"Esta perspectiva, como se desprende de los títulos de muchos artículo científicos y de divulgación acerca del 'cerebro adolescente', pinta los adolescentes como una 'obra en construcción' cuyos 'cerebros inmaduros' hacen que la gente se pregunte si están en un estado 'parecido al retraso mental'"
II
El chico errático, que en cinco minutos pasa de eufórico a depresivo. Como Jekyll y Hyde: de la fiesta de su vida a la muerte interna. (Natives)
III
"unos cuantos investigadores comenzaron a ver los descubrimientos cerebrales y genéticos recientes bajo una nueva luz, más favorecedora, marcada por la teoría de la evolución. La explicación resultante (...) lo pinta menos como un borrador y más como una criatura sumamente sensible y adaptable".
IV
En el bullicio de punks, policías y unos no-tan-niños escapando de la ley a carcajadas. A pesar de este barullo, sin embargo, en el fondo subyace la noción de hogar, la noción de pertenencia, la noción de que este es mi lugar y esta es mi vida. (This is Home)
V
"En términos científicos, los adolescentes pueden ser un dolor de huevos, pero posiblemente sean los seres humanos más completa y crucialmente adaptativos. Sin ellos, la humanidad quizá no se hubiera esparcido por el mundo con tal facilidad." ("Cerebros Hermosos". National Geographic #4 (Oct. 2011), Vol. 29.
¿Por qué bailamos?, ¿por qué nos esforzamos por movernos al son de la música?, ¿qué sentido tiene toda esa expresión corporal? Al baile se le ha asociado con el sexo, con la selección de pareja, con un instinto tribal que perdura desde antaño, con el ejercicio cardiovascular; en fin. La idea es que, así como pasa con la música, no entendemos bien el porqué del baile. Al respecto, he seleccionado 5 canciones que sirven tanto para reflexionar sobre el papel del baile así como para bailar. Empecemos:
Un sancochado. Arroz con mango. Un frankenstein. Un puñado de punk (guitarra frenética, voces despreocupadas y desentonadas, percusión profunda e irascible) mezclado con ingentes cantidades de country y folklore inglés (violines, harmómicas, banjos y guitarras de hojalata).
Los Mekons son una banda sobreviviente (aún hasta hoy) de lo que se llamó la primera ola de punk inglés (Sex Pistols, Buzzcocks, The Dammed: los clásicos, pues). Su historia, sin embargo, se vuelve más interesante con un amago de ruptura a inicos de los 80s: su papel en la escena punk (la verdad) era poco menos que intrascendente, una propuesta repetida y la rápida saturación de bandas los dejó al borde del colapso. Lo cierto es que (y esto me tinca a que es un poco de influencia clashiana) se pusieron a experimentar con diferentes estilos musicales y empezaron a cuajar sonidos tan disímiles como el country, el folklore inglés y el punk. Los Mekons, con este su re-debut, logran derribar una frontera. Los límites entre los acordes agridulces folkloricos y los acordes iracundos punkeanos se hacen muy (muy) difíciles de señalar, así como los límites entre el sabor del miedo (o la decepción) y el sabor del whiskey.
Destacan: Chivalry (una canción que parece a medio tejer), Tribbles Down South (el rugido y el violín), Hard to be Human Again (lo más punk del disco), Psycho Cupid (las vocales son básicamente una chica declamando su desdicha, muy bueno), Flitcraft y Country (dos canciones que no se pueden clasificar en género) y Last Dance (mi canción favorita del disco: ya todos se han ido, la media luz y la música de una fiesta distante, los dos en un vals eterno y el deseo que te enamores de mí; más que genial).
Los santos patronos de esta casa van a lanzar un nuevo disco despúes de su separación (que se creía) definitiva. La fecha ha venido siendo pospuesta ya varias veces, la verdad que si lo que los atrasa es la búsqueda de que el sonido poppunkeano (de discos eternos como el Chesire Cat y el Enema of the State) y la actitud no comercial del blink 182 jueguen en pared, que se sigan tomando todo el tiempo que quieran. Justamente, el I Miss You pertenece a este disco que se creía el último.
Palabras grandotas salpicadas contra una pared armónica creada por un bajo en éxtasis y una batería iluminada, brochazos de melodía por parte de un piano raro (muy raro para los blink) y una guitarra acústica. Una declaración patética sobre la condena que es no verte y no hablarte. El deseo de que se conceda un indulto momentáneo esta noche. Resginación y una serie de frases autodestructivas con el único objetivo de desmitificar la situación, regresarla a la cotidianeidad. En este tema, los blink redondean una de esas canciones que cualquiera, fan confeso o crítico implacable, puede llegar a atesorar.
