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Devolución de materiales arqueológicos extraídos de Machu Picchu, por Mariana Mould de Pease

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Hiram Bingham y Machu Picchu

Miraflores, 29 de octubre del 2010

A la opinión pública peruana:

Los exalumnos de la Universidad de Yale residentes en el Perú -por iniciativa del abogado Dr. Frederick Truslow´1961, secundado por Roberto Zalles´1961 y Susan Rolfe´1989- se han dirigido al Dr. Richard Levin, presidente de la Universidad de Yale el 8 de octubre del 2010 para que devuelva a Machu Picchu los materiales arqueológicos que Hiram Bingham´ 1898 retiró subrepticiamente entre 1908 y 1916. Este pedido ha sido respaldado por John Bingham ´1961 nieto de Hiram Bingham, el 18 de octubre del 2010. Dorothy Robinson, consejera general de Yale ha declarado que esta carta de las y los exalumnos dirigida al rector Richard Levin no va a modificar su estrategia legal. La doctora Robinson aún no ha contestado formalmente a esta comunicación, cuyos principales párrafos ahora difundo en castellano para contribuir a su difusión en el Perú.

Esta carta de los exalumnos de Yale -que he tomado de la versión electrónica del Yale Daily News- es un significativo aporte para recuperar el diálogo bilateral que requiere esta restitución cultural de Yale -y el Perú- hacia Machu Picchu, al precisar que:

Yale planea establecerse como una “universidad global” apoyando la educación en artes liberales por todo el mundo a través del Instituto Jackson, la nueva iniciativa en Singapore y otras similares. Esta misma sensibilidad multicultural debe aplicarse a Machu Picchu para que sus acciones no rebajen su reputación y el buen trabajo propuesto.
Los ex alumnos de Yale en el Perú tienen una perspectiva única de la presente situación y son testigos de primera mano del gran progreso hecho por el Perú en las últimas décadas que le permitirá recibir, exhibir y continuar con la investigación de los artefactos de Machu Picchu. Su inquietud no es si los argumentos legales de Yale son lógicamente defendibles o no; su inquietud es que Yale se yerga por encima de dicho conflicto, dejando de lado distinciones legales, mostrando una voluntad de acomodarse a la enorme importancia que estos objetos tienen para el Perú y levantando la barrera para futuras colaboraciones entre Yale y el Perú, para que ambos puedan contribuir a un mayor entendimiento de una antigua cultura y su preservacíón hoy día.
Es tiempo que Yale y el Perú paren este conflicto y comiencen a construir en el campo común de proteger y comprender el rico patrimonio cultural del Perú. La disputa entre Yale y el Perú es una prueba importante para la habilidad de culturas diferentes en el comprender y trabajar una con la otra. Dado que ya ha comenzado la campaña presidencial del Perú para el 2011 y que consecuentemente puede haber una tendencia a exageradas declaraciones de los candidatos presidencialees concernientes a esta disputa, Yale debe encontrar una manera rápida y cooperadora para devolver los artefactos mientras el ambiente político esta todavía relativamente calmo.

En esta tarea bilateral inherente a la diversidad cultural es importante el acercamiento peruano al Instituto Jackson para Asuntos Globales formado en la Universidad de Yale por John W Jackson ´1967 y su esposa Susan G. Jackson con un aporte de 50 millones de dólares. El señor Jackdon ha delcarado. Esperamos inspirar a los estudiantes a seguir carreras en la diplomacia y el servicio público para que sean líderes globalmente involucrados en todas las vocaciones de la vida, El presidente de la Universidad de Yale, doctor Richard C. Levin al recibir esta donación dijo que les estaba profundamente agradecido por este regalo transformador. Esta noción de “transformación” global me lleva ahora a precisar que:

El memorándum de entendimiento propuesto por Yale al Perú y suscrito por el economista Hernán Garrido Lecca en septiembre del 2007 no reconoce la contribución del gobierno del presidente Augusto B. Leguía (1908-12) a lo que Hiram Bingham denominó The Yale Peruvian Expedition. Esta omisión lo descalifica cómo instrumento de negociación bilateral y me lleva a contribuir a que el Perú elabore a la brevedad posible un proyecto viable para la reunificación del Santuario Histórico de Machu Picchu con sus bienes culturales muebles que actualmente están en Yale. Esta tarea tendrá su momento estelar el 24 de julio del 2011 al cumplirse cien años de la primera exploración científica bilateral a esta llacta inca. El buen éxito de este hecho histórico requiere que la actividad propuesta para el 7 de julio del 2011 por el sector privado y público del turismo a Machu Picchu se lleve a cabo teniendo en cuenta que Hiram Bingham es el primer turista que comunicó al mundo su trabajo arqueológico, antropológico e histórico llevado a cabo en esta llacta inca con el apoyo de la National Geographic Society; y, reitero con la participación peruana.

El espacio académico y transformador de las relaciones internacionales estadounidenses a la que alude el Dr. Levin deberá incluir la restitución cultural bilanteral que el mundo tiene pendiente en estos tiempos de economía globalizada desde que en el siglo XIX el expansionismo político incluyera el traslado a los museos de Europa y los Estados Unidos del patrimonio cultural de los países en vías de occidentalización.

