Archivo por meses: Agosto 2016

Siete maneras de prevenir intoxicaciones alimentarias

Siete maneras de prevenir intoxicaciones alimentarias

Conocer los alimentos más sensibles a posibles contaminaciones y cuál es la manera de prevenirlas es clave para reducir los brotes de intoxicación alimentaria

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Tener conciencia del riesgo que pueden suponer ciertos alimentos es clave para prevenir y evitar las intoxicaciones alimentarias. Sigue leyendo

Diferencias entre intoxicación e infección alimentaria

Diferencias entre intoxicación e infección alimentaria

En las infecciones, el alimento es el vehículo ocasional de enfermedad.
En las intoxicaciones es el agente habitual

INTOXICACIÓN ALIMENTARIA• Por MARTA CHAVARRÍAS

Virus, bacterias y parásitos son los tres principales riesgos microbiológicos en seguridad alimentaria que acaban, en ocasiones, en enfermedades. Pueden causar tanto infecciones como intoxicaciones. A pesar de que bajo ambos términos a menudo se entiende lo mismo, lo cierto es que no lo son.
En una infección, la enfermedad está causada por los microorganismos patógenos que se reproducen en el interior del organismo, como virus, bacterias o parásitos, el alimento es el vehículo ocasional. Si el trastorno lo origina un alimento contaminado con microorganismos, se habla de infección.

En las intoxicaciones  está provocada por la ingesta de toxinas presentes de forma natural en el alimento o añadidas de manera artificial. Si el trastorno se debe a las toxinas producidas por los gérmenes presentes en el alimento, entonces se entiende que ocurre una intoxicación.

Los principales patógenos o sustancias tóxicas de cada una de ellas son:
• Infección alimentaria: bacterias (Salmonella, Listeria monocytogenes, Campylobacter jejuni), virus (hepatitis A, norovirus y rotavirus) y parásitos (Trichinella spiralis, Anisakis simplex).

• Intoxicación alimentaria: Clostridium botulinum, Staphylococcus aureus, Clostridium perfringens y Bacillus cereus. Las sustancias químicas que pueden causar una intoxicación alimentaria incluyen productos químicos, desinfectantes, pesticidas y metales como plomo, zinc o cadmio. Plantas, hongos y marisco son alimentos que pueden causar intoxicación.

La ingesta de alimentos contaminados por microorganismos patógenos o sus toxinas causa toxiinfección alimentaria. Este concepto hace referencia a la acción patógena de los microorganismos, que puede ocurrir a través de los dos mecanismos: la infección y la intoxicación. Los síntomas de las dos son similares. Ambas pueden provocar dolores de cabeza, vómitos, dolor abdominal, calambres, diarrea o deshidratación.
Factores que influyen en el desarrollo de infecciones e intoxicaciones
Alimento, tiempo y temperatura son los tres elementos implicados en las intoxicaciones e infecciones si se dan las condiciones adecuadas. Entre los factores que contribuyen a las enfermedades de transmisión alimentaria, tanto infecciones o intoxicaciones, figuran:
• Preparación de alimentos con mucha antelación.
• Mantener los alimentos a temperatura ambiente en lugar de hacerlo en el refrigerador.
• Contaminación cruzada entre productos crudos y cocinados.
• Deficiente higiene, tanto de manos como de utensilios y superficies.
Cómo evitarlas
La clave para evitar las enfermedades de transmisión alimentaria es la prevención, que empieza por evitar la contaminación, la destrucción de contaminantes y la diseminación de los patógenos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las 10 reglas básicas para la preparación segura de alimentos son:
1. Elegir alimentos que han sido tratados con técnicas higiénicas.
2. Aplicar tratamientos de cocción adecuados.
3. Consumir de forma inmediata los alimentos cocinados.
4. Conservarlos refrigerados.
5. Recalentarlos de manera uniforme.
6. Evitar el contacto de alimentos crudos con cocinados.
7. Lavarse bien las manos antes de manipularlos y entre alimento y alimento.
8. Lavar bien las superficies y utensilios que entran en contacto con alimentos.
9. Evitar los insectos.
10. Usar agua potable para cualquiera de los usos.

