José Watanabe (1946-2007)

MI OJO TIENE SUS RAZONES

 

Creo que mi ojo tiene un arbitrario criterio de selección.

Obviamente hubo más paisaje alrededor,

imposible que sólo fuéramos ella y yo en el rompeolas.

Soy de repeticiones, como todos. Entonces puedo suponer que

si hubo niebla

le dije: botes en la bruma pueden ser sólo reflejos, espejismos,

y le mencioné el antiguo haiku de Harumi:

“Entre la niebla 

toco el esfumado bote.

Luego me embarco.”

Si hubo sol

le tomé fotografías con el hueco de la mano y acaso la azoré

diciéndole: posa con los senos hacia el viento.

Si pasaron gaviotas y ella las admiró, le recordé

que eran aves carniceras y que únicamente su feo canto es honesto.

Mi ojo todo lo veía, no descartaba nada.

Entramos en el mar por el rompeolas de rocas cortadas.

Sobre una roca saliente ella recogió su falda

y deslizó sus pies hacia el agua.

Sus muslos desnudos hallaron comodidad en la piedra.

Era particualarmente raro

el contraste de su muslo blanco contra la roca gris;

su muslo era viviente como un animal dormido en el invierno,

la roca era demasiado corpórea y definitiva.

Hubiera querido inscribir mi poema en todo el paisaje,

pero mi ojo, arbitrariamente, lo ha excluido

y sólo vuelve con obsesiva precisión

a aquel ello y extremo problema de texturas:

el muslo

contra la roca.

 


COMO SI ESTUVIERA DEBAJO DE UN ÁRBOL

En otro lado esta muchacha tendría hermosas piernas

y yo abriría las manos midiendo en el aire su cadera

o pensaría algo impúdico y bello para nombrar sus senos.

Esta muchacha taquígrafa mecanógrafa de buena presencia

no me sonríe ni canta,

pero debiera.

Vive ocho horas diarias frente a mí

sentada sola y lejana

lejana en una larga perspectiva sobrevolada por estantes y escrito-

rios y palomas fijadas en el aire y una venta que distor-

siona su propio marco y ella más sola y lejana cada vez.

Oh, yo no

soy surrealista

soy empleado

y esta muchacha archiva mi oficio y beneficio, mi nombre

que flota como un globo entre los conserjes y los doctores.

A la hora del refrigerio ella abre su lonchera

y dispone sobre el escritorio su alimentación de pájaro

como si estuviera debajo de un árbol.

Esta muchacha

como si estuviera debajo de un árbol debiera cantar

y yo debiera ser galante con el suave color de sus mejillas.

 

El huso de la palabra (1989)

 


Imitación de Matsuo Basho 

 

Fuimos rebeldes audaces. Yo la convencí de la nueva moral que ni aún yo tenía, y huimos sin ceremonia ni consentimiento. Ella trepó ágilmente a la grupa de mi caballo y así cabalgamos hasta las primeras estribaciones de la sierra. Bordeábamos los poblados y con ramas desgajadas íbamos cubriendo nuestras huellas. Nos detuvimos en una aldea cuyo nombre alude a la contemplada limpidez del río que la atraviesa.

Había clara luz de la tarde cuando el posadero nos abrió la pesada puerta de palo. A pesar de reconocer en él a un hombre sin suspicacias, le mentimos nuestros nombres. Le encargué una buena habitación para nosotros y cuidados para nuestro caballo. Ella, azorada y hambrienta, mordía a mi lado una manzana.

El cuarto era blanco y olía a resinas de eucalipto. Aunque ofrecido con excesiva modestia por el posadero, allí hallamos seguridad. Desde el pie de nuestra ventana los trigales ascendían hasta las faldas riscosas donde pastaban los animales del monte. Las cabras se perseguían con alegre lascivia y se emparejaban equilibrando peligrosamente sobre las agujas rocosas. Ella cerró la ventana y yo empecé por desatar su largo cabello.

Fuimos rebeldes y audaces. Sin embargo, ahora nos perdonan nuestras familias y nos perdonamos nosotros mismos. Nuestro hogar ha sido tardíamente consagrado. Eso es todo. Nunca traicioné otras grandes verdades porque quizá no las tuve, excepto el amor que me hizo edificar una casa, excepto el amor que nunca debió edificar una casa.

A veces pienso cabalgar nuevamente hasta esa posada y colgar en su puerta estos versos:

 

 

En la cima del risco

retozan el cabrío y su cabra

Abajo, el abismo. 


 

La mantis religiosa

Mi mirada cansada retrocedió desde el bosque azulado por el sol 

hasta la mantis religiosa que permanecía inmóvil a 50 cm. de mis ojos.

Yo estaba tendido sobre las piedras calientes de la orilla del Chanchamayo

y ella seguía allí, inclinada, las manos contritas, 

confiando excesivamente en su imitación de ramita o palito seco.

 

Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre, 

pero se desintegró entre mis dedos como una fina y quebradiza cáscara.

 

Una enciclopedia casual me explica ahora que yo había destruido

a un macho 

                    vacío.

La enciclopedia refiere sin asombro que la historia fue así:

el macho, en su pequeña piedra, cantando y meneándose, llamando

hembra

y la hembra ya estaba aparecida a su lado,

acaso demasiado presta

                              Y dispuesta.

 

Duradero es el coito de las mantis.

En el beso

ella desliza una larga lengua tubular hasta el estómago de él

y por la lengua le gotea una saliva cáustica, un ácido,

que va licuándole los órganos 

y el tejido del más distante vericueto interno, mientras le hace gozo,

y mientras le hace gozo la lengua lo absorbe, repasando

la extrema gota de sustancia del pie o del seso, y el macho

se continúa así de la suprema esquizofrenia de la cópula

                                        a la muerte.

Y ya viéndolo cáscara, ella vuela, su lengua otra vez lengüita. 

 

Las enciclopedias no conjeturan. Ésta tampoco supone qué última palabra

queda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.

Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra

          de agradecimiento.

 

De: El huso de la palabra

 

 


PLANTEO DEL POEMA / JOSÉ WATANABE

 

Yo quería escribir un poema,

un estudio del canguro hembra que termina de procrear su cangurito

en una bolsa membranosa que lleva a guisa de delantal.

Ampliando un poco la imagen

debía identificar esa bolsa materna con mi dormitorio.

Y dentro de la bolsa de dormitorio estaría mi hija recién nacida

y un tanto edípicamente yo mismo. Mi mujer,

la cangura, debía administrar esa bolsa de cemento como parte de

su cuerpo,

estableciendo su maternalismo sobre ambos, incluso sobre las cosas.

Cuando llegó mi hija yo sospeché esta conversión, y tuve miedo.

Mi hija pudo tener alas y largarse por la ventana

pero decidió ser como papá y mamá que no saben volar.

Por eso fue menester que la habitación se convirtiera en marsupia

donde ella terminaría de criarse arrojándome sus olores

de talco y caca, y convirtiendo los bellos pechos eróticos de mi

cangura

en pechos nutricios.

También debía hablar de mis actitudes de mono alrededor de su cuna

diciéndole “cara de poto”, pero babeante, pero progenitor,

pero a sus órdenes.

Yo debí escribir ese poema. Espero hacerlo algún día.

 

De El huso de la palabra (1989)

 


Mientras el agua cae

sobre tu cuerpo

                           yo pienso

que de todos los cuerpos del mundo

tú posees el más preciso.

Tienes algo de intercambiable

conmigo, algunos órganos secretos,

                           los más saludables y hermosos,

o el sabor

o la mirada.

Ayer

me acerqué por tus espaldas

y deslicé mis manos

bajo tus axilas

hasta tocar tus senos. De pronto

sentí

el temblor de una restitución:

si yo hubiera tenido tetas

serían

como las tuyas.

 

 


El anónimo (alguien, antes de Newton).

Desde la cornisa de la montaña

dejo caer suavemente una piedra hacia el precipicio,

una acción ociosa

de cualquiera que se detiene a descansar en este lugar.

Mientras la piedra cae libre y limpia en el aire

siento confusamente que la piedra no cae

sino que baja convocada por la tierra, llamada

por un poder invisible e inevitable.

Mi boca quiere nombrar ese poder, hace aspavientos, balbucea

y no pronuncia nada.

La revelación, el principio,

fue como un pez huidizo que afloró y volvió a sus abismos

y todavía es innombrable.

Yo me contento con haberlo entrevisto.

No tuve el lenguaje y esa falta no me desconsuela.

Algún día otro hombre, subido en esta montaña

o en otra,

dirá más, y con precisión.

Ese hombre, sin saberlo, estará cumpliendo conmigo.


 

El lenguado

 

Soy

lo gris contra lo gris. Mi vida

depende de copiar incansablemente

el color de la arena,

pero ese truco sutil

que me permite comer y burlar enemigos

me ha deformado. He perdido la simetría

de los animales bellos, mis ojos

y mis narices

han virado hacia un mismo lado del rostro. Soy

un pequeño monstruo invisible

tendido siempre sobre el lecho del mar.

Las breves anchovetas que pasan a mi lado

creen que las devora

una agitación de arena

y los grandes depredadores me rozan sin percibir

mi miedo. El miedo circulará siempre en mi cuerpo

como otra sangre. Mi cuerpo no es mucho. Soy

una palada de órganos enterrados en la arena

y los bordes imperceptibles de mi carne

no están muy lejos.

A veces sueño que me expando

y ondulo como una llanura, sereno y sin miedo, y más grande

que los más grandes. Yo soy entonces

toda la arena, todo el vasto fondo marino.

 

 

 

 


 

El nieto

 

Una rana 

emergió del pecho desnudo y recién muerto

de mi abuelo, Don Calixto Varas.

Libre de ataduras de venas y arterias, huyó

roja y húmeda de sangre

hasta desaparecer en un estanque de regadío.

La vieron

con los ojos, con la boca, con las orejas

y así quedó para siempre

en la palabra convencida, y junto

a otra palabra, de igual poder,

para conjurarla.

Así la noche transcurría eternamente en equilibrio

porque en Laredo

el mundo se organizaba como es debido:

en la honda boca de los mayores.

 

Ahora, cuando la verdad de la ciencia que me hurga

es insoportable,

yo, descompuesto y rabioso, pido a los dosctores

que me crean que

la gente no muere de un órgano enfermo

sino de un órgano que inicia una secreta metamorfosis

hasta ser animal maduro y dispuesto

a abandonarnos.

 

Me inyectan.

En mi somnolencia siento aterrado

que mi corazón

hace su sístole y diástole en papada de rana. 


Restaurante vegetariano

 

A los vegetales se entra

con hambre de animal longevo y apacible, y lentamente

se acaba

la lechuga.

 

A la carne se va distinto, se ingresa a ella

con ansia orgánica, casi disputándola

como si fuera carne

del día de la resurrección, y se acaba

el bife.

 

Recuerdas:

para que tú vivieras

tu familia depredaba la tierra para ti,

pollos patos reses cuyes cabritos carne

para convalecer y durar.

 

El alimento en la boca te relaciona

con el mundo. Hay días de felino

y días de paquidermo. Hoy sean bienvenidas

las benéficas ensaladas, la suave soya y las frutas

aunque tarde:

ya cincuenta años que comes carne

y estás eructando miedo.

 

Pero hay días que no tienes carnes ni vegetales

sino arena en la lengua. Te explicas: tal vez has comido

una sequedad inicial, insidiosa, de pecho, y nunca

se acaba, el desierto

nunca se acaba. 


 El guardián del hielo

 

Y coincidimos en el terral

el heladero con su carretilla averiada

y yo

que corría tras los pájaros huidos del fuego

de la zafra.

También coincidió el sol.

