Skip to main content.
Blog de Andre Suarez
Relatos que saben a cuentos cuando uno se toma el tiempo de escribirlo... Claro, la vida no deja de ser cuento.

Artículos con la etiqueta sexo


20110426-el cerebro de un hombre.jpg

Creo haber escuchado este título en una película norteamericana, donde el sexo juvenil es materia de taquilla. En fin, pero algo tiene de cierto, pienso -o confieso-. ¿Qué opina Ud. señor macho? ¿Alguna vez no se imagino actor de su propia película mientras la vida transcurre con normalidad, pero en su imaginación existe toda una producción pornográfica dedicada a alegrarle la rutina?

Bueno, si bien uno puede pensar que es el actor principal, puede suceder todo lo contrario. ¿Qué tal si el Oscar se lo lleva el mejor actor secundario? Es decir, aquel joputa que nos quitó la chica de la discoteca, cosas por el estilo. ¿Ahora lo pensó mejor? ¿Alguna vez no le dijeron "Ven a mi casa, que no hay nadie", y se alucinan Rocco Tano en su mejor tiempo?

Algunos lo llaman perversidad, pero entre hombres -más aún si es con cervezas- la sinceridad aflora como una buena erección al responder "Sí, voy a tu casa" cuando sus padres no están. Pero a la misma vez imagino que debe ser todo un problema para quienes no diferencian la realidad-fantástica del cine pornográfico del "amor". Claro, porque nunca falta un romántico en el grupo de amigos que diga "Pero yo la quiero".

La pregunta es que quién a la larga es el verdadero macho: ¿quien se alucinó Rocco por 20 años de vida o el ilusionado del amor eterno? Creo que habrá un punto de convergencia entre los dos en algún futuro no muy lejano. Digamos que es una transformación natural de Rocco a Leonardo Di Caprio en Titanic. Una comparación muy pretenciosa, creo, pero en algún momento todos crecemos, cambiamos de perspectiva y repensamos las cosas.

Pero algo es cierto, que cuando pasen los años, cuando las arrugas hagan lo suyo en nuestro rostro, recordaremos nuestra etapa de mataperro, cuando la única ley es la nuestra, cuando sobrevivimos bajo el instinto de la autodestrucción juvenil. Claro, será entonces cuando recordemos luego de muchos años el Rocco que fuimos, que dejamos de ser desde el día que el DNI dejó de decir "soltero".
20110316-mirada.jpg

Creo que tiempo atrás escribí que ver directamente a los ojos de una mujer es la mejor forma de llamar su atención. Incluso, dije que si se lograba intimidarla, o sea que no pueda responder la mirada, dotaba al hombre de cierto carácter que lo hacía más atractivo. Bueno, debo confesar que sigo haciendo el experimento de ver directamente a los ojos de las féminas. Algunas veces tuve aciertos, así como otros grandes decepciones.

Pero entre todas las chicas que se habrán cruzado en mi camino, hace una semana pasó algo interesante. Claro, esto no significa que necesariamente me habló y tengo su mail, sino una reciprocidad comunicativa a través de los ojos.

Mientras estaba sentado en el micro, en el cruce de las avenidas Pershing y Gregorio Escobedo, pasó ella. Bueno, no puedo decir más ya que no sé siquiera su nombre. Ella, así se llama, por lo menos en el recuerdo de esta anécdota que no guarda más sorpresa que su mirada.

La miré a través de la ventanilla. Ella devolvió la mirada, como si fuera un disparo de regreso. Y cuando hay un contacto visual que dura más de un segundo, quedan dos cosas: o hacer que no viste nada o seguir viendo como si retaras a que ella te deje de mirar. Ninguno de los dos dio un paso atrás, seguíamos mirándonos directamente como quien busca una respuesta detrás del iris inquisidor.

Y como las buenas cosas de la vida, aquellas que son fugaces, porque son tan buenas que parecen no ser extensión de la vida, se fue. Pasó en frente del vehículo donde viajaba y se mezcló entre la gente. Pensé en bajarme del bus para ir por ella, con la idea sublime de que podría tener las mismas preguntas con yo, los mismos ojos que yo tuve para verla sin evadir a la verguenza ajena. Lástima que no lo hice.

