
Via Faq-Mac.com
El mito, repetido hasta la náusea por aquellos que odian a Apple, es que Steve Jobs robó las ideas del Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto para el Macintosh. La verdad es que Job pagó por esas ideas con 100.000 acciones de la compañía un año antes de que la empresa saliera a Bolsa.
Malcom ("The Tipping Point") Gladwell explora en el último número de New Yorker la realidad del acceso de Apple a la tecnología de Xerox: Jobs no tenía mucho interés en reproducir esta tecnología como tal.
Jobs sabía que la demostración que le dió Bill Atkinson aquel día de 1979, con la nariz pegada al monitor y con Jobs dando vueltas por la habitación bastante emocionado, representaba la semilla de una revolución en el mundo de los ordenadores. Sin embargo, Jobs también sabía que esta tecnología nacía tocada en muchos niveles, comenzando por el ratón de tres botones que costaba 300 dólares de entonces que se rompió en 2 semanas.
Gladwell escribe "La diferencia entre manipulación directa e indirecta, entre tres y un botón, entre 300 y 50 dólares y entre una ratón construido sobre una bola con limitaciones y una bola libre no era trivial. Es la diferencia de algo creado para expertos, que era lo que tenía en mente Xerox, y algo apropiado para la gran masa, que era lo que tenía Apple en mente. PARC quería construir un ordenador personal. Apple quería un ordenador popular"
Es una historia no contada antes que el periodista explica en New Yorker con todo lujo de detalles, incluso de cómo se construyó el primer prototipo de ratón de Apple con platos de plástico, trozos de cuerda de guitarra, ruedecitas de trenes de juguete y la bola de un desodorante.
Fuente: Fortune







