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reflexiones de la vida

Muhammad mi heroe!

Muhammad Yunus me parece un ser humano coherente y su obra, el Grameen Bank habla de él. Para Yunus es posible acabar con la pobreza y dicho anhelo no es un sueño inalcanzable sino viable si cada actor social trabaja coordinadamente para cumplir dicho objetivo. Claro que suena como que “si broder, hablamos luego aja, mañana te pago.” Pero no, no es así.

Para el autor de “Hacia un mundo sin pobreza” la concepción de una sociedad sin pobreza que permita que cada persona tenga la capacidad de cuidar de sí misma y satisfacer sus necesidades básicas es factible; absolutamente nadie moriría de hambre ni padecería desnutrición.

Recuerdo que Kliksberg mencionó una vez, que si no cambias algo por amor, porque eres ser humano, entonces hazlo por pragmatismo. Y Yunus completa esta idea al comentar que un mundo sin pobreza sería económicamente mucho más fuerte y mucho más estable de lo que es hoy: “El 20% de los habitantes del mundo, que hoy vive en extrema pobreza, se convertiría en personas con ingresos y capaces de gastar dinero. Generarían una demanda extra en el mercado, que haría crecer la economía. Aportarían su creatividad e innovaciones al mercado para aumentar la capacidad productiva del mundo.” Así que si no lo quieres hacer por amor, hazlo por pragmatismo.

Pero también lo que más me conmueve de Muhammad es que él era profesor de la universidad y mientras enseñaba bellas teorías académicas (porque simplemente se limitan a eso, a la teoría), la gente a su alrededor literalmente moría de hambre. Él no se encerró en su burbuja, sino que pasó por una gran crisis que lo hizo reflexionar más sobre su papel como ser humano y cómo sus conocimientos sobre economía podrían ayudar a mejorar una terrible situación.

Es así que Yunus decide abandonar la teoría y los manuales; huir de la vida universitaria y dirigirse a comprender la realidad que rodea la existencia de un pobre, descubrir la verdadera economía, la de la vida real y, para comenzar se dirigió a la pequeña aldea de Jobra ubicada en las vecindades del campus de la universidad. Ahí trató de comprender qué sucedía con las personas que vivían en pobreza.
Un día, se detuvo frente a una casa prácticamente destruida donde estaba una mujer que trabajaba el bambú para fabricar un piso. Su nombre era Sufia Begur, era delgada, la piel oscura, los ojos negros, vestida con un sari rojo. Cuando Yunus conversa con ella se entera que ganaba el equivalente a 22 centavos de dólar por día: El problema de la vida y de la muerte se reducía al manejo de unos pocos centavos. En el sistema económico con el que contaban, la situación de Sufia era tan precaria que jamás podría ahorrar, invertir y emprender vuelo económico. Sin embargo ella no pedía limosna y además no habría sido una solución definitiva y estaba atrapada en ese círculo vicioso: pedir prestado a un intermediario para venderle enseguida el producto de su trabajo. Era imposible salir de esa relación de dependencia. Y como siempre se entraría en un círculo vicioso muy macabro.

Sufia necesitaba crédito, pero desgraciadamente, no existía ninguna institución financiera que pudiera satisfacer las necesidades de los pobres en materia de crédito. El mercado del crédito, ante la ausencia de instituciones oficiales, estaba acaparado por los prestamistas locales, que arrastraban a sus clientes cada día más lejos en el camino de la pobreza. Las personas en la situación de Sufía en extrema pobreza, no son pobres por estupidez o por pereza. Ellos trabajan el día entero, cumpliendo tareas físicas de gran complejidad. Son pobres, porque las estructuras financieras del país no tienen la vocación de ayudarlos a mejorar su suerte. Es un problema de estructura y no de personas.

Es así que Yunus se transformó en prestamista y luego en banquero. Surgió el Graneen Bank, que apunta a un solo objetivo: acabar con la pobreza, esa plaga que humilla al hombre en lo más profundo de sí mismo. Fue por tal motivo que ganó el premio Nobel de la Paz 2006.

Yunus comenta lo siguiente: “Mi experiencia en el Grameen me dio una fe inquebrantable en la creatividad de los seres humanos. Me llevó a pensar que ellos no nacieron para sufrir hambre y miseria. Las padecen hoy, como en el pasado, porque hemos eludido el problema. Estoy profundamente convencido de que podemos sacar al mundo de la pobreza si sólo tenemos la voluntad de hacerlo. Esta conclusión no es fruto de una esperanza piadosa, sino el resultado concreto de la experiencia que hemos adquirido en nuestra práctica de microcrédito.”