En esa situación cómo negarse a un favor llano:

el heladero me pidió cuidar su efímero hielo. 

Oh cuidar lo fugaz bajo el sol…

El hielo empezó a derretirse

bajo mi sombra, tan desesperada

como inútil

 

           Diluyéndose

dibujaba seres esbeltos y primordiales

que sólo un instante tenían firmeza

de cristal de cuarzo

y enseguida eran formas puras

como de montaña o planeta

que se devasta.

No se puede amar lo que tan rápido fuga.

Ama rápido, me dijo el sol.

Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,

a cumplir con la vida:

Yo soy el guardían del hielo.

 

De Cosas del cuerpo

 

Emilio Adolfo Westphalen

Una cabeza humana viene lenta desde el olvido

Tenso se detiene el aire
Vienen lentas sus miradas
Un lirio trae la noche a cuestas
Cómo pesa el olvido
La noche es extensa
El lirio una cabeza humana que sabe el amor
Más débil no es sino la sombra
Los ojos no niegan
El lirio es alto de antigua angustia
Sonrisa de antigua angustia
Con dispar siniestro con impar
Tus labios saben dibujar una estrella sin equívoco
He vuelto de esa atareada estancia y de una temerosa
Tú no tienes temor
Eres alta de varias angustias
Casi llega al amor tu brazo extendido
Yo tengo una guitarra con sueño de varios siglos
Dolor de manos
Notas truncas que se callaban podían dar al mundo lo que faltaba
Mi mano se alza más bajo
Coge la última estrella de tu paso y tu silencio
Nada igualaba tu presencia como un silencio olvidado en tu cabellera
Si hablabas nacía otro silencio
Si callabas el cielo contestaba
Me he hecho recuerdo de hombre para oírte
Recuerdo de muchos hombres
Presencia de fuego para oírte
Detenida la carrera
Atravesados los cuerpos y disminuidos
Pero estás en la gloria de la eterna noche
La lluvia crecía hasta tus labios
No me dices en cuál cielo tiene tu morada
En cuál olvido tu cabeza humana
En cuál amor mi amor de varios siglos
Cuento la noche
Esta vez tus labios se iban con la música
Otra vez la música olvidó los labios
Oye si me esperaras detrás de ese tiempo
Cuando no huyen los lirios
Ni pesa el cuerpo de una muchacha sobre el relente de las horas
Ya me duele tu fatiga de no querer volver
Tú sabías que te iba a ocultar el silencio el temor el tiempo tu cuerpo
Ya no encuentro tu recuerdo
Otra noche sube por tu silencio
Nada para los ojos
Nada para las manos
Nada para el dolor
Nada  para el amor
Por qué te había de ocultar el silencio
Por qué te habían de perder mis manos y mis ojos
Por qué te habían de perder mi amor y mi amor
Otra noche baja por  tu silencio

De Las Ínsulas extrañas (Lima, 1933)


TE HE SEGUIDO

Te he seguido como nos persiguen los días
Con la seguridad de irlos dejando en el camino
De algún día repartir sus ramas
Por una mañana soleada de poros abiertos
Columpiándose de cuerpo a cuerpo
Te he seguido como a veces perdemos los pies
Para que una nueva aurora encienda nuestros labios
Y ya nada pueda negarse
Y ya todo sea un mundo pequeño rodando las escalinatas
Y ya todo sea una flor doblándose sobre la sangre
Y los remos hundiéndose más en las auras
Para detener el día y no dejarle pasar
Te he seguido como se olvidan los años
Cuando la orilla cambia de parecer a cada golpe de viento
Y el mar sube más alto que el horizonte
Para no dejarme pasar
Te he seguido escondiéndome tras los bosques y las ciudades
Llevando el corazón secreto y el talismán seguro
Marchando sobre cada noche con renacidas ramas
Ofreciéndome a cada ráfaga como la flor se tiende en la onda
O las cabelleras ablandan sus mareas
Perdiendo mis pestañas en el sigilo de las alboradas
Al levantarse los vientos y doblegar los árboles y las torres
Cayéndome de rumor en rumor
Como el día soporta nuestros pasos
Para después levantarme con el báculo del pastor
Y seguir las riadas que separan siempre
La vid que ya va a caer sobre nuestros hombros
Y la llevan cual un junco arrastrado por la corriente
Te he seguido por una sucesión de ocasos
Puestos en el muestrario de las tiendas
Te he seguido ablandándome de muerte
Para que no oyeras mis pasos
Te he seguido borrándome la mirada
Y callándome como el río al acercarse al abrazo
O la luna poniendo sus pies donde no hay respuesta
Y me he callado como si las palabras no me fueran a llenar
la vida
Y ya no me quedara más que ofrecerte
Me he callado porque el silencio pone más cerca los labios
Porque sólo el silencio sabe detener a la muerte en los umbrales
Porque sólo el silencio sabe darse a la muerte sin reservas
Y así te sigo porque sé que más allá no has de pasar
Y en la esfera enrarecida caen los cuerpos por igual
Porque en mí la misma fe has de encontrar
Que hace a la noche seguir sin descanso al día
Ya que alguna vez le ha de coger y no le dejará de los dientes
Ya que alguna vez le ha de estrechar
Como la muerte estrecha a la vida
Te sigo como los fantasmas dejan de serlo
Con el descanso de verte torre de arena
Sensible al menor soplo u oscilación de los planetas
Pero siempre de pie y nunca más lejos
Que al otro lado de la mano

De Abolición de la muerte  (Lima, 1935)


Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo…

Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo
Gota dulce y pesada como el sol sobre nuestras vidas
Trajiste olor de madera y ternura de tallo inclinándose
Y alta velamen de mar recogiéndose en tu mirada
Trajiste paso leve de alba al irse
Y escandido incienso de arboledas  tremoladas en tus manos
Bajaste de brisa en brisa a cien de los días
Y al fin eras el quedado manantial rondando las flores
O las playas encaminándose a una querella sin motivo
Por decir si tu mano estuvo armoniosa en el tiempo
O si tu corazón era fruta de árbol o de ternura
O el estruendo callado del surtidor
O la voz baja de la dicha negándose o afirmándose
En cada diástole o sístole de permanencia y negación
Viniste a posarte sobre mi copa
Roja estrella y gorgorito completo
Viniste a posarte como la noche llama a sus creaturas
O como el brazo termina su círculo y abarca el horario completo
O como la tempestad retira los velos de su frente
Para mirar el mundo y no equivocar sus remos
Al levantar los muros y cerrar las cuevas
Has venido y no se me alcanza qué justeza equivocas
Para estarse sin levedad de huída y gravitación de planeta
Orlado de madreselvas en la astrología infantil
Para estarte como la rosa hundida en los mares
O el barco anclado en nuestra conciencia
Para estarte sin dar el alto a los minutos subiendo las jarcias
Y cayéndose siempre antes de tocar el timbre que llama a la muerte
Para estarte sitiada entre son de arpa y río de escaramuza
Entre serpiente de aura y romero de edades
Entre lengua de solsticio y labios de tartada morosidad acariciando
Has venido como la muerte ha de llegar a nuestros labios
Con la gozosa transparencia de los días sin fanal
De los conciertos de hojas de otoño y aves de verano
Con el contento de decir he llegado
Que se ve en la primavera al poner sus primeras manos sobre las cosas
Y anudar la cabellera de las ciudades
Y dar vía libre a las aguas y canto libre a las bocas
De la muchacha al levantarse y del campo al recogerse
Has venido pesada como rocío sobre las flores del jarrón
Has venido para borrar tu venida
Estandarte de siglos clavado en nuestro pecho
Has venido nariz de mármol
Has venido ojos de diamante
Has venido labios de oro


He dejado descansar tristemente mi cabeza…

He dejado descansar tristemente mi cabeza
En esta sombra que cae del ruido de tus pasos
Vuelta a la otra margen
Grandiosa como la noche para negarte
He dejado mis albas y los árboles arraigados en mi garganta
He dejado hasta la estrella que corría entre mis huesos
He abandonado mi cuerpo
Como el naufragio abandona las barcas
O como la memoria al bajar las mareas
Algunos extraños sobre las playas
He abandonado mi cuerpo
Como un guante para dejar la mano libre
Si hay que estrechar la gozosa pulpa de una estrella
No me oyes más leve que las hojas
Porque me he librado de todas las ramas
Y ni el aire me encadena
Ni las aguas pueden contra mi sino
No me oyes venir más fuerte que la noche
Y las puertas que no resisten a mi soplo
Y las ciudades que callan para que nos aperciba
Y el bosque que sé abre como una mañana
Que quiere estrechar el mundo entre sus brazos
Bella ave que has de caer en el paraíso
Ya los telones han caído sobre tu huída
Ya mis brazos han cerrado las murallas
Y las ramas inclinado para impedirte el paso
Corza frágil teme la tierra
Teme el ruido de tus pasos sobre mi pecho
Ya los cercos están enlazados
Ya tu frente ha de caer bajo el peso de mi ansia
Ya tus ojos han de cerrarse sobre los míos
Y tu dulzura brotarte como cuernos nuevos
Y tu bondad extenderse como la sombra que me rodea
Mi cabeza he dejado rodar
Mi corazón he dejado caer
Ya nada me queda, pata estar más seguro de alcanzarte
Porque lleva prisa y tinieblas como la noche
La otra margen acaso no he de alcanzar,
Ya que no tengo manos que se cojan
De lo que está acordado para el perecimiento
Ni pies que pesen sobre tanto olvido
De huesos muertos y flores muertas
La otra margen acaso no he de alcanzar
Si ya hemos leído la última hoja
Y la música ha empezado a trenzar la luz en que has de caer
Y los ríos te cierran el camino
Y las flores te llevan en mi voz
Rosa grande ya es hora de detenerte
El estío suena como un deshielo por los corazones
Y las alboradas tiemblan como los árboles al despertarse
Las salidas están guardadas
Rosa grande ¿no has de caer?


MUNDO MAGICO

Tengo que darles una noticia negra y definitiva
Todos ustedes se están muriendo
Los muertos la muerte de ojos blancos las muchachas de ojos rojos
Volviéndose jóvenes las muchachas las madres todos mis amorcitos
Yo escribía
Dije amorcitos
Digo que escribía una carta
Una carta una carta infame
Pero dije amorcitos
Estoy escribiendo una carta
Otra será escrita mañana
Mañana estarán ustedes muertos
La carta intacta la carta infame también está muerta
Escribo siempre y no olvidaré tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Tus ojos inmóviles tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Cuando fui a verte tenía un lápiz y escribí sobre tu puerta
Esta es la casa de las mujeres que se están muriendo
Las mujeres de ojos inmóviles las muchachas de ojos rojos
Mi lápiz era enano y escribía lo que yo quería
Mi lápiz enano mi querido lápiz de ojos blancos
Pero una vez lo llamé el peor lápiz que nunca tuve
No oyó lo que dije no se enteró
Sólo tenía ojos blancos
Luego besé sus ojos blancos y él se convirtió en ella
Y la desposé por sus ojos blancos y tuvimos muchos hijos
Mis hijos o sus hijos
Cada uno tiene un periódico para leer
Los periódicos de la muerte que están muertos
Sólo que ellos no saben leer
No tienen ojos ni rojos ni inmóviles ni blancos
Siempre estoy escribiendo y digo que todos ustedes se están muriendo
Pero ella es el desasosiego y no tiene ojos rojos
Ojos rojos ojos inmóviles
Bah no la quiero
(de Belleza de una espada clavada en la lengua. Mexico, 1980.)


POEMA INÚTIL

Empeño manco este esforzarse en juntar palabras
Que no se parecen ni a la cascada ni al remanso,
Que menos transmiten el ajetreo del vivir.