Síntomas de infección e intoxicación alimentaria
Los síntomas más frecuentes de la intoxicación alimentaria son náuseas y vómitos. El tiempo de inicio, o el tiempo entre el consumo de alimentos y la primera señal, es más corto que en el caso de infección. Esto es así porque, en esencia, el organismo reacciona más rápido cuando se experimenta una intoxicación por sustancias químicas (en general, se desarrollan a las dos horas tras el consumo).
Los signos habituales de la infección de alimentos son diarrea, calambres estomacales, fiebre y escalofríos (estos dos últimos son más extraños en el caso de una intoxicación). El tiempo de reacción es mayor porque los microorganismos necesitan tiempo para reproducirse y atacar el organismo.

En la infección alimentaria, uno de los patógenos más involucrados es la Salmonella, capaz de crecer en el intestino. Las principales fuentes de infección son las personas y los animales de sangre caliente. El patógeno llega a los alimentos por la contaminación de los manipuladores de alimentos o, en el caso de huevos y aves de corral, puede estar presente ya en el animal.
En la intoxicación alimentaria, los microorganismos que se localizan en los alimentos producen una toxina que en la mayoría de los casos no se elimina con la cocción. Es muy difícil detectarla porque no se altera ni el sabor, ni el aspecto ni el olor. La única forma de prevención es mantener los gérmenes fuera de los alimentos y estos, a temperatura adecuada.
Tomado de:  Eroski Consumer

Los 10 alimentos más sanos del mundo

Los 10 alimentos más sanos del mundo

Basta de arruinarnos el estómago y la salud comiendo comida chatarra. Estos son los alimentos que hay que consumir para vivir más años.

ALIMENTOS MAS SANOSA nadie le causa demasiada gracia basar su dieta en moras, frutos secos, porotos y leche cruda. Pero si queremos llegar a viejos y sentirnos como chiquilines, estos son los diez alimentos que tenemos que comer todos los días. Sabemos que este listado no es del todo divertido. Pero así como el que ríe último ríe mejor, ¡el que come sano también vive más!

 

1. Ajos y cebollas
Vamos a tener un aliento espantoso si estamos todo el día comiendo ajos y cebollas. Pero tanto unos como otros ayudan a prevenir el desarrollo de cáncer en el organismo, según estudios recientes realizados por el prestigioso nutricionista Jony Bowden. Ajos y cebollas son antiinflamatorios y desde tiempos ancestrales son utilizados para combatir las infecciones y la hipertensión. Eso sí: con ese aliento no se nos acerca nadie.

2. Porotos
Una maravilla para el cuerpo humano. Los beneficios de comer porotos y habas están vinculados al tratamiento de enfermedades del corazón, diabetes y cáncer. No hay que quitarles la piel, ya que ésta contiene valiosas sales de fósforo y azufre. Los porotos son ricos en proteínas y fibras y, además, resultan excelentes laxantes naturales.

3. Moras
Y uno que pensaba que sólo servían para decorar el merengue… Las moras son ricas en potasio y azúcares que ayudan a la desintoxicación del cuerpo humano. Al igual que sus compañeras, las fresas y frambuesas, son antioxidantes y -nobleza obliga- mucho más sabrosas que ajos, cebollas y porotos.

4. Frutos secos
Almendras, nueces, castañas y avellanas no sólo sirven de adorno sino también para luchar contra el tan temido infarto cardiaco. Diversas investigaciones coincidieron en que el consumo asiduo de frutos secos reduce hasta un 50% el riesgo de sufrir un infarto, además de ser energizantes naturales y fuente de calcio.

5. Salmón
¡Al fin un alimento sano con un poco de glamour! El salmón -sí, lo pueden comer ahumado con alcaparras- previene los efectos del envejecimiento de las células. Al igual que las sardinas o la caballa, contiene ácido Omega-3, que protege el cerebro y el corazón. Estudios realizados en Japón, en donde sus habitantes basan su dieta en el consumo de pescado, demuestran que los nipones tienen menor propensión a enfermedades circulatorias.

