Day: julio 19, 2009

La derecha contrataca

La derecha contrataca

Immanuel Wallerstein
La Jornada

La presidencia de George W. Bush fue el momento de mayor arrasamiento electoral por parte de los partidos de centro-izquierda en América Latina en los últimos dos siglos. La presidencia de Barack Obama corre el riesgo de ser el momento de la venganza de la derecha en América Latina.

La razón bien puede ser la misma: la combinación de la decadencia del poderío estadunidense con la continuada centralidad de Estados Unidos en la política mundial. Al mismo tiempo, Washington es incapaz de imponerse por sí mismo y todo mundo espera que entre al terreno de juego en el bando de ellos.

¿Qué fue lo que ocurrió en Honduras? Hace mucho que este país es uno de los pilares más seguros de las oligarquías latinoamericanas: tiene una clase dominante arrogante y sin arrepentimiento, guarda vínculos cercanos con Estados Unidos y es el sitio de una importante base militar estadunidense.

En las últimas elecciones, Manuel (Mel) Zelaya fue electo presidente. Siendo un producto de las clases dominantes, se esperaba que continuara jugando el juego en la forma en que los presidentes hondureños lo han jugado siempre. En cambio, inclinó sus políticas hacia la izquierda. Emprendió programas internos que en verdad hicieron algo por la vasta mayoría de la población: se construyeron escuelas en áreas rurales remotas, se aumentó el salario mínimo, se abrieron clínicas de salud. Comenzó su periodo apoyando el tratado de libre comercio con Estados Unidos, pero dos años después se unió al ALBA, la organización de Estados que creó el presidente Hugo Chávez. El resultado fue que Honduras obtuvo petróleo barato procedente de Venezuela.

Luego propuso la celebración de un referendo para saber si la población pensaba que era buena idea revisar la Constitución. La oligarquía gritó que éste era un intento de Zelaya para cambiar las leyes y hacer posible que él accediera a un segundo periodo. Dado que se preveía que la consulta ocurriera el día en que su sucesor fuera electo, ésta es claramente una razón inventada.

¿Por qué entonces escenificó el ejército un golpe de estado con el respaldo de la Suprema Corte, el Congreso hondureño y la jerarquía católica? Dos factores confluyen aquí: su visión de Zelaya y su percepción de Estados Unidos. En los años treinta, la derecha estadunidense atacó a Franklin Roosevelt como traidor a su clase. Para la oligarquía hondureña, eso significa que Zelaya, un traidor a su clase, es alguien que debería ser castigado como ejemplo para otros.

¿Y qué pasa con Estados Unidos? Cuando ocurrió el golpe, algunos comentaristas de la izquierda vociferante en la blogósfera le llamaron el golpe de estado de Obama. Esto no atina al punto de lo que ocurrió. Ni Zelaya ni sus simpatizantes en la calle, ni tampoco Chávez o Fidel Castro, tienen esa visión tan simplista. Todos ellos notan la diferencia entre Obama y la derecha estadunidense (líderes políticos o figuras militares).

Parece claro que la última cosa que el gobierno de Obama quería era este golpe de estado. Ha sido un intento por forzarle la mano. Sin duda esto recibió aliento de figuras clave de la derecha estadunidense como Otto Reich (el cubano-estadunidense y ex consejero de Bush) y el International Republican Institute.

Desde que ocurrió el golpe de estado en Honduras, Obama, constreñido entre dos posturas fuertes, no hace sino ganar tiempo haciendo guiños a unos y a otros sin asumir una actitud clara.

Seamos testigos de algunas de sus aseveraciones más desorbitadas. El ministro de Relaciones Exteriores del gobierno golpista, Enrique Ortez, dijo que Obama era un negrito que no sabe nada de nada. Hay alguna controversia de qué tan peyorativo es el término negrito en castellano. En cualquier caso el embajador estadunidense protestó tajantemente ante el insulto. Ortez se disculpó por su desafortunada expresión, y se le cambió a otro puesto en el gobierno. Ortez concedió una entrevista a la televisión hondureña diciendo: No tengo prejuicios raciales, me gusta el negrito del batey que está presidiendo Estados Unidos.

Sin duda, la derecha estadunidense es más cortés pero no menos denunciatoria de Obama. El senador republicano Jim DeMint, la diputada republicana cubano-estadunidense Ileana Ros-Lehtinen, y el abogado conservador Manuel A. Estrada, todos han insistido en que el golpe estuvo justificado porque no fue un golpe de Estado, sino justamente una defensa de la Constitución hondureña. Y la blogger derechista Jennifer Rubin, publicó un texto el 13 de julio titulado: Obama está mal, mal, mal respecto a Honduras. Su equivalente hondureño, Ramón Villeda, publicó una carta abierta al presidente estadunidense el 11 de julio, donde decía que: No es la primera vez que Washington se equivoca y abandona, en momentos críticos, a un aliado y amigo.

La derecha hondureña hace su juego buscando ganar tiempo, hasta que el periodo de Zelaya termine. Si logran su objetivo, habrán ganado. Y la derecha guatemalteca, la salvadoreña y la nicaragüense observan por los costados, y ya les pican las ganas de comenzar sus propios golpes de estado contra sus gobiernos que no son ya de derecha.