Tal vez consiguen una máscara informe,
Sonriente complacida a todo hálito de dolor,
Inerte al desgarramiento de la pasión.

Con frases en tropel no llegan a simular
Victorias jubilosas de la sangre
O la quietud del agua sobre el suicida.

Nada dicen tampoco de la danza del amor y odio,
Alborotada, aplacada, extinta,
Ni del sueño que se ahoga, arrastrado
Por marejadas de sospecha y olvido.

Qué será el poema sino un espejo de feria,
Un espejismo lunar, una cáscara desmenuzable,
La torre falsa más triste y despreciable.

Se consume en el fuego de su impaciencia
Para dejar vestigios de silencio como única nostalgia,
Y un rubor de inexistente no exento de culpa.

Qué será el poema sino castillo derrumbado antes de erigido,
Inocua obra de escribano o poetastro diligente,
Una sombra que no se atreve a aniquilarse a sí misma.

Si al menos el sol, incorrupto e insaciable,
Pudiera animarlo a la vida,
Como cuando se oculta tras un rostro humano,
Los ojos abiertos y ciegos para siempre.


Un hombre se inclina sobre el cuerpo desnudo de una mujer
Y lentamente extiende con la lengua sobre él
Un líquido rosado
El cuerpo queda todo húmedo brillante y encendido
Luego con los dientes hace aquí y allá
El signo el amor
Pequeños puntos blancos que adornan la piel oscura
La mujer cierra los ojos dilata las narices
A veces a pesar suyo un suspiro entreabre sus labios.

Luis Hernandez

(…)

V – CANTOS DE PISAC

CANTO PRIMERO

Digamos que eres un muchacho,

Acaso el que tallara

La sortija del durazno,

Pensemos que ella fue creciendo en tu dedo

Hasta hacerse lejana como un astro.

 

Digamos que eres un muchacho

Que juega en una nave de piedra

Al abordaje.

Pensemos que atrapaste tu vejez

Con unos garfios,

Inútilmente.

 

Inútilmente dibujaste sobre tu cuerpo

Al vagabundo cruel

De las islas aladas:

Sin deseo, sin prisa, sin belleza,

Eres solo en la noche del espacio.

(…)


NERVIO DEL SERRATO.

Nervio del Serrato.

Nervio del Deltoides.

Nervio del Angular.

Yo soy quien sospecha,

Solitario en las noches,

Que alguien lo ama.

2


NOBILISSIMA VISIONE

Todo duerme en la ciudad.

Mas no temed,

Pues alguien vela

Por el laxo rebaño que descansa:

Un borracho en la esquina

Con la lámpara votiva

De su trago.

 

3

 

A todos, cerré sin querer, mi corazón.

Perdido he la Ilavecita.

Quizás haya caído en una acequia

O flote, confundida,

En el río que separa a los humanos.

Más no temo:

Pueda que un día tú la encuentres

Al abrir en un santo

Una sorpresa.

(…)


NAPOLEON se enorgullecía

De dormir sólo cuatro horas.

Quizás por ello fuera

Tan imbécil.

Sin embargo

Una mancha de estatuas

Lo celebran:

Legó a la patria

Cuatro millones de muertos.

Y ningún sueño

Quizás porque tan sólo dormía

Cuatro horas

En las noches


(SI CREYERA ALGUNA VEZ…)

Si creyera alguna vez

Con orgullo extravagante que me amas

Tú soñarías que en tu alma se reúne

El dorado vacío de la hierba.

Quizás así tu sueño

Te sirviera de descargo

Pues alguno te acusa

De excederte en belleza.

 

Si contemplas el sol

Y lo hieres con tus rayos

Muchas dirán que es por odio

Pues te imita, siendo solo

Que detienes el verano

Por jactancia.

 

Y si alguna vez me hallarás,

Háblame, pues sabré comprender

Si no tu idioma, los disfraces

Del mar, cuando se ofrece.


HE VISTO

He visto a los monstruos del crepúsculo

Lanzar por odio a los jóvenes

Al fuego

Y llamar a este fuego, sagrado.

He visto manos decrépitas

Arrancando de los labios del muchacho

Su sueño

Y llamar a su fantasía vicio,

Y decirle esperanza de la patria

En una patria sin esperanzas.

 

He visto a viejos calcáreos

Enjoyar a las jóvenes

Con telenovelas

Casos judiciales

Revistas femeninas

Y huevadas

Y llamarlas luego

Madres del futuro.

Y expender a la luz del día

El alcohol y la coca

Y negar el yodo al cretino

Y ocultar la rosa

Y quemar la ciudad

Y los perros y orinar.

 

Todo esto he visto.

Por eso envidio a Haendel

Ciego como un topo

Pero amado del Sol

Y de las ondas.


A UN ARIA DE HAENDEL

Dulce es el olvido

Más dulce aún el recuerdo

Dulcísimo tu presencia.


MI CORAZON

MI CORAZON

se enredó

Y desde entonces

En tu alma

Dormían los paisajes

Y la flor perpetua

De los jardines

Jamás recorridos. Tú

Y una tarde

Que acontece tú

Me hablabas

De algo me hablas

Pero el brillo de tu corazón

Te oculta

Algo me dices

Pero el estruendo

De tu alma

Me impide

Sobre el mar

Veíamos el transcurso

Del verano las flores

Del Estío las joyas

La armonía que

No debe ser quebrada.


CHANSON D’AMOUR

Y a esta hora

Tu amor es lo única

Que me es atento

No sé pero semejante

Es la canción

De los ramajes graves

Y densos. Algo así

Quisiera escribir

Por relatarte mi amor

Mi amor

Que sí

Pudo ser

Mi amor

Que no fue

Ciego

Ni tonto

Mi amor

Que nada

Lo puede

Sino el amar

En algún lugar

De tu manera

Tú lo sabes


POEMA AL SESQUICENTENARIO

Inquietas se agitan

En sus pasarelas las misses

Hoy se elige

Señorita Perú

En el Hospital del Niño

Penan infantes

Y Pseudomonas

Son las doce de la noche

En Radio Nacional

Que la Patria

Al Eterno elevó


A RAINER MARIA RILKE

Silencioso hermano de las

muchas lejanías.