Grande Yunus, gracias por recordarnos que no debemos vivir en nuestra burbuja pletórica de teoría académico-universitaria. Con esto no estoy diciendo que sólo acción y nada de reflexión. Sino por el contrario, una buena profundidad de reflexión, necesariamente te llevara a una acción potencializadora.

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Libertad y Paz…. y no son las amigas de Mafalda :)

Si quieres la paz, sal al encuentro del pobre

Todos anhelamos la paz, la buscamos incesantemente y ella es reconocida universalmente como uno de los valores más altos que hay que buscar y defender. Pero a pesar de ello, graves conflictos siguen perturbando diversas regiones de nuestro planeta. Hablar de paz es ir más allá de la simple ausencia de guerras, es anhelar una situación de auténtico respeto a la dignidad y a los derechos de cada ser humano de realizarse en plenitud.

Toda guerra entre naciones y conflictos dentro de un mismo país son fuentes de pobreza y miseria; precisamente, en los últimos años, nosotros hemos sido testigos de muchas guerras locales y conflictos intensos de gran intensidad que han traído consigo muertes y sentimientos de odio.

El recurso principal de la guerra, la violencia, exaspera las tensiones existentes y crea otras nuevas y sabemos bien que nada, absolutamente nada, se resuelve con la guerra; todo queda seriamente comprometido, lastimado y vulnerable a causa de ella.

Los lamentables y vergonzosos frutos de la guerra son la muerte y el sufrimiento de innumerables personas, el resquebrajamiento de las relaciones humanas y la pérdida irreparable de patrimonios artísticos y ambientales que no solo agrava los sufrimientos de los pobres, sino que crea nuevos pobres, destruyendo sus medios de sustento, casas, propiedades y deteriora el entorno mismo de su ambiente vital.

La guerra jamás favorece el bien de la comunidad humana ya que la violencia con la que ésta viene acompañada, destruye y jamás construye; las heridas producidas por ella quedan sangrando mucho tiempo; y los conflictos empeoran las tristes condiciones de los pobres y se generan nuevas formas de pobreza.

Ser testigos de los devastadores estragos de las guerras, debe servirnos para recordar que las políticas económicas jamás deben ser orientadas para justificar una guerra, el dinero jamás debe utilizarse para ese fin. Nunca debe ser empleado para destruir y matar, sino para defender la dignidad del hombre, mejorar su vida y construir una sociedad auténticamente abierta, libre y solidaria.

El Papa Juan Pablo II, en su mensaje por la jornada de la Paz 1981 nos decía “Para servir a la paz, respeta la libertad”; respetar las libertades y los derechos de las demás personas y colectividades es indispensable para la edificación de una paz auténtica. Es decir, la paz se obtiene a través de la convivencia de pueblos libres en un mundo de libertad. “El respeto a la libertad de los pueblos y de las naciones es una parte integrante de la paz. Las guerras no han cesado de estallar, la destrucción ha golpeado a pueblos y culturas enteras porque la soberanía de un pueblo no ha sido respetada. Hemos sido testigos y víctimas de guerras y de luchas provocadas por la tentativa de una nación de limitar la autonomía de otra” nos decía el Papa amigo.

Necesitamos tener la voluntad de respetar la libertad de cada pueblo, nación y cultura y ser capaces de renunciar a las reivindicaciones y a los designios que causan daño a las demás naciones, como aquellos relacionados con las relaciones económicas entre los estados. Rechazar las tentaciones de predominio económico sobre las naciones implica también renunciar a una política inspirada en el criterio pragmático de la ganancia, para plantear una política económica movida por la solidaridad con todos, en especial con los más pobres.

Actualmente, a pesar de que tenemos grandes avances tecnológicos en la microelectrónica, telecomunicaciones, informática, ingeniería de materiales, etc. existen millones de niños, mujeres, hombres que pasan hambre y sufren cotidianamente hambre, inseguridad, marginación. Estas situaciones constituyen una grave ofensa a la dignidad humana y contribuyen a la inestabilidad social.

Otra seria amenaza contra la paz es la extrema pobreza en la que poblaciones enteras conviven diariamente donde la desigualdad entre ricos y pobre se ha hecho más evidente en todas las naciones.

