Category: Medio ambiente

Así reprimen al Pueblo Mapuche

Así reprimen al Pueblo Mapuche


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Esta batalla es por el planeta

Esta batalla es por el planeta

BONN. Las negociaciones para definir un nuevo orden climático avanzan contrarreloj. En menos de seis meses debería firmarse un acuerdo global destinado a tomar la posta al Protocolo de Kioto, sin embargo son todavía muchos y de gran calado los obstáculos que quedan por superar. Esta semana en la conferencia de la ONU sobre el clima que tuvo lugar en Bonn, varios países industrializados se mostraron poco dispuestos a cortar drásticamente sus emisiones de CO2. Mientras tanto, se siguen acumulando pruebas irrefutables de que el cambio climático ya está entre nosotros.

“Es la primera vez en dos años y medio en este trabajo que no sé qué decir”. Con estas palabras, Ivo de Boer, la máxima autoridad de la ONU sobre el cambio climático, respondió a los periodistas que le pidieron una reacción sobre la recién anunciada “meta japonesa” de reducir solo en un 8% sus emisiones de CO2 hasta el 2020 con respecto a 1990. El anuncio del primer ministro Taro Aso cayó como un baldazo de agua fría sobre la cabeza de las centenas de delegados, activistas y periodistas reunidos en Bonn con el objetivo de allanar el camino a Copenhague, la ciudad donde en diciembre se espera firmar un acuerdo histórico para mitigar el calentamiento global.

No era para menos. Existe consenso entre la comunidad científica sobre la necesidad de que los países industrializados reduzcan entre 25% y 40% sus emisiones de gases de efecto invernadero [GEI] hasta el 2020 respecto de 1990 si se quiere evitar los más terribles impactos del cambio climático. “Con las metas de recortes avanzadas hasta hoy estamos todavía muy lejos de los rangos de ambición conformes con las recomendaciones del IPCC [Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU]”, sostuvo De Boer esta semana.

Al día de hoy sólo la Unión Europea ha presentado un compromiso razonable de reducciones de GEI entre -20% y -30%. Rusia y Nueva Zelanda todavía no han revelado sus metas. Australia ofrece un -5%. Canadá, sin empacho, ha anunciado un incremento de sus emisiones. Estados Unidos tramita un proyecto de ley en el Congreso que prevé un recorte del 17% hasta el 2020, pero tomando como base el 2005 en lugar de 1990.

“Con estas metas llegamos a un recorte total para los países industrializados de entre el 8% y 15%, lo que nos llevaría a un escenario de calentamiento del planeta superior a 2 grados centígrados”, explica Gustavo Ampugnani, coordinador para América Latina de Greenpeace. “Un incremento de la temperatura de 3 grados implicaría la pérdida de un tercio de las especies del planeta y de la mayor parte de los bosques amazónicos, así como el deshielo irreversible de Groenlandia y la Antártida occidental”, añadió.

ACUERDO HISTÓRICO
Las negociaciones para acordar un nuevo orden climático, además de ser consideradas las más trascendentales que la humanidad haya emprendido, puesto que está en juego nuestro único hábitat, se cuentan también entre las más complicadas: nada se da por decidido hasta que la totalidad del acuerdo sea adoptado y las piedras angulares de este son interdependientes. Los países industrializados, además de calcular sus metas mirando de reojo las contribuciones del vecino, condicionan el apoyo financiero indispensable para promover el desarrollo limpio de los países emergentes a que estos también fijen sus objetivos de reducción de gases. Pero los países en desarrollo se niegan a asumir compromisos hasta que las naciones desarrolladas reconozcan sus responsabilidades históricas de contaminación y pongan sobre la mesa los recursos suficientes para ayudarlos a disminuir las emisiones de GEI y a adaptarse a los impactos del cambio climático. La agencia de la ONU para el clima cifra en 250 mil millones de dólares anuales esta tarea.

El 1 de junio, en Bonn, 188 delegaciones de igual número de países retomaron el diálogo con miras a Copenhague sobre la base de un primer borrador del acuerdo. Diez días después, en la mitad de la segunda semana de la conferencia, el documento había quedado totalmente desfigurado por la cantidad de adendas, reparos y tachaduras que le introdujeron las partes.

Eduardo Durán, director general de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente y jefe de la comitiva peruana presente en la otrora capital alemana, manifestó cierto malestar hacia el final de las dos semanas de negociación: “Estamos algo frustrados porque no somos un país pequeño ni una potencia, nos vapulean por ambos lados”, declaró en referencia a la situación incómoda del Perú en el G77+ China, un numeroso grupo de países que incluye naciones en desarrollo, pero también grandes potencias emergentes que no tienen un prontuario histórico contra el medio ambiente, pero que en la actualidad son altamente contaminadoras.

No obstante, Durán rescató el hecho de que a estas alturas de las negociaciones se ha enriquecido la visión sobre cómo enfrentar la deforestación y degradación de los bosques que son responsables de aproximadamente el 20% de las emisiones de carbono: “Ahora ya no se ve a los bosques como un simple sumidero de CO2 sino como una realidad mucho más compleja en la que se incorpora el desarrollo de sus poblaciones y la protección de la biodiversidad y el agua”. Esta evolución es fundamental para el Perú, que, junto con Brasil e Indonesia, concentra las mayores extensiones de bosques tropicales en el mundo.

