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Artículos con la etiqueta empresarial


jueves, enero 06, 2011

Privatizando el pollo a la brasa: El fin de la competencia desleal del Estado
28 Dic, 2010
Hace ya siete años Alejandro Falla publicó un artículo titulado “Zapatero a tus zapatos” (Perú Económico, marzo del 2003). Falla planteaba un problema serio en el funcionamiento del sistema económico generado por la participación irracional y desleal del Estado en la actividad empresarial.
El punto es muy simple. Los ciudadanos pagamos impuestos para financiar los servicios que el Estado debe brindarnos. Y el Estado tiene el deber de usar nuestros impuestos (dinero sacado coercitivamente de nuestros bolsillos) en eso y no en otra cosa. Si el Estado usa los impuestos para financiar actividad empresarial, genera dos efectos claramente nocivos: (1) deja de financiar los bienes y servicios que debería financiar (como infraestructura básica, programas sociales, salud y educación), con lo que el cobro del tributo es en realidad esquilmar indebidamente al contribuyente y perjudicar al ciudadano; y (2) compite deslealmente con el sector privado, porque usa “dinero gratis”, proveniente del erario público (es decir, de nuestros impuestos) para subsidiar actividad empresarial, limitando la entrada o sacando del mercado a los inversionistas privados que no pueden tener la ventaja de obtener ese “dinero gratis”.
Falla planteaba casos realmente de campeonato. Aquí van algunos.
EsSalud (la que debería invertir en servicios de salud para los asegurados) brindaba servicios de vigilancia y limpieza a terceros.
Editora Perú, la que debería limitarse a publicar las normas legales, imprimía textos escolares, libros, revistas, volantes, etiquetas, formularios, envases, almanaques, entre otros. La Imprenta del Ejército se dedicaba a brindar servicios parecidos.
El Servicio Industrial de la Marina (SIMA) que debería estar brindando servicios a naves de la Marina, se encargo de pavimentar la Avenida Pardo, hacer el muro perimétrico del aeropuerto de Pucallpa y colocó en ese entonces en su Plan Estratégico que SIMA-Iquitos se posicione como el único proveedor de construcción de carreteras “creando barreras de ingreso a nuevos competidores” (obviamente empresas privadas).
La Marina de Guerra tenía además 14 embarcaciones pesqueras (descubiertas pescando en zonas prohibidas y sin los permisos respectivos) y 800 hectáreas dedicadas a la producción de langostinos. Contaban además con la Estación Naval de Paita que tiene plantas de congelado, cámaras de almacenamiento y salas de procesamiento de pescado. Los controles de las autoridades pesqueras se han visto limitados por tratar de intervenir en áreas declaradas como “zonas militares”.
Hospitales de las fuerzas policiales y militares, creados para atender dignamente a sus miembros, prestan servicios en los que se cobra a particulares (ni policías ni militares) por servicios análogos a los que brinda cualquier clínica, usando equipos liberados de impuestos y financiados con recursos públicos. Y los ejemplos pueden seguir por ser innumerables.
La actividad empresarial estatal no quiebra por que si le va mal recibe más tributos. Y a la larga nos suben los impuestos para crear estos esperpentos empresariales. Además vende a precios artificialmente bajos, con lo que perjudica la legítima inversión de quien no puede recibir el subsidio público, destruyendo a su competencia privada que si tiene que asumir todos los riesgos. Reduce la eficiencia del funcionamiento del mercado al hacer que la actividad empresarial se base en incentivos equivocados (objetivos políticos o sociales mal entendidos o, lo que es peor, y esta constatado empíricamente, el Estado no maximiza beneficios sino que maximiza gasto –pregúntenle sino al anterior Presidente de EsSalud).
Y no solo es un absurdo económico, sino que es inconstitucional pues el artículo 60 de la Constitución señala que la actividad empresarial del Estado es subsidiaria, lo que en cristiano quiere decir: “no te metas en lo que le corresponde al sector privado”. Como bien concluía Falla, “Zapatero a tus zapatos”. Que el Estado nos brinde los servicios por los que pagamos y los privados se encarguen de suministrar los bienes y servicios que hemos confiando a los mercados.
Por años el propio Estado intentó, sin éxito, ponerle límites a este despropósito. Al inicio se trato de prohibiciones genéricas, mandatos para que Fonafe controlara la situación o solicitudes que terminaba en un informe recomendando que se dejara de hacer lo que se estaba haciendo. Por supuesto que el informe que terminaba convenientemente guardadito en un cajón. Las entidades del Estado se llenaban de razones para sentarse en la noticia. Finalmente para eso está el Estado: para sentarse encima del sentido común.
La práctica estaba prohibida en la Constitución y en la Ley, pero nadie tenía “dientes” para hacerla cumplir.