Lástima que el bus arrancó conmigo dentro, así como llevo dentro tanto misterio sobre ella, sobre esos ojos negros que no evadieron mi mirada, que parecían dos botoncitos de una muñeca de tela. En fin, pequeños misterios que aún perdurarán hasta que la casualidad los revele, cuando sea un día en algún lugar de la ciudad aparezca ella y me diga "¿Te conozco de algún lugar?". Y yo diga, con más sonrojo que con firmeza, "Claro, en algún post que escribí de ti".
20110313-SerieDesnudosVIIbis.jpg

Los Amores Putas, los de noche, los de una sola noche. Los Amores Putas que reconocen ser más putas que amores, que maúllan por las noches en forma de gemido provocado por el placer. Los Amores Putas que mantienen en vilo al amante, que hacen del esposo un verdadero marido en la familia. Amores Putas que se vende al por mayor. Amores Putas que son tan gratis como el saludo, como una sonrisa, como una indirecta, como la promesa de felicidad mediática en una cama ajena. Esos Amores Putas que perforan el corazón hasta pudrirlo de felicidad maquiavélica a costa del resto, hasta pudrirlo de semen de quienes no conocemos más que su nombre y ni hablar del apellido.

Los Amores Putas son aquellos nombres que pienso en este momento, pero que no los escribiré. Aquellos amores que no son capaces de soportarse en el espejo, sino a través de los ojos de un amante. Los Amores Putas que despiertan los instintos de reproducción diaria, de extasis entre las piernas que convence a la más engañada de su propia mentira. Y son justamente esos Amores Putas que hacen de la mentira un círculo vicioso disfrazado de verdad. Amores Putas que cazan de noche, que se masturba en la cara de la resignación.

Amores Putas, cicuta rabiosa que hacen mujeres en una noche inocente. Amores Putas que naufragaron en la saliva asquerosa que sacudieron los labios de una incauta. Amores Putas que entercaron los derechos de impunidad, que encarnaron en el pedazo de placer que se incrusta entre las piernas de quien perdió una revolución contra quienes no cambian. Esos Amores Putas los que te hablo, los que derramaron placer y ahora fraguaron el recuerdo, y ahora es cuando mandamos a la mierda la conciencia, cuando dejamos de pensar, cuando es mejor no pensar.

De esos te hablo, de esos Amores Putas que reconocen ser más putas que amores.
Ahora que se acerca el día de los adornados... Digo, de los enamorados, pues esta es una de mis canciones preferidas como para dedicar ese día. Esta es la mejor forma decir "te quiero", pero sin decirlo, como en la poesia, las novelas... Y qué mejor forma de ser románticos con un poco de lisura de por medio...

20101229-Oscuridad.jpg

Cuando cerraba los ojos, mientras calmaba la lujuria con un poco de inocencia ajena, sentí que me mirabas, lejos, al otro lado del universo, muy lejos, desde donde me veías y yo sentí culpa, y yo sentí tristeza. Calme con el alcohol las heridas autodestructivas de la conciencia, del compromiso tácito al ser omnipresente que me persigue, ser que aparece cuando digo estar enamorado.

Y tus ojos me seguían entre el humo, la bulla y la seducción de otras almas hambrientas de placer. Te pensé en medio de todo. Eso no me hace menos culpable, sino un aprendiz maquiavelo al utilizar a un ser en nombre de ti- En nombre de quien atrae la esperanza a un corazón podrido de sinceridad.

Te pense mientras cometía homicidio a mis propias convicciones del sentir. ¿Pero por qué me invade este sentimiento de culpa si habitamos en medio de las apariencias, donde dos almas estrechan lazos sin compromisos? ¿Por qué veía tus ojos mientras mis párpados hundían mi ser en mar donde naufragaba el deseo mediático de placer?

Me encerraba en la oscuridad, en cada fragmento que duraba el parpadeo diario mientras veía idiota a quien robaba ilusión de sus labios. Te vi, quizás tú no me viste o no me quisiste ver. Estas son preguntas que yo debo responderme, porque a quien le debo cuentas es al ser que inventé de ti en mi cabeza. Y ella, el "tu" etereo que me persigue en las milésimas de segundo que dura la oscuridad de un parpadeo, ahora parece despedirse y temo su partida.
20101111-1200190319_0e1bae5af9_m.jpg
Mira esto, lo encontré por casualidad a pesar que formaba parte de mí. Vamos, tenlo entre tus manos. ¿De dónde lo saqué? No sé, solo vino a mí traída por el viento, como las bolsas plásticas de los supermercados o las hojas de otoño secas de encanto.