SEPA MÁS:

Los acuerdos de la cumbre de la ONU sobre el cambio climático de Bali 2007 abrieron el camino, vía Poznan 2008, hacia la cumbre de Copenhague 2009 del 7 al 18 de diciembre del 2009.
En Copenhague se ha de negociar un nuevo protocolo que sustituya en el 2012 al de Kioto. Puede ser la última oportunidad para el planeta.

Erik Struyf Palacios

El Comercio

14/06/09

Fuente: Juan Alberto Llaguno Betancourt Leer más

Dos hombres marcados por el libre mercado.

Dos hombres marcados por el libre mercado.

Del delta del Níger a la Amazonia

Ken Saro-Wiwa y Alberto Pizango nunca llegaron a conocerse, pero los une la pasión por la preservación de su pueblo y su tierra, y el fervor con el que fueron perseguidos por sus respectivos gobiernos. Saro-Wiwa fue ejecutado por el gobierno nigeriano el 10 de noviembre de 1995. Pizango fue acusado esta semana por el gobierno peruano de sedición y rebelión y evitó la captura por poco, al refugiarse en la Embajada de Nicaragua en Lima. Nicaragua acaba de otorgarle asilo político.

Dos líderes indígenas [uno vivo, el otro muerto] Pizango y Saro-Wiwa, demuestran que la efectiva oposición popular al poder de las corporaciones puede tener costos personales. Las familias de Saro-Wiwa y de otras víctimas acaban de lograr un acuerdo judicial sin precedentes en un tribunal federal de Estados Unidos, que pone fin a una batalla de 13 años contra Shell Oil. La odisea de Pizango recién comienza.

Perú y Nigeria están muy lejos en el mapa, pero ambos tienen abundantes recursos naturales, de los que Estados Unidos y otras naciones industrializadas están sedientos. El delta del Níger es uno de los yacimientos petrolíferos más productivos del mundo. Shell Oil comenzó a extraer petróleo allí en 1958. Al poco tiempo, los pueblos indígenas del delta del Níger comenzaron a sufrir la contaminación de su medioambiente, la destrucción de los bosques de manglares y el agotamiento de la población de peces que era su sustento. Las llamaradas producidas por la quema de gas iluminaban constantemente su cielo, contaminando el aire y negando a generaciones la posibilidad de ver una noche oscura. El saqueo al que estaba siendo sometida la tierra tradicional de los Ogoni en el delta del Níger inspiró a Saro-Wiwa a liderar una campaña internacional no violenta contra Shell. Por su compromiso, Saro-Wiwa fue arrestado por la dictadura nigeriana, sometido a un juicio simulado y colgado con otros ocho activistas Ogoni.

Estuve en el delta del Níger y Ogonilandia en 1998, donde conocí a la familia de Ken. Su padre, Jim Wiwa, no tenía pelos en la lengua: “Shell fue la primera persona que el gobierno nigeriano utilizó para saquear nuestra propiedad, para quemar nuestras casas (…) Shell tiene las manos manchadas de sangre en el asesinato de mi hijo”.

Los familiares demandaron a Shell Oil, acusándolo de ser cómplice de las ejecuciones. Les otorgaron una audiencia en un tribunal estadounidense en virtud de la ley sobre Responsabilidad Civil por Hecho Ilícito Reclamada por Extranjero [Alien Torts Claim Act], que permite que extranjeros presenten cargos contra un delincuente en tribunales estadounidenses cuando las acusaciones son por crímenes de guerra, genocidio, tortura o, como en el caso de los Nueve de Ogoni, ejecución sumaria extrajudicial. A pesar de los esfuerzos de Shell para que se desestimara el caso [Wiwa contra Shell], el juicio fue programado en un tribunal federal de Nueva York hace dos semanas. Tras varias demoras, Shell llegó a un acuerdo para pagar 15 millones y medio de dólares.

El hijo de Saro-Wiwa, Ken Wiwa, dijo: “Ahora tenemos la oportunidad de ponerle un punto final al triste pasado y enfrentar el futuro con algo de esperanza, con la esperanza de que lo que hicimos aquí habrá ayudado a cambiar la forma en que las empresas ven sus actividades en el exterior. Y esperamos que se forje la confianza. Nuevamente nos dirán que necesitamos centrarnos en las necesidades de desarrollo de la gente. Creo, y ojalá sea así, que hemos dado muestras, hemos dado el ejemplo de que con suficiente compromiso con la no violencia y el diálogo, es posible comenzar a construir algún tipo de justicia creativa. Y esperamos que la gente tome estas señales y presione para que se den ejemplos similares de justicia, para que las comunidades y todas las partes involucradas en los lugares donde hay producción petrolera puedan beneficiarse mutuamente de la producción petrolera, en lugar de generar la explotación y degradación del medio ambiente”.

Las poblaciones indígenas peruanas han protestado en forma pacífica desde abril, con bloqueos de carreteras, una táctica popular. El llamado Acuerdo de Promoción Comercial Estados Unidos-Perú es el tema en disputa, ya que anularía las protecciones a la tierra indígena y les otorgaría acceso a las empresas extranjeras para la extracción de recursos.

Esta semana testigos afirman que las fuerzas especiales de la policía peruana llevaron a cabo una masacre en uno de los bloqueos. Alberto Pizango, el líder de la organización nacional indígena, la Asociación Inter Étnica de Desarrollo de la Selva Peruana, acusó al gobierno del Presidente Alan García de ordenar el ataque: “Nuestros hermanos están acorralados ahí. Yo quiero responsabilizar al gobierno. Vamos a responsabilizar al gobierno de Alan García por ordenar el genocidio. (…) A los pueblos indígenas nos han dicho que somos antisistema. Pero no; nosotros queremos el desarrollo pero desde nuestras perspectivas, que se cumpla el convenio OIT 169 donde dice que a nosotros nos tienen que consultar, y estas consultas no se han hecho en el Perú. Yo me siento ahorita no solamente perseguido, sino que mi vida está en peligro, porque defiendo el derecho de los pueblos. Y solamente por defender mi derecho legítimo, que tienen los pueblos, yo ahora me siento que estoy perseguido.”

