Artículos con la etiqueta capital social


Hoy Perú vs. Chile: Que gane el fútbol

marzo 29, 2009
Cuando niños, una de las primeras cosas sociales que solemos hacer es jugar con otros niños. Al hacerlo, sucede que a veces, y de manera nada responsable, nos caemos o golpeamos, otras nos molestamos o peleamos, pero sin que todo esto pase a mayores porque allí están nuestros padres para orientarnos y cuidarnos. Sin embargo, a esa edad lo más importante es jugar, pues ya sea que tengamos anécdotas negativas, los ñiños seguimos jugando y jugando, pero también aprendiendo, y es que las cosas positivas o negativas que se dan en estos juegos llegan a ser parte de nuestra formación. Será por eso que a veces resulta muy cierta esa frase que dice que la mejor manera para aprender es hacerlo jugando.

Uno de estos juegos, que se ha hecho tan popular en nuestra sociedad, es el que viene acompañado de una pelota y se practica en grupo dando lugar a equipos que se identifican con una camiseta. Es el fútbol, aquel que de manera inicial practicamos con los amigos y de forma tal que se puede estar molesto con uno o con otro, con el amigo o con el vecino, pero a la hora de ir tras la pelota, nada de eso importa, tan solo dominarla, tocarla, pasarla, y es que lo verdaderamente significativo es jugar. Si ganamos, seguimos jugando, si perdemos, también, 'la revancha pues', solemos decir. Y así, horas tras horas, jugando y aprendiendo, formándonos como seres humanos, porque compañerismo, amistad, respeto, disciplina, actitud, valor, confianza, honor, se nos presentan de una u otra manera. Empezamos también a tener ídolos que precisamente reflejen todas esas cualidades.

fútbol


Y así va creciendo nuestro cariño por este deporte hasta que llega el momento de ir al estadio, pero como todavía somos pequeños, nos tienen que llevar. Como muchas veces ese es el caso, sucede tal vez que tenemos la suerte de que nos lleven por primera vez a ver un partido 'especial': Una final, un clásico, un partido de Copa, de Eliminatoria o de despedida de algún jugador reconocido.

Te preparas entonces con anticipación, planificas todo, llegas temprano, no te quieres perder nada. Al llegar te regalan papel picado, globos y serpentinas que luego lanzas desde la tribuna. Te ponen una camiseta y un par de pintadas en algunos casos. Ves llegar a la gente, oyes cantar a las barras, tratas de aprender los coros. El estadio sin luces es una cosa pero cuando las prenden se ilumina maravillosamente toda la cancha y el césped adquiere un matiz espectacular. Luego empieza el partido y todo el fútbol se hace más bonito aún. Te das cuenta que hay muchos como tú. La sensación que te provoca esa primera vez se hace indescriptible e inolvidable.

Entonces volvemos porque no cabe duda que siempre es diferente a verlo por la televisión. Y nuevamente, como cuando pequeños jugábamos y jugábamos detrás de una pelota sin que lo más importante sea el resultado, regresamos también al estadio una y otra vez como para ser parte del juego y quizás aún para recordar aquella espectacular primera vez. Sin embargo y conforme vamos creciendo, si bien de niños nos podíamos enojar entre nosotros e incluso estar en desacuerdo con el resultado, ya de jóvenes o adultos es un tanto diferente, pues tenemos la responsabilidad propia y colectiva de que dichos enfados o desacuerdos no pasen a mayores.

Hoy juega Perú con Chile y es un partido de eliminatoria. Seguramente para muchos niños será su primera vez en un estadio y todos los que hemos pasado por eso entendemos perfectamente de lo que se trata. En mi caso, mi padre me llevó por primera vez a un estadio precisamente para un partido con Chile en el Nacional. Jugaba aquella selección peruana que también participara en el mundial de España 82, aquel del naranjito. Era la despedida de 'Cachito' Ramírez. El estadio fue una fiesta e incluso hubo partido previo de los juveniles de ambos países. No fue el mejor partido que he visto pero fue el que me hizo entender desde muy pequeño que en el fútbol lo más importante no es ganar. Ganó Perú aquella vez, sin embargo, en realidad quien ganó fue el fútbol. Y ganó de la misma manera en que luego lo hizo en la tragedia de Alianza Lima en el año 87, cuando fuera un equipo chileno quien cediera a algunos de sus jugadores para completar aquella plantilla íntima.

Por todo eso y más, que el día de hoy también siga ganando el fútbol, por sobretodo lo demás.




