¡Qué lecheras! las empresas mercantilistas

Publicado en diario Exitosa, jueves 22 de junio de 2017.

Como secuela de la cuestión de las “leches” que no son leche, se han generado diversos debates públicos que, si los seguimos y politizamos en el mejor sentido, po­drían dejarnos valiosas lecciones y efectos prácticos para beneficio de toda la sociedad.

En mi columna anterior, frente al estándar de “consu­midor razonable”, ultrainformado y consciente de las características de los bienes o servicios que adquiere –que es el “consumidor como quisiéramos que sea”, pero que no corresponde a un país con tantas caren­cias sociales, económicas y culturales, como el Perú–, enarbolamos el están­dar del “consumidor tal cual es”, que es el consu­midor que merece pro­tección constitucional y, por tanto, es el estándar que deberían utilizar las entidades de defensa de los derechos de los con­sumidores al resolver o tomar decisiones.

Como ha documen­tado Ojo-Público.com, en la última década, el Indecopi archivó o declaró infundadas la gran mayoría de denuncias contra la empresa Gloria, por publicidad engañosa y competencia desleal en las etiquetas de la “leche Pura Vida”. El Indecopi utilizó el estándar de “consumidor razonable” para desestimar esas denuncias. ¡Qué lechera!, ¡qué suertuda! resultó ser la empresa en cuestión.

Una de esas denuncias fue por el uso del mensaje publi­citario: “Sigue tomando tres vasos de Gloria al día porque así obtendrás el calcio que necesitas para crecer y ser más grande”. Para el Indecopi, sin embargo, “un consumidor razonable que conoce las propiedades de la leche no en­tendería que tres vasos de leche al día proporcionan todo el calcio que cualquier menor necesita en su alimenta­ción”. Quizá mi caso sea el de una ignorancia supina, pero jamás supuse que el contenido de ese mensaje fuera falso.

Defender al consumidor no es lo mismo que ser anti libre mercado o antiempresa. Es asumir que el mer­cado tiene fallas que deben corregirse. Por tanto, la defensa de los derechos de los consumidores, desde una postura liberal auténtica, implica luchar contra los empresarios mercantilistas y su nefasta influencia sobre las entidades del Estado. Los “mercas” son los ver­daderos favorecidos de la desregulación que proponen los ultraliberales ortodoxos, en perjuicio de millones de ciudadanos consumidores.

Todo indica que la poderosa empresa lechera mantie­ne prácticas mercantilistas que deberían ser erradica­das. Gloria no debería seguir siendo “tan lechera” cuan­do afronta denuncias ante el Indecopi.

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