I

Tú no soñabas:

Era el Tiempo

De Primavera.

tú no soñabas:

la hierba, el alba,

la luz, soñaban,

de ti vistas.

 

Una flor

Τe llevó

A los jardines.

 

tú no soñabas:

Las cosas soñaban

Α tu paso:

Así a tu ausencia.

 

2

 

Tú no soñabas:

Era el tiempo

De primavera

 

Era el canto

Que descansaba

En la fοresta

 

Era la flor

Que aprisionó

Tu mirada

 

Υ sobre tu sombra

Sombra de poeta

La bóveda cristalina

De la mañana

Partía la luz

De tus manos

Υ tomaban

Los versos olvidados

 

Y tu palabra escondida

La palabra oculta

El cielo sorprendido

La lírica, la rosa

La flor azul

Del mar…

3

Tú no soñabas:

Era el Tiempo

De primavera

Tú no soñabas:

la hierba, la aurora

soñaban de ti vistas

 

Una flor

Te llevó

A los jardines.

 

Tú no soñabas:

Los seres soñaban

A tu paso

(cerca está lo profundo

lejano lο demás)

 

Era el canto

Descansando

Pleno al bosque

Υ la sombra

De esta Tierra.

 

Oh verlorem plötzlich, oh verlorem

Lima, Mayo de 1976


EL ESPECTRO DE LA ROSA

Mi ilusión única

Es el verte

Verte es una de tanta

Ilusión

Tu rostro ennoblece

La plenitud de la noche

Pues Amor

Jamás abandonó

Tus ojos: leve, tenue

 

Υ alguien

Te hablará

De ml, de tanta

Ilusión:

La menos ílusa

La más real

Es verte

 

Había un jardín

Cómo lo he de olvidar.


SELF – PORTRAIT

Soy Billy the Kid

Ladrón de bancos

Y como llevo una herida

En la espalda y como

El Tiempo muchas veces

Me negó sus aguas

 

Sé dónde voy

Gracias desierto

Yo nunca olvidaré

Tus pasos sobre

La arena. Tú jamás

olvidarás los míos

 

Y bajo el sol del Poniente

Im Abendrot

 

La línea misma

Del crepúsculo

Es la línea de la Aurora

 

Soy Luis Hernández

Y sé dónde voy

 

Esto va diciendo

E las yentes se allegando

 

Y sé dónde he de ir

Y el no soñar se asemeja al ensueño

 

Pero La Poesía

No es la Demencia

 

Es más bien aquello

Con tu añil claridad

Porque el tiempo es breve

Según al igual el Verano

An unusual Beauty

 

Pasando van las sierras

En  los montes en las aguas

 

Y ante mí se extiende

El Desierto vácuo

Y transparente

Y no pervive

 

Sólo la Emoción perdura

Sólo La Armonía quiebra

 

El esplendente silencio

De la noche y alguien

Le dijo: Maestro

Cuántas veces debemos

Perdonar y él les

Respondió setenta

veces siete

 

Alegres están todas las yentes

 

Si de mi Amor

Conocieras

Sólo el Amor

Pues no hay más

Sólo el Amor

 

Y tras el Amor

El jardín que el creará

Por eso digo

El Universo es curvado

Y amoroso


CHANSON D’AMOUR

Y el Amor no dejó

Ya jamás sus ojos

Tengo la Alegría

De quien ha contemplado

 

El Sol iluminado

Tu faz y el viento

 

Alado que fuera para ti

Tengo la Alegría

 

De tu existencia

El océano

El humo

Y un torrente.

 

Tengo la Alegría.

 


CHANSON D’AMOUR

Hay gente tan noble

Como el amor

Como el amor

Que nada lo puede

Si no es el amar

Hay sueños como el amor

Y en ellos puede verse

Cómo amar

Tiene algo que hacer

Con el tiempo

Y otras flores que yo sabía

Que eran tuyas

Mi muy dulce amor.


HABÍA UN JARDÍN

HABIA un jardín

Al lado del mar

Y sonreía. Con

La primera flor

Sonreía

Había un jardín

No lo olvidaré

Ser melancólico

Es el precio

Del amor. Y sonreía

Bajo el sol

Déjame ver

Junto al cuadrado

Del pasto

El frío de la noche

Y el poste plateado

Que es la luz

Y no el olvido

Cierto que sepas

Que el cielo

Tiene maneras


LO QUE LAS FLORES ME CONTARON

UNA forma de vivir

Es vivir

Sin detenerse

Sobre el pasto

Sobre el desnudo

Pasto. Y la marea

 

De la tarde

Trae sobre

La arena aves

Pajaritos un montón

Y algo sobre

Las piedras

De la playa

 

Sept. 1973


CHANSON D´AMOUR

Como tu corazón existe

la lluvia está explicada.

Como el agua

lleva en el lento

lleva en el rápido

insistir

la lluvia existe.

 

Y hace tiempo

hace algún tiempo

azul y muy lejano

he querido olvidarte.

 

Pero si el agua existe

y tu corazón

Yo que no bebo de ambos

no he de morir

pero tampoco de vivir

 

Y al verte alguien llora

y ese he de ser yo.

 

Y al verte,

Alguien canta. Yo.

Y ése he de ser yo

Y, al verte,

Alguien canta. Yo


ALGO

ALGO

con la sencillez

de su nombre

‘y a través de tus ojos

tú corazón

tan simple

como su nombre

y una vez

quisiste ver

el universo

en tu corazón

pero el universo

no está

en el corazón

está en él universo .

y quien ama

no mira

el corazón

de quien ama


PEQUEÑA ARIA

Tus ojos sueñan

Υ yo

Sueño y yo

Sueño con tus ojos

Prima la música

E ρoi le parole.