Hasta que llegó en el 2008 la nueva Ley de Represión de la Competencia Desleal, aprobada como quien no quiere la cosa. No sé a quién se le ocurrió, pero habría que darle una medalla tipo la Orden del Sol, esta vez muy bien merecida. En una auténtica innovación peruana (no conozco otro sistema legal que haya hecho lo mismo de esa manera) el artículo 14.3 del Decreto Legislativo 1044 califico la violación del principio de subsidiariedad como un caso de competencia desleal, y por tanto sancionable con multas por el Indecopi, quien está en capacidad de ponerle finalmente un pare a tanto abuso.
Pero recién en estas navidades, como regalo de Papa Noel, nos llega un precedente de observancia obligatoria dictado por el Tribunal del Indecopi y que, confirmando lo resuelto por la primera instancia, declara los criterios a aplicar para determinar la existencia de esta forma de competencia desleal.
El caso que originó la decisión es digno de Ripley. Una universidad estatal (la Universidad Nacional del Altiplano, en Puno, financiada en parte con nuestros impuestos) no tuvo mejor idea que colocar un negocio de pollería. Si, vendía pollos a la brasa financiados con recursos públicos, es decir con el fruto de nuestros impuestos. Y competía con las pollerías de la zona. Una de ellas (El Rancho II) la denunció por competencia desleal. Y claro, se quitaba recursos a los estudiantes de la universidad para servir pollo con papas a sus comensales y de paso clientes a sus competidores privados, usando recursos que deberían dedicarse a otras cosas.
Por supuesto que la universidad que alegó cosas tan absurdas como que la pollería era parte de su actividad educativa (algunos estudiantes practicaron en ella, seguramente prendiendo las brasas o en actividades similares) o de “investigación” (¿habrá desarrollado alguna especie de pollo especial para ser cocinado a la brasa o alguna técnica para hacer pollo a la brasa sin brasas o, de pronto, sin pollo?). Y no se pueden imaginar la cantidad de absurdos que plantearon para justificar lo injustificable con argumentos tan estrambóticos como los que usaría el ejército para justificar tener un quiosco de raspadilla, el Ministerio de la Mujer un spa, el Ministerio de Cultura un álbum de figuritas del Mundial de Fútbol o el de educación un cine porno.
No voy abundar en los fundamentos técnicos de la Resolución, bastante bien sustentados y sobre los que sin duda puede generarse una interesante y profunda discusión académica. Pueden revisar el texto íntegro de la Resolución en el siguiente link: http://sistemas.indecopi.gob.pe/sdc_Jurisprudencia/documentos/1-93/2010/Re3134.pdf.
Noten que no es primer caso en el que el Indecopi aplica este nuevo dispositivo. Lo hizo ya en un caso anterior respecto a la competencia desleal del Hospital Cayetano Heredia que competía con las clínicas, en un mercado más sensible, pero en el que creo que la misma lógica es perfectamente aplicable. Pero es en el caso de la pollería en el que establece los criterios que obligatoriamente se seguirán en el análisis.
Hay un voto en discordia, que si bien está de acuerdo con sancionar a la pollería universitaria, no coincide con los criterios fijados en el caso. Es un voto bastante más político, pero que comete en mi criterio un error de fondo al colocar “la carreta delante de los bueyes”. Sugiere que no se puede aprobar un precedente sin tener en cuenta el efecto que tendrá en las 136 empresas públicas (y eso que no considera todos los casos de actividades empresariales desarrolladas directamente por entidades del Estado sin forma empresarial). El asunto es al revés. Es como decir que cuando le ponemos la multa prevista en la ley a una combi por una infracción de tránsito, hay que considerar el efecto que tendrá en la situación de las “combis asesinas” existentes.
Esas empresas y actividades han proliferado en contra de la Ley y de la Constitución. Las consecuencias a las que se aluden son las que se derivan de cumplir con un mandato legal. Es su proliferación al margen de la Ley la que ha creado el problema y no a la inversa. Y la Resolución usa criterios bastante razonables para poder distinguir “la paja del trigo”
Por supuesto que ya se elevarán las voces que calificaran de indebida o incorrecta la decisión de Indecopi. Vendrán principalmente de los Ministerios y de las entidades públicas, de los políticos y sus ayayeros que no pueden entender un Estado con límites.
Yo me limito a felicitar a quien se le ocurrió la idea de enfrentar el problema en las normas de competencia desleal, al gobierno por haberla aprobado reconociendo que uno de los roles principales del buen gobierno es precisamente ponerse limites, y al Indecopi por dictar una de las resoluciones más importantes y mejor sustentadas de los últimos años.
Ya se privatizo el pollo a la brasa. Pero falta aún privatizar muchas cosas sacando las narices del Estado de donde no tiene nada que olfatear.