Un día feriado, una parrillada entre amigos, cervezas y una tertulia sobre los tiempos pasados que siempre fueron mejores. Para este disco Vicentico y sus muchachos no tienen que demostrarle nada a nadie: se metieron de guerrilleros, hicieron revolución, se sofisticaron y por fin se pueden dedicar a disfrutar de su propia obra. La Marcha del Golazo es un disco que sigue la onda experimental del Fabulosos Calavera de una manera más relajada, se decantan más por el jazz y por la modorra propia de los feriados.
Sus preocupaciones ya no son las mismas, han logrado conciliar el espíritu rebelde que los llevó a denunciar Desapariciones, de predicar sobre Ciudades Llamadas Vacío y lamentarse de la Venas Abiertas de América Latina. Ahora pueden por fin dedicarse a su vida suburbana, su papel en la rebelión no es activa y han sabido dejarle la posta revolucionaria a nuevas voces, nuevos bríos. Sin embargo, los Cadillacs muestran con este disco que su presencia aún puede ser la de jerarcas, mariscales retirados que recién empiezan a encontrarle respuestas a sus preguntas. El mérito de este disco es justmanete ese, los Fabulosos parecen decir ya estuvimos en el progresivo, ya nos obsesionamos con el punk fusión, ya escarbamos las costras que la realidad latinoamericana prefiere seguir engrosando y, al final de todo, aquí estamos canosos, achacosos y disfrutando los recuerdos: la mera contemplación, a nuestra edad, es lo más fascinante de todo.
Destacan: La vida (escurridizo, milonguero y salsero), CJ (la faceta de esposo), Los Condenaditos (el ritmo que le imprimen es buenísimo), Vos Sabés (la faceta de padre), El Baile de la Mar (una de las mejoras canciones de su repertorio, un bomboleo genial), Roble (otra joya), La Rosca (bondoneón poseso), La Marcha del Golazo Solitario (buen ejercicio jazzero), Salvador y los Cordones Flojos (ritmo atroz y vocales sensacionales), Negra (lo hacen oír demasiado fácil) y 57 almas (jazz y salsa).
Trascender, avanzar, dejar atrás los límites que tu propia obra te ha marcado, romper el molde y dar a luz algo diferente a lo anterior pero sin perder tu propia esencia. Los ya consagrados Cadillacs, aquellos que tomaron las enseñanzas punk más básicas (los tres acrodes Ramoneicos) y las lecciones punk avanzadas (la fusión Clashiana) nos regalarían un disco complejo que en muchos pasajes recuerdan a un disco de jazz fusion. Un revoltijo de rock, punk, salsa, dub, tango y jazz mezclado con letras que evocan tiempos y situaciones grises . Una tragicomedia de calaveras, diablitos, muertos, carniceros que muestran el otro lado del carnaval: ya pasaron las carrozas multicolores y las danzas alegres, es el turno de lo marginal, de los colores oscuros y los ritmos menos felices.
En su momento, Fabulosos Calavera no fue entendido en su real dimensión, la gente quería más Gitana, más León, querían seguir coreando canciones que hablasen de la alegría de estar vivos o de retratos de vidas que han valido la pena, querían ritmos que inviten al baile desenfrenado y al tono. En cambio, los Cadillacs hablaban de vida post mortem, nos dieron personajes memorables que revolotean en esa franja gris entre lo bueno y lo malo y, principalmente, abandonaron ritmos toneros y los reemplazaron por tonadas más jazzísticas y melodías menos dulces. El legado de este disco es el mostrar la gran capacidad de los Cadillacs de mostrar un aspecto totalmente distinto de su obra sin dar concesiones y sin irse de cara contra el piso, más bien logran redondear un producto sensacional y de lo mejor de su catálogo.
Destacan: El Muerto (dub style), Surfer Calavera (buenos cambios de ritmo), El Carnicero de Giles (el híbrido entre John Coltrane y Misfits), Sábato (tributo al maestro argentino), Howen (el ritmo evoca un western), Hoy Lloré Canción (salsa acompañados del ministro Blades), Calaveras y Diablitos (la canción más conocida del disco, un vaivén dub que adormece y relaja), Il Pajarito (compleja sucesión de ritmos y melodías que crean un ambiente onírico), Piazzolla (tributo al maestro tanguísta en clave de jazz) Amnesia (genial canción, evoca el sinuoso camino que lleva al olvido, lo mejorcito del disco) y A.D.R.B. (En busca eterna)(un muy buen cierre).
Tengo ganas de escribir, pero no sale nada bueno de la yema de mis dedos hacia la pantalla. Siento que estoy perdiendo el tiempo, maldita sea... Parte de la experiencia blogueril tien como objetivo el redondear sesiones de autocomplacencia y narcisismo como para opacar el cotidiano agobio de emociones y pensamientos. Hoy día simplemente no tengo cómo exorcisarme, no tengo la fórmula necesaria para despercudir el alma, el casi infalible vómito de palabras sobre un teclado no hace que la vocecilla, que repite "estúpido" cada 5 segundos, se vaya. Estoy perdiendo el tiempo.