La explotación de los débiles, las zonas de miseria humana, las desigualdades sociales son condiciones que ofenden la dignidad humana y se convierten en trabas para producir condiciones adecuadas para una auténtica paz, en un marco de armónico progreso de la comunidad mundial. Surgen así, grandes desafíos sociales y económicos que debemos afrontar las personas de buena voluntad: combatir la pobreza y miseria, luchar contra las diferencias sociales e injusticias a veces legalizadas, evitar conflictos fraticidas, enfrentar regímenes opresores que interpelan la conciencia de las poblaciones entera; y buscar servir la causa del hombre a través de la defensa de la dignidad de la persona, comprometiéndose con una distribución equitativa de los bienes, y promoviendo de manera armónica y solidaria una sociedad donde cada uno se sienta acogido y amado.

Si el Estado no dedica una atención continua a sus miembros más débiles y no orienta sus acciones a satisfacer por lo menos sus exigencias más básicas, se vuelve frágil e inestable.
El derecho al desarrollo de los países más pobres exige a los países desarrollados el deber de intervenir en su ayuda, es decir de actuar éticamente (entiéndase por ético a aquella conducta conforme a lo que es el ser humano y conforme a los deberes y derechos de las personas que se ven influenciadas por dicha conducta).
Por tales motivos, a favor de la persona, y por tanto de la paz, es necesario aportar con mecanismos económicos correctivos que les permitan garantizar una distribución más justa y equitativa de los bienes. Como menciona Bernardo Kliksberg, no debemos confundir los medios con los fines, y sabremos que estamos mejorando cuando los indicadores claves como años de vida, calidad de vida, desarrollo potencial, índices de nutrición, salud, educación, libertad suben, no sólo cuando el PBI se incrementa. Creemos que basta con eso, sin embargo perdemos el horizonte de por qué es bueno que crezca…. Precisamente porque avanzamos como sociedad. Entonces, no solo basta con que el mercado funcione, sino también es fundamental que la sociedad asuma sus responsabilidades, siendo ente multiplicador de esfuerzos para eliminar las causas de la pobreza y sus devastadoras consecuencias. Debido a ello es necesario trabajar juntos, en solidaridad en un mundo que está interrelacionado y es interdependiente.
Toda persona y todo grupo social tienen derecho a poder proveer a las necesidades personales y familiares y a participar en la vida y en el progreso de la propia comunidad; pero cuando este derecho no es reconocido, los interesados, sintiéndose víctimas de un sistema estructurados de tal manera que no los coge, reaccionan duramente (quién no lo haría?). Esto lo hemos vivido en nuestro país, en la guerra interna que sufrimos desde la década de los 80`s . También los jóvenes, que privados de una instrucción adecuada y con bajas posibilidades de obtener trabajo están expuestos al riesgo de marginación y de explotación.
Existen problemas muy inquietantes que afectan a las personas más olvidadas, los pobres, y por tal razón dichos problemas no permiten que haya paz.

Si quieres la paz, acércate al pobre… no sólo pasa miseria física, sino la indeferencia de nuestro olvido.

Escrito basado en el discurso del Papa Juan Pablo II “Si quieres la paz, acércate al pobre” Leer más »

Que gane la gritona y que la macabra pierda fuerza

Hace una semana fui a ver una de las obras teatrales más bonitas que en mi corta experiencia como asistente a puestas en escena he podido apreciar. Estoy hablando de Cita a ciegas, dirigida por Francisco Lombardi y protagonizada por un Borgesísisimo Carlos Gassols. Una de las ideas que quedó suspendida en mi inconsciente fue el “amor inevitable”, la duda plasmada por los artistas que preguntaba hasta qué momento el ser humano podía elegir, si bien tenemos la libre potestad de tomar la decisión, en qué momento termina esta facultad y con ella nuestro libre albedrío. Es decir, en qué punto ya no podemos (o realmente no queremos) elegir por dónde hemos de transitar en esta senda maravillosa de la vida. Claro que todas las dudas e inquietudes giraban en torno al amor, la pasión, “el amor ignorado que, señora mía, siempre nos cobra cuentas…” Pero en mí quedó plasmada esa reflexión, en qué momento termina nuestro libre albedrío?
Y esta semana, en uno de los más intensos días que me tocó vivir, me puse a contrastar con la realidad dicha reflexión.