Leer más: http://blogs.semanaeconomica.com/blogs/prohibido-prohibir/posts/privatizando-el-pollo-a-la-brasa-el-fin-de-la-competencia-desleal-del-estado#ixzz1AJqHN2G6

miércoles, enero 20, 2010

Autor: Alejandra Clavería en América Economía

Además de administrar criteriosamente los recursos de una compañía, la máxima autoridad de la gestión y dirección empresarial debe ser -sin duda- un líder. Sólo así podrá orientar, de manera exitosa los destinos de la organización.

La dirección de empresas es una labor de creciente complejidad. Estar al mando de una compañía, no requiere únicamente tener en cuenta a accionistas y clientes, sino también a todos los colaboradores, subordinados y empleados que trabajan en ella. Y de eso bien saben los llamados CEO o Chief Executive Officers.

El cargo de CEO o presidente ejecutivo es, quizá, uno de los más complejos al interior de las organizaciones. Y es que además de garantizar el equilibrio en la gestión empresarial, el Chief Executive Officers debe ser capaz de desarrollar compañías que enfrenten los cambios constantes del entorno y sepan diferenciarse de sus competidores.

Sin embargo, no basta sólo con saber administrar una organización. El papel del CEO va mucho más allá, explica Matko Koljatic, profesor del MBA de la Universidad Católica de Chile. ?Un CEO debe ser jefe y líder al mismo tiempo. Por una parte, debe administrar criteriosamente los recursos de la empresa. Pero por otra, debe tener un visión del camino a seguir y armar equipos y redes para alcanzar esa visión. Esto último implica entrenar y motivar, las dos palancas de una implementación exitosa?, dice.

Luisa Fernanda Elsin, directora del Executive MBA de la Universidad de los Andes de Colombia, coincide con esta idea y asegura que la importancia del CEO radica en que es él quien debe definir la estrategia y el norte en la organización, además de lograr que todo su equipo se comprometa y motive con los diferentes objetivos estratégicos.

?El CEO es quien mejor puede comunicar los objetivos de la organización. La gente busca de manera natural alguien a quien emular y tomar de ejemplo. De ahí el inmenso alcance que llega a tener un CEO con inteligencia no solo administrativa y técnica, sino también emocional?, dice.




martes, noviembre 17, 2009

EMPRESARIAL. RECIÉN ENTRARÁ EN VIGENCIA EN ENERO DE 2011

Sin embargo, autorizan vigencia como facultativo para todo 2010

Esta decisión es calificada como oportuna y saludable por la CCL

Conforme a la Ley general del sistema nacional de contabilidad, las entidades del sector privado deben efectuar el registro contable de sus transacciones con arreglo a las normas y procedimientos aprobados por el Consejo Normativo de Contabilidad.

Así, dicho organismo aprobó un nuevo Plan Contable General Empresarial, que inicialmente debía entrar en vigencia el 1 de enero de 2010. Sin embargo, mediante Res. Nº 042-2009-EF/94, ahora se ha diferido su uso obligatorio hasta el 1 de enero de 2011, permitiendo también su utilización facultativa para el próximo año.
Al respecto, el gerente legal de la Cámara de Comercio de Lima, Víctor Zavala, sostuvo que la prórroga dispuesta por el Consejo Normativo de Contabilidad resulta oportuna y saludable para las empresas. Advirtió que el incumplimiento u omisión de este nuevo plan genera la aplicación de multas conforme al Código Tributario.

“La CCL solicitó la prórroga del plazo de vigencia del nuevo plan contable atendiendo a que su implementación peligraba al tener las empresas que asumir los altos costos de la modificación en sus sistemas informáticos y registros contables, en circunstancias en las que más bien requieren enfrentar los efectos de la crisis económica mundial, refiere el experto.

Normativa
De acuerdo a la Ley general del sistema nacional de contabilidad, son atribuciones del Consejo Normativo de Contabilidad, estudiar, analizar y opinar, sobre las propuestas de normas relativas a la contabilidad de los sectores público y privado; emitir resoluciones dictando y aprobando las normas de contabilidad para las entidades del sector privado; y absolver consultas en materia de su competencia.

Libros Sunat
Desde enero de 2010, entrará en vigencia la normativa de Sunat que obliga al llevado de libros contables con una serie de requisitos adicionales a los vigentes, debiendo además las empresas asumir los costos correspondientes.