Ken Saro-Wiwa me dijo en 1994, justo antes de regresar a Nigeria: “En lo que a mí respecta, soy un hombre marcado”. Alberto Pizango se enfrentó al poderoso gobierno peruano y a los intereses empresariales que este gobierno representa. Pizango es ahora un hombre marcado, pero sigue con vida. ¿La comunidad internacional va a permitir que él y el pueblo indígena que representa, sufran el mismo destino que Ken Saro-Wiwa y el pueblo Ogoni?

Amy Goodman

Democracy Now

11/Junio/2009

www.democracynow.org

Fuente: Juan Alberto Llaguno Betancourt Leer más

La Selva no se vende, se defiende

Se defiende Leer más

5 de junio

Ojalá Estados Unidos, bajo la presidencia de Obama firme algún acuerdo que les obligue tomar medidas en pro del medio ambiente, pero dudo que lo haga, pues en el tema de los derechos humanos ya han reculado. Y es mas probable que nos exijan a comprometernos con el tema. A ese tipo de actitudes Jesús lo llamaba “hipócresía”.

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5 jun
“Su Planeta lo Necesita a Usted-UNido para Combatir el Cambio Climático”

Fuente: http://www.oei.es/cienciayuniversidad/spip.php?article81 Leer más

Crisis en las Galápagos

Aunque es un video de hace tiempito, pero vale la pena de verlo, pues nos hará caer en cuenta sobre nuestra actitud frente al medio amdio ambiente.

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Crisis en las Galápagos

Justo antes de iniciarse la temporada alta de turismo, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, dio a conocer un decreto en el que se declara a las Islas Galápagos como zona de riesgo y prioridad. La comunidad internacional respondió reconociendo los problemas de las Galápagos e incluyó a estas islas en la lista de patrimonios en peligro.

Radio Nederland Wereldomroep viajó a Ecuador para conocer la realidad del exótico archipiélago ecuatoriano. En el aeropuerto de Galápagos, aterrizan en temporada alta 6 aviones diarios en la única pista de aterrizaje de Baltrea, el archipiélago más exótico del mundo. Tan exótico que atrajo al biólogo naturalista Charles Darwin a investigar, cuando hace más de siglo y medio llegó a Galápagos en una expedición científica. Observó que especies de animales para él desconocidas se habían adaptado de distintas formas a los dispares y extraños paisajes de las islas. Inspirado en estos descubrimientos, escribió la Teoría de la Evolución que hizo tambalear el concepto divino de la creación.

‘El origen de las especies’
Anualmente unos 140 mil turistas llegan a la isla, siguiendo los pasos de Darwin, incluso con su libro ‘El origen de las especies’ bajo el brazo. Provienen de todas partes del mundo para disfrutar del paisaje espectacular y de animales tan fotogénicos como el Alcatraz de patas azules, un enorme pájaro de patas intensamente azules, o la Iguana marinera, que con su cabeza de aspecto prehistórico hace pensar en historias de dragones y dinosaurios, o la fea Paloma Galápagos que, vista de cerca, es una verdadera belleza.

Las palabras del presidente Correa desataron el pánico entre los administradores de este paraíso, a 1.000 kilómetros escasos de la costa ecuatoriana. Los dedos acusadores apuntan en todas direcciones: a la industria del turismo, a funcionarios corruptos, a inmigrantes pobres e, incluso, a ecologistas extranjeros.

Inmigración ilegal
César Buchelli, uno de los guías turísticos más antiguos de las Galápagos, vio venir la crisis y lo explica a su manera:” Tenga en cuenta que llevo 28 años haciendo de guía aquí en Galápagos y he visto un cambio brusco los últimos 10 años. (…) En parte se debe a la numerosa emigración llegada a las islas Galápagos desde el continente. Gente en busca de trabajo, y este hecho, en parte, ha encarecido la vida aquí. Por otra parte ellos, como no tienen conocimiento exacto de las islas, han hecho mucho daño a las islas al eliminar ciertas especies que nosotros tratamos de proteger”.

Pero, para Buchelli, la inmigración ilegal no es el único problema: “El otro punto sería suspender la concesión de permisos para botes, porque imagínese usted: anteriormente se trataba de gente que entraba de verdad para trabajar por el bienestar de Galápagos y de las personas que vivimos aquí. Ahora se ha vuelto una cuestión política: cambian a un administrador del Parque, y este señor si usted le da una cierta cantidad de dinero él le firma y le asigna un lugar para que usted atraque una embarcación. Es así. Entonces deben ser más correctos en este aspecto para evitar que siga creciendo el turismo”.

Del mar a la cazuela
De cualquier modo, el hecho es que la población en la isla de Santa Cruz, Fotos:Wim Jansen la mayor del archipiélago, ha aumentado de 4 mil a 25 mil en un decenio. Estos nuevos habitantes trajeron con ellos gatos y ratones que han exterminado especies de lagartos poco omunes. Plantaron café y plataneros, con lo que propagaron enfermedades hasta entonces inexistentes en el archipiélago. Pescan ilegalmente peces extraordinarios e, incluso, una tortuga gigante de especie protegida, ha terminado sus días en una olla. Además estas personas quieren agua potable, electricidad, alcantarillado. ¿Son los animales acaso más importantes que los humanos? Preguntan ahora los habitantes furiosos a las organizaciones extranjeras que advierten en las islas que la frágil naturaleza no soporta estos cambios.

