"Los científicos no son todos iguales en capacidad, motivación e inspiración. Todos los profesionales deben aprender su oficio y dominar el estado de su ciencia como se presenta ante ellos cuando emprenden su labor en ella y, para que esto continúe, alguno tiene que enseñar cada vez a los demás. Probablemente, la mayoría de los científicos deben conformarse con no hacer más que eso, pero cada rama viva del conocimiento atrae a unas pocas personas de excepcional iniciativa que son capaces de hacerse con un cierto dominio de la dirección de aquélla y responder positivamente a los desafíos que el presente hereda del pasado. Estas personas niegan con mayor profundidad y ponen en cuestión la teoría y práctica aceptadas de forma más minuciosa. Son necesarias para que una cultura no sea enteramente estática (...)" (23-24)