6. Leche cruda
Apenas lean estas líneas, tendrán que subir al auto e ir hasta el campo a buscar alguna vaquita voluntariosa para ordeñar. Los defensores de la alimentación sana defienden a capa y espada el consumo de la leche cruda, sin pasteurizar. Juran que hacerlo de manera natural mejora el sistema inmunológico, fortalece los huesos y minimiza los problemas digestivos. Eso sí, los que la probaron cruda aseguran que tiene un gusto espantoso. (Tomar esto con mucha reserva por no contar con ganado suficientemente controlado en el país)

7. Huevos
Cuando el año pasado se realizó en la Argentina la Semana Mundial del Huevo, muchos se sorprendieron. Semejante oda al huevo celebró los beneficios de este alimento, que cuenta con más de una docena de vitaminas y minerales distintos que fortalecen músculos, cabello y hormonas. Es además, una de las más importantes fuentes de antioxidantes que existen en la naturaleza. Sin olvidar la proteína que es de muy alta calidad y digestibilidad.

8. Carne
En este punto nos referimos a la carne, no a las achuras (chorizos, mollejas, chinchulines, etc.), que son impiadosas tapadoras de arterias. Más puntualmente, estamos hablando de la carne de pasturas -cuando los animales comen pasto en vez de alimentos balanceados con elevados niveles de toxicidad-, que contiene menos grasas totales y menor cantidad de colesterol por cada 100 gramos. Los ácidos Omega-3 y Omega-6 que la componen son ideales para la prevención de enfermedades cardíacas y diabetes.

9. Manzanas
Cuando Eva mordió la manzana, no fue sólo porque quería pecar sino también porque quería comer sano. La manzana tiene vitamina C y su alta cantidad de fibra la convierte en un alimento ideal para controlar la obesidad. Además, es muy eficaz para dolencias del sistema digestivo.

10. Coles
Los brócolis, repollitos de Bruselas y coliflores tienen más hierro y calcio que la carne. Contienen vitaminas, minerales y son una gran fuente de antioxidantes. Según consignan numerosos estudios, tienen compuestos azufrados que funcionan como catalizadores para las enzimas del cáncer.

Por José Barki

Alimentación y Nutrición Saludable

 

En el Perú, el MINSA ha definido los Lineamientos de Gestión de la Estrategia Sanitaria de Alimentación y Nutrición Saludable.

La Estrategia Sanitaria “Alimentación y Nutrición Saludable” es una de las 10 estrategias del Ministerio de Salud que integra intervenciones y acciones priorizadas dirigidas a la reducción de la morbi-mortalidad materna e infantil y a la reducción de las deficiencias nutricionales.

Su objetivo general incide en mejorar el estado nutricional de la población peruana a través de acciones integradas de salud y nutrición, con objetivos específicos que  incluyen:

•  Promover el desarrollo de comportamientos saludables de alimentación y nutrición en la atención integral de la salud, con la participación de instituciones públicas, privadas, organizaciones de base y comunidad en general, estando en proyecto dirigirlo a las universidades del país.
•  Desarrollar la normatividad en alimentación y nutrición de acuerdo al modelo de atención integral de salud para proteger el estado nutricional de la población.
•  Fortalecer las competencias en alimentación y nutrición del potencial humano del sector salud, educación, gobiernos locales y agentes comunitarios de salud, según el modelo de atención integral de salud, entre otras.

 

Su perspectiva es promover una adecuada nutrición de los peruanos para reducir principalmente la desnutrición crónica infantil y la desnutrición materna, así como la obesidad, mediante educación en nutrición a los prestadores de salud, agentes comunitarios y comunidad en general.

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10 alimentos que ayudan a dormir mejor

10 alimentos que ayudan a dormir mejor

ALIMENTOS PARA DORMIR

Ciertos alimentos, por su composición nutritiva (y según la cantidad ingerida), tienen una acción directa sobre el sueño: afectan al sistema nervioso y favorecen la liberación de sustancias como la melatonina y la serotonina que, relacionadas con la sensación de relajación, ayudan a descansar mejor. Aquí te contamos cuáles tienes que comer para dormir bien.