La presión de los habitantes es evidente en Puerto Ayora, hasta hace poco la única población significativa en el archipiélago. El puerto se ha convertido, en poco tiempo, en una verdadera ciudad, con cerca de 20 mil habitantes inscritos, restaurantes, tiendas de souvenir, cybercafés y dos discotecas.

Puerto Ayora se ha formado alrededor de los terrenos de la Fundación Charles Darwin, que desde hace 50 años realiza investigaciones para la conservación del ecosistema de las Galápagos. Fue este centro científico el que dio la alerta mundial con su informe “Galápagos en riesgo”. Felipe Cruz, uno de los redactores de este informe y director técnico de la Fundación Darwin, relativiza la situación desde su pequeño despacho junto al centro de acogida para las famosas tortugas gigantes.

“Caza de brujas”
Bueno, es típico, que cuando se dan estas situaciones de crisis, de Fotos:Wim Jansen riesgo, de peligro, se inicie lo que se llama la “caza de brujas”, sobre todo en países en vías de desarrollo, afirma Cruz, pero él no participa en ella. Muchos lo están haciendo. Nosotros no queremos apuntar con el dedo a nadie. En todo caso, deberíamos reconocer que todos somos culpables, todo el mundo, no solo Ecuador, Galápagos. Todo el mundo es culpable. Pero esta no es la cuestión. El punto es lo importante, y por esos estamos extremadamente contentos de que el presidente Correa reconociera que tenemos problemas. Y ese es el primer paso para el cambio. Reconocer que se tienen problemas. Entonces, quién es el culpable no es lo importante, realmente. Lo importante es trabajar juntos para solucionar esos problemas”.

Cruz no quiere prohibir el turismo, pues es el turista quien paga cien dólares por una entrada al Parque Nacional, financiando así la investigación y la preservación de la naturaleza. Y los turistas respetan, en general, las normas: comer y dormir se realiza en los barcos, únicamente se visitan las islas en grupos reducidos y, antes de subir de nuevo a bordo, se limpian los zapatos con el agua marina, para que la tierra de una isla no sea llevada a otra.

Fotos: Wim Jansen”Lo que queremos es restringir en el número de turistas. O sea, de momento no hay restricción en los números. De momento existe básicamente el mercado de la demanda, se acepta a tantos visitantes como quieran llega. Eso tiene que acabar. Al igual que el hecho de que las aerolíneas incrementan más los números de vuelos, etcétera. Esto no puede seguir así, tenemos que restringir el número de turistas que llegan a Galápagos para tener una economía y un ecosistema saludables”, afirma Cruz.

Asimismo añade. “Además necesitamos cambiar la mentalidad de la gente que vive aquí a través de un sistema educativo y de una capacitación para que se evite tener esa mentalidad de frontera que actualmente existe y que los galapagueños sientan que estas islas les pertenecen y quieran cuidarlas de forma efectiva”.

Quien quiera vivir y trabajar en las Islas Galápagos debe saber que se trata de un parque natural de valor incalculable.

Un lugar donde los animales no conocen el temor porque a lo largo de su evolución no han conocido mamíferos de tierra firme y, de igual modo, desconocen los peligros que trae consigo el más astuto de los mamíferos: el ser humano.

http://www.youtube.com/watch?v=QsCan0bJGBM&feature=player_embedded

Fuente: http://www.rnw.nl/es/espa%C3%B1ol/article/crisis-en-las-gal%C3%A1pagos Leer más

El agua, ¿un derecho o una mercancía?

El agua, ¿un derecho o una mercancía?

Pese a que Colombia ocupa el séptimo lugar en el mundo en cuanto a reservas de agua dulce, de los casi 45 millones de personas que conforman la población colombiana, 14,4 millones viven en riesgo de escasez del líquido, en grados alto y medio alto; y más de 20 millones registran una situación de vulnerabilidad alta o muy alta de abastecimiento de agua futura.

Por: Ángela Castellanos Aranguren
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La posibilidad de que los colombianos vayan a las urnas a pedir que la Constitución Nacional consagre el acceso al agua potable como derecho humano fundamental y que, por tanto, el Estado lo garantice, todavía es posible.

El pasado 28 de mayo, la Cámara de Representantes (o Cámara baja) aceptó la apelación al texto del referendo aprobado por el legislativo, dado que la letra se apartaba de manera fundamental del originalmente presentado al Congreso y que fuera respaldado por más de dos millones de firmas.

El texto original, avalado por unas 1.200 organizaciones sociales lideradas por el no gubernamental fondo ambiental Ecofondo, propone que el Congreso someta a referendo un proyecto que consagre el acceso al agua como un derecho humano fundamental; la declare bien común, así como los ecosistemas que lo generan; ponga fin a la privatización del servicio de acueducto y garantice el suministro gratuito de un mínimo vital del líquido a toda la población, sin discriminación y con equidad de género.

El artículo original especifica la equidad de género, pues la necesidad del líquido no es igual para hombres y mujeres, como lo explica Lida Posada, de la ONG Vamos Mujer, que integra las organizaciones que respaldan al referendo por el agua.

