(Recomiendo leer este post escuchando cualquiera de las canciones en los videos abajo mostradas)
A lo largo de mi hermosa experiencia de voluntariado en el ISTPEM Instituto Superior Tecnológico Público El Milagro y en el CAEM Colegio Agropecuario El Milagro, ambos de la gran y bella familia del Programa de Educación Rural Fe y Alegría 47 Iquitos - Perú, he conocido a personas admirables, llenas de amor por la vida y por los seres humanos, con gran capacidad de servicio, con un agudo sentido del humor, con música en el alma, y alegría en el corazón.
No tengo palabras para describir el profundo amor que motivaron en mí y la gran admiración que, aún hoy, luego de tanto tiempo, todavía les profeso. Me siento honrada de decir que tengo el orgullo de decir que conozco a verdaderos maestros, con amor por sus alumnos y con gusto por su trabajo.
En este día, el Día del Maestro, quisiera homenajear a mis amigos, a los Maestros del Programa de Educación Rural Fe y Alegría 47. Y también agradecer al Prof. Julio Paredes Gallo, quien me mostró una forma más humana, más llena de respeto y cariño en la forma de enseñar y formar a los seres humanos en el colegio. En él descubro una gran pasión por la enseñanza y por la vida.
Quiero agradecer también a todos los grandes maestros que pude conocer en esta experiencia maravillosa que ha marcado mi vida hasta límites insospechados: a la maestra Violeta Rodríguez Gonzáles, al maestro Marco Antonio Gonzales, a la maestra Margelems Villarán, a la maestra Redelinda Ramos, a la maestra Paola Rodríguez, al maestro Carlos Zumba, al maestro Carlomagno Pezo, al maestro Ricardo Aricara, al maestro Paul Bardales, al maestro Tenoy Tuanama, al maestro Dante Murrieta, al maestro Carlos Alberto Rengifo, al maestro Ivan Salazar, a la maestra Maritza, a la maestra Jannet. Y también al Director del CAEM, el profesor Daniel Arirama, quien siempre dio muestras de amistad, simpatía y amabilidad.
Gracias Maestro Napoleón Sanchez, por su amistad, amabilidad, afecto y profunda reflexión sobre el Perú. Y mi admiración y simpatía para la maestra Katty Salinas, que cuando la conocí estaba trabajando en el Colegio El Huambé en el Km 50 de la carretera Iquitos - Nauta.
Ustedes me llenan de amor y alegría por la vida, porque considero que la labor de un maestro es una de las más elevadas. Para ser maestro, debes tener vocación de amar, ayudar, de servir. Cada vez que los recuerdo, veo gran cariño a su labor, gran amor a su familia y gran esfuerzo en la preparación de sus clases.
En este día, su día, quiero decirles FELIZ DÍA MAESTRO! Y GRACIAS POR LLENAR DE SUEÑOS E IDEALES DE AMOR, PAZ, JUSTICIA Y VERDAD NUESTRAS VIDAS.
También recuerdo con afecto, cariño y mucho agradecimiento a mi maestro de primer grado de primaria, del colegio Andrés Rázuri de La Oroya, el maestro Luis Miranda Tiza, quien me enseñó a leer y a escribir. Muchas gracias Maestro!!!
Gracias maestra Paquita Salcedo, gracias Prof. Espejo, gracias Prof. Limaymanta, GRACIAS!!!
Reflexiones de la mujer del César sobre el ser y el parecer en el contexto de los refranes
Creo que muchas veces las personas toman los refranes a la ligera y hacerlo conlleva a consecuencias muy peligrosas ya que dichos refranes pueden ser inconcientemente aceptados como verdades absolutas, como justificación a determinadas perspectivas sobre una realidad, como recurso para explicar superficialmente de una manera realmente escandalosa una situación que amerita un gran esfuerzo de reflexión.
Los refranes, conjuntos de versos armoniosos al oido; frases recurrentemente escuchadas y mencionadas; oraciones popularmente tradicionales, son frecuentemente aceptados como ansiosas salidas para explicar una circunstancia compleja de la realidad. Sin embargo yo digo que no podemos aceptar un refrán como un referente verdadero, per se, para explicar, justificar y finalmente simplificar, una realidad.
