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Relatos y poemas.

Gaviota

He posado la calma en el placer rítmico del pintar letras en la hoja bond.

He pausado el reír burlón de mi mente, el eterno crítico implacable del ego,he ido de nuevo y vuelto sudoroso con el rostro entumecido del ir.

Caminar es un acto purificador de la mente.

Andar en bici por el malecón es como planear a la orilla del mar, ser cercanos a una gaviota,

Así revovino mi casette con un lapicero Pilot negro.

La sinceridad está en la negación del escuetismo y una gaviota canta a dos ruedas por el malecón

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Oración

 

Luz armónica que cobija,

Que nos mantiene pendientes

En el latido espacioso del timo,

Crea mi creencia paso a paso

Como el caminar rítmico

De una paloma

O el crecer pausado de la hierba.

Sacando en Lince

Bajé los cuatro pisos de mi casa en San Miguel, cogí la bicicleta y me enrumbé hacia Lince. Hice la ruta más corta llegué sin problemas y relajado, tenía que ir hasta Gálvez ya ahí ver que esté limpio de tombos, ya que la dictadura militar de entonces había prohibido los libros de ficción y había pena de cárcel para los comercializadores, tenía que entrar por la plaza, caleta, y ya en el pasaje  buscar a “chompa” que debía de estar en su azotea de donde le indicaría con las manos que quiero cuatro libros, sabía que él tenía buenos ejemplares desde Ribeyro hasta Dostoievski, de cinco soles, compraba veinte soles de arranque por lo lejos que me quedaba y porque no tenía diler de libros por mi jato, ya con eso tenía para más de un mes.

No estaba “el chompa”, conchesumare, me fui de frente no más, para no hacer roche, no podía volver porque ahí los tombos están atentos para cobrarte y distinguen a leguas a los lectores, así que salí por Iquitos y volví a Pardo de Zela para volver a entrar por la plaza de Lince, esta vez buscaría al tío de la tienda. Ese tío ya me había sacado un par de veces buenos libros solo que “Chompa” tenía ediciones de mejores editoriales.

El tío se sentaba en la esquina de la tienda y desde ahí repartía los libros, estaba mal de la pierna y aparentaba ser sólo un tío lisiado, pasaba recontra piola, tenía quemado parte del brazo y al sol se veía mas gore. Fui hasta allá y no estaba tampoco, puta mare, eso ya terminó por bajarme el ánimo porque yo quería leer, hace mucho que no leía ficción, en esos tiempos yo andaba ya en la universidad católica, una exigencia de mierda y eso estaba bien, solo que a mí me sacaba de onda estar rodeado de tanto privilegiado por eso rápidamente empezé a parar en San Marcos donde la pobreza hacía más cruda a la gente, bueno pero en ese tiempo aun no conocía San Marcos y no tenía mas dilers que estos en Lince que me los había jugado un causa en la pre católica, el flaco Miguel, bueno el caso es que  necesitaba esos libros quería relajar, perderme un poco en la ficción literaria.