Foto de solofotones tomada de Flickr

El verdadero capital (segunda parte)

agosto 10, 2008
Mencionábamos en nuestro artículo anterior que para lograr el adelanto de una sociedad no había mejor camino que propiciar el desarrollo de su gente, concebida ella misma como el verdadero capital que todo pueblo posee. Para esto, reflexionábamos además acerca del papel primordial que juega la educación dentro de este desarrollo, enfatizando dentro de este proceso la importancia de prestar una atención especial a la formación moral si es que realmente queremos lograr el crecimiento integral de cada individuo y en consecuencia el de toda su comunidad. Decíamos también que este crecimiento constituía operativamente en cada uno de nosotros una cuestión de aprendizaje, aquel conjunto de experiencias que duran toda la vida y que no se acaban nunca.

Pero, ¿aprender esencialmente qué?, pues bien, a crecer, a ser más, es decir, aprender a cristalizar la proyección constante de nuestro ser en relación con los demás, aprender a volver realidad la posibilidad de ser humano que constituímos cada uno de nosotros, haciendo uso de nuestras propias capacidades y oportunidades de una manera libre y ética; todo lo cual implica una serie de aprendizajes que se basan fundamentalmente en un aprender a ser, un aprender a vivir juntos, un aprender a hacer y un aprender a conocer, tal y como lo dijera Jaques Delors en La educación encierra un tesoro (1996). Sin embargo, ¿cómo hacemos esto?..., consideramos que aprendiendo a educarnos y ayudando también a los demás a aprender a educarse; una cuestión que en realidad nos es posible porque desde el inicio de los tiempos aprendemos desde que nacemos ya sea por nosotros mismos o con la ayuda de los demás, y todo debido a que ninguno de nostros nace sabiendo, esto es, aprendemos a hablar, aprendemos a caminar, aprendemos a comer, aprendemos a leer, aprendemos las buenas maneras, aprendemos que no es bueno mentir, en fin, aprendemos muchas cosas, desde bien pequeñitos, desde casa, en familia y como parte de nuestra propia existencia.

Leer más »

El verdadero capital

julio 28, 2008
En nuestro país, el Perú, llenar los medios con información acerca de la vida privada de las personas genera público, rating y ventas, a tal punto que no resulta financieramente fructífero colocar en su lugar contenidos relacionados con aspectos culturales; es así como por ejemplo determinadas personalidades son notas principales en diarios, radio y televisión, pero no por sus logros sino por asuntos poco felices en los que se ven envueltos; sin embargo y de manera contradictoria, suceden casos como los de los escritores, quienes tienen que ser premiados por editoriales prestigiosas para poder aspirar a una cobertura similar. De la misma manera y solo por citar otro caso se puede decir también que las ferias de libros o exposiciones en museos reciben muchísima menor publicidad que los campeonatos de fútbol locales. Y es que la cultura, se dice, no vende. En otro contexto pero profundizando en nuestra idea tenemos que, los problemas sociales, la falta de competitividad de diversas organizaciones e instituciones, la corrupción, la violencia y las situaciones extremas que atentan contra la paz, entre otros tantos males, son cuestiones que llaman la atención de nuestras autoridades, lo cual está muy bien, pero las soluciones, si es que realmente se dan, hacen caso omiso del verdadero problema y dejan sin resolver el asunto de fondo, el más importante.

Ante esto, esas mismas autoridades junto con determinados sectores plantean que la solución a nuestras penas pasa principalmente por poner todos los esfuerzos en mejorar las cifras económicas e incluso se orienta el ansiado desarrollo solamente desde esa perspectiva. Es por tal razón que cambiar a un ministro de Economía no genera la misma atención que cuando se hace lo propio con su similar de Educación; del mismo modo, el hecho de firmar un tratado de libre comercio merece todos los debates y opiniones del caso, unos a favor, otros en contra, pero la firma de convenios educativos o los compromisos con metas educativas mundiales no llaman ni reciben las mismas consideraciones. Así también, centrar el discurso político –incluyendo mensajes presidenciales- en el crecimiento económico, los índices inflacionarios, la mejor repartición de los recursos económicos, la reducción de los niveles de pobreza y demás temas de orden económico, se comprende muy rápido y genera votos, democráticos por cierto, tantos como aquellos que se obtienen por echar la culpa de nuestros problemas al sistema, a la globalización o al modelo económico; sin embargo tratar los temas de fondo, planteando lo más adecuado -luego de analizar lo que realmente sucede- para así dedicar tiempo y voluntades en forma prioritaria a los asuntos verdaderamente importantes y no solamente a los urgentes, eso, se dice también, no vende, por lo que se hace muy poco y por muy pocos, al menos todavía.

Leer más »