”Somos las más afectadas por la escasa provisión del agua, pues conlleva una sobrecarga en el trabajo reproductivo -del que seguimos siendo responsables. Ello implica más tiempo y, en ocasiones, recorrer largas distancias para acceder al líquido, con el consecuente deterioro en la salud y la disminución de disponibilidad para participar en otras actividades, como la comunitaria y la recreación”, explicó Posada.

Adicionalmente, prosigue Posada, las mujeres deben ser consultadas en las instancias de toma de decisiones sobre el agua pues, además de ser consumidoras, también participan de manera mayoritaria en la gestión de acueductos comunitarios.

Pese a que Colombia ocupa el séptimo lugar en el mundo en cuanto a reservas de agua dulce, de los casi 45 millones de personas que conforman la población colombiana, 14,4 millones viven en riesgo de escasez del líquido, en grados alto y medio alto; y más de 20 millones registran una situación de vulnerabilidad alta o muy alta de abastecimiento de agua futura, según la Defensoría del Pueblo.

Adicionalmente, más de nueve millones no tienen acceso a acueducto y 13,5 no cuentan con alcantarillado.

La campaña por el Referendo por el Agua recogió, durante 2008, más de dos millones de firmas de apoyo, con las cuales presentaron la iniciativa al Congreso Nacional, a través de su Comité Promotor del Referendo, compuesto por representantes de los sectores ambientalistas, sindicales, de usuarios de los servicios públicos, acueductos comunitarios y minorías étnicas.

No obstante, como resultado de los debates en la Comisión Primera de la Cámara, adelantados en 2009, el texto del proyecto sufrió cambios que, al decir del Comité Promotor del Referendo, eran sustanciales y equivalían a una negativa.

De acuerdo con un comunicado del Comité Promotor, ”los cambios introducidos por la mayoría gubernamental excluían el carácter de bien común y público del agua, el derecho humano fundamental al agua potable y la destinación prioritaria de los ecosistemas esenciales al ciclo hídrico a esta finalidad natural”.

”Al tiempo, reducían el mínimo vital a un ‘mínimo gratuito’, apuntalaban la privatización del servicio público de acueducto y alcantarillado e introducían una nueva modalidad de aquella, al convertir en privadas las aguas que ‘nacen y mueren’ en un mismo predio”, apuntó la declaración del Centro Promotor.

La reciente admisión de la apelación implica que el referendo vuelve a empezar su debate desde el texto original. No obstante desde ya, la viceministra de Agua, Leyla Rojas, comentó a medios locales que aprobar la iniciativa con el mínimo vital gratuito sería inconveniente para el fisco de la Nación por los gastos que conllevaría.

Rafael Colmenares, director ejecutivo de Ecofondo y vocero del Comité Promotor, explicó a SEMlac que el mínimo vital es una medida señalada por la Organización Mundial de la Salud y que omitir el adjetivo vital implica que puede ser cualquier cantidad de agua.

”Seguramente el tema del mínimo vital gratuito volverá a generar debate. El gobierno se opone no por razones financieras, pues ya demostramos que es viable financieramente, sino porque no es conveniente para los amigos de las privatizaciones, ya que no es lo mismo suministrar agua cuando el líquido es un derecho de la ciudadanía, a hacerlo como una mercancía. En el primer caso, se les daña el negocio”, afirmó Colmenares.

En efecto, la Superintendencia de Servicios Públicos, durante el pasado debate, objetó la provisión gratuita del mínimo vital, afirmando que ”sería totalmente inconveniente” para las finanzas públicas, y agregando que los particulares lograron 90 por ciento de cobertura de acueducto en ciudades donde ”se aglomera 70 por ciento de la población”.

Ante ello, los promotores del referendo argumentan que, en las tres ciudades más populosas (Bogotá, Medellín y Cali), los prestadores del servicio son empresas del Estado, y que la inversión de recursos privados entre 1995 y 2003 fue de apenas 15 por ciento del total del sistema, mientras 85 por ciento correspondió al presupuesto público.

Según dicha Superintendencia, las cantidades de agua que hoy se subsidian a los segmentos de población de menores ingresos son suficientes, y estima el valor del gasto al año con este propósito en 1,2 billones de pesos (1.050 millones de dólares, aproximadamente).

Mientras, cálculos de los promotores del referendo contenidos en el documento ”Es factible un mínimo vital de Agua para las Familias Colombianas”, al que tuvo acceso SEMlac, indican que ”si se toman recomendaciones mundiales, que establecen el mínimo vital entre seis y 10 metros cúbicos mensuales, al multiplicar por estos factores el valor general de la propuesta, se aforaría entre 400.000 y hasta 750.000 millones de pesos (entre 187 millones y 351 millones de dólares). En el ‘peor’ escenario, sería un tercio del cálculo de la Superintendencia”.

El trámite que debe reiniciar el proyecto de referendo implica pasar por otra Comisión de asuntos constitucionales de la Cámara de Representantes. De acuerdo con los promotores de la iniciativa, esto permitirá un debate al margen de aquel generado por el referendo para la reelección presidencial por tercer período consecutivo.

En este sentido, analistas y periodistas consideraron que el visto bueno del Presidente de la República al texto modificado del referendo por el agua y al proyecto del referendo de hasta cadena perpetua a violadores de menores -en abril pasado-buscaba hacer coincidir los tres, de manera que más personas salieran a votar y, por ende, favorecer el caudal electoral requerido para el referendo reeleccionista.