1. Bananas
Son pastillas para dormir naturales. Una inyección de melatonina y serotonina, además son ricas en magnesio, un relajante muscular.

2. Avena
Es una de las mejores fuentes de melatonina, y por ser rica en hidratos de carbono, ayuda a liberar serotonina. Otro punto a favor: como es de lenta digestión, no interrumpe el sueño.

3. Miel
Agrega una cucharada de miel a tu taza de leche caliente o de té. El azúcar es estimulante, pero un poco de glucosa alcanza para indicarle al cerebro que disminuya la función de la orexina, un neurotransmisor directamente relacionado con la vigilia.

4. Leche caliente
Contiene triptófano, un aminoácido esencial, necesario para la formación de melatonina y serotonina, dos neurotransmisores que participan del ciclo del sueño.

5. Pollo
Otro alimento rico en triptófano. Para incorporar una buena cantidad, combina una porción de carne de pollo con una rodaja de pan integral a mitad del día. Vas a dormir como un bebé por la noche.

6. Papa
Contiene hidratos de carbono, que estimulan la secreción de insulina, hormona que aumenta la disposición del triptófano para formar serotonina.

7. Semillas de lino
Además de ser ricas en triptófano, las semillas de lino contienen ácidos grasos omega 3, que ayudan a levantar el ánimo. Agrega dos cucharadas a tus cereales o ensaladas, y vas a ir a la cama de buen humor.

8. Almendras
Poseen buenas cantidades de triptófano y de magnesio, ambas sustancias capaces de inducir el sueño.

9. Pan integral
Rico en vitaminas B1 y B6. Con miel, ayuda a que el triptófano llegue al cerebro, donde se convierte en serotonina y permite descansar mejor.

10. Té de manzanilla
Entre las infusiones relajantes, la manzanilla es la preferida para ayudar a conciliar el sueño. Al igual que el tilo y la melisa, tiene un efecto sedante.
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A propósito de Alimentación Saludable………………………….

 

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            !!!  Bienvenidos a la Frutería !!!

Alimentación y nutrición saludable

Una alimentación es saludable, si incluye diariamente una dieta equilibrada, con alimentos variados, se prepara siguiendo las normas básicas de higiene, su sabor y presentación responden a los principios de la gastronomía de cada región y se consume en un ambiente agradable, disfrutando con la familia o los amigos.

 Una nutrición es saludable cuando el organismo aprovecha adecuadamente los nutrientes ingeridos, lo que debe reflejarse en un buen estado de nutrición y salud.

 Algunas recomendaciones generales a tomar en cuenta para una alimentación y nutrición saludable son:

  • Masticar bien cada bocado de comida
  • Darse su tiempo para comer, en un ambiente agradable (con la familia o compañeros de aula o trabajo) y sin distracciones (lectura, TV, videojuegos, etc.).
  • Mantener un horario fijo de comidas
  • El consumo de azúcar, grasa y sal debe ser moderado
  • Beber suficiente cantidad de agua segura/pura/potable
  • Restringir al máximo el consumo de alcohol y tabaco
  • En lo posible consumir alimentos al natural
  • Poner especial cuidado en la preparación higiénica de los alimentos
  • Practicar ejercicios en todas las etapas de la vida
  • Tener en cuenta que “comer bien” no significa ni comer mucho, ni llenar el estómago con cualquier alimento, ni comer basándose en alimentos caros.
  • Vigilar siempre el estado de salud y nutrición

Lonchera saludable

Es un refrigerio que complementa las comidas principales del estudiante y no debe ser considerado como reemplazo de una de estas.

Una “lonchera saludable”, debe incluir :

  • Alimentos frescos y variados .
  • Evitar las golosinas y bocaditos embolsados, así como las gaseosas y tortas.
  • Siempre incluir una fruta y buena cantidad de refresco o agua sola
  • Evitar el uso de mayonesa por la facilidad con que se descompone a temperatura ambiental
  • Mantener siempre limpios los recipientes y utensilios.

