Buscando una razón para sustentar una Diferencia Temporal desde el Balance General

Dionicio Canahua

Tradicionalmente hemos estado acostumbrados, incluso desde antes de la entrada en vigencia de la “nueva” Ley General de Sociedades, a realizar el análisis de los ingresos y gastos al momento de efectuar la Declaración Anual del Impuesto a la Renta. Este fue el momento en el cual reconocíamos que el tratamiento de las transacciones podría ser diferente desde la perspectiva de lo Contable y lo Tributario. Si bien este procedimiento era más conocido por “Adiciones y Deducciones” en el fondo era un ejercicio de conciliación (hay que recordar que en Contabilidad existen muchos más que la Bancaria), pues partíamos del Resultado Contable y determinabamos un Resultado Tributario.

Con la entrada en Vigencia de las NICS (así se denominaban en aquel lejano año 1998) dichas diferencias entre lo contable y lo tributario adquirían la posibilidad de clasificarse. Despues de revisar la proposición de la NIC 12 Impuesto a la Renta es que reconoceremos los conceptos de Diferencia Temporal y Permanente, es un error pensar que esta separación se dio por una Norma Tributaria.

En este punto amerita que consideremos una definición para las dos diferencias, podemos afirmar lo siguiente:

Es Permanente cuando el tratamiento contable y tributario nunca coincidirán en un futuro, salvo que se modifique la Ley del Impuesto a la Renta o la Norma Contable que sustente el procedimiento contable de registro de la transacción.

Es Temporal cuando el tratamiento contable y tributario coincidirán en algún momento futuro.

Fíjense que en ambos conceptos (que no son extraídos de la NIC 12) se hace énfasis en el termino futuro. Porque el análisis del efecto de dichas diferencias se debe realizar en ejercicios futuros (ver si coinciden o no). En el ejercicio presente siempre serán diferencias.

En este orden de ideas, podemos considerar que hay una clara separación entre el Balance General y el Estado de Ganancias y Pérdidas. Este último siempre informara sobre lo que para en un ejercicio, podemos decir que utiliza el verbo “presente”. Mientras que en el caso del Balance General encontraremos partidas que afectaran resultados en un futuro.

Por ello, analizar el efecto futuro de las Diferencias, desde la perspectiva del Estado de Ganancias y Pérdidas era un engaño. Más aún si pretendíamos determinar un impuesto diferido desde la perspectiva de partidas que al finalizar el ejercicio serian saldadas sin lugar a dudas. Históricamente la perspectiva contable de la determinación del Impuesto a la Renta y sus diferencias coincidía con lo tributario, pues aplicábamos el método del Pasivo del Estado de Ganancias y Pérdidas.

Pero uno de los cambios que se da en la NIC 12 es señalar que la determinación de las Diferencias Temporales se da desde la perspectiva del Balance General, justamente porque en este estado financiero se muestran las partidas que a futuro afectaran resultados. Esta posición es mucho más lógica que la del Estado de Resultados. Si pienso determinar el efecto de algo futuro pues lo determino considerando partidas que se que afectaran en los siguientes ejercicios.

Esta posición de ve reforzada en el proceso de contabilización de acuerdo al Plan Contable General Empresarial. Cuando determinemos el Impuesto a la Renta o las Participaciones debemos considerar dos asientos contables:

Resultados.- Que se denomina corriente y se determina directamente sobre el Resultado Tributario. Asimismo debemos recordar que afectan tan solo un ejercicio.

Diferido.- Que se determina sobre el Balance General, analizando las bases contables y tributarias de los saldos de las cuentas que integran este Estado Financiero. Es aquí que determinados la participación o impuesto diferido ajustando como contrapartida la cuenta de la clase 8 correspondiente.

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