"La mujer del César no sólo debe ser la mujer del César, sino también parecerlo"
¿Es que acaso no sólo basta el hecho de “ser” para también “parecer”?
¿Qué implicancias trae consigo cambiar “la mujer del César” por “el César”?
¿Transmitiría el mismo mensaje decir “El César no sólo debe ser el César, sino también parecerlo”?
¿Por qué el refrán hace referencia “a la mujer del César” y no al César?
¿Existe acaso la posibilidad de “ser” y “no parecer”?
¿Quién en, su sano juicio, se ocuparía y preocuparía de parecer algo que no es?
¿Por qué yo me esforzaría en parecer algo que no soy?
El concepto de “ser” es motivo y ocasión de reflexión de muchas ramas de estudio como la filosofía, la lingüística, la psicología, la antropología, etc.
Según el estudio de Benveniste [1]; que habla sobre el significado de “ser” como verbo por su propio derecho, y no como cópula; en las lenguas indoeuropeas “ser” se expresa con la raíz "es", que significa “existir, encontrarse con la realidad”.
Existencia y realidad se definen como “lo auténtico, consistente, verdadero.”
“Ser” en su raíz etimológica significa más que una afirmación entre sujeto y atributo, también es más que un término meramente descriptivo de un fenómeno. Denota la realidad de la existencia, lo que es o quien es; afirma autenticidad y la verdad (de él, de ella, de ello).
Al afirmar que alguien o algo es, nos referimos a la esencia de la persona o de la cosa y no meramente a su apariencia.
Si yo soy la mujer del César, ¿debería acaso preocuparme de parecerlo? ¿La complejidad y profundidad de "ser", no implicaría necesariamente que "parezca"?
“Ser”, de por sí, implica varios conceptos filosóficamente complejos, reflexionados desde los presocráticos hasta la filosofía moderna. Y uno de sus puntos críticos es la reflexión y análisis en torno al concepto del proceso, actividad y movimiento como elemento del ser.
También quisiera llevar esta reflexión del ser y parecer a un nivel más íntimamente personal y rozar a pincelazo fino el tema del conocimiento a sí mismo y del “qué dicen ellos que soy yo?”
No eres los que tus amigos dicen que eres, tampoco eres lo que tus enemigos dicen que eres; eres... err.... ¿quién eres?
"Si crees ser lo que tus amigos y enemigos dicen que eres, evidentemente no te conoces a ti mismo"[2]
¿Sería esta la respuesta de la mujer del César luego de escuchar el refrán que motiva mi reflexión?
Desde mi enfoque un tanto simplificador; la idea de "ser", implica cambio, devenir, transformación. El desarrollo, lo impermanente, lo mutable son conceptos inherentes al proceso vital.
El hecho de que la mujer del César esté abierta a la posibilidad de preguntarse, junto con los otros sobre la naturaleza del “ser y la razón de la mujer del César”, es una afirmación categórica de su ser; y que irónicamente, podría ser vista, por una reacción simplista y superficialmente, como la negación de su ser.
Y si el César estuviera en una sociedad budista zen y su mujer le preguntara ¿qué dicen ellos que soy yo?, entonces, ¿qué le respondería el César?
¿Podría la mujer del César ser fiel a sí misma, coherente y valiente para decirles a ellos que no le importa realmente lo que digan que ella es, si ella sabe qué es? ¿Se atrevería a hacerlo en una sociedad como la nuestra? ¿Estaría hablando con seres humanos que ven más allá de los superficial y con profundidad de reflexión? Y si ese no fuera el caso, ¿cuál sería el precio que pagaría la mujer del César? ¿La exclusión, la discriminación, la indiferencia?
César, soy! Y francamente, me importa un pepino lo que digan...
[1] FROMM, Erich. Una primera ojeada, en: ¿Tener o Ser? Madrid, FCE, 1976. pp40
[2] DE MELLO, Anthony. La Oración de la Rana