De aquella enigmática placa Cheshire Cat, los sandieguinos (santos patronos de esta casa más allá de la integridad musical de la que nos ufanamos) nos dieron un manifiesto preadulto en el cual simplemente retratan lo inútil que es pensar todo el día en la muchacha que te quita el sueño. Quizá la conquiste actuando duro, quizá la conquiste estando en una banda, quizá la conquiste escribiendo una canción sobre ella (o un post en el mejor de los casos), quizá invitandola a salir; pero lo único que atino a hacer es sentarme en la sala pensando en ella y en la posibilidad de que esté sentada en su sala pensando en mí y en la posibilidad de que yo esté sentado en mi sala pensando en ella. Estoy perdiendo el maldito tiempo.
Si los Ramones nos presentaron un villancico punk, previamente los Sonics nos trajeorn una canción navideña en clave de protopunk. El origen de la actitud incendiaria comienza con este grupito de la primera mitad de los 60s bien vestido y bien peinado que, sin embargo, ofrecía una explosión musical que influenciaría a toda la década del 70.
No creo que en la Navidad porque el año pasado no recibí nada, ni siquiera el muérdago funcó. Feliz Navidad para todos.
La mujer para tí sí existe y que lo más probable es que esté en el Caribe, o está atrapada en el tráfico de una ciudad ajetreada, o en algún lado del mundo. El buen Eric Gouden (Wreckless Eric para lo fans) parte de esa premisa simplísima para ponerse un objetivo: recorrer el mundo entero para encontrarla. Gracias a esto tenemos una excelente pieza punk que nos muestra lo democrático de los temas a tratar en la Londres de fines del setenta (al contrario de lo que se podría pensar por la temática social de casi todos los grandes).
La guitarra es bastante básica y muy fácil de aprender (dicen) y que cualqueira puede cantarla. Estamos frente a un tema genial para aquellos que tenemos limitadas habilidades musicales. (Chequeen la pela "Stranger Than Ficition" que apoya mi teoría).
El primer golpe de la banda que eventualmente redefiniría el punk (y lo mataría). Un poco más de gasolina para alimentar la fogata londinense que arrasaba con la música setentera compleja y refinadísima. Una muestra del genio que fue Joe Strummer y la duplaza que armaba con Mick Jones.
Los basiquísimos tres acordes, la temática contestataria y las vocales poco virtuosas son la marca punk que ostentan. Sin embargo, en algunos pasajes asistimos a un redoble de tambor, a un cambio de intensidad de voz, a un rasgueo guitarrero complejo y a melodías pop: la semilla de lo que será y lo que podrá ser. Genial poder escuchar los pininos de una bandaza y en su momento la única que importaba. Ah! y una cosa más, el 77 resultó ser un añazo para la música.
Destacan: Janie Jones (la teba empila a cualquiera), Remote Control (pegajosa melodía), I'm so Bored with the USA (genial crítica a los valores gringos), White Riot (los blancos no saben de revoluciones), Hate & War (rasgueo estupendo), London's Burning (un retrato de su actualidad punk), Carreer Oportunities (un manifiesto eterno), Cheat (la voz de Strummer a plenitud), Police & Thieves (un poquísimo de reggae) y Garageland (empilador).
Attaque 77 en 2000 le hizo un homenaje rock a los más grandes en su disco Radio Insomnia, Auténticos lo redirigió en clave de ska punk (ese género que los argentinos saben hacer tan bien) para su disco Sigue tu Camino. En un mes histórico en el cual por fin asistimos a la remasterización de la obra musical más imprescindible del siglo XX, vale la pena desempolvar canciones que tomen como referencia a la mejor banda de todos los tiempos. Lo leí en algún lugar: escuchar a los beatles sin el remaster es como ver una película a través de un vidrio, el sonido digital le hace honor a lo magnífico de su obra. ¿Alguien me puede prestar los casi 300 euros que cuesta? cada centavo lo vale.
La canción en mención tiene por temática el amor de una persona mayor, o al menos alguien atrapado por la belleza de la música sesentera (esto me lo invento yo), y una menor de edad (esto si no me lo invento) como las tantas que coreaban Jhon, George, Paul y Ringo. Para destacar el saxofón que te lleva a otro lugar.