Es posible que la derecha gane las elecciones este año y el año entrante en Argentina y Brasil, tal vez en Uruguay y Chile. Tres analistas importantes del Cono Sur han publicado sus explicaciones. Atilio Borón habla de la futilidad del golpe. El sociólogo brasileño Emir Sader dice que América Latina enfrenta una encrucijada: La profundización del antineoliberalismo o la restauración conservadora. El periodista uruguayo Raúl Zibechi titula su análisis La irresistible decadencia del progresismo.

Zibechi piensa que las débiles políticas de Lula, Vázquez, Kirchner y Bachelet (Brasil, Uruguay, Argentina y Chile) han fortalecido a la derecha (que avizora adoptando un estilo Berlusconi) y dividieron a la izquierda.

Pienso que hay una explicación más directa y simple. La izquierda llegó al poder en América Latina debido a la distracción estadunidense y a los buenos tiempos económicos. Ahora enfrenta una distracción continuada, pero los tiempos económicos son malos y comienzan a culparla porque está en el poder, aunque hay poco que puedan hacer los gobiernos de centro-izquierda respecto a la economía-mundo.

¿Puede Estados Unidos hacer algo acerca de este golpe de Estado? Por supuesto. Primero, Obama puede oficialmente etiquetar el golpe como un golpe de Estado. Esto podría disparar una ley estadunidense que le cortara toda la asistencia de Estados Unidos a Honduras. Puede cercenar las continuadas relaciones del Pentágono con los militares hondureños. Puede retirar al embajador estadunidense. Puede decir que no hay nada qué negociar en vez de insistir en la mediación entre el gobierno legítimo y los líderes golpistas.

¿Por qué no hace todo eso? Es muy simple, también. Tiene al menos otros cuatro super puntos pendientes en su agenda: la confirmación de Sonia Sotomayor en la Suprema Corte; un desbarajuste continuado en Medio Oriente; su necesidad de pasar la legislación de salud este año (si no es en agosto, en diciembre); y de repente una presión enorme por abrir las investigaciones de los actos ilegales del gobierno de Bush. Lo siento, pero Honduras tiene el quinto lugar en la lista.

Así que Barack Obama no asume una actitud clara. Y nadie quedará contento. Zelaya puede ser restaurado en el cargo, pero tal vez sólo tres meses a partir de ahora. Demasiado tarde. Pónganle atención a Guatemala.

Traducción: Ramón Vera Herrera

Fuente: Rebelión Leer más

Electricidad generada por la caldera de calefacción: ecológico y económico

Electricidad generada por la caldera de calefacción: ecológico y económico
Publicado el : 17 Julio 2009 – 2:48de la tarde

| Por Hugo Copes

A partir de ahora, cincuenta hogares holandeses podrán extraer calefacción y electricidad de la caldera mediante la instalación de termotanques tipo Hre con generador incluido.

Thijs Westerbeek van Eerten

Se trata de una prueba de campo de la empresa de energía Eneco para ver si la generación de electricidad descentralizada funciona en la práctica. Por supuesto, no hay que perder de vista que a la empresa también le interesa investigar las posibilidades de beneficio económico. Saskia Streekstra, vocera de Eneco, explica el funcionamiento:

“Esta caldera funciona como cualquier termotanque normal de alto rendimiento, y por lo tanto produce calor en los radiadores y agua caliente en los grifos para el uso diario, pero además en este caso también es capaz de generar electricidad. Es decir que cada vez que la caldera entra en funcionamiento, un pequeño motor alimentado a gas comienza a producir electricidad.”

Ahorro de electricidad
Ese motor lleva el nombre de ‘Stirling’ y funciona gracias a la dilatación y compresión del gas provocado por el calor o el frío. Y teniendo en cuenta que en la caldera lo que sobra es calor, producir electricidad de esta forma sólo consume un 7% más de gas. Por otra parte, el ahorro en electricidad es enorme, hasta unos 400 euros anuales por vivienda. A ello se suma que existe una enorme reducción en las emisiones de CO2: más de 1.200 kilos por año.

Frank van den Brink y Vera van Dam, de la ciudad de Utrecht, son los primeros en Holanda en instalar la nueva caldera Hre en su casa. El aparato está en funcionamiento desde hace un mes y Frank ya está fascinado por lo que revelan los medidores:

“Este mes he producido 17 kilovatios de electricidad, y eso que es verano y la caldera sólo funciona para el agua caliente de la ducha. Estoy intrigado en saber qué pasará en el invierno cuando la calefacción esté permanentemente encendida… ¡ahí deberá generar electricidad a lo loco!”

El ahorro principal se logra al evitar la ineficiencia de las grandes centrales eléctricas. De toda la energía que ingresa en esas centrales, ya sea en forma de gas o carbón, sólo el 50 por ciento llega como corriente a las viviendas. Si se compara con el 98% de eficiencia de la nueva caldera Hre, el resultado es más que evidente.

Desde ya, Eneco no es una empresa filantrópica y lo mismo es válido para las muchas compañías energéticas en todo el mundo que se están ocupando actualmente de esta generación descentralizada de energía. Este rubro empresarial quiere seguir ganando dinero también en el futuro. Por tal motivo, cuando este sistema de generación de corriente en la caldera sea algo habitual, el cliente pagará por la adquisición, mantenimiento y servicio. Eso sí, la tarifa, que con toda probabilidad será muy inferior a la actual, deberá seguir pagándose.

Fuente: radio Nederland Leer más