07/08/11 |
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Había una vez un mendigo, que no era como cualquier otro: en vez de suplicar por una monedita para su alimentación, él la regalaba a otros mendigos de su calle. Pero lo más curioso era que nadie aceptaba sus monedas que tanto daba a colegas pordioseros.
-¡Lárgate, mierda, acaso me crees tan miserable como para recibir limosna de otro mendigo!- solían decir los benefactores de su curiosa causa.
Él nunca tuvo nombre, porque a nadie se le ocurrió preguntar por él. Tampoco tuvo el orgullo suficiente como para reconocer que su estado era peor que el de los demás mendigos. Y tampoco nada, ni el peor de los insultos, pudo detenerlo en este ideal de dar a los mendigos, hambrientos de alma, lo que buscaban. A pesar que él, otro hambriento, regalaba lo que sus colegas necesitaban.
Como dije, casi nadie supo su nombre. Unos lo llamaban "Loco de mierda" o simplemente "Lárgate", porque era lo primero que decían sus compañeros de esquina. Pero para ahorrarnos la dificultad de hablar de un sujeto sin nombre, llamémoslo Lárgate.
Lárgate era un señor no tan viejo, ni tampoco tan joven: era una persona que bordeaba el límite entre la juventud y la adultez, la edad perfecta como para ser inmortal y nunca sufrir el paso del tiempo. Sus cabellos negros casi canosos, su pie ceñida a su osamenta gris, su eterna chompa negra, doce vellos en la quijada y una calvicie que llegaba hasta la nuca -con algunos cuantos cabellos rebeldes a desaparecer-. Lárgate es mendigo precisamente por lo que hace desde que nació: dar monedas a los demás mendigos. Claro, él nació pobre, por lo que el orgullo de los demás colegas pordioseros hacían de él un apestado en ese gremio, entre comillas.
Hoy no se sabe mucho de él, salvo que desapareció de un día para otro. Claro, para algunos esto significa la muerte, pero fue algo que jamás se supo según las diligencias policiales. La última vez que lo vieron fue por cierta plaza, por cierto distrito, por cierto parque, por cierta tienda para mujer, dando cierta moneda a una adinerada. Sí, el último día que lo vieron dejó de dar monedas a mendigos y se aventuró a dar monedas a quien menos lo necesitaba, a quien nunca saboreó la hambruna del alma. Total, si algo no funciona, pues vayamos al otro extremo, ¿no?
-Tenga, esta es... Solo es mi monedita. Tómala- dijo Lárgate.
-No puedo, usted la necesita más que yo. No puedo- dijo la señora.
-Lárgate, mendigo, me malogras el negocio- dijo el dueño de una tienda.
Y haciendo honor a su nombre, se fue sin más que buscar en los ojos de cierta señora un poco de razón. ¿A quién darle esta moneda siendo él un mendigo? Se supo que caminó hacia la neblina y se convirtió en parte de ella. Que caminó hacia la ciudad y se volvió granito, cemento y smog. La leyenda urbana dice que lanzó sus monedas al mar en un cofre... y él con ellas. Otros dicen que la suma asciende a más de 1000 soles en monedas de cincuenta centavos. Incluso, hasta pescadores dicen que han encontrado estas monedas.
Sea como fuese, Lárgate se fue. ¿Y a quién le importa? Me imagino a aquél mendigo que perdió a su hijo por inanición, debido a que nunca aceptó las monedas de Lárgate. O aquél otro mendigo que nunca tuvo la monedita extra que pudo haberle regalado Lárgate para llamar a su hija y preguntar cómo estaba. O ese otro que posiblemente con la monedita de Lárgate pudo haberle comprado un caramelo a su hijo para enseñarle que, en la miseria, se puede ser feliz.
Y a la señora... Eso creo que solo puede responderlo él.
06/08/11 |
Publicado por: a20063269 | Categoría General
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El adjetivo lo saqué de nuestro querido Phillip Butters. ¿Se acuerdan cuando dijo "HAY QUE DESMARICONIZAR LA TV", al referirse que golpearía a los homosexuales del MOHL? Bueno, a eso vamos, pero en la radio. O sea, si bien la radio no tiene mucha programación que sean conducidos por gays, la música es sumamente mariconizable.
Ahora que no cuento con un MP3, la radio me resulta incómodo cuando escucho canciones de Lady Gaga, Katty Perry y no sé cuánta calabaza en el mundo del espectáculo que vuelven al hombre más... digamos, ¿amanerado? Vamos, no me digan que escuchar Justin Bieber es de machos. Y lo peor es que esas canciones las repiten en muchas emisoras. Bueno, seguro que los salseros la pasan de lo lindo, pero yo que no suelo escuchar salsa la paso de malas.
