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06/06/11: Los peruanismos

La lengua española se ha adaptado al contexto de cada región en la que es hablada; por esto, ciertas variaciones que se manifiestan en países hispanoamericanos (como “pibe” en Argentina, “abuelazón” en Panamá o “chacho” en Colombia) han sido aceptadas por la Real Academia Española como americanismos. Cuando se hace referencia específicamente al caso peruano, se habla de peruanismos.
De acuerdo con la Real Academia Española, un americanismo es un “vocablo, giro, rasgo fonético, gramatical o semántico peculiar o procedente del español hablado en algún país de América” (2001). Es decir, se trata de elementos lingüísticos (especialmente palabras) que no son de uso común en el español peninsular. De ese modo, los peruanismos o americanismos peruanos son elementos lingüísticos de uso común en nuestro país.
De acuerdo con la Real Academia Española, un americanismo es un “vocablo, giro, rasgo fonético, gramatical o semántico peculiar o procedente del español hablado en algún país de América” (2001). Es decir, se trata de elementos lingüísticos (especialmente palabras) que no son de uso común en el español peninsular. De ese modo, los peruanismos o americanismos peruanos son elementos lingüísticos de uso común en nuestro país.
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Hoy en día, se habla mucho de la educación. Sin embargo, no se suele explicar qué implica el proceso educativo por parte de los profesores y los alumnos. A continuación, a partir de su origen etimológico, se describirá, brevemente, qué significa la educación y aquello que se opone radicalmente a ella: el egoísmo.
La palabra educar lleva la raíz de la palabra latina ducere (educare >> educere). Ducere viene de una raíz indoeuropea *deuk- que significa guiar. En este sentido, educar sería “guiar o conducir en el conocimiento”. Idéntico significado tiene la palabra griega pedagogo que viene de paidós (“niño”) y agogós (“que conduce”). Asimismo, educar viene del latín ex ducere que quiere decir encaminar, dar al que aprende los medios de abrirse al mundo, encauzarlo hacia el pleno desarrollo de sus posibilidades. Asimismo, ex ducere significa literalmente “guiar” (ducere) fuera de algo (ex); pero ¿fuera de qué? De aquello que se opone a lo mejor de cada uno, en otras palabras, significa sacar (ex) de adentro hacia fuera los valores y virtudes como la fortaleza, la voluntad, el autodominio, la generosidad y la perseverancia. No significa llenar la cabeza del estudiante de datos e información. Eso no basta. Por último, existe otra versión también válida del origen del término educar: Educare significa alimentar al alumno con conocimientos que interiorice, que haga suyos.
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En notas anteriores, ya nos habíamos referido a los cambios de la ortografía de la lengua española (http://blog.pucp.edu.pe/item/127872/nota-sobre-la-nueva-ortografia-espanola-uso-de-las-mayusculas-y-minusculas y http://blog.pucp.edu.pe/item/118619/cambios-en-la-ortografia-espanola); ahora, explicaremos, de manera más detallada, el caso de la ambigüedad de la palabra "solo".
Anteriormente
Una antigua regla de la ortografía dictaba que la palabra "sólo" debía llevar tilde siempre que se empleara como adverbio. Luego, se realizaron cambios sobre esa regla y se estableció que la tilde debía emplearse si existía ambigüedad entre el uso de la palabra "solo" (como adverbio o como adjetivo); de esa forma, se podría diferenciar entre ambos casos. Entonces, en una oración como la siguiente: "Él iría solo al cine", podría presentarse ambigüedad. Dependiendo del sentido que se le hubiese querido atribuir, por un lado, la palabra "solo" se tildaría si se quisiera indicar que aquel sujeto iría solamente al cine; por otro lado, si se quisiese informar que dicha persona iría al cine sin nadie más, la palabra "solo" no se debería tildar.