No me considero una persona perfecta, tengo miles de defectos y muchos errores que varias veces me han jugado crisis en cuanto a disonancias cognoscitivas. Creo que como yo, muchos estudiantes universitarios tienen que pasar, o han pasado por situaciones parecidas. No mencionaré el curso, pero es cosa de toda la vida: los trabajos grupales, individuales que pesan harto en la nota final del curso. “Puxa, yo trabajo, yo estudio, a las justas tengo tiempo para vivir, encima estoy con el inglés o estoy participando en un EQUIPU o en la organización del CONEII, etc, etc, etc”… les suena conocido? Claro, la mayoría de nosotros está practicando, también está estudiando, y siempre hay raros especimenes que están estudiando inglés, o artes u otra cosa, o para colocarle la cerecita al pastel, están practicando profesionalmente un deporte… Sin embargo, esta es una de las tantas excusas que esa vocecita macabra nos mencionará en aquellos momentos de crisis, de duda que ya mencionaré.

Y como podrán ver, con un estilo de vida así (si a eso se le puede llamar estilo), pues no esperes que tengas una participación descollante en tus calificaciones, puede haber por ahí un 19 o un 15 o un 10 snif (y si es en un parcial… mis condolencias snif), etc. Y de pronto, aparece tu profe: “Bueno chicos, habrá un trabajo en el curso, que valdrá por 4 prácticas, es en grupos de cuatro o de cinco y el plazo de entrega es la próxima semana” Con eso te catapultó: Un solo trabajo que vale por cuatro prácticas, un solo trabajo que vale cuatro de esas noches de amanecida, un solo trabajo que te puede subir el promedio hasta los cielos, un solo trabajo que te puede bajar hasta irte por un 14 al final… un solo trabajo que te pondrá a prueba.

Es vox pópuli que muchos lo mandan a hacer, es vox populi también que siempre, te faltará el tiempo para terminarlo. Si claro, con qué tiempo lo voy a hacer? Y si sale mal? Pues no, ya pues, cuanto es la cuota, quién consigue al que lo haga, que? Es tu amigo? Oye, pero dile una rebaja pues… Y es en este momento donde aparece la macabra contra la gritona (felizmente, gracias porque gritas dentro de mí, conciencia mía, porque todavía gritas y yo todavía te escucho). Había una tristeza profunda en mí durante lo largo de esa semana, qué tenía, no lo descubría… Fue durante una visita a la Capilla que me dí cuenta. Mama mía!!!! Ese bendito curso! Y en la soledad de mi vida tuve que enfrentarme conmigo misma: la guerra entre la macabra y la gritona. Ganó la gritona, claro que fue muy difícil. Una decisión como esas acarrea consecuencias muy duras. ¿Cómo manifestar mi decisión a mis amigas, aquellas amigas a quienes tanto quiero? La pavada… por qué no tuve los cojones de decir en el preciso momento, puxa chicas, saben, tengo no sé qué, que no puedo. Pero oye? Inclusive hasta los más chancones lo hacen, quien no lo hace? Ponte a pensar, vale por cuatro prácticas, y tu no has dado tan bien el parcial, mira, no sé, piensalo… y aquí es donde aparece esa macabra, que es la que siempre aparece para tergiversar las cosas: pero mira, tu no tienes tiempo, pero mira inclusive Teobaldo que es archi chancón lo hace, pero mira que ya te comprometiste y debes ser fiel a ese compromiso con tus amigas. Ajaaaaaa, aquí es donde aparece la lealtad no? Y la lealtad conmigo? Puxa, una vez copié en una práctica y me sentí horrible, felizmente que todavía me sentí tan, pero tan horrible… Otras veces te piden ayuda al costado, oye 365? Sssshhhhhh!!! No 412! Ahhhh gracias, y la 1 c)? V o F? V okis…. Te la piden y ¿normal? Si ya sé, ya sé, quién no “compara” las respuestas. “No te estás copiando, simplemente estás comparando, tu sabes, la pregunta vale cuatro puntos y o sacas todo el puntaje o sacas cero, sencillamente no te califican el procedimiento…” Si ya sé, ya sé todas las fabulosas excusas que te puede dar la macabra, y claro, en estos casos la gritona, se convirtió en la silenciosa, en la muda de la casa, en la ignorada…

