Archivos Mensuales: abril 2010

PNUD – ALERTA ANTE ESCASEZ DE AGUA EN EL PERÚ

Categoría : NOTICIAS

Abril 26, 2010
El programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, dio a conocer su último Informe de Desarrollo Humano, el cual ha dado la voz de alerta, sobre la poca importancia que le damos los peruanos al tema del agua.
La publicación denominada Por una densidad del Estado al servicio de la gente, explora una visión del Estado desde dos ángulos. El primer volumen analiza la concepción del Estado como proveedores de servicios básicos y el segundo, explora la concepción de Estado bajo el criterio geográfico.
De acuerdo al informe, el problema de la escasez de agua no se debe solo a una desigual distribución (un 38% de peruanos dispone del 98% del recurso y el 62% restante solo tiene acceso al 1,8%), sino que detrás de esto hay también factores geográficos, climáticos y de cultura de cuidado del agua.
Precisa que fenómenos como el calentamiento global, con consecuencias directas en las pérdidas de glaciares, redundará directamente en la disminución de tierras de cultivo y pondrá en riesgo la seguridad alimenticia.
Si a ello agregamos mayor demanda de agua por una creciente expansión urbana, así como el uso intensivo que hacen de este recurso las industrias también en crecimiento, la situación es más que preocupante.
Asimismo, el estudio señala que a pesar de los esfuerzos realizados por el estado y la sociedad, aún persisten brechas en los poblados rurales alejados y con población dispersas en la Amazonía y Sierra.
En ese sentido señala que existen 20 provincias del interior del país sin acceso al agua y saneamiento. Estas se ubican en los departamentos de Huancavelica, Huanuco, Cajamarca, Ucayali, San Martin, Loreto y Amazonas.
Mientras que en Lima hay cuatro distritos que tienen más de 100 mil personas sin acceso a servicios básicos. Ellos son: Ate, San Juan de Lurigancho, Puente Piedra y Lurigancho.
El documento pretende contribuir con el diseño de políticas públicas para una mejor legislación y gestión integrada de las cuencas y los recursos hídricos. Además insta a promover entre la población una cultura de aprovechamiento racional del agua, pues a pesar que su escasez es notoria en muchas partes del país, en otras, el derroche continúa.
Fuentes:
http://radio.rpp.com.pe/cuidaelagua/pnud-alerta-ante-escasez-de-agua-en-el-peru/
http://www.pnud.org.pe/frmPubDetail.aspx?id=156
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‘EL DERECHO AMBIENTAL NO ES FRENO PARA LA ECONOMÍA’

Categoría : NOTICIAS

Entrevista a Javier Junceda, abogado español, quien nos asegura que debe haber cambios en el modelo de desarrollo de los países si queremos que el planeta sea sostenible
Miércoles 28 de abril de 2010 – 08:02 am
Invitado por el Congreso de la República, el abogado español Javier Junceda, especialista en derecho ambiental, estuvo de paso por Lima y presentó en la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos, Afroperuanos, Ambiente y Ecología su libro “Derecho ambiental en el Amazonas, un reto para Sudamérica”. A continuación comparte con El Comercio su visión sobre esta nueva vertiente del derecho.
¿De qué se ocupa el derecho ambiental?
Sirve para incorporar la variable ambiental en el desarrollo social y económico, pero en forma cualitativa y no cuantitativa. Eso significa introducir obligatoriamente en los sistemas de producción controles ambientales para producir sin daño adicional. La naturaleza siempre tuvo la capacidad innata de recuperación y de regeneración espontánea en mayor o menor tiempo. Entonces, donde el derecho ambiental sirve es para atajar todas aquellas actividades que hipotequen irremediablemente la recuperación espontánea de la naturaleza. Allí las leyes tienen que actuar.
¿Con leyes se puede detener el progreso económico e industrial?
Lo que se ha llegado a determinar es que si seguimos con este modelo de producción insensible a las condiciones naturales, es posible que no haya garantía de que ese nivel de desarrollo pueda continuarse en futuras generaciones. Por eso se habla de un aprovechamiento racional y sostenible. Se utiliza en determinados ámbitos el derecho ambiental como una especie de estrategia nacida para evitar el progreso económico. Hay mucha gente que tiene esa idea desenfocada, de que el derecho ambiental es un freno para las actividades económicas y, por lo tanto, esgrime la bandera extremista. Y eso no es así.
¿Cómo se manejan esos conceptos en la región?
América Latina no es ajena a la corriente internacional, pero se da la circunstancia de que tiene una biodiversidad muy singular en algunos espacios ultrasensibles como la Amazonía, que coincide en tener recursos naturales y bienes de primera utilidad, de un valor incalculable, además de estar en países que luchan por el desarrollo social y económico.
Algunos toman el derecho ambiental como una nueva ideología.
Hay una utilización desviadísima del derecho ambiental hacia escenarios ideológicos vinculados a evitar el progreso económico y para eso no sirve. No es una ideología, ni es válido el desarrollo económico extremo, ni es válido el ecologismo en los términos extremos que nos ocupan. Son dos posturas maniqueas que el derecho ambiental presente y futuro y hasta las legislaciones de muchos países de Europa no encuentran acomodo.
¿Y en el Perú cómo estamos en el aspecto legal?
Tienen las mejores herramientas legales, como la Ley del Ambiente y la Constitución, que consideran el derecho ambiental como fundamental, y eso tiene grandes consecuencias prácticas, como el acceso a determinados mecanismos de impugnación constitucional cuando se cometan delitos al ambiente o por infracciones ambientales.
Pero que se resuelven a través de un engorroso proceso judicial…
No. Hay una herramienta que se podría aplicar para poder sortear los problemas que se presentan sobre el medio ambiente y el desarrollo económico de lugares como la Amazonía: el arbitraje ambiental. En Estados Unidos muchos casos se resuelven por el arbitraje, donde la propia ley obliga a que antes de llevar a cabo una actividad productiva se deba someter obligatoriamente al arbitraje.
FUTURO AMBIENTAL
¿Cuál es el papel de EE.UU. en el derecho ambiental?
Ellos han creado la evaluación de impacto ambiental, los parques nacionales, la ecoetiqueta y la ecogestión. Han creado el comercio de emisión de determinadas sustancias de gases de efecto invernadero que se puso en funcionamiento en Kioto. Por lo tanto, desde el punto de vista de la creación de sistemas de responsabilidad ambiental, EE.UU. está notoriamente avanzado. Y estas herramientas se han trasladado a los acuerdos internacionales y de ahí a las legislaciones nacionales.
¿Por qué no suscriben el Protocolo de Kioto?
Es algo distinto, porque el asunto ambiental no puede ser concebido de una manera unilateral, tiene que ser en comunión con el desarrollo económico y social. Hallar un punto de encuentro muchas veces es muy delicado. EE.UU. considera que suscribir Kioto supone una detención de su proceso de desarrollo industrial y económico a escenarios inviables teniendo en cuenta, sobre todo, que hay países emergentes que no tienen ningún tipo de cortapisas de carácter ambiental como China e India, que están obteniendo índices de crecimiento notorios.
¿La cumbre de Copenhague fue un fracaso?
Se podría ver así, pero es un éxito que considere en el tema ambiental mecanismos novedosos del mercado mundial para la protección del ecosistema. Se va a introducir un elemento de interés económico ambiental para que las empresas si no producen o emiten gases de efecto invernadero puedan vender en el mercado. En Copenhague y en otras conferencias ya no se habla de derecho ambiental, sino de economía.
EL PERFIL
Nombre: Javier Junceda Moreno.
Nacionalidad: Española.
Edad: 42 años.
Profesión: Abogado.
Trayectoria: Comentarista de derecho ambiental y derecho agrario. Ha publicado libros sobre derecho administrativo y ambiental.
Fuente: http://elcomercio.pe/noticia/468718/derecho-ambiental-no-freno-economia#
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UNILEVER: EL CONSUMO MASIVO Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

Categoría : NOTICIAS

Por Augusto Townsend K.
13 de Abril de 2010
En un día cualquiera, 2 billones (miles de millones) de personas en 170 países consumen alguno de los productos que ofrece Unilever, un verdadero gigante del consumo masivo a nivel mundial. Con más de 400 marcas en su portafolio, la compañía anglo-holandesa obtuvo el año pasado ingresos por 39,823 millones de euros (US$54,119.43 millones), aunque no parece estar satisfecha con ello. Paul Polman, su chief executive officer, está convencido de que puede doblar el tamaño de su negocio, reduciendo al mismo tiempo su impacto en el medio ambiente.
Hace algunas semanas estuve en la oficina de asuntos públicos de Unilever, ubicada a pocas cuadras de la sede del Parlamento Europeo en Bruselas (Bélgica), justamente para conocer qué está haciendo la empresa para conseguir tal objetivo. ¿Sería éste un caso más de “greenwash” (cuando una buena estrategia de relaciones públicas hace parecer “verde” lo que no lo es) o un genuino interés corporativo por ser ambientalmente responsable?
Mientras conversaba con una alta ejecutiva de la compañía, le hice la siguiente pregunta: ¿Por qué una empresa como Unilever se preocuparía por un asunto tan difuso y lejano en el tiempo como el cambio climático? Ésta fue su respuesta: “Porque para nosotros el cambio climático no es ni difuso ni lejano en el tiempo; es algo que para el 2013 podría generar una reducción en los ingresos de la industria alimenticia de entre 13% y 31%”.
De ahí que su CEO tenga una visión tan clara sobre el tema. En la reciente Cumbre de Sostenibilidad, organizada por The Economist en febrero pasado, Polman aseguró que una compañía como la suya no puede excusar su propia inacción en la timidez de los gobiernos o en la esperanza de que pronto aparecerá una nueva tecnología “salvadora”, sobre todo cuando hay cosas que se pueden hacer ahora y que tienen sentido desde una perspectiva de negocios.
Esta visión parece tener larga data en el caso de Unilever. En los últimos 10 años, la empresa no sólo ha reducido su consumo de agua en 65% y su producción de residuos en 73%, sino que ha disminuido sus emisiones de CO2 en 41%. Así, un buen número de sus fábricas –incluyendo varias situadas en países emergentes– ya tiene un impacto neutro en materia de emisiones de CO2.
Pero eso quizá signifique que el camino hacia adelante será aun más complicado para la empresa. Como ésta misma reconoce, aquella reducción de CO2 se refiere únicamente a las emisiones que la compañía controla directamente, por ejemplo, las que se producen por el consumo de energía en sus propias fábricas. Y éstas sólo representan un 3% del total de emisiones relacionadas con la cadena de suministro de su portafolio de negocios.