………..BUEN PROVECHO !!!!

 

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!! SI TU PROBLEMA ES EL POCO PESO…………….. AQUí ALGUNOS CONSEJOS

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ERES DELGADO (A) – ¿ QUIERES AUMENTAR TU PESO ? La delgadez puede ser constitucional o estar causada por diversas razones. Siempre que una persona presenta bajo peso deben analizarse las causas. Estas pueden ser:
• una alimentación deficiente,
• pérdida de apetito,
• trastornos de absorción intestinal de los nutrientes,
• enfermedades como diabetes e hipertiroidismo,
• enfermedades debilitantes como el cáncer o el sida,
• excesiva o exagerada actividad física,
• situaciones de estrés.

Cuando esa delgadez es constitucional, una dieta rica en calorías logra aumentar el tamaño de las pocas células grasas de la persona ganando así algo de peso. Así lo primero y fundamental es tener en cuenta que la alimentación a llevar a cabo es una dieta hipercalórica.
La dieta hipercalórica no es sólo una dieta alta en calorías. Es aquella que permite lograr un aumento de peso, mejorando la calidad y cantidad de lo que se come. Una dieta para ganar peso implica un mayor consumo de calorías, más de lo usual, por lo que si eres un joven universitario deberás aumentar siquiera 500 calorías a las 3,000 calorías que ya tienes que consumir en el día. O sea 3,500 calorías diarias, paramir aumentando poco a poco de acuerdo a tolerancia hasta llegar a 4,000 calorías/día.

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Calcula tu Peso Ideal

¿Cual es mi Peso Ideal?

Nadie puede decir “estoy gorda” si no conoce su peso ideal, es decir, la cantidad de kilos que según su estatura, sexo y edad debe pesar. Aprenda a calcularlo y deje las comparaciones.

El peso ideal de cada persona viene marcado por su constitución corporal, su edad y su sexo.
Pero existe una fórmula para saber si se está bien o si se cae en la obesidad, el sobrepeso o la delgadez extrema.

La Organización Mundial de la Salud ha propuesto un índice para determinar estas situaciones. Se trata de Indice de Masa Corporal.
Usted misma puede realizar el cálculo
Multiplique lo que mide en metros y centímetros por sí misma, es decir, elévela al cuadrado. Luego, debe dividir los kilos por la cifra resultante anterior.

Ejemplo: si mide 1,65 m y pesa 52 kilos
• Debe multiplicar 1,65 por 1,65 = 2, 72 m2
• Ahora debe dividir 52 por 2,72 = 19,11
• El Indice de Masa Corporal es 19,11. Esto quiere decir que su peso está bien.

Según los expertos:

• 30 o más: indica obesidad
• 25 a 29: indica sobrepeso
• 19 a 24: indica normal
• Menos de 18: delgadez extrema

Músculos pesados

Suele ocurrir que estaturas y contexturas similares a veces pesan diferente. Esto es un asunto de densidad muscular u ósea. Es decir, hay personas cuyos músculos y huesos pesan más y, sin embargo, no están gordas. Les sucede mucho a los deportistas.
Asunto de contextura
Se habla de tres constituciones corporales y el peso de ellas puede ser perfectamente diferente porque en cada una masa muscular, masa adiposa y esqueleto se reparten de modo distinto también.

¿Cuál es su constitución de su cuerpo?

Estas son las características:

Longilínea: la sensación óptica es de ser estrecho y alargado. La estatura es superior a la envergadura de los brazos; las piernas son largas y la musculatura y el tronco son muy finos.
Normilínea: corresponde al desarrollo armónico de todos los órganos, con miembros bien formados y musculatura media. La estatura corresponde a la abertura máxima de los brazos.
Brevilínea: son personas con las formas cuadradas, con tendencia a la obesidad y una estatura relativamente baja. La musculatura está bastante desarrollada y la fortaleza corporal es evidente a simple vista.