No sé si es cuestión de finales o de principios, pero hay algo que me impide ser partícipe del grupo, no me sentiría bien. Puede que nadie me vea, pero hay alguien ahí arriba que me ve: Dios, y también hay alguien aquí adentro que también me ve: yo. Ya sé que la macabra pudo poner un montón de excusas, pero la conciencia, digo la gritona le ganó. También me dí cuenta de que esa decisión la tomé en un momento de soledad, de reflexión y que en cuanto saliera a la calle me vería en un contubernio de dudas, probabilidades, posibilidades. Y ahora? Como les digo que ya no? Puxa, nos malogras el presupuesto. Y ahora? Ya nunca habrá tanta confianza como la que solía haber… he quedado mal con ellas, y no dije que no a tiempo. Y ahora, se me viene el bendito trabajo para cinco personas, que lo tendré que hacer yo sola. Pedí una sola cosa: tener la fortaleza de ser consecuente con esa decisión que había tomado y no sacarme la vuelta a mí misma, es decir no serme infiel a aquella decisión que ya había elegido. Pero me dijeron ok, pero entonces tu pagas pues, luego todas te damos. Y de nuevo, el vía crucis, no tuve los cojones de nuevo, porque no quería quedar mal, para decir, no.

En toda esta crisis, apareció el chocolate embarrado de la torta: La crítica elección de los magistrados en el Congreso, lo del caso de Javier Ríos, el electo y luego renunciante magistrado para el TC y sus fotos faltosas al lado de Agustín Mantilla, su hermano, y López Meneses; y la cuestionable defensa de Aurelio Pastor de la elección en bloque: “no pues, es posible que los elijan en bloque, y si uno falla, eso no quiere decir que todos quedan fallados no pues!” También la increíble versión del Sr. Ríos: “Nos reunimos para hablar de diabetes, y no veo nada de malo, el hecho de que esos señores tengan procesos judiciales no los convierte en apestosos, y mis valores de cristiano me hacen tratarlos igual y defender los derechos humanos” Me pareció que en ambos casos era la macabra la que hablaba, esa macabra, es muy inteligente, y usualmente nosotros le hacemos caso, porque sus palabras son seductoras. Y llevé esa triste visión, a mi otra triste visión actual: Algún día egresaremos, algún día estaremos en grandes puestos en empresas muy reconocidas, algunos de nosotros estarán trabajando para el estado, y aparecerán situaciones difíciles y yo me pregunto si la macabra cobrará fuerza y si la que solía ser gritona, seguirá siendo, o sencillamente estará ignorada la pobre….

¿Es cuestión de ética? ¿Con qué cara voy a hablar de ética? Dime?
Uno de mis amigos más nobles y sabios que tengo me dijo: Dianita, es que esas decisiones no son las que nacen de un momento a otro. ¿Cuántas veces he visto que se copian en la práctica? Creo que en toditas, se pasan los datos. Y no crees que para mí es incómodo y doloroso? Ver que luego ellos sacan 15 y yo 12? Pero, como te digo, eso se va cultivando, poco a poco, se va madurando, esas decisiones crecen chiquititas y tu debes ayudarlas a que maduren. Quizás ahora tu no veas tan malo “comparar respuestas” o inclusive puedes ayudar a tu amiga del costado, pero tú tienes la libre potestad de tomar la decisión, y finalmente, cuando llegue una prueba de mayor envergadura, no te será muy difícil reconocer que es lo adecuadamente correcto y humanamente digno… porque no estamos llamados a ser Hijos de Dios? Acaso no estamos llamados a realizarnos como seres humanos?

Una de las personas que más admiro y a quien más quiero, me dijo una vez que nuestras acciones tienen consecuencias para la eternidad. Cada una, una por una juega un papel importante… eternamente. Me impactó más porque quien me lo dijo era un astrofísico muy, pero de muy avanzada edad. Y yo creo que tiene razón. Solo que muchas veces no nos damos cuenta y preferimos hacer caso a la macabra. Y en respuesta a mi primera interrogante. ¿En qué momento termina nuestro libre albedrío? Ahora creo que siempre tenemos la oportunidad de elegir, sólo que muchas veces las consecuencias son muy diferentes dependiendo del momento en que decidas tomar la elección. Pongo mi ejemplo: si yo hubiera dicho que no desde un principio, no tendría este dolor que tengo ahora y hubiera sabido desde un inicio que tenía que preparar mi trabajo si o si!!! Pero tomé la decisión después, y las consecuencias son otras. Y si hubiera tomado la decisión un poco más tarde, quizás ya no hubiera podido hacer nada, porque el trabajo ya hubiera estado hecho. La macabra siempre estará ahí, pero depende de esas decisiones chiquitas hacer que su voz pierda fuerza y también gracias a eso, hacer que la gritona, cobre mayor importancia, ya que la gritona es nuestra conciencia y cuando sabemos que algo está mal y no nos sentimos mal, es momento de preocuparse. No, mejor dicho antes, no esperar a que la pobre quede sanforizada para la eternidad.

