Acercando las estadísticas a los ciudadanos: Un “deber” para construir democracia en el siglo XXI1

Un artículo corto y muy interesante. Recomiendo su lectura así como espero sus comentarios.

Por: Enrico Giovannini (2010)
(Economista y estadístico)

Título original: Bringing statistics to citizens: A “must” to build democracy in the XXI century”

Estadístico en Jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD). Miembro del Comité Asesor del PNUD para la Revisión del Índice de Desarrollo Humano. Miembro de la Comisión Francesa para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social. Ha sido miembro del Comité Estratégico para la Introducción del Euro en Italia, miembro del Consejo Directivo de la Sociedad Italiana de Estadística, miembro del Comité Interuniversitario para Econometristas.

Introducción

El documento parte de reconocer la importancia del rol de las estadísticas en la época actual, para lo cual plantea dos interrogantes. Por un lado ¿cómo la revolución de la sociedad de la información y los avances de las tecnologías de la información y la comunicación afectan el rol de las estadísticas? Y por consiguiente ¿cómo estos cambios se relacionan con el funcionamiento de la democracia en la era de la información?

La respuesta a estas preguntas permite entrever algunos retos para las estadísticas oficiales en términos de relevancia, legitimidad y el rol que deberían cumplir en las sociedades modernas. Asimismo, el texto analiza la percepción de los ciudadanos frente a las estadísticas oficiales y la influencia de los medios de comunicación en la formación de esta percepción. Todo esto permite que al final se haga énfasis en la necesidad de convertir a las entidades encargadas del manejo estadístico en constructoras de conocimiento y no simplemente en proveedoras de información.

Ideas centrales del documento

El autor comienza su análisis preguntándose cuál es el valor agregado que debería tener el trabajo realizado por las entidades encargadas del manejo estadístico.

Para ello, hace un repaso de los indicadores de efecto utilizados con mayor frecuencia, concluyendo que estos son adecuados para monitorear la implementación de los programas y el uso de las estadísticas, pero no para medir el efecto real de las mismas. En este sentido, propone un modelo de medición del valor agregado de las estadísticas oficiales a partir de los estándares estadísticos desarrollados para la medición de actividades económicas.

Lo primero que sugiere es entender que la estadística debe ser asimilada como un servicio no mercantil que conlleva a un cambio en la mentalidad del individuo. En el caso de las estadísticas oficiales, el conocimiento de los fenómenos (económicos, sociales y ambientales) debería ser el efecto esperado. Por lo tanto, se podría pensar que el valor agregado de las estadísticas oficiales (VAE) está relacionado con lo que sus usuarios conocen acerca de los hechos relevantes para la toma de sus decisiones.

Desde un punto de vista colectivo, este valor puede cambiar por causa de 2 factores: el tamaño de la audiencia (número de personas que conocen las estadísticas oficiales, N) y la cantidad de estadísticas oficiales incluidas en el conjunto de información relevante para la toma de decisiones individuales (CE).
VAE= N*CE

Si solo un grupo limitado de personas es conciente de las estadísticas oficiales, la probabilidad de que éstas sean utilizadas por la sociedad para la toma de decisiones es muy baja. Igualmente, si las cifras estadísticas son ampliamente conocidas, pero los individuos no las utilizan en sus decisiones, entonces su valor agregado es mínimo.

El hecho de que fenómenos como la globalización, la sociedad de la información y las reformas políticas conlleven a que los individuos entren a tomar parte en decisiones que anteriormente eran tomadas por los gobiernos hace que N crezca constantemente, mientras que CE depende de numerosos factores: el total de estadísticas oficiales que alcanzan un uso genérico (EUG), la relevancia de las estadísticas comunicadas (RE), la confianza de los individuos en las estadísticas oficiales (CEO) y la habilidad de los individuos para entender la información estadística (HE). Lo anterior conlleva a la siguiente ecuación:

VAE= N*[EUG*RE*CEO*HE]

Este análisis permite llegar a 2 reflexiones. En primer lugar, el uso dado a las estadísticas oficiales por parte de los individuos depende en muchos casos de elementos que no están bajo el control de las entidades generadoras de estadísticas. En segunda instancia, en muchos países la confianza de la población en las estadísticas oficiales no es la mejor, así como tampoco lo es la difusión de las mismas.