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13/04/11: La palabra del día: nepotismo

El nepotismo es la preferencia que tienen diferentes gobernantes o funcionarios para otorgar concesiones o empleos públicos a sus familiares más cercanos sin tomar en cuenta la competencia o idoneidad de los mismos para el cargo en cuestión. Ahora bien, este tipo de práctica no es ni ha sido ajena al contexto peruano, pues solo baste remontarnos a los gobiernos de mediados del siglo XIX en que se licitaron concesiones a familiares o grupos cercanos para la explotación y exportación del guano de las islas, lo cual produjo un enriquecimiento de un sector minoritario y privilegiado de la población.
Está palabra procede del latín nepos, nepotis que designa sobrinos o nietos; sin embargo, su actual significación surge de la tendencia que tenían algunos emperadores romanos de destinar cargos exclusivos a sus familiares o parientes, incluso quebrantando sus propias leyes. Así, podemos mencionar, por ejemplo, el caso de Pompeyo quien legó a su suegro Metelo Escipión la dirección de dos legiones de infantería a pesar de que este último mostraba una gran ineptitud en cuestiones de índole militar.
Así mismo, la palabra nepotismo tendría una larga historia, ya que incluso algunos expertos afirman que desciende de una raíz indoeuropea: nepot-. No obstante, esta sería solo una especulación hecha a partir de lenguas de esta familia, ya que no se cuenta con testimonios directos. Lo único cierto es que el término latino derivó luego en la palabra italiana nepote (nieto) que a partir de mediados del siglo XIX hace referencia directa a la preferente costumbre papal de adjudicar, casi sin excepciones, el cargo de Nepote (cardenal) al sobrino. Esta era una tradición conocida y recurrente en la Edad Media y podemos encontrar al respecto un sinnúmero de ejemplos. Uno de ellos fue el vertiginoso ascenso que tuvo uno de los sobrinos del papa Calixto III llamado Rodrigo (de la familia de la Borja), quien gracias a los favores de su tío se convirtió rápidamente en cardenal y a la postre en sumo pontífice (Alejandro VI). Esta forma de proceder fue objeto de encendidas denuncias y constantes acusaciones, por ello, el papado optó por prohibir la envestidura eclesiástica en cargos de los propios parientes a fines del siglo XVII.
Está palabra procede del latín nepos, nepotis que designa sobrinos o nietos; sin embargo, su actual significación surge de la tendencia que tenían algunos emperadores romanos de destinar cargos exclusivos a sus familiares o parientes, incluso quebrantando sus propias leyes. Así, podemos mencionar, por ejemplo, el caso de Pompeyo quien legó a su suegro Metelo Escipión la dirección de dos legiones de infantería a pesar de que este último mostraba una gran ineptitud en cuestiones de índole militar.
Así mismo, la palabra nepotismo tendría una larga historia, ya que incluso algunos expertos afirman que desciende de una raíz indoeuropea: nepot-. No obstante, esta sería solo una especulación hecha a partir de lenguas de esta familia, ya que no se cuenta con testimonios directos. Lo único cierto es que el término latino derivó luego en la palabra italiana nepote (nieto) que a partir de mediados del siglo XIX hace referencia directa a la preferente costumbre papal de adjudicar, casi sin excepciones, el cargo de Nepote (cardenal) al sobrino. Esta era una tradición conocida y recurrente en la Edad Media y podemos encontrar al respecto un sinnúmero de ejemplos. Uno de ellos fue el vertiginoso ascenso que tuvo uno de los sobrinos del papa Calixto III llamado Rodrigo (de la familia de la Borja), quien gracias a los favores de su tío se convirtió rápidamente en cardenal y a la postre en sumo pontífice (Alejandro VI). Esta forma de proceder fue objeto de encendidas denuncias y constantes acusaciones, por ello, el papado optó por prohibir la envestidura eclesiástica en cargos de los propios parientes a fines del siglo XVII.
Fuente de la imagen: http://euricopaz.blogspot.com/2011/02/tarauaca-capital-do-nepotismo.html
Elaborado por Willy Zárate, Esteban Palma y Javier Suárez
La Biblioteca Central de la PUCP nos ofrece diversos recursos que facilitan la tarea de encontrar la información que necesitamos. A través de sus diferentes bibliotecas, la PUCP brinda una cantidad de datos e información que requieren los estudiantes para sus diferentes estudios. Dada la gran cantidad de referencias bibliográficas que un estudiante de nuestra universidad debe revisar a lo largo de su carrera, posee muchas facilidades en su objetivo de seguir exitosamente sus estudios universitarios.