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Tus ojitos soñadores

Acabas de subir a la custer donde yo estoy, te veo y tú no me ves; ni siquiera te percatas de que te miro. Observo tu rostro, tu hermoso rostro y quisiera decirte algo, pero tu no te distraes de tu canto, simplemente abres tu boquita para cantar sin gusto. Tu canto es monótono. Es de noche y nadie te escucha, son tan breves los momentos que pasé mirándote. Tus ojitos marrones con esas hermosas pestañas tuyas me hacen llorar. Son las 10.30pm y tu estás despierto, tu criaturita, que debería estar dormida, pensando en las clases del colegio de mañana, habiendo cenado la sopita de choclo y tomado la leche. Tú, que deberías preocuparte sólo por estudiar, estás parado, cantando una canción desconocida, ni siquiera cantas porque amas cantar… nadie te escucha, nadie te ve. ¿Cuántos años debes tener? ¿Seis, siete, ocho? Dime angelito lindo, qué haces hasta estas horas despierto? Veo tu vulnerabilidad y tu inocencia y quisiera abrazarte y no puedo, porque sé que si lo hago, tú creerás que todas las personas son así, y no, en este mundo uno no puede ser ingenuo. No todos se acercarán a ti con nobles intenciones, y ahora nuestros corazones están tan sanforizados que ni si quiera nos percatamos de lo que significa tenerte cantando a las 10.30pm en una custer llena de gente con una radio a todo volumen.

Hoy vi el rostro de la pobreza… no fueron aquellas cifras tan vacías que me dicen que en el Perú hay 54% de pobres… NO BENDITA SEA! LA POBREZA TIENE EL ROSTRO DE UN NIÑO DE SIETE AÑOS, QUE DEBERÍA ESTAR DURMIENDO Y CUYA ÚNICA PREOCUPACIÓN DEBERÍA SER ESTUDIAR, Y JUGAR FUTBOL…Y NO ESTAR CANTANDO A LAS 11 DE LA NOCHE EN LA CUSTER DE LA RUTA UNIVERSITARIA, JAVIER PRADO SIN QUE NADIE LE HAGA CASO. Y yo que tantas veces había visto niños subir con caramelos y cantar, yo que tantas veces di moneditas sin percatarme de lo que hacía, ahora te estaba viendo a los ojos, esos ojitos marrones, con esas mejillas curtidas por el frío y quería abrazarte y decirte ¿qué haces despierto hasta estas horas? Pero no podía hacerlo… te fuiste tan rápido y me pregunto cómo estará tu corazón, cómo sonreirás, cómo harás para ir a casa. Pensé que no debería ser yo quien te diera cobijo, sino que debería ser tu mamita, aquel ser que te protegió por nueve meses. Me sentí tan impotente de no poder hacer nada por ayudarte, sino darte dos pequeñas mandarinas. Y pensé también que hay personas malvadas que te explotan y todas esa moneditas que juntas van para esos malos seres humanos. ERES TAN SÓLO UN NIÑO… y yo que casi te triplico la edad, estoy yendo a mi casa, donde me esperan mis padres, una cena, una cama con techo y abrigo… y tu? Dónde quedas? ¿qué vas a hacer mañana?¿acaso irás al colegio?¿tomarás desayuno? Desde que estoy en la universidad viajando siempre en la Daewoo o en las custers de Javier Prado, vi muchos niños subir, pero tú has tocado mi alma. Subiste en el paradero de la puerta principal y bajaste en plaza San Miguel en una fría noche nebulosa. Sé que no serás el último pequeñito que vea en esa situación y me siento tan pero tan impotente de no poder hacer nada, salvo dar paliativos momentáneos. ¿Cómo recordarás tu niñez? Principito, no sé tu nombre, ni si quiera me miraste, pero tu rostro quedará grabado en mi corazón. La pobreza no es una estadística vacía… tiene el rostro de un niño suplicando el derecho de vivir una niñez digna, la pobreza tiene rostro, y tiene nombre, son seres humanos con dignidad, con el derecho de realizarse como personas. Nuestros corazones se han sanforizado tanto, que ya ni si quiera nos sorprende verlos subir a la combi. ¿Cuándo despertaremos?

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