sábana para mostrar los senos a los tres guardias que estaban en la puerta de la reja.
-Anda, mi amor. Espero que esto se repita- dijo ella tocando la espalda de su pareja, que se sentó al borde de la cama.
-¿Cuánto te debo por el viagra?- preguntó él al guardia. Él se ríe y mira sus demás colegas para burlarse de él. Le dijo que cinco soles, porque es dificil hacerlas pasar dentro de la prisión.
-Está bien- repuso él, que se colocaba los lentes gruesos de marcos anchos.
-Vamos a tu celda, Cachetoncito- dijo el guardia recordando el monstruo que fue durante los ochentas, pero que ahora no daña a ni una mosca.

Días después el alcaide de la prisión supo de lo acontecido: se despidieron a los tres guardias que colaboraron con el encuentro amoroso del prisionero 07365293 y la prisionera 34718374, Abimael Guzman y Helena Iparraguirre.


-Pajaro de mierda...

El señor Benitez presiona el freno a fondo de su auto, acciona el limpia parabrisas, su esposa grita hasta irritar al esposo logrando que él haga un silencio luego de insultar al pajaro que se estampó en su parabrisa en plena Costa Verde. Un pedazo del pico del ave se incrustó en el parabrisa clavandola sin la posibilidad de retirarla y su cuerpo se balancea. Un giro brusco, el cuerpo del ave se mueve, se parte el pico, solo la cabeza del ave sigue incrustada... la señora se desmaya, los frenos fallaron en la bajada del Estadio Miraflores.
El auto cae y nadie puede auxiliarlo. Todos andan ocupados con el mismo problema que llevó a la muerte al señor Benitez: librarse del pajaro de mierda. En la Costa Verde los autos frenan al unísono y los gritos comienzan a escucharse en coro. Los que salieron a correr al borde de la pista fueron los más afectados: los pajaros picoteaban sus brazos que trataban de cubrirse el rostro. Atacaban a los ojos, al cuello y otros volaban alto para tomar velocidad en su caída suicida a la cabeza de los hombres, un trayecto suicida del animal.

-Cierra la ventana, Luis...

Ordena Mercedes Lizarraga a su esposo que están echados en el suelo de su departamento ubicado en la avenida Larco. Luis se apresura y cierra la ventana. Logra ver el panorama: los pájaron se estrellan contra los vidrios de los edificios, los vidrios caen en forma de esquirlas sobre los peatones que miran al cielo. Los cuerpos destrozados de los pajaros comienzan a caer desde un onceavo o décimo piso de las avenidas principales de Miraflores. Los niños, que paseaban antes del pandemonium, vomitan al ver los cuerpos triturados de las aves. Ellas sin cabeza, otras hundidas hasta el pecho por su impacto frontal y algunas disparan sus tripas como granadas al caer al suelo a la velocidad de su caída.
Mercedes llora abrazando a su hijo de doce años que aún no entiende qué sucede. La policia continúa sin entender la causa del desastre. Desesperados desenfundan sus armas y disparan al aire para atinar a una de las "hijas de puta, come plomo, mierda", dijo el oficial Sanchez antes de ser atacado por una cuadrilla de pajaros. Su cadaver sin ojos en la morgue sería reconocido por su esposa a la semana siguiente.
La plaza central de Lima estaba cubierta por una sombra eterna hecha por los pajaros en su vuelo. Las personas temen, se cierran las tiendas, la gente que queda afuera grita desesperada al desconocimiento de lo que sucederá con ellos...

El presidente mira el cielo desde su ventana en el palacio presidencial. Mira sin temer, prende un cigarro... su silencio combina con sus ojos abiertos sin sorpresa alguna. Suena el teléfono estoicamente sin que el presidente le preste atención. Mira el reloj, las seis y cuarto de la tarde. Se sienta en su escritorio para revisar unos folios encargados para él, a su nombre.
Sin leer si quiera el título, levanta su pluma con una semisonrisa que oculta, en su otra mitad, el siniestro encanto del poder fecundado en la muerte.
El asistente presidencial, Jose Luizar, lo observa. Se seca el sudor con un pañuelo blanco que se va enegreciendo mientras rosa su piel. Él aún no comprende lo que pasa, aunque se llenó de mentiras la boca para la prensa diaria.
El presidente se acerca y le da el folio. El asistente mira el folio. Comenzó al ataque de las pajaros kamikase.


Quiero hacer un viaje y todo el mundo me dice que estoy loco, pero creo que de eso se trata, de simple locura para hacer a pie y con un poco de suerte el tramo que planeo cubrir.
Espero que alguno esté animado en acompañarme, porque sería de mucha ayuda motivacional ya que nadie de los que conozco está muy animado en decirme. Algunos me dicen que puedo irme solo, cosa que lo estoy pensando, pero mejor es compartir dicho viaje con alguien. Más que por seguridad, lo digo por compartir, no?

Ocurre que planeo hacer el siguiente viaje. Primero ir de Lima a Huancayo, Junin. Luego de Junin ir al sur hasta Ayacucho. De Ayacucho ir a Arequipa. De Arequipa ir al sur hasta Santiago de Chile y ser recibido espero por mi amiga Paula Mena :) . Luego de estar en Chile, iría a la sierra chilena para cruzar la frontera hacia Argentina, hacia Mendoza. De Mendoza ir al este hacia Rosario y de allí a Buenos Aires querido...
El regreso aún está pendiente. No sé si regresar en avión, cansado de tan largo viaje o regresar en tierra por Bolivia hasta dar con Puno y de allí a Lima.

Sea como fuese, planeo largarme de esta ciudad con la meta de ver otras cosas. ¿Y por qué el motivo de tan largo viaje? En realidad es el sueño de tan solo salir de la ciudad y enfrentarme a cosas nuevas. Leer Diario de Motocicleta, ruta que hizo Ernesto Guevara, y las travesías del periodista Kapuscinski en África son cosas que me hacen decir "¿qué diablos hago acá? debo irme". Ojala que este viaje lo realice y que no se quede en tan solo un deseo juvenil. Si no es hoy, no será nunca...
América, esperame que allí voy.