Así que obstinado fui en busca de una manchita de bandidos que rondaban los veinte, pero ya andaban en moto y tenían todas las mañas de los de peso.  Ellos una vez me vendieron un libro de Borges, “El Aleph” maltrecho pero completo, era la edición de tapa dura, color azul, que salió con “El Comercio”, eso fue hacía algún tiempo pero solo una vez y fue como que palta porque parecían que pensaban en robarme antes que en venderme el libro;  pero yo quería leer, estaba empecinado, así que fui hacia ellos, estaban ahí, apoyados en sus motos, los vi de lejos ellos también me vieron ,al parecer, también me reconocieron yo tenia el cabello largo ya desde entonces, crucé la pista y fui hacia ellos, dos de ellos se abrieron conmigo y me indicaron que los siga yo los seguí, ya estaba en la transa no podía retroceder, los seguí, caminé con ellos hasta la esquina de Iquitos con Galvez y uno de ellos me dijo- ya espérame aquí cuánto quieres, veinte , cuatro novelas de cinco, dije, todo sano y el me dijo ya dame y estiro su mano pidiéndome el dinero y yo se lo di. Ya espérame aquí los tengo al frente, voy y vengo me dijo, entonces los dos se alejaron, no tardé en darme cuenta que ya había sido engañado, los vi alejarse tranquilos con mi dinero , eso me lleno de ira, todo terminó por llegarme al pincho  y los corretié con la bicicleta,  pero al verme que iba hacia ellos, corrieron rumbo a Pardo de Zela donde pasan todos las combis y buses y se subieron a uno que estaba repleto y al que apenas se treparon, uno quedó como colgando yo lo alcancé ahí y los jalé de la mochila que traía y de un jalón lo bajé de la custer, y le rebusqué los bolsillos ahí fue que bajó el otro y empezó a patearme en las canillas mientras me mentaba la madre, como para que me aleje de ellos, yo aun colérico fui hacia la mochila de él  y logré arrebatarle dos libros  que casi se le caían del bolsillo de la mochila. En ese momento la  gente del paradero empezó a defenderme al ver que eran dos contra uno. Se metieron dos hombres mayores que nosotros. Yo aproveché y me abrí en la bicicleta subí Arequipa y me senté ya en unos parques por San Isidro saqué al fin los libros, eran “La metamorfosis” y “Pedro Páramo” al fin me relajé y empecé a leer.

Cata

Reencuentro con la planta original y cultivada

Dentro del embrión cálido de lo fraterno

De manos hermanas la cosecha ya curada

Ha sabido ponernos en sintonía de amor

La música ahora es atendida y disfrutada

Como si los ritmos adentraran mágicos enigmas

Que en un viaje suave y bien dirigido se nos muestran desenlazados.

San Pedro

Quisiera tener continuamente

La sabiduría del San Pedro

Poder entenderlo y sentirlo todo desde allí

Nunca más entremezclarme

en este lodo perturbado del ego

ser más río y ya no estanque

crear todo el tiempo a consciencia mi realidad

usar los portales en los espejos

salir un poco de todo esto

extrapolarme, saborear entera la verdad.

zorritos

clara arena de cangrejos naranjas
zorritos de mi ensueño encaminado
las sonrisas
los caminos
los besos
el contento de tenerte
la certeza de vivir en la duda perpetua
como una bella opción de vida liberada.

zorritos 2

Ojos de infancia
Pétalo de rosa
Tu sonrisa irradia luz a a la luna
Tu cuerpo enarenado resopla mis latidos
Quisiera tu mirada para siempre
Tu sonrisa para siempre
Que estés cerca para siempre
Porque el amor no sabe de fronteras
Porque el amor es libre y del aire viene
Como la arena
Como el mar
Como tú.

La sala

La mañana esta alumbrada,
el sol entra hasta la sala
estoy en medio de alguna tranquilidad
que me deja en pause,
que no me impulsa a escribir,
es como si no tuviera nada que sentir o que decir,
como si esperase un buen viento para elevarme y no hace ni aire.
Quizá debí intentarlo cuando efervecia lo del viaje
Pero me la pase regalando mi energía al infinito,
ahora solo se cuelan frases ordinarias,
del album quedaron pocas vistas,
ahora de lo sentido queda una sensación de vacio.

Cuando andaba perturbado
anhelaba esta tranquilidad improductiva,
Aunque siendo fiel al recuerdo de perturbado
tampoco podía sentarme a escribir.
Pero si por ahí se daba el milagro salían buenas ideas,
versos pilares que fortalecían los escritos.

Aquí ya
El sol se refleja en el parquet lustrado y
La calma inunda espaciosa los rincones de la casa.

 

Mezcal

Volveré a la pureza de los cantos iniciales
Con melodías finas cautivantes
Saltare y me cogeré de esa onda
Hasta virilizarse hacia el infinito

Escuchare la profunda voz ya fecundada
Y en los delirios del mezcal
Perpetuare las frases que internalizan al espíritu
en un sentimiento de recogido anhelo,
o en la hermosa sintonía a la que me lleva
el aroma afrutado de saberme vivo loco y sano.