“(…) es el español de estos indígenas (…) y los pocos documentos en los que aparece (…) testimonio precioso que documenta en el pasado una situación lingüística que se da en la actualidad”
(Juan Sánchez Méndez, 2001: 172)1

“Siempre hay que tener presente (…) que lo que ayer fue condenable hoy no lo es más; pero al mismo tiempo, no perder de vista que lo que hoy es forma favorita mañana podría tornarse ‘bastardo’.”
(Rodolfo Cerrón-Palomino, 2003: 58)2


1. El contenido de este tercer y último ensayo se sostiene en las discusiones anteriores acerca de tradiciones lingüísticas y cambio histórico. En esta oportunidad el marco conceptual adquirido será confrontado con una situación lingüística real: la historia del español del Perú. En estas breves reflexiones, consideraré la relevancia de las tradiciones verbales3 para el conocimiento de nuestra variedad de español que ineludiblemente, como toda lengua, se abre paso en el tiempo y en el espacio gracias a la variación histórica.

2. Si bien es cierto que mucho se ha dicho entorno al concepto de tradiciones lingüísticas o verbales (TVb), es posible centrar nuestra atención en algunos aspectos comunes y fundamentales. Antes cabe advertir que lo discutido anteriormente acerca de las tradiciones discursivas aún es pertinente; sin embargo, tomaré además en cuenta los aportes de L. F. Lara (2004), ya que permitirán independizar el estudio del español del Perú en sus orígenes de la determinación social de los autores de los documentos coloniales, crónicas, etcétera, que por creerlos “populares” o “bilingües a duras penas” desestimemos su agencia en la producción de textos bajo la tradición escrita europea. Y esto con el propósito de reconocer las TVb reflejadas en esas fuentes que son nuestra única vía de aproximación al pasado lingüístico. Bajo esta línea, la historia del español del Perú4 tiene que estar fundamentada en el estudio del contacto histórico de éste con las lenguas amerindias.
Retomando el hilo conductor de este apartado, diremos acerca de las TVb lo siguiente. En primer lugar, una tradición se manifiesta como el ejercicio en el tiempo de una manera recurrente de actuar lingüísticamente, más allá de si el autor (en nuestro caso, por ejemplo, un cronista bilingüe de la Colonia) presenta alguna carencia en el dominio de la L2, situación que será reveladora del estado en que surgió nuestro español. Bajo este primer alcance, una TVb traerá consigo la difusión de modelos textuales escritos que a la larga adquirirán una mayor connotación normativa debido al peso del español como lengua del conquistador, de prestigio y poder. Luego, hay que percatarnos que la consecuencia inmediata de este proceso será selección de ciertos usos traídos de la península en perjuicio de la presencia de la lengua amerindia que no tiene un antecedente discursivo escrito con el cual enfrentarse a la nueva tradición. Pero a pesar de estos filtros y del distinto grado de bilingüismo que debió existir, fue felizmente inevitable la conservación de los primeros rasgos de lo que luego se constituiría como una variedad del español absolutamente actual y en avance. He aquí la importancia de las TVb que nos han permitido apreciar un fenómeno lingüístico que captura el proceso de constitución de una variedad y la influencia de las lenguas amerindias en la aplicación de tradiciones escritas.

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