Fuente: http://www.telesurtv.net/noticias/opinion/980/el-agua–iquestun-derecho-o-una-mercancia/ Leer más

05 Junio: ¿CÓMO CELEBRAR ESTE DÍA? (1)

Para el 05 Junio – Día Mundial del Medio Ambiente

¿CÓMO CELEBRAR ESTE DÍA? (1)


¿COMO CELEBRAR ESTE DIA? (1)
Radialistas.net

Audio ¿COMO CELEBRAR ESTE DIA? (1) – Radialistas.net

Fuente: http://www.radialistas.net/clip.php?id=1300118 Leer más

Agua, un derecho y no una mercancía


Agua, un derecho y no una mercancía

Cor Doeswijk

25-03-2009

Éste es el título de una publicación presentada en el Foro Alternativo en el marco del V Foro Mundial del Agua que concluyó recientemente en Estambul. Se trata de una publicación de Ingeniería Sin Fronteras de Aragón y Catalunya, escrita por un colectivo de autores especializados en la materia, bajo la coordinación de Jaume Delclós.

En conversación con Radio Nederland, el señor Delclós explica las razones del libro, su contenido y sus aportaciones al debate sobre el agua. El coordinador hace énfasis en el subtítulo: “Propuestas de la sociedad civil para un modelo público del agua”, para destacar que en la publicación no sólo se realizan las necesarias críticas a la tendencia privatizadora del agua, sino que también se ofrecen propuestas alternativas para el buen manejo del recurso.

Derecho humano o privado
Los procesos de mercantilización y privatización del agua, impulsados por las Instituciones Financieras Internacionales al servicio de la grandes empresas transnacionales, están provocando que más de una sexta parte de la población mundial no tenga acceso al agua en cantidad y calidad suficiente. Frente a esta situación, los movimientos sociales del agua en el mundo han trabajado en la construcción de propuestas sociales, medioambientales y económicas alternativas y justas para los ciudadanos y pueblos del mundo; y han declarado el agua como un derecho de las personas y los ecosistemas, que debe ser gestionado exclusivamente desde la esfera pública y con criterios de equidad social.

Fracaso de las privatizaciones
Existen pruebas de que aproximadamente el 80 % de las privatizaciones del agua han fracasado, debido a que las empresas no han cumplido sus obligaciones de contrato de invertir en infraestructura. Además, por convenios con el Banco Mundial, el 90 % de las inversiones realizadas son abonadas por los presupuestos estatales. Es decir, el estado invierte a través de créditos del Banco Mundial, y las empresas cobran las facturas. Claramente un mal negocio para todos, si exceptuamos a las compañías privadas.

Foro Mundial del Agua
Aprovechamos la ocasión para conversar con el señor Delclós sobre el reciente Foro Mundial del Agua que tuvo lugar en Estambul. Para Jaume Delclós es inconcebible que este encuentro sea organizado por el Consejo Mundial del Agua, integrado mayoritariamente por las empresas con intereses en el sector agua, y no por las Naciones Unidas. De todos modos hubo avances: Hace tres años en México, sólo cuatro países firmaron la declaración presentada por Bolivia, para considerar al agua como un derecho humano básico. En esta ocasión, ya son 25 las naciones que suscribieron una declaración paralela que reconoce el carácter de derecho humano del agua, por estar en desacuerdo con la declaración oficial del Foro que no contempla ese aspecto.

Fuente:Radio Nederland Leer más

Consumo responsable

Consumo responsable

Hablar de consumo responsable es plantear el problema del hiperconsumo de las sociedades “desarrolladas” y de los grupos poderosos de cualquier sociedad, que sigue creciendo como si las capacidades de la Tierra fueran infinitas (Daly, 1997; Brown y Mitchell, 1998; Folch, 1998; García, 1999). Baste señalar que los 20 países más ricos del mundo han consumido en este siglo más naturaleza, es decir, más materia prima y recursos energéticos no renovables, que toda la humanidad a lo largo de su historia y prehistoria (Vilches y Gil, 2003).
¿Consumo responsable? No imposible
Como se señaló en la Cumbre de Johannesburgo, en 2002: “El 15% de la población mundial que vive en los países de altos ingresos es responsable del 56% del consumo total del mundo, mientras que el 40% más pobre, en los países de bajos ingresos, es responsable solamente del 11% del consumo”. Y mientras el consumo del “Norte” sigue creciendo, “el consumo del hogar africano medio –se añade en el mismo informe- es un 20% inferior al de hace 25 años”

Si se evalúa todo lo que un día usamos los ciudadanos de países desarrollados en nuestras casas (electricidad, calefacción, agua, electrodomésticos, muebles, ropa, etc., etc.) y los recursos utilizados en transporte, salud, protección, ocio… el resultado muestra cantidades ingentes. En estos países, con una cuarta parte de la población mundial, consumimos entre el 50 y el 90% de los recursos de la Tierra y generamos las dos terceras partes de las emisiones de dióxido de carbono. Sus fábricas, vehículos, sistemas de calefacción… originan la mayoría de desperdicios tóxicos del mundo, las tres cuartas partes de los óxidos que causan la lluvia ácida; sus centrales nucleares más del 95% de los residuos radiactivos del mundo. Un habitante de estos países consume, por término medio, tres veces más cantidad de agua, diez veces más de energía, por ejemplo, que uno de un país pobre. Y este elevado consumo se traduce en consecuencias gravísimas para el medio ambiente de todos, incluido el de los países más pobres, que apenas consumen.

