¿Cinco comidas al Día?

Agregar una comida a media mañana y otra a media tarde permite tener energía durante toda la jornada para hacer frente a la actividad diaria

La costumbre gastronómica esta marcada por tres comidas diarias. El desayuno, el almuerzo y la cena han sido tradicionalmente la principal fuente de ingestión de alimentos. Sin embargo, algunos nutricionistas comienzan a cuestionar esta costumbre y apuestan por agregar dos tentempiés más a la dieta diaria: uno a media mañana y otro a media tarde. El objetivo es conseguir que el cuerpo cuente durante toda la jornada con la energía suficiente para hacer frente a la actividad diaria, además de facilitar la digestión y evitar los atracones al llegar al almuerzo o a la cena con gran apetito. En el caso de las personas mayores, cuatro comidas diarias pueden ser suficientes, ya que su gasto energético es menor que el de los infantes, a los que conviene acostumbrar a comer cinco veces al día y enseñarles a no abusar de alimentos ricos en azúcar, grasa o sal. Un último consejo: no hay que confundir el ‘picoteo’ con las comidas entre horas y hay que saber que lo importante no es que al final del día se haya consumido la cantidad diaria recomendada de calorías, sino que estas hayan estado bien repartidas.

Por que hay que repartir las comidas

El número de comidas diarias que el organismo necesita depende de las costumbres de cada persona, su estilo de vida y la actividad laboral o física que realiza. De acuerdo a estos parámetros, el numero de ingestas recomendadas no debe ser inferior a tres (desayuno, almuerzo y cena), si bien nuevas corrientes apuntan la necesidad de aumentar esta cantidad a cinco, lo que implica comer entre horas o, lo que es lo mismo, tomar un tentempié a media mañana y otro a media tarde. El presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Dieta Mediterránea (FDDM) y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Publica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Lluís Serra, asegura, precisamente, que “el numero ideal de comidas que deben hacerse al día esta entre tres y cinco, porque menos de tres comidas es demasiado poco para una persona y mas de cinco significa que se picotea demasiado”. Además, justifica las tomas de media mañana y media tarde en la necesidad de recuperar la energía que se pierde a medida que transcurre el día y para evitar llegar con hambre y “darse el atracón” en la comida o en la cena. “La digestión siempre es mas sencilla cuando se distribuye la ingesta de alimentos” agrega.

Desde chicos, los lactantes suelen comer cada tres o cuatro horas, lo que implica que cada día realizan de seis a ocho comidas. Una costumbre que conviene mantener a medida que el infante crece para que aprenda a comer bien, a no saltarse ninguna comida y, sobre todo, a no abusar de las chucherías y aperitivos salados entre horas. “Los horarios tradicionales son buenos, lo que no esta bien es el descontrol que existe en la actualidad, porque no controlamos nuestra relación con la comida e ingerimos alimentos en cualquier momento”, lamenta Serra, quien confirma, no obstante, que en función de los horarios es posible saltarse la comida de media mañana o la de media tarde, si el tiempo que transcurre entre esta y la siguiente comida es breve o si la intensidad de la actividad que se realiza no es demasiado fuerte. “Tampoco hay que comer en exceso por cumplir con la máxima de cinco comidas al día”, recomienda.

Por su parte, Carmen Cuadrado, profesora del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, considera que “no hay que obsesionarse con realizar cinco comidas”, ya que el numero ideal depende de cada grupo de población y de sus características. En este sentido, asegura que “entre tres y cuatro comidas es un numero ideal para la población de edad mas avanzada, mientras que para los chicos es mas interesante que hagan cinco comidas, porque la energía que gastan durante el día siempre es mayor”. En lo que coinciden ambos expertos es en la importancia de no realizar un ayuno prolongado o saltarse el desayuno, una medida a la que recurren algunas personas para perder peso. “Cuando no se desayuna, el organismo se protege de la privación de alimentos y el metabolismo gasta energía de una manera mas lenta, por lo que al final hay una mayor tendencia a engordar”, indica el presidente de la FDDM

Tomado de Eroski consumer

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