Cadena de convencimiento
Un 30% del total de emisiones relacionadas a los negocios de Unilever se produce, más bien, en las actividades agrícolas que le permiten abastecerse de insumos claves, como el aceite de palma que utiliza desde los años treinta para su negocio de margarinas (por ejemplo, Dorina). Por tanto, la compañía está directamente vinculada a la problemática de la deforestación –causante del 20% de las emisiones globales de CO2– en países como Indonesia y Malasia.
La empresa parece haber comprendido el daño que esto podría generar en su reputación internacional. Por ello, ha decidido incrementar progresivamente sus compras de aceite de palma certificado, las cuales ya alcanzan un 15% del total. Aun cuando esto teóricamente garantiza la sostenibilidad del insumo, también hace necesario pagar una prima que –hasta el momento– Unilever no se ha animado a trasladar a sus precios. “No podemos cambiar las cosas tan rápidamente, porque el consumidor no compraría nuestros productos, literalmente”, señala la ejecutiva.
Esta tendencia podría tardar en consolidarse, pero hay otras dos que Unilever sabe que repercutirán indudablemente en el futuro de la industria del consumo masivo. La primera es incrementar la participación relativa de los pequeños proveedores en los ingresos generados por la venta de los productos finales. En el negocio del té, por ejemplo (Unilever es propietario de la marca Lipton), “nos percatamos de que había pagos muy bajos a lo largo de la cadena y llegamos a la conclusión de que esto no sería sostenible en el tiempo”, apunta la ejecutiva.
Y la segunda es el encarecimiento de los combustibles fósiles como consecuencia de la regulación medioambiental. Esto podría alterar los patrones logísticos de algunas cadenas de suministro en la industria del consumo masivo, al punto que empezaría a tener más sentido fabricar ciertos productos en el mismo mercado de destino, en lugar de importarlos desde el otro extremo del planeta. Como diría el economista canadiense Jeff Rubin, el encarecimiento de la energía hará que el mundo empiece a parecer cada vez más chico.

Consuma responsabilidad
Ahora, si las emisiones “in house” de Unilever representan un 3% y sus proveedores explican otro 30%, ¿de dónde sale el 67% restante? De sus consumidores y la forma como éstos utilizan sus productos. Por ejemplo, si cada año se producen 125 billones de lavadas con productos de Unilever, el potencial de ahorro de energía es enorme si se convence a los consumidores que disminuyan unos cuantos grados centígrados la temperatura a la cual lavan su ropa.
Pero decir que estas emisiones se dan en el ámbito del consumidor no equivale a decir que éste tiene la responsabilidad exclusiva de reducirlas. Por ejemplo, el empaquetamiento de los productos es un asunto clave (los negocios de Unilever producen 2.4 millones de toneladas anuales de empaques). En Chile, por ejemplo, la compañía ha logrado reducir en 13% el peso del envase del puré de papas Knorr, utilizando un laminado más ligero. De igual forma, ha trabajado con los establecimientos donde se vende su línea de helados Ben & Jerry’s para eliminar las emisiones de hidrofluorocarbonos (gases de efecto invernadero, al igual que el CO2).
La difusión de información es vital para que el consumidor sepa utilizar productos de manera más responsable. Igualmente relevante es la inversión en investigación y desarrollo (I&D) para asegurarle un producto que tenga un menor impacto medioambiental. De hecho, Unilever ya invierte entre 1.5% y 2% de su facturación en I&D.
Ahora, de cara al futuro es probable que los consumidores generen mayores preferencias no sólo de consumo de productos ambientalmente amigables, sino también en cuanto a los lugares donde les gustaría trabajar. “La gente ya no quiere trabajar en lugares donde se desperdicien los recursos”, asegura Polman. ¿Podría decir lo mismo de la empresa donde usted trabaja?

FUENTE:http://semanaeconomica.com/articulos/52705-unilever-el-consumo-masivo-y-el-cambio-climatico

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