En primer lugar, contamos con el servicio de estantería abierta en el segundo y tercer piso de la Biblioteca Central. Por medio de este servicio, los alumnos de la universidad pueden buscar por sí mismos los textos que deseen. Los libros están codificados mediante un sistema numérico; este código se encuentra en el sistema Webcat y, una vez obtenido, se puede proceder a buscar en los estantes el libro deseado. Con este sistema, el alumno puede revisar la cantidad de libros que desee antes de elegir aquel que desee cargarlo a su Tarjeta de Identificación (TI) para llevarlo a casa. Así, también, se ahorra tiempo para el alumno, ya que evita estar cargando su TI varias veces al momento de buscar la información que necesita: tiene la libertad de revisar en sala los libros que desea. Para ello, la biblioteca cuenta con salas de lectura, mesas y sillas, con el fin de que allí los estudiantes revisen la bibliografía necesaria para sus pesquisas. Una vez que el alumno decide cargar algún libro a su cuenta, debe ir al mostrador para realizarlo; la cantidad de libros que puede llevar a casa dependerá de si está en Estudios Generales, en Facultad, en la Escuela de Posgrado o si es asistente de docencia. Es necesario observar que no se debe tratar de dejar los libros que ya no sean utilizados en los estantes: para ello, se encuentran carritos de color naranja o, en todo caso, se los puede devolver directamente a los bibliotecarios.
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Como se mencionó en una nota anterior, ha habido una serie de cambios en la ortografía de la lengua española (http://blog.pucp.edu.pe/item/118619/cambios-en-la-ortografia-espanola). Uno de los tópicos que puede resultar problemático es el referido al uso de las mayúsculas y minúsculas. En esta nota, hablaremos de los orígenes de ambos tipos de letra y luego explicaremos algunos de sus usos que pueden generar dudas y que se encuentran presentes en la nueva Ortografía de la lengua española.
Origen de las mayúsculas y minúsculas
El origen de estos tipos de letra resulta curioso: “En contra de lo que cabría suponer (…), las letras mayúsculas son muy anteriores en el tiempo a las minúsculas, que hacen su aparición en época relativamente tardía” (RAE 2010: 442). Antiguamente, los romanos escribían con letras capitales o mayúsculas (véase 1); con el tiempo, por cuestión de rapidez y menor esfuerzo, la tipografía de estas letras capitales (capitales cursivas) devinieron en letras de diferente trazo conocidas como minúsculas cursivas (véase 2). Sin embargo, fue a partir de los siglos VIII y IX d. C. que se consolidó el uso de las minúsculas como modelo tipográfico a partir de la adopción generalizada de las letras conocidas como minúsculas carolinas (véase 3) en la época del renacimiento carolingio.
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05/12/10: Cambios en la ortografía española

El último 27 de noviembre, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se realizó un evento llamado «La gramática que somos. Presentación de las versiones completa y compendiada de la Nueva gramática de la lengua española». Esta reunión buscaba ser el inicio de los eventos dedicados a las Academias de la lengua española en la feria. Dentro de estos, uno de los más importantes fue la reunión de trabajo de los veintidós directores y presidentes de las Academias, quienes debatieron y, luego, aprobaron por unanimidad, el texto base de la nueva edición de la Ortografía de la lengua española, el cual fue coordinado por el académico español Salvador Gutiérrez Ordóñez.
La nueva versión será publicada en la quincena de diciembre de este año y significará varios cambios importantes para la lengua española y, especialmente, para aquellos que la enseñan. Esto se debe, principalmente, a los cambios que se han efectuado y que obligarán a actualizar el modo en el que se imparten estos aspectos en las escuelas, las academias, los institutos y las universidades.
Uno de esto cambio significativos está orientando en el plano de la tildación especial. Hasta el día de hoy, todos los manuales del español, indicaban que la “o” entre números debía tildarse; por ejemplo, si se escribía “las muchachas caminaron más de 10 ó 20 cuadras”, se tildaría la o, porque se buscaba diferenciarla de un número. A partir de diciembre, sin embargo, no llevará más la tilde, ni cuando esté entre números.