Particular incidencia tiene en este elevado consumo y sus consecuencias ambientales el modelo alimentario que se ha generalizado en los países desarrollados (Bovet et al., 2008). Un modelo caracterizado, entre otros, por:

una agricultura intensiva que utiliza grandes cantidades de abonos y pesticidas y recurre al transporte por avión de productos fuera de estación, con la consiguiente contaminación y degradación del suelo cultivable;
la inversión de la relación vegetal/animal en las fuentes de proteínas, con fuerte caída del consumo de cereales y leguminosas y correspondiente aumento del consumo de carnes, productos lácteos, grasas y azúcares. Se trata de una opción de muy baja eficiencia porque, como ha señalado Jeremy Rifkin, hay que producir 900 kilos de comida para obtener 1 kilo de carne (¡), a lo que hay que añadir que se necesitan 16 000 litros de agua. En definitiva, el consumo de energía es muy elevado, de modo la industria de la carne es responsable de más emisiones de CO2 que la totalidad del transporte.
la refinación de numerosos productos (azúcares, aceites…), con la consiguiente pérdida de componentes esenciales como vitaminas, fibras, minerales, con graves consecuencias para la salud.
Estamos, además, con estas prácticas, sobreexplotando y agotando recursos tan esenciales como el agua (ver Agotamiento de recursos y Nueva cultura del agua) que van a repercutir sobre la vida de las generaciones futuras. Las aguas subterráneas, cuya renovación puede necesitar miles de años, están siendo literalmente tomadas por asalto y esta sobreexplotación se traduce en un descenso acelerado de la capa freática, lo que provoca filtraciones del agua del mar y hundimientos del terreno (Bovet, 2008, pp. 26-27 y 52-53). Como afirma la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (1988), “estamos tomando prestado capital del medio ambiente de las futuras generaciones sin intención ni perspectiva de reembolso”.

El informe de la Royal Society, del año 2000, “Hacia un consumo sostenible” señaló, entre otras cosas, que las actuales tendencias del consumo son insostenibles y que existe la necesidad de contener y reducir dicho consumo, empezando por los países ricos, por lo que se requiere introducir profundos cambios en los estilos de vida de la mayor parte de los países de mayor desarrollo (Sen, 2007, p. 58). Del mismo modo se afirmaba que: “Para preservar el bienestar humano en el largo plazo, la gente necesita moverse hacia nuevas formas de satisfacer las necesidades humanas, adoptar patrones de consumo y producción que mantengan los sistemas de soporte de vida de la Tierra y salvaguardar los recursos requeridos por futuras generaciones. Pero si las tendencias presentes en el crecimiento de población, consumo de energía y materiales, y degradación ambiental persisten, muchas necesidades humanas no serán satisfechas y el número de hambrientos y pobres aumentará”.

Es preciso, pues, comprender que el milagro del actual consumo en nuestro “Norte” responde a comportamientos depredadores, con la utilización por parte de muy pocas generaciones, en muy pocos países, de tantos recursos como los usados por el resto de la humanidad presente y pasada a lo largo de toda la historia y prehistoria… y que eso no puede continuar. Hay que poner fin a la presión, guiada por la búsqueda de beneficios particulares a corto plazo, para estimular el consumo: una publicidad agresiva (calificativo que, curiosamente, no es nada peyorativo en el mundo de los publicitarios) se dedica a crear necesidades o a estimular modas efímeras, reduciendo la durabilidad de los productos y promocionando productos de alto impacto ecológico por su elevado consumo energético o efectos contaminantes. El paradigma del confort es el producto desechable que lanzamos despreocupadamente… ignorando las posibilidades de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar (ver Educación para la sostenibilidad).

El automóvil es, sin duda, el símbolo más visible del consumismo del “Primer Mundo”. De un consumismo “sostenido” porque todo se orienta a promover su frecuente sustitución por el “último modelo” con nuevas prestaciones. Sin olvidar que los coches son los responsables de un 15% de emisiones mundiales de dióxido de carbono y un porcentaje aún mayor de contaminación de aire local, de lluvia ácida o de contaminación acústica. Se trata, además, de uno de los principales consumidores de metales y plásticos, petróleo… mientras la bicicleta o el transporte público, con un mucho menor impacto ambiental, no se potencian lo que se debería como formas de movilidad sostenible, excepto en algunos países como Holanda en los que la cultura de los desplazamientos en bicicleta es una opción voluntaria para muchísima gente. Una auténtica cultura nacional a la que van sumándose las nuevas generaciones y que los más mayores mantienen con apego y satisfacción. Algo a destacar y a promover, porque el poseedor de un automóvil en una megaciudad experimenta una creciente frustración por la tensión que provocan los embotellamientos, las dificultades de aparcamiento… amén de los elevados costes de compra y mantenimiento.

Del mismo modo, el modelo alimentario de los países desarrollados, aparentemente tan satisfactorio, además de sus consecuencias negativas para el medio ambiente, se está traduciendo en serios problemas de salud (obesidad, enfermedades cardiovasculares…). Será necesario proceder a un cambio radical del modelo alimentario, reduciendo el consumo de carnes y de productos refinados para recuperar la salud y sentar las bases de una alimentación sostenible.

Se afirma que los seres humanos estamos dominados por la pleonexia, es decir, por el deseo de poseer más de lo necesario (Bovet et al., 2008, pp 48-49), pero en realidad, la asociación entre “más consumo” y “vida mejor” se rompe estrepitosamente en el caso de la alimentación, del automóvil y en muchos otros. Como escriben Almenar, Bono y García (1998) en un documentado estudio sobre la insostenibilidad del crecimiento, la satisfacción inmediata que produce el consumo “es adictiva, pero ya es incapaz de ocultar sus efectos de frustración duradera, su incapacidad para incrementar la satisfacción. La cultura del ‘más es mejor’ se sustenta en su propia inercia y en la extrema dificultad por escapar a ella, pero tiene ya más de condena que de promesa”.