CUANDO QUIERO ESCRIBIR

CUANDO quiero escribir

Algo no lo hago

Porque la serenidad

Υ la tristeza

La risa

O el teléfono

Me pretextan

Hacia la vagancia.

***


SOY LUCHITO HERNÁNDEZ

SOY Luchito Hernández

Ex Campeón de peso welter.

Poca gente me habla

Hasta oí a alguien

Preguntarme

¿De qué te defiendes?

Υ yo hubiera respondido

Si no silencioso fuera:

Más bien te defiendo

De mi luz. Una luz

Que reuní y me friega.


CREO EN LA GENTE

CREO EN la gente

Decente

Decencia es por ejemplo

Una vez que escogiste

Por las cuatro de la tarde

En el Dáνοry

Un helado de chirimoya

Y otro de Cherry

No recuerdo cuándo

Que caminabas

Y escribir esto

Me hace llorar

Porque yo sabía ya

Quién eras

Tú nunca me dejaste

Pero sólo Si

Te habré hablado

Díez palabras

Y tú una vez

Que no pudiste de la risa

Yo no escribo como

Ezra Pound

Porque tú no lo conoces

Ni poeta

Porque jamás

Lo supiste

Pero contigo vi

Los árboles

Casas bodegas

Y la pista

Como tras

Una lluviecita

Yo te amo

Chau pues

Parque Roosevelt, Lima

***


EN LIMA

En Lima

Los borrachos

De ron de quemar

Las llantas usadas

 

Lima, ciudad muda,

¿Cuándo llevarás,

Como una llamarada

Mí esbelta

Mí amada, mi gris

Ciudad natal

Donde plagio los versos

 

Pero también

Plagio al mar

Υ al tiempo.

Kiew, 1972


LO MEJOR QUE SIEMPRE

LO MEJOR que siempre

Me sucedió

Fue haberte conocido

Lo único que me sucedió

Fue conocerte

Lo mejor que me sucedió

Υo lo recuerdo

con melancolía

Francamente extraordinaria

Junto a las casetas

Al borde del mar

This Funny book

Resambles

Many diferents

Places of my life

Lo mejor que

Me sucedió

Fue el conocerte

Lo único que me sucedió


TERCERA ELEGÍA

la fiebre de una

hermosa caravana

triunfal.       

Abraham Valdelomar

… pero sé

del instante

 

en que ha

de surgir la dicha

 

como el mar

que dejaste

 

por contemplar

la playa

 

no conozco

de ti sino la sombra

 

conque besas

al tiempo

 

no conozco

de ti sino la flor

alada

 

el extraño

fulgor´

(hay en ciertas

almas

como una cualidad

inexplicable)

 

que percibo

en las cosas

 

si te acercas

 

pero de tus labios

o tu cuerpo

 

no conozco

sino el estruendo

 

de los árboles

y el sol

 

cuando tus manos o tu sombra

en esta calle.

 

en Lima en 1976

sólo la emoción perdura


CHANSON D’AMOUR

TE amo

Eres un amor

Irracional


IN TO THE GLORIES

In to the glories of the Almighty Sun

ANDREA MAR WELL

 

SOY LUISITO Hernández

CMP 8977

Ex campeón de peso welter

Interbarriοs; soy Billy

The Kid, también,

Υ la exuberancia

De mi amor

Hace que se me haga

Un nudo en el pulmón

 

Υ el Amor lo vierto.

Algo de común hay

Con el Agua el Amor.

Algo existe en Η20

Que es más que espejos

Acequias, ríos,

Albercas, estanques y

¿Por qué no?: océanos.

Soy materialista:

J’appélle un chat, chat

0, mejor aún, creo escribir

Sin segundas intenciones

Más bien por llevar

Un ideal. Cierto Ideal


DÉJAME SOÑAR

DÉJAME soñar

Bajo el agua del rio

Que el rio fluye

Déjame soñar

La verdad

Déjame amar

Mi sueño

Mi sueño que fluye

Fácilmente y azul

Como el rio

Déjame soñar.


CHANSON D’AMOUR

bajo ti

crece un puente de luz

para que tus pasos

lleguen

al césped

sobre el cual el rocío

ha tomado su forma

y bajo el brillar

del sol del cielo

y las aves que

atraviesan el límpido

aire. Así llegas

al jardín

en flor. Tal vez

tengas el mar

por cielo y la arena

te sirva para llevar

el tiempo sonriente

brumosa y el ensueño

Chas.


CANCION

Tengo de ti

La mejor impresión

Υ al verte

Me caes bien

Y a veces ríes

O dices algo profundo

Tan profundo

Como tu amor

Me gustaría saber

Que me amas

Pero ya lo sé

Tan profundo

Como tu amor

Tengo de tí

La mejor impresión.


CHANSON D’AMOUR

SOLO tuve

Un Amor humano

Porque el Amor

No es el cielo

Por eso tengo

Algunas astillas

En el corazón

Pero el Amor

Es el cielo

Quise decir:

No es ciego

Pero soy Billy

The Kid

Y como voy

Herido por la

Espalda he

Dejado a mi

Amor, que no

Me espera,

Porque el tiempo

Es breve; pero

Me ama.


LA MISMA SOLEDAD

 

LA MISMA soledad

Del Desierto

Lo salvará

De ser solitario

Su misma arena

Azul Ιo Librará

De ser el mar

Gracias Desierto.


Y ENLAZAS TU

Y ENLAZAS TU

Corazón a nadie

Misterioso

Y solitario

Always weeping

Married Música

Y enlaza tu

Corazón a tu único

Amor y lo ves

Competir: es

Demasiado dorado

Para ser el sol

Y yo he oído

Cuando escucho

Tu voz. Lorsque

J’ecοuté ta

voix. Tú nunca

Me abandonaste


FRANQUEAMOS DIARIAMENTE

FRANQUEAMOS diariamente

El abismo

Entre la realidad y el sueño

 

Un día perdemos la llave

Estando en el jardín

Y se nos declara

 

Legalmente muertos

Mas en el corazón

El amar y las ondas

Continúan.


