Actualmente, los fenómenos culturales se pueden interpretar como el estudio de las maneras en que individuos situados en el mundo socio-histórico producen, construyen y reciben expresiones significativas de diversos tipos. Sin embargo, esto no siempre fue así y el concepto de cultura ha evolucionado por distintas concepciones:
Pierre Bourdieu retoma dos ideas centrales del marxismo: la sociedad está estructurada en clases sociales y las relaciones entre las clases son relaciones de lucha. Sin embargo, su teoría social incorpora otras corrientes dedicadas a estudiar los sistemas simbólicos y las relaciones de poder. De acuerdo a Bourdieu, las clases sociales se diferencian no sólo por su relación con la producción y por la propiedad de ciertos bienes (igual que en el marxismo), sino también por el aspecto simbólico del consumo, es decir, por la manera de usar los bienes transmutándolos en signos.
Tomando como centro de estudio el consumo, Nestor García Canclini propone una definición de consumo y sus causas en el ensayo “Los estudios sobre comunicación y consumo[33clicks]”. En primer lugar, descarta la concepción naturalista de las necesidades y la concepción instrumentalista de los bienes, que definen el consumo como la relación que se establece entre un conjunto de bienes creados para satisfacer un paquete de necesidades (relación de estímulo-respuesta).
Hace unos años, creo en 1999, fui a Lucent Argentina a dictar una charla técnica del proyecto de implementación de larga distancia ejecutado en Bell South Perú, que tuve a mi cargo por varios meses. Yo tenía planeada la sesión para un máximo de dos horas, sin embargo, no pasaron ni cinco minutos y empezó el bombardeo de preguntas, por lo que la charla se extendió hasta después del almuerzo. Me sentí satisfecho de haber respondido las preguntas e inquietudes de mis colegas argentinos; sin embargo, me llamó la atención esta activa participación.
En el 2001, fui a tomar un curso de Costeo ABC en una universidad de negocios; luego de 20 minutos, me paré y le pregunté al profesor sobre los pre-requisitos del curso, porque no entendía a pesar del esfuerzo que hacía, me dijo que deberían haberse publicado; él se dirigió al aula y preguntó quienes estaban en la misma condición, fue grande mi sorpresa al ver que casi todos levantaron la mano; esta franca y oportuna intervención cambió el rumbo del curso para beneficio de todos. Estoy seguro que si no intervenía, nadie lo hubiera hecho, y los pasillos se hubiesen alimentado de rumores hasta el final del curso. En mi experiencia como profesor y de alumno, la historia se repite: la gente, en su gran mayoría, no participa, no pregunta, y esto es independiente de si es universidad pública o privada, si es un curso de maestría, de pre-grado o post-grado, o un simple taller.
Jorge Basadre, historiador por excelencia de la República, publica en 1931, la primera edición de Perú: Problema y posibilidad, ensayo de una síntesis de la evolución histórica del Perú, uno de sus obras de mayor impacto en el pensamiento nacional.
En este ensayo, Basadre interpreta el complejo proceso histórico peruano y se propone hacernos reflexionar al andar los accidentados caminos de nuestra vida republicana. Abriga la esperanza que a pesar de los grandes problemas que nos aquejan, el Perú es también, felizmente, posibilidad. Esta esperanza surge cuando compara la situación del país en la época en que escribe con aquella existente al inicio de la República. En su opinión, ya no basta la democracia, la humanidad desea vivir su vida plenamente y acabar con todo privilegio social, por tanto, la única solución a todos estos problemas, como culminación de un largo proceso de formación histórica, se encuentra en el socialismo. Cuarenta y siete años más tarde, en los que han transcurrido las experiencias de Rusia, China y Cuba, nos dirá: un socialismo no totalitario sino basado en los ideales de libertad y desarrollo.
Una nueva ilusión se cierne por clasificar a un mundial, titulares y tintas cargadas de esperanza, noticieros y programas deportivos vociferando de euforia a todos los vientos, festival de reventa por doquier e incluso on-line. Sí, el fútbol vende.
Millones de niños y jóvenes abrigan un sueño, nunca vieron a la bicolor cantar "Somos libres" en una justa mundial, se contentaron con escuchar a los mayores sobre hazañas pasadas: ser sensación en México 70, la mejor volante en primera ronda en Argentina 78, y haber llegado a España 82, aunque también pudimos estar en los mundiales del 74, 86 y 2008, no más; no hay casis, el asunto es binario.
Consideramos la comunicación internacional como un fenómeno social, donde todos sus elementos como la libertad de información y de conocimiento, la cultura, la democracia, la educación, el esparcimiento, la información, los datos, las ideas, la tecnología, la infraestructura, las empresas, instituciones e individuos, conforman un cuerpo integrado que participan de manera interconectada e interactiva dentro de un contexto universal y global.
El economista y profesor de la Universidad de Harvard John Galbraith acuñó la célebre frase: “en el mundo de hoy la globalización es el nuevo nombre del imperialismo”. Es, entonces, la globalización un término inventado por los países dominantes para disimular su política de avance económico en otros países y justificar los movimientos especulativos del capital.
Es en este entorno de globalización que un grupo de países con favorables condiciones políticas, económicas, tecnológicas, científicas y militares imponen a otros una corriente comunicacional con el fin de reforzar su relación de dependencia en distintos niveles. Por tanto, la comunicación se ha convertido en un intercambio asimétrico entre los distintos participantes del proceso. Si bien la actual tecnología de las telecomunicaciones y la informática ha permitido integrar un conjunto de inteligencias individualidades en una inteligencia colectiva, que pudiera favorecer un intercambio más justo y equilibrado, más bien hay un creciente dominio de conglomerados oligopólicos que disponen su maquinaria al servicio de estas naciones hegemónicas y su ideología neoliberal.
Ad portas de una nueva elección presidencial, todos los candidatos, dentro de sus propuestas, han priorizado la educación. Finlandia, un país de más de cinco millones de habitantes, ha desarrollado un exitoso sistema educativo, cuyas prácticas pueden ser tomadas como referencia para ser aplicadas en nuestro país.
Estas son las claves de su éxito:
1. La educación primaria y secundaria es obligatoria y pública (no es privada) y es gratis. Es totalmente inclusiva y no elitista.
2. Los alumnos tienen derecho a una alimentación que garantice su rendimiento escolar.
3. Los maestros tienen un alto grado de formación: seis años de carrera, una maestría e intensa práctica pedagógica antes de estar en un aula.
Respecto al último punto, los maestros tienen un buen salario de acuerdo a sus calificaciones y son considerados altos funcionarios del gobierno. En Finlandia, ganan en promedio US$ 4,150 mensual.