Cuidado que se te cae. No sé lo que es aún, pero parece que te atrae tanto. Te parece tierno, ¿no? Es mío, sí, aúnque no lo creas... sí, pero lo que yo tampoco creo es que sea mío. ¿Que lo quieres tener por siempre? Imagino que te lo puedo regalar. Total, si lo perdí en algún momento fue porque de nada me sirve, que es un esparpanto a mis quehaceres, que me jode esta basura de mie...

Disculpa, no digo que te guste cualquier porquería, sino que así lo veo. ¿Que le tenga respeto? Dios, pero te digo que si se me perdió fue porque algún momento fue inservible. IN-SER-VI-BLE. ¿Y por que justo te lo traigo? Bueno, quizás tú... tú... sepas qué hacer con él, digo... ¿Aún lo quieres tener? ¿Sí? Qué bueno, ahora tiene dónde caerse muerto esa porquería... Está bien, está bien, no seguiré diciendo eso.

¿Parece que te gusta mucho? Gracias por tenerlo, sabes, hubiese querido que así fuese desde antes de echarlo al olvido. Sí, llévatelo en serio, porque cuántas veces hice lo mismo. ¿Acaso pensaste que eres única por tenerlo? Pues no, sabes por qué, porque sé que algún día también te valdrá mierda, que lo tienes por sensibilidades mediáticas que provocan la sorpresa de un regalo tan comprometedor. Además, sé que tu sonrisa estúpida es un velo a mi ignorancia, que no juego a tus juegos, que escondes tras de ella el secreto que un futuro me cautivará al ver que huyes de mí.

Sí, exacto, trato de no hacerte un cuadro teatrero cojudo. Ahora prima en mí la razón fría, la que tantas veces escarba en mí cuando no hay más base a la sensibilidad que el anhelo: la fruta prohibida de los lógicos amantes. ¿Que debo creerte? Lo siento, la herida de muerte que ciega la sinceridad ajena evita cerrarse por tus palabras.

¿Aún lo quieres? ¿Sí? Como te dije, llévatelo, porque hay otros corazones como el tuyo que fueron marcados por esta porquería pura de promesas incumplidas ya que necesitó de un ser redentor de mis pasiones. Y unos que me llamaron obsesionado... Vamos, quédatelo, no hay más por hacer, solo pido que lo respetes, que cumplas lo que prometes tantas veces, que le sonrías como un hijo adoptado producto de un embarazo en pasión no correspondida.

Ya guárdalo. Yo tengo que irme a casa. No te preocupes en hacerlo, ya sé que no comentarás esto y de "esto", el esparpanto que te dejo. No me despediré de él, porque ya tantas veces lo hice y siempre sus esquirlas quedan aferradas en mi piel. En un futuro volveré a regarlo, porque no sé cómo, no sé cuándo ni en qué lugar lo volveré a encontrar, ya que siempre se fuga de sus poseedoras. Cosa que no me sorprende, porque la indiferencia es pan de cada día elaborado por las migas del desamor.

Buenas noches, tenlo mientras puedas. Y tú, esparpanto, nos volveremos a ver luego y no me pidas respeto. Solo mira cómo me voy...


Qué flores son las que me dices,
las que marchitan en el olvido
o las que plantan raices
en nuestros juveniles corazones.
Y si son las flores que no marchitan,
esas de plástico que hacen
girones en lacias cabelleras
de mujeres vestidas con vestidos
que se peinan con la brisa
de la playa y sus peñones.

No sabría que flores me dices,
o serán las de luto
cuando las reinas se despiden
con sonrisas. Y su coche esperaba
con hambre de carretera
vagar por otras orillas,
nadar por kilómetros de arena.
O de las flores que germinan
en la extrañeza y maravilla
cuando páginas en blanco reclaman
la tinta indeleble de la memoria
para recordar las flores y la brisa,
la misma que ahora,
detiene el tiempo...

Y esas flores que no sabemos
¿Es esta poesia?