Información estadística, ciudadanía y democracia

Giovaninni acude a Downs (1957) para introducir el uso de modelos racionales en las decisiones políticas de los individuos, donde los mecanismos electorales son vistos como un mercado en el cual los políticos ofrecen plataformas programáticas demandadas por los electores, quienes establecen un diferencial que los lleva a elegir entre una u otra opción. Una vez se determina que este diferencial es distinto a cero, el elector entra a considerar el costo de votar, el cual debe ser menor a la utilidad esperada en caso de participar en la elección.

Uno de los componentes del costo de votar es el costo de adquirir información para tomar la decisión.

En algunos casos, este costo es bastante alto y puede no verse compensado en la medida en que la elección de un individuo puede tener poco impacto sobre el
resultado final. El elector se convierte entonces en un “ignorante racional” y el impacto de tener poca información disponible en temas políticos hace que el porcentaje de votantes informados sea bastante bajo.

En otros modelos basados en teoría de juegos, las elecciones políticas son vistas como contratos entre un principal poco informado (votante) y un agente que ha llegado a serlo en una estructura de información incompleta. El problema acá es que el principal no siempre cuenta con la información adecuada para controlar las acciones de su agente, más aún cuando éste posee una información y una experticia de la cual no dispone un elector promedio. Lo ideal sería que las elecciones sean usadas por los votantes como una manera de castigar o premiar a los políticos por el logro de unos resultados prometidos. Para lograrlo, es necesario el diseño de por lo menos un set de indicadores que le permita a la ciudadanía evaluar, de manera constante, si las políticas elegidas han sido implementadas y cuáles han sido los resultados obtenidos. El uso y difusión de estos indicadores puede ayudar a una sociedad a obtener mejores resultados con menos recursos.

Conociendo y usando las estadísticas para tomar decisiones

En esta sección, el autor hace énfasis en la influencia que ha venido adquiriendo la opinión pública sobre las acciones gubernamentales, a pesar de que en muchos casos las diferencias de pensamiento entre los especialistas y la ciudadanía en general son notables.

Esta diferencia se explica por el hecho de que los ciudadanos no siempre están bien informados, tal y como lo demuestran una serie de estudios aplicados en Europa y Norteamérica, cuyos resultados reflejan que a pesar de que los ciudadanos reconocen la importancia de conocer indicadores económicos claves (PIB, desempleo, inflación), son muy pocas las personas que los conocen en realidad. Los estudios presentados van más allá y muestran los niveles de confianza de los ciudadanos en las estadísticas oficiales y su percepción acerca de su utilización para el diseño de políticas y para la toma de decisiones individuales.

La globalización y la difusión de la información

Como ya se definió, el valor agregado de la información estadística oficial depende de su contribución a la generación de conocimiento, para ello es importante saber cómo esta información es difundida en medio de un mundo globalizado. El autor propone un modelo “epidemiológico” para explicar este proceso. Partiendo de reconocer que las entidades generadoras de estadísticas oficiales delegan gran parte de la responsabilidad de la difusión en los medios de comunicación, el autor propone que la información se esparce en la sociedad como un virus, en donde al principio pocos lo conocen, pero rápidamente se va expandiendo, sufriendo pequeñas transformaciones a medida que va siendo transmitido. Vale la pena hacer énfasis en 3 aspectos:

• La cantidad de información entregada por los medios influye en el conocimiento de la gente y depende también de la exposición del individuo a los mismos.

• La calidad del medio y la manera en que la información es presentada.

