en Viva la Bolsa (Semana Económica) por Alberto Arispe
Hace meses que vengo escribiendo y explicando las razones por las cuáles aplicar un impuesto a las ganancias de capital en bolsa no es lo más adecuado para el desarrollo económico del país. He mencionado muchas veces que el mercado de valores es una alternativa de financiamiento a la banca comercial. Por tanto, si se gravan las ganancias de capital en bolsa, el mercado secundario se podría ver negativamente afectado, y ello desalentará emisiones primarias de bonos, acciones, etc. Es decir, los grandes favorecidos serán los bancos, que tendrán un competidor menos. Este tipo de impuesto se debe aplicar cuando el mercado de valores y la banca, por cierto, crezcan, se fortalezcan, se desarrollen. Pero no ahora, qué la pobreza en el país es de 33% de la población.
En el Perú el monto negociado en acciones en la BVL representa apenas el 8% del PBI, mientras que las colocaciones en los bancos es apenas 18% del PBI. Somos un país cuyo sistema financiero es menos desarrollado que el de muchos de nuestros vecinos. Debemos fomentar el desarrollo del mercado de valores y de la banca y la exoneración apunta a ello.
Sin embargo, el ejecutivo ha optado por enviar un proyecto de ley donde se levantan las exoneraciones a las ganancias de capital en bolsa a partir del 2010. Está bien, si opinan diferente a lo que he señalado en el párrafo anterior, que vaya el impuesto. Pero al menos, si van a levantar las exoneraciones, que la ley sea transparente, simétrica, simple y técnica. El proyecto de ley enviado por el ejecutivo es lo contrario. Expongo porqué:
Edición de Noviembre 2009
*Por Roberto Castro y Héctor Collantes (en Perú Económico)
El crecimiento económico de los últimos años ha influido sobre el mercado universitario local. Por ello, hoy los recién egresados tienen aspiraciones más altas que las que tenían quienes culminaban sus carreras una década atrás. ¿Pero están ya la oferta y la demanda de trabajo alineadas en torno de esas exigencias? Además, ¿cómo están afectando tal situación algunos fenómenos culturales globales? Las carreras de negocios –las que caminan directamente de la mano del ciclo económico y la innovación– representan el mejor termómetro para medir cuán cercanos están el mundo académico y el laboral, y por ello Perú Económico recogió algunas opiniones e indicadores para concluir dónde prefieren, en estos tiempos, comenzar a trabajar los egresados universitarios.
por Alberto Arispe en "Viva La Bolsa" de Semana Económica (20.10.2009)
Hace unos días cumplí 39 años. Durante los últimos años de los ochenta e inicios de los noventa estudié economía en la Pontifica Universidad Católica del Perú (PUCP). Entre 1988 y 1990 el PBI real peruano cayó más de 20% acumulado y la inflación mensual superaba el 30%. Entre 1991 y 1992 Sendero Luminoso nos atormentaba con coches bomba todos los días y era normal estudiar con velas en las noches. La pobreza y la desilusión crecían sostenidamente.
Esos años marcaron a muchas personas de mi generación. Crearon desconfianza en el futuro y en el “largo plazo”. Por ello, muchos todavía ahorran en dólares, cuando viven en el Perú, sus gastos son en el Perú y no planean mudarse del Perú. Muchos todavía tienen miedo que podamos volver a esos años, años de desconfianza, devaluaciones abruptas y caos económico y social.
Por eso me llamó la atención que una gran noticia, y una noticia que todos los peruanos deberíamos saber, no haya sido primera plana en los periódicos más importantes del país (al menos no fue primera plana de El Comercio). La ONU publicó un informe en el que señala que la pobreza en el Perú disminuyó de 54% de la población en 1991 a 36% en el 2008. Asimismo, el informe indica que la pobreza extrema en el Perú cayó de 23% de la población en 1991 a 12.6% en el 2008.
Me parece algo muy importante que el país haya avanzado, pero me parece aún más importante que el país se entere de que está avanzando. Muchas, muchas personas no creen en las cifras oficiales, que ya habían señalado que la pobreza disminuía. Pues estas cifras son de la ONU. Muchas, pero muchas personas continúan diciendo que su economía no mejora, cuando en general, todos los indicadores de consumo señalan que los ingresos de la población, en general, sí mejoran. Y también se reduce la pobreza.
¿Qué tiene que ver esto con la bolsa? Mucho. En realidad, todo tiene que ver con la bolsa, pues los precios en bolsa se determinan tomando como base las expectativas sobre cuáles serán los flujos de caja futuros que generarán las empresas. Y todo el entorno afecta las expectativas sobre la renta futura de los negocios en el Perú.
Menos pobreza significa que más personas consumirán cemento, gasolina, créditos bancarios, jabones, cereales, etc. Menos pobreza significa que el mayor consumo se traducirá en mayores ventas de las empresas y si están son eficientes, en mayores ganancias. Todo lo demás igual, mayores ganancias provocarán mayores precios de mercado de estas empresas.
Es por ello que entre 1992 y 2008 el IGBVL (lamentablemente no hay data del INCA desde 1991) creció 31% en promedio al año, en términos nominales, siendo la inflación anual promedio inferior al 7% anual durante ese período de tiempo.
¿Qué nos espera en los siguientes años? Si la economía crece 5% promedio anual y la inflación permanece menor a 2% al año (algo parecido a lo observado entre el 2003 y el 2007) y la pobreza disminuye del 36% al 27% en 10 años (podría ser menos), creo que las acciones de empresas peruanas ligadas al consumo interno deberían apreciarse alrededor de 20% al año (costo de capital de 15% más un premium por ser un mercado pequeño e ilíquido). Si somos optimistas, podríamos pensar en 25% anual en promedio, que en términos reales es más o menos lo que ha rendido la bolsa en los últimos 18 años.
Ello, asumiendo que el mercado, en general debe estar cotizando algo por encima de su valor fundamental. Y cuando una acción cotiza en su valor fundamental su precio de mercado debería subir en una proporción equivalente a su costo de capital.
Por ello, creo que si el país sigue avanzando como lo ha venido haciendo en los últimos 18 años, el INCA debería rendir al menos 20% por año, en promedio, lo que me parece es un rendimiento atractivo y que compensa el riesgo de invertir en acciones peruanas.
Y antes de que algún lector comente: “pero si el INCA es 60% minero y esas acciones no se moverán en base al crecimiento del país sino al crecimiento del precio zinc, cobre, u oro”, digo que es muy poco probable que el país crezca 5% de manera sostenida sin un crecimiento global que también empuje el precio de los metales. Además, el mayor crecimiento y auge económico social debería disminuir el costo de capital de todas las empresas peruanas, y por último, a medida que el país crezca, el INCA debería volverse menos minero.
A eso debemos apostar: a que la economía crezca sostenidamente, a que la pobreza disminuya más, y a que los precios de los activos peruanos se aprecien. Los optimistas deberían invertir buena parte de sus ahorros en bolsa, como inversión de largo plazo. Hoy, conozco a muchos que en los últimos 15 años no apostaron por invertir sus ahorros en acciones de las empresas del país. Yo fui optimista y permanezco optimista, los fundamentos ahora son más sólidos.
Por ello espero que en el 2025 haya menos gente que se lamente de no haber apostado por el país en el 2009.