Recomendaciones Nutricionales
Los objetivos de las recomendaciones son mantener el peso correcto y evitar enfermedades relacionadas con una incorrecta alimentación, como el aumento de colesterol, de los triglicéridos o de la presión arterial, entre otras. Las indicaciones están dirigidas a personas adultas y sanas.
Por grupos:
Cereales y derivados (pan, arroz o pasta) y patatas: se pueden consumir diariamente y aportan HC complejos.
Verduras, hortalizas y frutas: se recomiendan de cinco a siete raciones diarias.
Leche y derivados: una o dos raciones diarias son suficientes, exceptuando etapas especiales, como las del desarrollo puberal, el embarazo o la lactancia.
Legumbres: un consumo de una o dos raciones por semana es correcto, aunque puede aumentarse si se desea.
Huevos: los huevos aportan proteínas de alta calidad, con una buena relación calidad/precio. Su consumo debe estar limitado en las personas que presenten hipercolesterolemia; en estos casos es recomendable no sobrepasar los 2-4 a la semana.
Pescado, pollo y carnes magras: se recomiendan de tres a cinco raciones de pescado a la semana, y de cuatro a seis entre pollo y carne magra.
Carnes grasas y derivados: dos o tres raciones por semana, aunque no son imprescindibles y pueden ser sustituidas por alimentos del grupo anterior.
Aceite: el más recomendable es el de oliva. Las personas con exceso de peso deben moderar su consumo.
Pastelería, bollería y heladería: por su alto contenido en grasa animal y azúcares simples, es recomendable restringir la ingesta.

Tomado de: Alimentación sana

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Frutas y verduras, ¿qué nos dicen los colores sobre ellas?

Frutas y verduras, ¿Qué nos dicen los colores sobre ellas?

El color de los vegetales se manifiesta en la salud a distintos niveles, desde la protección cardiovascular, hasta la nutrición de la piel o la relajación muscular
• Por MAITE ZUDAIRE

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Un menú con matices, en el que los platos llamen la atención por su color y su buen gusto, es la mejor receta para estimular el apetito y cuidar la salud. El color de los alimentos -en particular, de los vegetales- es una forma de clasificar lo que comemos. Desde el punto de vista científico se pretende dar sentido a estos grupos de frutas y verduras, como respuesta a su similitud en una serie de compuestos con destacadas propiedades saludables, médicas y nutricionales. De hecho, una investigación americana propone que la clasificación de los vegetales en cuatro grupos cromáticos (verde, blanco, naranja-rojo y morado-azulado).
A continuación se explican las propiedades de los vegetales, según sus colores.

Colores en el plato: cuáles y por qué

Un estudio dirigido por investigadores holandeses de la División de Nutrición Humana de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) ha comprobado el efecto preventivo y protector para la salud vascular de los vegetales según su color. Los autores del estudio catalogaron los vegetales en cuatro grupos cromáticos: verde, rojo-anaranjado, morado-azulado y blanco, e identificaron en cada caso sustancias con efectos funcionales relevantes en la salud.

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Vegetales verdes: magnesio y relajación muscular. Las verduras verdes como espinacas, brócoli, coles de Bruselas, lechugas (las de hoja más oscura), guisantes o judías son, en comparación con el resto, las más ricas en ciertos nutrientes como el magnesio. Una deficiencia del consumo de estos alimentos junto con el seguimiento de una dieta basada en alimentos refinados y un frecuente consumo de azúcares puede conducir a déficit de dicho mineral. El magnesio participa en el proceso de relajación muscular, de ahí que las consecuencias físicas de su deficiencia se manifiesten con sensación de cansancio sin una causa aparente que lo justifique, tensión muscular y calambres.

