Una mirada a los hábitos alimentarios en el ámbito universitario

Los hábitos inadecuados durante la etapa universitaria pueden comprometer tu estado nutricional y rendimiento mental.

La deficiencia de ciertos micronutrientes —como hierro, magnesio o vitaminas— ha demostrado tener un impacto negativo en el desarrollo cognitivo, rendimiento, agilidad mental, capacidad de memorización o de comprensión. Por ello, es fundamental promover elecciones saludables de alimentos que permitan adquirir y mantener buenos hábitos alimentarios.

Si quieres cuidar tu organismo, no es recomendable tener una rutina de estudios desorganizada, comer poco saludable ni consumir en exceso bebidas repletas de azúcares o energizantes.

Si los hábitos alimentarios y los estilos de vida saludable se establecen en la primera infancia, ¿por qué durante la etapa universitaria las elecciones de alimentación y bebida cambian tanto?

Al analizar las causas encontramos algunas respuestas: los nuevos grupos de amigos que llegan con hábitos alimentarios distintos, los apuros económicos, la mayor o menor habilidad para preparar la lonchera y las nuevas tendencias de alimentación son situaciones que pueden influir en tu decisión para escoger un estilo de alimentación.

Algunos malos hábitos y cómo luchar contra ellos para no comprometer tu estado nutricional

Desayuno opcional o incompleto

En la etapa universitaria, salir de casa sin tomar un desayuno bien constituido es el peor error que puedes cometer frente a un día cargado de responsabilidad. Si no desayunas, no produces, no rindes en los exámenes y reduces tu concentración en las clases; el desayuno es tu primer combustible del día, por ello no debes pasarlo por alto.

Si antes de salir de casa solo tomaste un vaso de leche, procura no comer galletas, pasteles o chocolates, pues son pésimas opciones para completar un desayuno. Desayunar en casa sería lo ideal, pero si vas hacerlo en el campus, te recomiendo escoger un pan o sándwich que incluya una proteína (queso, huevo, pollo) con vegetales y una porción de fruta picada.

Frituras excesivas

Las elecciones preferidas para almuerzos y los productos más vendidos dentro del campus son los platos que incluyen papas fritas, milanesas y embutidos —como el chorizo y hot-dog—. Pero recuerda que, si los consumes en exceso, esto puede ocasionarte disgustos. Las frituras no deben reemplazar un almuerzo bien constituido; consúmelas solo eventualmente para satisfacer antojos.

Alterna tus antojitos con preparaciones caseras como sándwiches de vegetales con atún, pollo, pescado o asado de carne; frutas, mezcla de frutos secos y de frutas desecadas, entre otras. Si tú mismo preparas tus loncheras, planifica tus comidas con anticipación; también revisa la programación del menú universitario o las cartas de los demás servicios de alimentación y recuerda optar siempre por lo más saludable.

Saltarse comidas

Si tuviste alguna demora, falló tu programación o vas tarde a la universidad y no almorzaste, procura no entrar a clases sin haber comido. Toma un refrigerio que incluya frutas frescas (manzana, pera, mandarina, durazno, plátano, etcétera) y frutos secos (almendras, pecanas, nueces, por ejemplo), mientras esperas la salida de clases para completar tu almuerzo.

Lo adecuado es que no te saltes comidas. Y, si traes tu lonchera para el almuerzo, esta debe incluir menestras como mínimo tres veces por semana, ya que el hierro es un aliado para reforzar nuestras defensas. Para un buen aporte de vitaminas puedes consumir un soufflé de verduras, al que puedes añadirle alguna proteína (pollo o queso) que te sostenga hasta que llegues a cenar en casa.

Las cenas, para quienes comen fuera de casa o han llevado una comida desordenada durante el día, permiten alcanzar el equilibrio dietético diario. Por ello, es esencial incluir los alimentos que menos consumimos en las otras comidas, como las verduras —en presentaciones como ensaladas o cremas— y los pescados.

Mezclas que matan

En época de exámenes es común el aumento de la demanda de café y de las famosas bebidas estimulantes. Estas mezclas de moda han ocasionado más de un episodio peligroso a estudiantes universitarios. El abuso del consumo de café junto con bebidas estimulantes, que también contienen altas dosis de cafeína, ha demostrado tener efectos adversos para la salud.

Las bebidas energizantes son más peligrosas si se las mezcla con alcohol, porque esto puede ocasionar el incremento de la frecuencia cardíaca, que puede desencadenar una taquicardia e incluso un paro cardíaco.

Por eso, antes de tomarlas, te recomiendo leer el etiquetado de estas bebidas estimulantes, también llamadas “energéticas”, para que puedas verificar las advertencias de su excesivo consumo y saber quiénes no deben ingerirlas.

Si quieres conocer más de las bebidas estimulantes puedes revisar este post: “¿Qué son las bebidas estimulantes?”.

 

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