• El grado de exposición a los medios no es suficiente para estar adecuadamente informado sobre un tema específico.

Así mismo, es necesario reconocer que la penetración de las noticias es distinta en cada agente y puede tener un amplio número de fuentes. En lo que concierne a las entidades generadoras de estadísticas oficiales, es necesario que éstas se preocupen por llegarle a la mayor cantidad de personas posibles con el ánimo de evitar distorsiones surgidas del modelo comunicativo descrito, en donde los medios de comunicación se encargarán de transmitir tan solo porciones de la información, lo cual reduce la posibilidad que tienen las estadísticas oficiales de generar valor agregado. Internet es la opción más indicada para este propósito, pero no basta con una página proveedora de información, es necesario hacer más interactiva la relación con el usuario, poniendo las capacidades técnicas al servicio de la sociedad con el propósito de convertirse efectivamente en un generador de conocimiento.

Aplicación a Colombia y conclusión

En resumidas cuentas, el autor argumenta que el valor agregado de las estadísticas oficiales depende de su capacidad de generar conocimiento en la sociedad. En efecto, se demuestra cómo los individuos requieren las estadísticas para tomar decisiones basadas en evidencias.

Igualmente, se muestra cómo el monitoreo de políticas a través de indicadores se ha generalizado en un creciente número de países, lo que hace evidente la necesidad ciudadana de recibir estadísticas de mayor calidad que le permitan ejercer sus derechos democráticos. En este sentido, las oficinas generadoras de estadísticas oficiales deben preocuparse por pasar de proveedoras de información a generadoras de conocimiento.

En Colombia, a 15 años de la creación de Sinergia, los colombianos cuentan con un sistema de seguimiento a las metas establecidas en el plan de desarrollo que permite conocer el porcentaje de avance en cada una de ellas. A través de los indicadores del Sigob, el usuario tiene la oportunidad de monitorear el desempeño de las entidades gubernamentales para tomar decisiones, individuales o de política, de una manera más adecuada.

De la misma manera, para contribuir a la consolidación de una sociedad mejor informada, el DANE se ha preocupado por construir una política de Estado que asuma el desarrollo de la sociedad sobre la base de una información estadística de calidad.

Para esto, propone implementar los medios, instrumentos y herramientas necesarios para la recolección de la información, estadística (encuestas, censos) o no (registros administrativos). En este sentido, ha venido trabajando en el diseño de un Plan Estratégico Nacional de Estadísticas (Pendes) que se convierte en “el principal instrumento planificador de la actividad estadística del Estado”, permitiendo tener un panorama general y específico en materia de oferta, demanda, calidad, oportunidad, disponibilidad y accesibilidad de la información.

Lo anterior permite pensar que el país produce información adecuada, de calidad y de fácil acceso al ciudadano, sin embargo, se hace cada vez más necesario trabajar en hacer que éste acceda a ella de manera voluntaria y responsable, convirtiéndose no solamente en un receptor de la información provista sino también en un interlocutor activo que haga uso valioso de los datos ya sea para retransmitirlos a otros actores o para la toma de decisiones de política individuales que permitan premiar el buen desempeño o castigar las deficiencias de los actores gubernamentales. La meta debe ser entonces hacer que la ciudadanía actúe cada vez como un principal mejor informado.

1 Este documento hace parte de la publicación de la UNICEF: “Country-led monitoring and evaluation systems. Better evidence, better policies, better development results”. Editor Marco Segone. Unicef Evaluation Office. New York.

2 Para el Sistema Nacional de Cuentas, los servicios son el resultado de una actividad productiva que cambia las condiciones del consumidor en 3 dimensiones: física, mental y de los bienes que posea.

3 El Sistema Estadístico Nacional y la información estadística estratégica: Articulación de instrumentos. Dirección de Regulación, Planeación, Estandarización y Normalización. Departamento Administrativo Nacional de Estadística

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