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Naranja-amarillo intenso: antioxidantes que nutren y protegen la piel. Los carotenoides – son derivados de la vitamina A. Estos compuestos son muy efectivos como antioxidantes y se ha documentado que poseen propiedades fotoprotectoras al contrarrestar las alteraciones inducidas por los rayos UVA. Esto se traduce en capacidad para reducir o minimizar la flacidez de la piel y las arrugas. Las zanahorias, la calabaza, el boniato, el mango y la papaya son los vegetales con mayor concentración de dichos compuestos. Le siguen en importancia otras frutas y hortalizas como los cítricos (pomelo, naranja y mandarina), el melocotón y el albaricoque.

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De color blanco: protección vascular. Los autores de la mencionada investigación holandesa comprobaron cómo un mayor consumo de frutas de carne blanca como las peras y las manzanas, se asoció a una mayor reducción del riesgo de accidente cerebrovascular o ictus. En este grupo cromático, además de frutas como las manzanas y las peras, se incluye el plátano y hortalizas y verduras como ajos, puerros, cebollas, endibias, pepino, setas y coliflor.

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Rojo-morado: salud cardiovascular. Los flavonoides son los pigmentos colorantes más sobresalientes en las frutas y hortalizas de color rojo intenso y/o morado. A estos compuestos antioxidantes se suma otro con idéntico efecto y de presencia indiscutible en este grupo cromático de alimentos: el licopeno, de color rojo intenso, abundante en el tomate. A estas sustancias se les atribuyen propiedades preventivas en la salud cardiaca y coronaria, como la mejora del perfil de riesgo cardiovascular, y contribuye a la prevención de la hipertensión por sus propiedades vasodilatadores.

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Por qué estar a régimen no ayuda a adelgazar

Enumeramos los cinco errores más comunes y los cinco aciertos más seguros cuando se desea perder peso de manera eficaz y saludable
• Por MAITE ZUDAIRE

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¿Por qué no puedo adelgazar?

Existen varias razones que pueden explicar el fracaso al intentar bajar de peso, aun cuando se sigue una dieta saludable y se mantienen las ‘tentaciones’ a raya. Con esto damos la razón a aquellas personas que lo intentan y no lo consiguen, a pesar de su esfuerzo y de sus supuestas buenas prácticas. Los intentos fallidos frustran y conducen a malas maneras, a buscar atajos o, incluso, pueden dañar la autoestima y fomentar trastornos nocivos en las conductas alimentarias.
Hay que revisar algunas creencias que ayudan a entender por qué no siempre se pierde el peso deseado en el plazo previsto, a pesar de seguir una dieta saludable. Puede existir un problema metabólico, errores de hábito muy asentados (y no detectados como tales) o intolerancias desconocidas, por lo que, en ocasiones, hay que buscar causas individuales que precisan soluciones particulares. No obstante, previo a esto, merece la pena confirmar si se come bien o no, es decir, descartar razones generales que pueden salvarse con correcciones comunes.

Bajar de peso: los cincos errores más comunes

• 1. Comer rápido. La alimentación debe ser consciente en todo su proceso: en la elección de los alimentos, en la elección del modo en que se preparan y, por supuesto, en la ingesta de la comida. La rapidez está reñida con la conciencia. No es casual que la comida más insana se llame comida rápida. Podría llamarse también comida inconsciente.
• 2. Saltarse una comida. Esperar a tener hambre o prescindir del desayuno, del almuerzo, de la cena y de los tentempiés de media mañana o media tarde no hace que se coma menos, pero sí hace que se coma peor.
• 3. Beber calorías. Cuando uno bebe, no come, y sin embargo ingiere kilocalorías. Salvo el agua, que hidrata y no añade calorías, el resto de bebidas satisfacen poco la sed y no afectan el hambre. Algunos estudios señalan que, a lo largo del día, el 21% de las calorías que se ingieren son líquidas: café, leches, tés con azúcar, sodas, zumos de frutas y jugos endulzados, bebidas alcohólicas…
• 4. Porciones demasiado grandes. Si bien el propósito de comer ya no es quedarse ahíto, persiste la tendencia a conformar raciones demasiado grandes. No es un concepto baladí: en los últimos 20 años, la porción se ha agrandado de manera preocupante. Hay que retornar a las cantidades necesarias y justas.
• 5. Comer sin sentido es el quinto error más común. Se trata de ese acto de llevarse a la boca un puñado de alimentos muy calóricos o bien darse el gusto de un pequeño atracón sin hambre o terminar los platos de los demás. Esa ingesta extra de calorías echan por la borda todo un buen hacer durante el día. Si hay ganas de picar algo, mejor beber agua o tomar una infusión y, si no se puede resistir, optar por escoger la cantidad y sacarla de su envoltorio.
Si releemos los errores, nos daremos cuenta de que ninguno de ellos hace hincapié en la elección de alimentos, lo que confirma que no hay alimento malo o prohibido. Se destierra la tendencia de echar la culpa al plátano o al pan, que engorda, y otras sentencias menos absurdas, pero también muy introducidas en el imaginario colectivo. Los errores son más comunes y más reales.

