¿Entre los dos? Elijo al que vive en el asteroide B 612

Leyendo el artículo «Correctitos» de Patricia del Río, me preguntaba si aquellas personas que usan adjetivos como caviar, tonto útil, socialconfuso, “políticamente correcto” y otros más, para insultar y hacer desdén de aquellos ciudadanos que defienden y promueven causas – que me parecen muy nobles y elevadas – como la vida, la justicia, los derechos humanos, la no discriminación, la lucha contra la pobreza, etc., si estas primeras personas de las que hablé, no están inspiradas por los siguientes pensamientos:

«Porque los hombres son ingratos, hipócritas, inconstantes e interesados. Mientras se les hace bien, puede contarse con ellos. […] Todo arte consiste en representar bien el papel y en saber disimular y fingir, porque los hombres son tan débiles y tan incautos, que cuando uno se propone engañar a los demás, nunca deja de encontrar tontos que se dejen.»

Un pensamiento como el de arriba descrito tiene como premisa que el hombre es un hipócrita per se. Por lo tanto, es absurdo concebir la existencia de ciudadanos que crean y luchen por causas nobles para convivir en una sociedad mejor. Si es que existen personas que lo hacen, entonces sus móviles son el puro interés y el bienestar individual – ya sea para “quedar bien” ante la sociedad, para ganar poder e influencia, para mantener el puesto de trabajo, para ser calculadoramente “políticamente correcto” etc. -. Pero jamás podrían defender estas causas por una auténtica convicción personal, social, política y de conciencia histórica… en fin, ideales elevados y que te trasciendan… que te hagan más humano.

Entonces, sólo así comprendo el pensamiento cínico de hacer desdén de estas personas y tildarlas de “caviares”, “revolucionarias de cartón”, “socialconfusas”, “electotaraditos”, “habitantes de burbujilandia”. ¿Es que acaso no es obvio que quien cree que el hombre es ingrato e interesado por naturaleza no puede defender auténticamente causas nobles y humanas?

Yo siento que “El Príncipe” de Maquiavelo es un libro desgarradoramente hiriente y desesperanzador… y muy verídico en el ámbito de la política, al menos, (estoy descubriendo más ambitos influenciados en la era de la modernidad). Esta realidad me conflictua y me entristece enormemente.

Y si yo pudiera elegir entre estos caballeros de la nobleza principezca, elijo a aquel Principito de cabellos dorados que parecen de trigo, que llena la vida de sol y que hace de sus pasos música para el espíritu… y que alguna vez me contó un secreto sublime como la dulzura de su alma: «Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos».

El Príncipe de Maquiavelo me neurotiza mucho, me deslumbra, me asusta y también me preocupa por su crudo intelecto. En cambio, el Principito de Saint-Exupéry me llena de esperanza. Sólo me pregunto si es posible encontrar el término medio entre ellos.. porque finalmente, las realidades que ambos me describen no son las realidades en las que vivo…

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Comentarios

  1. Alexis Pardo escribió:

    Gracias por las reflexiones. Siempre resulta interesante pasar por aquí y encontrar algo nuevo.

    Éxitos!

  2. diana-horqque Autor escribió:

    Saludos Alexis,

    Muchas gracias por tu visita.

    Tú me deseas "éxitos", yo te deseo eso también… y algo más: "alegrías".

  3. ANTONIO escribió:

    "El mundo es como es, llevarlo a como debe ser, será tu ruina…" Nicolas de Maquiavelo.

    Entonces, ¿mi flor me ha domesticado?. Principito.

    Es necesario aceptar el mundo como es sin embargo aún en él todavía podemos enamorarnos de las flores. Ambos principes son interdependientes y no excluyentes.

    Caviar, tonto útil, socialconfuso y etc. Son sustantivos no adjetivos.

    Buen tiempo que no revisaba tu pagina, cuidate. chau

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