Más escucho radio Mágica y, por allí, 99.1, aunque es muy "gringo" para mis gustos. Claro, esa es la emisora en que el locutor de cada 10 palabras, 8 son en ingles y eso me enferma. Regreso a lo mismo, ¿radio mariconizada? Las canciones sobre todo, porque -para quienes escuchan música al caminar y sienten que la vida es un videoclip- el metal, grunge, trova y folk son géneros que casi nunca se escucha.
Voto para que algún día, un buen productor radial, se apiade de nosotros que detestamos la música enlatada yanqui...
06/08/11 |
Publicado por: a20063269 | Categoría General
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Mi hermana me preguntó una noche: ¿Por qué ahora tanto amor a la guitarra si antes la tenías tirada por allí? Uhmmm, cierto, antes sí me entusiasmaba tocar mucho la guitarra, en el 2003, sobre todo. Cómo no recordar mis conatos de imitaciones a Arjona, como quien reclama indirectamente un poco de justicia en lo emocional. En fin, eso fue hace buen tiempo, luego me resigné y dejé la guitarra.
Ahora he vuelto engatusado por las canciones Folk y Trova, por lo que estoy aprendiendo nuevas canciones. Sound of Silence, Oleo de Mujer con Sombrero, Completo Incompleto, Confesiones de Invierno... Bueno, lo que escribí líneas arriba sería la respuesta más sencilla para satisfacer la duda de mi hermana, pero no: me fui por las ramas.
-Regresé no para ser el mejor guitarrista, sino para aprender las canciones que me gustaría dedicar, pero que jamás serán escuchadas por esas personas en especial.
-O sea que lo haces de corazón...
-Algo así, algo así...
06/08/11 |
Publicado por: a20063269 | Categoría General
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¿Alguna vez han salido con alguien que les exige comprensión por ser amigos? Claro, eso es lo que hace un amigo común y corriente, pero ¿CÓMO DIABLOS SER AMIGO DE ALGUIEN QUE NI SE PREOCUPA EN DEJARSE CONOCER?
Esto seguro que les ha pasado a quienes tienen como amig@ a alguien de quien se enamoraron -y declararon- alguna vez. Obvio, esto suele pasar, porque ¿cómo diferenciar una intención entre una cita de patas y una cita por "algo más", si al fin y al cabo la invitación es la misma? Lo que suele pasar también es que ese amig@ evite salir a solas con esa persona que la invita, por lo que recurre a los amigos para salir en grupo. Claro, la estrategia es "Sí, salimos, PERO TAMBIÉN CON PATATÍN Y PATATÁN, y su prima y su primo".
Cuando esto sucede, cuando esta catástrofe sucede, ¿cómo pretende la amig@ que la persona que se acerca a ella la conozca, si ni si quiera comparten algo de intimidad o de conversación? ¿Cómo alguien puede exigirte una comprensión "por la amistad" si cada vez que deseas acercarte a esa persona, te sale con cualquier cosa para evitar la intimidad o una conversación "a solas"?
Es algo sumamente incomprensible, que solo un buen carajo -y unos tragos de vodka- puede solucionar este paradigma. ¿Qué haces, señores? ¿Apelar al orgullo y emputarse cuando uno se da cuenta que está siendo evitado porque nadie más irá en esa que SUPUESTAMENTE era de dos? ¿O hacerse el cojudo enamorado quien se convence de que si no es hoy es mañana?
La realidad es que el mañana significa una eternidad de lastimosa espera y el emputarse, bueno, digamos que un poco de carácter ante la indiferencia o excusa de lo evidente. ¿El olvido? Creo que sí, ¿no? Pero señores, cuando se trata de estas cosas, ¿qué cosa puede solucionarse sin la santa medicina que es el olvido?
02/08/11 |
Publicado por: a20063269 | Categoría General
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¿Son caprichosos? Creo que por herencia lo soy, porque cuando mi hermana me cuenta sus problemas, me recuerda a mí mismo. No, no es que sienta como mujer, sino que compartimos algo en común, que parece trascender la casualidad para ingresar al campo de lo hereditario.
Hay personas quienes tienen todo, pero a la vez piensan que tiene nada, porque no tienen lo que quieren. Me explico, personas que tienen lo que tanto quieren, pero no miran más allá de sus narices y solo se fijan en lo que no tienen para llenar el vacío que los consume en la envidia, los celos, la tristeza y, finalmente, la depresión. ¿Qué hacer?, así es mi hermana y, por defecto, también yo.
¿Tiene justificación ser caprichosos? Bueno, digamos que es la prima hermana de la lucha por obtener lo que se quiere, lo que se fija como meta, pero también madrastra de la obstinación y asesino de la comprensión. ¿Pero qué hacer? Como diría la canción Cuando comenzamos a nacer, de Sui Generis, así soy yo y es mi vida -y la vida de mi hermana-.
¿Pero en qué parte de la moraleja está "el que la sigue la consigue"? O, mejor dicho, ¿en qué parte está el final feliz? Creo que hasta para responderme eso apelo al capricho que es saber qué diablos está pasando, qué diablos hice mal, qué diablos se debe cambiar... Finalmente, ¿en qué parte en dejar de ser caprichoso está la de un perdedor y triste resignado de la vida? Ahora que lo pienso, si Romeo se mató por Julieta -y esa es la historia romántica por excelencia- es porque fue un caprichoso de tres carajos.
¿Entonces vale la pena? Creo que será la encrucijada que en unos 20 años más tendré que responderme... o sacrificar para entenderme mejor.
02/08/11 |
Publicado por: a20063269 | Categoría General
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¿Se ha preguntado dónde se perdió las mariposas en el estomago a lo lardo de su vida? Sí, aquella sensación que nos hacía Superman cuando éramos niños y ahora, que el tiempo nos envejecido, no somos más que el personaje secundario de nuestras historias de amor. ¿Se acuerdan aquel "sin razón" que motivaba nuestros cariños, acciones y demás cosas? ¿Dónde se fue?
Creo que se fue con la última decepción amorosa a la que sobrevivimos. Sí, porque cada vez que eso pasa, fallece un poco de nuestra ingenuidad en el querer y es cuando dudamos más... O sea, cuando desconfiamos más del resto para pensar en nosotros mismos. ¿Si está bien? Creo que no, porque no hay nada más puro que un querer ingenuo sabiendo que la pareja siente lo mismo. Claro, la reciprocidad, pero como el mundo no es perfecto, digamos que es un ideal.
¿Se acuerdan cuando eran niños y les gustaba una chiquilla de inicial? ¿Como qué la querían? ¿Acaso eso no fue de verdad, ya que cuando creces ese sentimiento se confunde hasta con el placer sexual? Bueno, es lo que pienso. Más aún, cuando me siento niño es cuando sé que me gusta alguien más allá de las nimiedades. Querer ser como los niños es como quien excava sin miedo en el pasado para sembrar una semilla de confianza, que se secó en la maleza del desamor. Pero repito, como el mundo no es perfecto, digamos que lo que siento es un ideal.
31/07/11 |
Publicado por: a20063269 | Categoría General
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¿Cómo se dan cuenta si una caricia es sincera? Me lo pregunté mil veces para evitar falsas ilusiones, por lo que tuve varias noches conversando con la almohada para obtener una respuesta objetiva. Bueno, comenzaré.
PRIMERO, siempre de los siempre una caricia sincera nace de la sobriedad. Exacto, lo que pasa entre tragos puede ser cualquier cosa, pero no necesariamente la verdad. Digamos que la sinceridad de una caricia en el estado etílico no es una muestra objetiva, porque la persona involucrada no está en el 100% de su capacidad para la toma de decisiones. Y sí, sí, seguro dirán que hay caricias sinceras y involuntarias, que muy bien puede hacerlas un ebrio y son legítimas, pero la variable alcohol altera la muestra.
SEGUNDO, hallar la voluntad diferenciándolo del efecto acción-reacción. Me explico. Digamos que la voluntad es la disposición de una persona respecto a algo -un proyecto, una carrera, el cariño a otra persona-, luego de tomar una decisión no necesariamente razonable, porque también la razón puede ser anímica. Cuando hay voluntad en una caricia, esta debería aislarse del ambiente para ser legítima. Claro, hablo de una caricia como acto por sí solo, que no tenga de por medio elementos que la motiven como un beso previo, una caricia anterior, una declaración, etc.
Me explico mejor con un ejemplo. Cuando están con su pareja -o para quienes recuerdan haber estado en una-, ¿acaso no se acarician luego de un beso? Sí, seguro que sí, como toda pareja que tiene una relación, pero ¿acaso ese beso no fue el elemento que provocó la caricia, mas no la voluntad de la pareja? Seguro dirán que si la pareja lo hizo fue porque tomó la decisión de hacerlo, pero esta decisión pudo haber sido efectuada por razones anímicas, como respuesta a un impulso.
Exacto, pensemos frío, aislemos la caricia de toda forma de impulsos previos -o de momento- para obtener una muestra objetiva que parta de la voluntad.
TERCERO... Creo que nada, solo buen humor y paciencia. Ahh, y arriesgarse mucho, no temer por si erramos y, como dijo un excelente periodista de investigación, Daniel Santoro, "dudemos hasta de nuestra propia madre".
Nota: ¿Han contado cuántas caricias han recibido no necesariamente después de un beso o una caricia anterior que la haya provocado?