 

Los cinco aciertos más seguros para adelgazar

• 1. El primer acierto es no cometer los errores. Se deben erradicar ciertos hábitos y darse la oportunidad de emprender una nueva forma de comer sin necesidad de prohibiciones o restricciones. Hay que estar convencido para hacerlo y hacerlo por uno mismo, por la salud o por la elección personal.
• 2. Sencillez. Aprovisionarse de alimentos frescos, de temporada y de producción cercana, pero también aplicar la sencillez en las recetas y en las maneras de prepararse la comida. La sencillez hay que aplicarla, asimismo, a los retos y los objetivos. Se han de introducir cambios poco a poco, con intención de conseguir comer bien a lo largo del tiempo y para siempre.
• 3. Moderación. En las cantidades, pero también en los propósitos y en las pautas. Cuando se come bien, se comen las porciones necesarias y la persona debe quedarse saciada. Puede que haya que regular las cantidades, puesto que la costumbre ha podido alterar la sensación de satisfacción. También este proceso debe ser moderado. Poco a poco.
• 4. Conciencia. Hay que pensar en la comida como alimento y no como aquello que quita el hambre. Por eso se come mejor en compañía, porque se le da un momento al acto de alimentarse, y si se elige antes qué se va a comer, para evitar ingerir cualquier cosa. Se termina de comer bien cuando se deja de hacerlo de manera consciente, un poco antes de estar con la sensación de lleno. Esto permite que el cerebro mande a tiempo la orden de que ya se ha ingerido lo suficiente, antes de que se haya comido demasiado.
• 5. Diversidad de colores y sabores. Llenar los platos de rojos, verdes, amarillos, naranjas… Es una fórmula para diseñar menús coloridos y llenos de verduras, frutas y hortalizas. Puede parecer una obviedad, pero si se presta atención a esta señal, se logra comer mucho mejor.

En definitiva, acumulamos errores y aciertos en nuestra acción de comer. La cuestión es que, para comer bien, debemos lograr potenciar los aciertos y eliminar de manera progresiva los errores. Se puede lograr comer bien. Como decíamos al principio, no consiste en estar a régimen o en hacer dieta.

Movimiento y control del estrés

Hay un factor que no podemos dejar sin tocar: hacer ejercicio. Es fundamental. Es la batuta que dirige la orquesta. Hasta tal punto es necesario oxigenar las células y el cerebro a base de actividad física, que cada vez es más evidente que se puede estar delgado y no estar sano. La clave la da el ejercicio. Por ello, hay que proponerse realizar 50 minutos de actividad física consciente al día. Si no se puede realizar ejercicio de manera pautada todos los días, es importante introducir ciertos hábitos, como aparcar el coche un poco más lejos, utilizar las escaleras, sacar la basura y dar un rodeo hasta el contenedor y al regreso…
El otro factor al que no se le presta mucha atención, en tanto que no se asocia con el aspecto físico, es el estrés. El estrés domina las emociones y la ansiedad, los nervios y la irritabilidad pueden convertirse en un elemento clave en el mal comer, en comer más, comer más dulce, comer más grasas, más desordenado, en definitiva, malcomer.

Tomado de Eroski Consumer

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