Éste es un artículo del New York Times sobre el impacto que Facebook, Twitter y otras redes sociales en la web están teniendo en nuestras interacciones cotidianas. El artículo original pueden encontrarlo aquí, así como la referencia de Martín Tanaka en su blog. La siguiente es una traducción que hemos preparado del texto para poder utilizarlo como referencia en la práctica sobre tecnología de mañana - es una traducción un poco burda pero debería servirnos para poder discutir las ideas que hay aquí.
(También pueden descargar la traducción como archivo PDF.)
Un mundo feliz de intimidad digital
Por Clive Thompson
Publicado el 5 de setiembre del 2008
El 5 de setiembre del 2006, Mark Zuckerberg cambió la manera en que operaba Facebook, y al hacerlo inspiró una revolución.
Zuckerberg, con 24 años y una mirada ingenua, fundó Facebook en su dormitorio en la universidad de Harvard dos años antes, y el sitio rápidamente amasó nueve millones de usuarios. Para el 2006, los estudiantes estaban publicando enormes cantidades de detalles personales en sus páginas de Facebook, incluyendo listas de sus programas favoritos de televisión, si estaban saliendo con alguien (y con quién), la música que tenían en rotación y los diversos “grupos” ad hoc a los que se habían unido (como fanáticos de “Sex and the City”). A lo largo de todo el día publicaban notas sobre su “estado” explicando su ánimo – “odiando al lunes”, “tirándome la clase x resaca”. Luego de cada fiesta, trastabillaban a casa para subir fotos de su celebración intensa, y dedicaban la mañana siguiente a comentar sobre lo borrachos que todos se veían. Facebook se convirtió en el repositorio común de facto – la manera como los estudiantes descubrían cómo eran todos a su alrededor y qué estaban haciendo.
Pero Zuckerberg sabía que Facebook tenía un gran problema: requería de una gran cantidad de búsqueda activa por parte de sus usuarios. Claro, cada día tus amigos de Facebook actualizaban sus perfiles con nuevos detalles; incluso podría ser algo particularmente jugoso, como un cambio de estado de relación de “soltero” cuando había terminado. Pero a menos que uno visitara las páginas de sus amigos cada día, podrían pasar días o semanas antes que uno se diera cuenta de las noticias, o uno podría incluso perdérselo por completo. Navegar Facebook era constantemente asomar la cabeza en el cuarto de alguien para ver cómo iba todo. Tomaba esfuerzo y premeditación. En cierto sentido, esto le daba a Facebook un nivel de privacidad inherente e incorporado, sencillamente porque si uno tenía 200 amigos en el sitio – un número bastante típico – no habían suficientes horas en un día para mantenerse actualizado sobre cada amigo todo el tiempo.







