vergüenza

– Ya pues Segundo… ¿Por qué mierda le abres la puerta?

– Porque paraste. Tú no me dijiste nada

– No te voy a estar diciendo a cada rato pues… tú ya deberías saber cuando dejar bajar o no. Ahora yo no sé cómo haces. Tú pagas la papeleta. Corre baja y dale nomás diez soles por lo bajo.

Nuestras caras de vergüenza eran supremas. Unas más discretas que otras.

Puntuación: 0 / Votos: 0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *