Sin gringos ni chinos COP16 no va a ninguna parte

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Así informa La Jornada de México el inicio de la ronda de Cancun

Los dos grandes actores en las negociaciones climáticas son Estados Unidos y China. El primero nunca ratificó el Protocolo de Kyoto, pese a ser el segundo mayor productor de gases de efecto invernadero, después de China. Y la nación asiática debe compaginar la protección del medio ambiente con el acelerado crecimiento de su economía.

Estados Unidos llega con poco que ofrecer a la conferencia. La derrota del presidente Barack Obama en las elecciones legislativas de noviembre significó también un golpe para su ambicioso plan de protección ambiental.

“Estados Unidos tiene el poder de cualquier país grande, pero su capacidad para prometer mucho más está bastante limitada por la situación interna”, dijo Alden Meyer, director de estrategia y política de la Unión de Científicos Preocupados.

“Es bastante claro que en estos próximos años no habrá una legislación general sobre el clima en Estados Unidos”, dijo.

El año pasado Obama fue a Copenhague para unirse a otros líderes mundiales en la negociación de un acuerdo que estableció como objetivo limitar el calentamiento global a dos grados Celsius, pero sin detallar los medios para lograrlo.

Durante esa cumbre, la secretaria de Estado Hillary Clinton prometió que Estados Unidos contribuiría con un fondo internacional de 100 mil millones de dólares anuales hasta 2020 para ayudar a los países pobres más afectados por el cambio climático, siempre que se llegara a un acuerdo “fuerte”.

Estados Unidos y otros países desarrollados han insistido en que China, el mayor emisor mundial de anhídrido carbónico, acuerde reducir sus emisiones bajo un tratado legalmente vinculante, pero muy pocos esperan que esto se logre en Cancún.

China ha dado grandes pasos en la protección ambiental. En 2009 instaló más plantas de energía eólica que la Unión Europea o Estados Unidos, si bien en este punto está detrás de Estados Unidos en el sitio número dos.

Ailun Yang, jefa de clima y energía de Greenpeace en el este asiático, dijo que China está actuando básicamente debido a impulsos internos. Su uso desenfrenado de carbón está causando serios problemas medioambientales y teme por su seguridad energética, dado que su acelerada economía depende de las importaciones de petróleo.

Pero Yang dijo que China no está dispuesta a jugar un papel más activo en las negociaciones internacionales, a pesar del llamado de alerta en Copenhague.

“China está tan impactada como, probablemente, cualquier otro por los cambios en las expectativas internacionales del país. Pero el gobierno simplemente no parece capaz de estar a la altura de esas expectativas”, dijo.

“Pienso que la situación actual significa que Estados Unidos tendrá menos influencia en las negociaciones internacionales y que China enfrentará más presión”, señaló.

Para algunos, las nuevas negociaciones parecen un deja vu. Estados Unidos ayudó a esbozar el primer protocolo, de Kioto, pero no ratificó el tratado, cuyas obligaciones expiran al término de 2012.

Legisladores estadunidenses dice que Kioto fue injusto al incluir demandas sólo a las naciones ricas y no a las economías emergentes, como China. Y algunos republicanos del nuevo Congreso además cuestionan la base científica del cambio climático.

Por su parte, la Unión Europea se considera la locomotora de la protección ambiental y en Copenhague presentó también las metas más ambiciosas. Su objetivo es reducir emisiones en un 20 por ciento para 2020, con respecto a 1990, y es de los únicos que está cumpliendo.

Sin embargo, no quiere seguir sola. Si ningún otro país hace esfuerzos, la UE no elevará su compromiso al 30 por ciento, como exigen muchos ambientalistas.

Una de las exigencias para Cancún es que se formalice el acuerdo no vinculante de Copenhague, en el que se hicieron compromisos nacionales voluntarios que significarían la reducción del 60 por ciento de las emisiones para 2020.

También se reclaman reglas transparentes para que se pueda verificar si se están cumpliendo las promesas.

Según la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la costarricense Christiana Figueres, los gobiernos pueden llegar a acuerdos en cuatro puntos en la reunión que comenzó hoy en Cancún y finalizará el 10 de diciembre.

Los temas donde Figueres vislumbra avances son transferencia de tecnologías modernas para energías limpias, adaptación a las consecuencias del cambio climático, protección de bosques y fondos para financiar todo lo demás. Hacen falta 100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020.

Pero hay desencuentros mayores en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y en particular para lograr un acuerdo sucesor del Protocolo de Kyoto, cuyas metas de mitigación vencen en 2012.

El tiempo apremia. Según los científicos, la temperatura media de la tierra no puede aumentar más de dos grados con respecto a los niveles previos a la industrialización del siglo XIX. Si no se actúa ahora, advirtió el presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, el indio Rajendra Pachauri, en la inauguración de Cancún, “los costos serán mayores”.

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