HEMOS AVANZADO

HEMOS avanzado

Sobre maderos

 

Piedras lavadas

Por el fluir

 

Perpetuo

Del gigantesco mar

Y así he sabido

 

Que sé de ti, amor,

Nada

 

Sino que mi corazón

Es quien es

 

En tu presencia

 

Lima Verano de 1975.


ΝUNCA HE SIDO FELIZ

ΝUNCA he sido feliz

Pero, al menos,

He perdido

Varias veces

La felicidad.


VENUS EL ASTRO DE LAS LLUVIAS INCESANTES

This most excellent canopy, the air.

W.S.

 

En el incesante fluir

De los astros del cielo

Vuela la lluvia

Hasta sumergir

El Tiempo

Qué podré decir

Del fulgor

De la estrella

Vespertina y qué del Amor

De ese mundo

Reluciente.

 

ADORADO Planeta Tierra,

Mi ciudad natal,

Mi flor tierna

O será que te amo

Con tu vacío

Tu basura tu horrenda

Miseria y el Alba

Que acontece sobre el mar

Υ me entristece

Decirte que habré

De no verte

Υ sé dónde voy

Pues herido

Por la espalda

Llama en mi ayuda

Al Desierto

Y me entristece

Pues no soy triste

Y así sé qué es

La tristeza; un día

Se me quebró el alma

Pero el alma quebrada

Sabe que ve lo cierto.

El limón el níspero

El agua y otras

Almas adorado planeta

Que me negaste

Para dejarme jurándomela

A mí mismo para siempre

Felizmente odio la paz

Conmigo mismo

Y te digo 70 veces 7

Es 490. Te amo,

Tierra, astro girante

En los cielos, dulce

Υ abrupto mundo

Que recibes mis palabras

Viento del Oeste

Dime: de dónde vienes,

De dónde eres, mar

Adorado planeta, mi

Flor tierna, mi vida,

Mi incomprensible amor.


YO OS BENDIGO

YO OS Bendigo,

bosques florestas

y también

del mendigo

la estepa infinita

y también la tierna

amargura

Que la brea

o el asfalto

o los transparentes

desiertos sobre

algunas almas

llevaron:

Yo os bendigo,

tardes flotando

aleves sobre

la tierra,

y de la tierra

la flor dada

y en ti

y en mí

Yo bendigo

la claridad

y otros seres alados

según su especie

y conmigo tú, desierto,

Desierto poblado

por la ausencia

por el recuerdo

por el olvido.

Υο os bendigo

 

Parque Roosevelt 1977

 

SOLO CONOZCO DE TÍ

 

SOLO CONOZCO de tí

la manera cómo

sonríes a tiempo

 

Sólo sé de ti

la playa en tornasol

 

Sólo quisiera de ti

en el horizonte

el recuerdo


EL JARDIN

EL JARDIN

Que hay tras

Tu sonrisa

Es el color,

Pues también el amor

 

El color que eliges

De la noche

Es también el cierto

Porque también

De amor

 

La noche que entregas

Tu color

Υ feérica sobreviene

 

Porque el amor

El color

Υ un fulgor


ΕL VELO DEL OLVIDO

 

ΕL VELO del olvido

De tu frente

Me ha hecho olvidar

El olvido

Y llego a ti

Nuevamente

Por olvido

O tal vez

Un jardín

***


ELLA TE HIERE

ELLA te hiere

Como una rosa

Υ no, como cabría

Esperar, con sus espinas,

una rosa te hiere

Siempre, con su flor

***


SÓLO CONOZCO DE TI

SÓLO conozco de ti

La sombra

Conque besas

El Tiempo:

El bosque

Que existe tras

Tus ojos:

Porque también de amor

Sólo conozco de ti

La manera conque observas

La tristeza

O pueda que el mar…

Sólo conozco.


Υ CORAL

casus belli

cassius clay

 

Sé de ti tanto

Que no basta

Un sueño

Llevo de ti tanto

Que el Amor

No alcanza

Υ ves mi corazón

Cubierto

Por un mar desconocido

Υ así te entristecerás

De mí:

Sólo la emοciόn perdura.


ΕRES LA CHICA

ΕRES la chica

Legendaria que

Dejé atrás

 

En la pradera extensa veo

Del jardín

Las ligeras mariposas

 

Y es un riesgo de pasto

Tanto verde andar

Casi entre estrellas;

 

Tú eres la esencia verdadera

De las nubes,

Celeste flor de Estío.

 

Υ tu huella es camino

Que en la noche

Dona al mar su silencio

Y su Armonía.


ΥΟ IBA POR TU CAMINO

ΥΟ iba por tu camino

Tú venias por él

 

Desde entonces

Mi cielo

 

De noche

Tuvo estrellas

 

Y para recogerlas

 

Mi vida se hizo

Un río.


SERIE PARA ARNOLD

I

Sin esperar quietamente a la Belleza:

Llamándola, sí, en cambio.

Este ha de ser el secreto de mis cantos.

Ninguno sideral

Ni otro escondido

En el vientre de pez o acantilados:

Sino la forma como el Sol compite

Verano tras Verano

Con las aguas.

 

II

 

Υ como hueso de astro

Advienes Arnold entre arena.

Con el agrio misterio

Υ sobre el corazón, tallado:

Con tu corazón herido

Por la espina del amor,

Υ antiguo, Arnold,

Afilado como un cuerno

Que solsticio labrara

Υ tuyo mismo, con el cojo corazόn

Que brotara en el áspera rama

Del Estío.

 

III

Esta tarde en que el niño camina

Con su atado en el brazo.

Como anduvo una vez:

Sin perdonarnos, sin perdón

Para ti ni la vida escondida

En su guarique.

Llora Arnold, con tus ojos,

Llóranos por nacidos y vivientes,

Por la pobre maldad

Con que te herimos