El otro caso significativo es el del solo, que se había convertido en una regla difícil de aplicar y seguir. Antes, si el “solo” representaba un caso de ambigüedad, es decir, si se podía entender como el adverbio solamente o como el adjetivo que denota soledad, por ejemplo, “Él estará solo un mes en París”, se debía tildar para hacer notar que significaba solamente, si este era el caso. Encontrar un caso ambiguo era difícil y, al parecer, esto hizo que los académicos decidieran que el solo ya nunca se tildará.
Para un mayor detalle de los otros cambios, los invitamos a visitar la página: http://www.elcastellano.org/ns/edicion/2010/noviembre/ortografia.html
Fuente de la imagen:
http://lenguaparainmigrantes.blogspot.com/
Fuentes para el texto:
http://www.rae.es/rae/gestores/gespub000011.nsf/voTodosporId/33BB7B31C955198BC12577E9003AF5EB?OpenDocument&i=6
http://www.rae.es/rae/gestores/gespub000011.nsf/voTodosporId/02FF6CDC467770DAC12577E9006C98A1?OpenDocument&i=6
Elaborado por Mercedes Mayna
30/06/10: La palabra del día: fútbol
Se ha dicho que el fútbol reemplaza en el mundo moderno las rudas competencias de los caballeros medievales. Este deporte, nacido en la Inglaterra del siglo XIX y rápidamente difundido en el mundo entero, tomó su nombre de las palabras inglesas foot 'pie' y ball 'pelota', dos vocablos cuyos orígenes pueden ser rastreados muy lejos. 
En efecto, foot proviene de las raíces pod- y ped-, de las lenguas prehistóricas indoeuropeas, que también dieron lugar al vocablo griego pous 'pie', del cual proceden palabras como trípode, podio y antípoda.
También vienen de esas raíces la voz sánscrita padas 'pie' y la lituanapedà 'paso', pero desde el punto de vista de nuestra lengua, su derivación más importante ha resultado el latín pedes 'pie', que dio lugar a incontables palabras castellanas, tales como pedicuro, peón, pedal, velocípedo.
Ball, por su parte, llega del griego ballein, que significaba arrojar (v. parábola).
La palabra fútbol fue rechazada inicialmente por los puristas, que la consideraban un anglicismo, por lo que intentaron imponer balompié, un calco semántico, en realidad, de la palabra inglesa. Balompié apareció por primera vez en el Diccionario académico en 1927, con una definición en la que se evitaba cuidadosamente football:
Juego parecido al del balón, del cual se diferencia en que la pelota o balón se juega con el pie.
Juego parecido al del balón, del cual se diferencia en que la pelota o balón se juega con el pie.
Sin embargo, en sus últimas ediciones, el Diccionario remite directamente a fútbol, reconociéndola así como preferible.
Fuente de la imagen: http://rodolfolopezisern.blogspot.com/2010/07/por-que-nos-gusta-el-futbol.html
Información extraída de http://www.elcastellano.org/palabra.php
Como bien sabemos, el español moderno procede de la evolución del latín hablado; es decir, el latín, con el paso del tiempo, se fue transformando de una a otra generación de hablantes hasta convertirse en nuestro idioma actual. Debido a esta continua innovación, muchas de las palabras utilizadas en el presente se apartan considerablemente de la forma latina original. A las palabras surgidas a partir de esta evolución se les llama palabras patrimoniales. Sin embargo, no es únicamente gracias a estas que existen términos originarios del latín en el español, sino que hay algunas palabras en nuestro vocabulario que parecen no haber evolucionado del mismo modo que las mencionadas anteriormente. Es decir, son bastante similares a las que se utilizaron hace muchos siglos durante el Imperio romano. A estas palabras se les llama cultismos. Por ello, se puede afirmar que la incorporación de las palabras procedentes del latín al léxico español ha ocurrido por dos vías totalmente distintas, tal como se verá a continuación.
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