Esto es lo que parece mostrar el Índice de felicidad, introducido por el centro de investigación New Economics Foundation (Nef). El estudio está basado en los niveles de consumo, expectativa de vida y felicidad, en vez de medidas de riqueza económica nacional como el PIB y parece mostrar que la satisfacción no está conectada con un alto consumo.

Pero no se trata, claro está, de demonizar todo consumo sin matizaciones. La escritora sudafricana Nadine Gordmier, Premio Nobel de literatura, que ha actuado de embajadora de buena voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), puntualiza: “El consumo es necesario para el desarrollo humano cuando amplia la capacidad de la gente y mejora su vida, sin menoscabo de la vida de los demás”. Y añade: “Mientras para nosotros, los consumidores descontrolados, es necesario consumir menos, para más de 1000 millones de las personas más pobres del mundo aumentar su consumo es cuestión de vida o muerte y un derecho básico” (Gordmier, 1999).

Pensemos, además, en otra importante cuestión como es el hecho de que el descenso del consumo provoca recesión, caída del empleo, miseria para más seres humanos. ¿Cómo obviar estos efectos indeseables? La misma Nadine Gordimer rechaza este antagonismo y señala que “al frenar el consumo no necesariamente se ha de causar el cierre de industrias y comercios, si la facultad de transformarse en consumidores se hace extensiva a todos los habitantes del planeta”.

Hay que reconocer que para gran parte de la humanidad -y, en particular, para la cuarta parte que pasa literalmente hambre- el verdadero problema consiste en aumentar el consumo. Incluso si sólo pensamos en las necesidades más básicas, hace falta consumir más a escala planetaria. Por eso la CMMAD hablaba de la necesidad de “avivar el crecimiento” en amplias zonas del planeta. Tropezamos ahí con una tremenda contradicción: el aumento de la esperanza de vida de los seres humanos y la posibilidad de que esa vida sea rica en satisfacciones supone consumo, supone crecimiento económico… y nuestro planeta no da más de sí (Worldwatch Institute, 2004).

Por otra parte, la suposición de que los problemas de la humanidad se resolverían únicamente con menos consumo de ese 20% que viven en los países desarrollados (o que forma parte de las minorías ricas que hay en cualquier país) es demasiado simplista. Naturalmente que ciertos consumos, como ya hemos señalado, deben reducirse, pero son más las cosas a las que no podemos ni debemos renunciar y que deben universalizarse: educación, vivienda y nutrición adecuada, cultura…

La solución al crecimiento insostenible no puede consistir en que todos vivamos en una renuncia absoluta: comida muy frugal, viviendas muy modestas, ausencia de desplazamientos, de prensa, etc., etc. Ello, además, no modificaría suficientemente un hecho tremendo que algunos estudios han puesto en evidencia: cerca del 40% de la producción fotosintética primaria de los ecosistemas terrestres es usado por la especie humana cada año para, fundamentalmente, comer, obtener madera y leña, etc. Incluso la más drástica reducción del consumo del 20% rico de los seres humanos no resuelve este problema, que amenaza muy seriamente a la biodiversidad.

En conclusión, es preciso evitar el consumo de productos que dañan al medio ambiente por su alto impacto ambiental, es preciso ejercer un consumo más responsable, alejado de la publicidad agresiva que nos empuja a adquirir productos inútiles… Es preciso, además, ajustar ese consumo a las reglas del comercio justo, que implica producir y comprar productos con garantía de que han sido obtenidos con procedimientos sostenibles, respetuosos con el medio y con las personas… Pero aunque todo esto es necesario, no es suficiente para sentar las bases de un futuro sostenible. Es necesario también abordar otros problemas relacionados como el crecimiento realmente explosivo que ha experimentado en muy pocas décadas el número de seres humanos (ver crecimiento demográfico).

Referencias bibliográficas en este resumen

BOVET, P., REKACEWICZ, P, SINAÏ, A. y VIDAL, A. (Eds.) (2008). Atlas Medioambiental de Le Monde Diplomatique, París: Cybermonde.
BROWN, L. R. y MITCHELL, J. (1998). La construcción de una nueva economía. En Brown, L. R., Flavin, C. y French, H. (Eds.), La situación del mundo 1998. Barcelona: Ed. Icaria.
COMISIÓN MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DEL DESARROLLO (1988). Nuestro Futuro Común. Madrid: Alianza.
DALY, H. (1997). Criterios operativos para el desarrollo sostenible. En Daly, H. y Schutze, C. Crisis ecológica y sociedad. Valencia: Ed. Germania.
FOLCH, R. (1998). Ambiente, emoción y ética. Barcelona: Ed. Ariel.
GARCÍA, E. (1999). El trampolín Fáustico: ciencia mito y poder en el desarrollo sostenible. Valencia: Ediciones Tilde.
GORDMIER, N. (1999). Hacia una sociedad con valor añadido. El País, domingo 21 de febrero, páginas 15-16.
SEN, A. y KLIKS BERG, B. (2007). Primero la gente, Barcelona: Deusto.
VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible. Diálogos de supervivencia. Madrid: Cambridge University Presss. Capítulo 8.
WORLDWATCH INSTITUTE (2004). State of the World 2004. Special Focus: The Consumer Society. New York: W.W. Norton.

Fuente: http://www.oei.es/decada/accion08.htmMercado justo Leer más

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