En esta línea de razonamiento histórico Yale y el Perú tienen una función protagónica en la inclusión de los peruanos y las peruanas de origen mayoritariamente andino a un mundo que quiere dejar atrás posiciones totalitarias.

Porque tengo muchos años contribuyendo a que los gobernantes del Perú siguiendo la memoria histórica que se remonta a Pachacutec Inca Yupanqui (o ¿quizás a su padre Wiracocha Inca?) -función que entre 1532 y 1824 fue asumida por los reyes de España- hagan posible la conservación cultural y natural de Machu Picchu así como su uso turístico sostenible; ahora informo a la opinión pública peruana e internacional que a través de varios medios de comunicación he solicitado -respetuosamente- al presidente del Perú, en este momento Dr. Alan García Pérez, no que enjuiciar penalmente al presidente de Yale. Asimismo, le he solicitado al Dr. García que ponga las condiciones de política cultural bilanteral para que el Dr. Juan Ossio, cómo Ministro de Cultura haga salir airoso al Perú del juicio que -a través del Ministerio de Relaciones Exteriores- abriera en el 2008 ante una corte estadounidense (y que venimos perdiendo) para hacer legalmente viable esta devolución a Machu Picchu.

El Ministro de Cultura del Perú para pasar la restitución cultural que Yale tiene pendiente con Machu Picchu del ambito judicial al espacio académico e interdisciplinario, tiene como referente nacional la Ley de repatriación de los objetos arqueológicos que forman parte de la Colección Machu Picchu de la Universidad de Yale, no. 28778 que dispone proceder en concordancia con la propuesta de colaboración expresada por dicha Universidad.

El Dr. Ossio a través de la revista de difusión impresa y electrónica de la Pontificia Universidad Católica del Perú titulada .edu del 15 de septiembre del 2010 ha informado que conoce al senador Christopher Dodd, y su propuesta para que las negociaciones con Yale por esta restitución cultural que ambas partes tiene pendiente con Machu Picchu se lleve de manera cordial, no imperante. Si encontramos un camino, debe ser a través de la concordía. De volver las piezas, podemos establecer acuerdos de cooperación para que los tiestos, que no se van a exhibir y son objetos de estudio, sean investigados por los arqueólogos peruanos, de Yale o de otras universidades norteamericanas, pero guardados en nuestro país. Podría ser en el mismo Cuzco en forma de un museo.

La primera propuesta de construcción de este museo de sitio y centro de investigación se remonta a la iniciativa del Dr. Albert A. Giesecke (1883-1968), educador estadounidense afincado en el Cuzco, quien introdujo a Hiram Bingham en los distintos estratos de la sociedad cuzqueña y limeña en relación a su patrimonio cultural prehispánico, además, le informó con transparencia sobre las peculiaridades de la administración cultural pública peruana, dado que siempre confió en lograr una relación bilateral académica y equilibrada, entre la UNSAAC y Yale, sobre la existencia de las “Huacas del Inca” en la alturas del valle del río Urubamba/Vilcanota.

En la “Colección Frankin Pease G.Y. para la historia andina del Perú” en la Biblioteca Nacional se está formando el indispensable centro de documentación y referencia propuesto Giesecke en 1912, y que fue descartado de inmediato por Bingham en los siguientes términos:

Me temo que Yale no podrá fundar una escuela de arqueología en el Cuzco, pero yo continuare tratando de ver que se puede hacer para fundar una Escuela Internacional apoyada por varias instituciones.

El museo que el Dr. Giesecke proponía al Dr. Bingham se materializó mediante una donación que la empresaria minera y filántropa señora Anita Fernandini de Naranjo (1908-1982) hizo a la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cuzco/UNSAAC cincuenta años después, en 1961, es decir, está cumpliendo sus “bodas de oro”. Los antecedentes históricos inmediatos que llevaron a la construcción de este museo y su jardín botánico de plantas nativas entre las que destacan las orquídeas, todavía son recordados por las y los cuzqueños de la tercera edad.

En conclusión inmediata:

Este giro de la política cultural exterior peruana se proyecta sobre el coincidente hecho que el 28 de julio del 2011 concluye el mandato presidencial del Dr. Alan García Pérez y se conmemoran cien años de la primera exploración que Hiram Bingham hiciera en Machu Picchu, por ello concluyo instando al actual Primer Mandatario del Perú ha hacer suya la propuesta de los exalumnos y exalumnas de Yale residentes en el Perú.

Mariana Mould de Pease

La Colección Pease y el Centro de Referencia Machu Picchu actuamente se están organizando con el apoyo económico de los y las clientas de Supermercados Peruanos S.A. a través del “redondeo del vuelto”, práctica que se ha extendido por todos lados y que dolosamente manipulada por algunos malos negocios afecta negativamente a las y los consumidores, pero, que ejercida honestamente por los negocios hace posible que la responsabilidad sociocultural -como en ese caso- sea ejercida masivamente.

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