Si rastreamos el movimiento indie hasta sus orígenes, antes del C86, más allá de los Smiths, más allá de New Order, antes incluso que Joy Division, nos encontraríamos con una banda punk que a primeras oídas comparte más con los Ramones que con Oasis. Las letras irónicas, la agresividad rítmica y la estridencia de sus acordes los identifican como meros punks y nada más. Sin embargo, y aquí me permito un análisis subjetivo, la melodía no es tan caótica o revolucionaria como se puede pensar. Si nos detenemos en la guitarra armónica de Pete Shelley (líder del grupo) se observan complejas combinaciones que mantienen (de algún modo) la cohesión de todo el desorden que crean sus compañeros, y por otro la guitarra melódica de Diggle de vez en cuando se anima a salirse del cuadro totalmente. Y si hay algo que hemos sostenido en este espacio es que el indie, a parte del rollo independiente, musicalmente reinvindica el protagonismo guitarrero de los clásicos británicos. ¿Qué es lo que más me gustó del disco? La contínua evocación al sonido ferroviario en sus canciones así como en las instrumentales.
Destacan: Real World (todos a bordo, "no sé ni cómo te llamas"), Ever Fallen in Love (with Someone You Shouldn't've) (el primer tema que escuché de ellos, amor a primera oída), Nostalgia (en las vías, "una sensación de nostalgia por las épocas a venir"), Just Lust (homenaje al twist), Sixteen Again (tema central del disco, ¿, te acuerdas cómo te sentías a los 16?), Walking Distance (instrumental fenomenal, te lleva a las meras rieles), Love is Lies (una ironía bárbara), Nothing Left (la voz tiene una potencia desorbitante) y Late for the Train (materializan todas las evocaciones en un gran instrumental).
Siempre he tratado de hacer crítica y expresar ideas ajenas a la música de manera caleta, sin embargo ahora siento que es necesario violar esa regla.
Hay algo que siempre digo a todo el mundo, somos ciudadanos y no súbditos. No puede haber nadie por encima de las leyes, por más que se le atribuyan grandes obras a alguien, este no puede estar por encima de nadie. En un fallo histórico; que desafia la actitud tan peruana del criollismo, el perromuerteo, la sacada de vuelta y la pendejada; se ha condenado a Alberto Fujimori.
Que todos lo tengan en cuenta, si violas la ley tienes que pagar, al final del día todos somos iguales ante las normas y todos tenemos las mismas responsabilidades. No importa cuán popular seas, no importa cuántos logros hayas alcanzado: INTEGRIDAD es el mensaje que todos debemos de aprender.
Para acompañar un temón del maestro Daniel F, el punk peruano producto de un entorno gris es voz autorizada para denunciar los excesos y apuntar con el dedo a todos los asesinos de la ilusión.
Nota de Actualización:
¿Y pensamos que se había acabado? Esto nunca acaba: el progresismo, la capacidad de indignarse, el inconformismo son parte del espíritu juvenil. No es venganza, no es el proyectar rencor sobre Fujimori (ya quisieran alguno que tildan de caviar a medio mundo), es el firme anhelo de que en este país las cosas se hagan bien: que los criminales estén en las cárceles, que el presidente esté en palacio y que la gente esté en las calles cuando aquel trate de hacer alguna pendejada. Y la razón lo exige así: Fujimori debe mantenerse en la cárcel haciéndole campo al siguiente hijo de puta que trate de comportarse como él.
Del complejísimo Sandinista!, la única banda que importa (the only band that matters) nos trae una pequeña muestra de su genialidad. En su búsqueda de la esencia misma de la música, estos ingleses continúan con su cometido de destruir cánones establecidos y a la vez le redactan la partida de defunción a su género: "el punk ha muerto, larga vida al punk".
En el tema buscan fusionar la percusión punk con melodía cajun y por ahí alguna que otra gaita, en un esquema sonoro bien parecido a una pieza clásica. Algo que en tiempos de world music no nos suena muy innovador, en su momento resultaba ser muy arriesgado. La voz la presta Tymon Dogg y los arreglos, el grandísimo Joe Strummer.
Una de esas canciones especiales para ocasiones especiales. Prueba esto: cuando este a punto de celebrar algo importante o cuando tengas el presentimiento que dentro de poco te sentirás feliz, busca este tema y ponlo a todo volumen. Garantizado que en 3 minutos todas tus ganas serán satisfechas y la más diminuta sensación de felicidad adquirirá un sabor agridulce.
Del mítico London Calling, no estaba listado en la cubierta lo que trajo como consecuencia que aquel que lo escuchase lo llamara "Stand By Me" y no por su nombre original.
Una canción con muy buen ritmo y una excelente melodía, cuyas letras hablan de la decepción y de cómo uno se siente defraudado (bastante defraudado), todo esto con alguna reminiscencia de alegría por descubrir y librarte de aquella que te prometía permanecer a tu lado, pero a la hora de la hora es la primera en abandonar el barco.
Nota de actualización: Todo el nihilismo punkeke se deja para las letras de denuncia social, para que en lo musical (ritmo y melodía) los Clash sean todo un triunfo. Encontrar sosiego en una, tratar de ser defraudado por una, ser feliz pensando en una, dedicar una canción a una.