Vie, 25/12/2009 – 19:51

.Por Patricia Espinoza*
Psicóloga-PSICOTERAPEUTA

Al abordar la temática de la vida sexual en la tercera edad, nos enfrentamos a un doble inconveniente: ahondar en las particularidades de la vejez suele resultar una tarea agobiante, no solo por la falta de información y datos investigados al respecto, también porque la problemática de esta etapa es generalmente abordada desde su carácter negativo, sin valorizar, ni considerar las ganancias y riquezas que alcanza.

Hasta hace pocos años se creía que la menopausia marcaba el final del goce sexual femenino, debido a que se relacionaba el ejercicio sexual femenino solo con el fin reproductivo. Actualmente conocemos más sobre nuestros derechos sexuales y sabemos que nuestra vida sexual debe estar asociada al placer.

Entonces, la sexualidad en la tercera edad responde al puro deseo de sentir placer, de gozar, de abrazarse a otro cuerpo y de amar. Entendamos tod@s que la sexualidad en adultos mayores tiene que ver con la posibilidad de saberse amados, con poder tocarse, acariciarse, enamorarse y vincularse, sentirse vivos. Por lo tanto, la vida sexual en adultos mayores no necesariamente es una actividad orientada exclusivamente al coito como conducta erótica, sino es una suma de diferentes expresiones.

Por este motivo, se trata de un concepto de sexualidad mucho más amplio. De disfrutar el placer del contacto corporal y la comunicación, así como la seguridad que produce el sentirse querido y deseado.

La sexualidad incluye todas las formas de expresión, desde la aproximación al tacto, la intimidad emocional, la compañía, autoestimulación y no solamente el coito.

Una sexualidad en la que el placer es encontrado en la intimidad compartida, en el encuentro. Y descubrir y ser descubierto, es mimarse los cuerpos y, en definitiva, las múltiples manifestaciones del placer de lo erótico, son esencialmente una forma de comunicación entre las personas, de intercambio afectivo de expresión de ternura y de necesidad del otro.

Recordemos que la vejez es un proceso que, en orden biológico se manifiesta por una disminución genérica del metabolismo, pero es importante tener en cuenta el espacio en que ésta se vive. Si tenemos adultos mayores en casa motivémoslos a que se mantengan activos, que busquen aprender cosas nuevas, que compartan con nuevos amig@s.

Lo más importante es que podamos brindarles una mejor calidad de vida. No olvidemos que tod@s llegaremos esa etapa.
*Licenciada, terapeuta de Inppares (informes@inppares.org)

Fuente: La República

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