El fútbol, la tecnología y yo

En la semana que viene la Copa América Centenario USA 2016 entrará en su etapa decisiva y el domingo próximo el mundo del fútbol será testigo de su gran final. De las dieciséis selecciones que empezaron a competir por el máximo galardón hoy solo quedan cuatro en carrera. Brasil, siempre favorito, no es una de ellas. ¿La razón? El domingo último, un gol marcado en el minuto 75’ que mereció la atención de toda la prensa internacional decidió su partida de la justa continental. Una eliminación que en términos de la prestigiosa revista Goal sucedió bajo “circunstancias extremadamente controvertidas”.

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DOS MITADES, UN TODO

Patricio Lynch, el Comandante en Jefe de la fuerza expedicionaria chilena, visitaba en compañía del Almirante francés Du Petit Thouars uno de los hospitales de Lima, luego de la batallas de San Juan y Miraflores que provocaron la ocupación de la ciudad. Lynch, tratando de explicar las causas de la derrota peruana al almirante francés, se acercó a dos heridos peruanos y luego de dirigirles palabras consoladoras, les preguntó separadamente:

” – Y ¿para qué tomó Ud. parte en estas batallas?

Yo, le contestó el uno: “por don Nicolás”; y el otro: “por don Miguel”.

Don Nicolás, era Piérola; don Miguel, el Coronel Iglesias. Dirigió luego la misma pregunta a dos heridos del ejército chileno y ambos le respondieron con profunda extrañeza:

“¡Por mi patria, mi General!.”

Y Lynch, volviéndose a Du Petit Thouars, le dijo:

“Por eso hemos vencido. Unos se batían por su patria, los otros por don fulano de tal”.

Es lo que registra la historia.

“…los otros por don fulano de tal”.

¿Hoy en nuestro país, cuánto ha cambiado esto?

Esta noche, más de un siglo después, los resultados electorales nos podrían llevar a pensar que existen en el Perú dos mitades cada cual con su respectivo general, identificadas como sigue: el antifujimorismo y el fujimorismo; la democracia y la dictadura; la memoria y la falta de esta; la decencia y la indecencia; los ricos y los pobres; la indignación y la insatisfacción; y así. Sin embargo, desde un principio busquemos tener esto en claro, tales interpretaciones deberían ir quedando atrás toda vez que entender una situación tan compleja con extrema simplicidad resultaría por demás insuficiente. Significaría en último caso y una vez más, ser parte de la derrota en lugar de la victoria.

Reflexionemos.

Hoy en el Perú, existe una mitad que nos está haciendo ver todas las debilidades y peligros que nuestra democracia tiene que atender. Hoy existe una mitad que por diversas razones se identifica con lo inmediato y lo práctico, sin detenerse mucho en las formas. Hoy existe una mitad que es la parte vulnerable de nuestra democracia y que en buena medida nos está haciendo notar que el Estado, la justicia y la paz le son conceptos todavía abstractos. Hoy existe una mitad, que entiende como prioritario ese corto plazo, y está dispuesta a sacrificar cosas por ello.

Pero existe también una mitad que entiende que el Estado, la democracia, la justicia y la paz, no deben ser solo un conjunto de principios abstractos que se aprenden para ser repetidos sin mayor coherencia. Hoy existe una mitad que sabe bien que no tendremos mayor oportunidad si es que no logramos materializar dichos ideales. Hoy existe una mitad que nos está haciendo notar que luchará por “esa” institucionalidad. Hoy existe una mitad, consciente de que aquel es el camino largo pero seguro, y está dispuesta a sacrificar cosas por ello.

Ambas mitades, dos caras de una misma moneda.

Una mitad que tiene que recordar que la CVR ha establecido claramente que “el mayor número de víctimas, muertes y desapariciones forzadas, incluyendo los tres picos de 1984, 1989 y 1990, ocurrieron cuando el país tenía gobiernos democráticos, surgidos de elecciones libres, sin exclusión de partidos ni fraudes electorales, por lo menos antes del autogolpe del 5 de abril de 1992”. Tiene que reconocer también que hubo antes de Fujimori un presidente que, al recibir cartas con cuestionamientos de parte de Amnistía Internacional por la forma en que se violaban los derechos humanos en la lucha contra la subversión, señaló tajantemente que dichas misivas irían “directamente al tacho de basura”. Comprender que en términos económicos fue un gobierno elegido democráticamente el que nos llevó a una hiperinflación de 7.650%; y que fue el período comprendido entre 1975-1990 en el que nuestra economía sufrió la crisis macroeconómica más severa del siglo XX. Recordar que un funcionario de Estados Unidos declaró en 1987 que personal del sistema judicial peruano recibía dinero bajo la mesa de parte de abogados y clientes; y que dos años después un informe de la Agencia de Inteligencia de Defensa estadounidense afirmaba que los militares peruanos estaban involucrados con los traficantes de drogas. Esta mitad debe hacer memoria también de cuando el fiscal de distrito de la ciudad de Nueva York, Robert Morgenthau, declaró que dos altos funcionarios del BCR -su presidente Leonel Figueroa y su gerente Héctor Neyra- habían recibido sobornos por tres millones de dólares en operaciones que el propio Alan García conocía y aprobaba.

Memoria, sí. De ese tipo de hechos, también.

Más, la otra mitad tiene a su vez que entender que durante la década del 90 el objetivo de construir una autocracia estuvo por encima de la lucha antisubversiva; que en dicha década tuvimos un gobierno muy popular a la vez que autoritario y corrupto, en el cual se sucedieron el autogolpe de abril de 1992 y el cese masivo de jueces y fiscales. Reconocer también que un buen número de altos oficiales fueron reasignados o pasados a retiro solo por ser incómodos a la red de corrupción; que en ese período se perpetraron las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, cuyos criminales fueron amnistiados por la ley 26479 promulgada por el propio Fujimori y aprobada por el CCD; que se emitieron más de un ciento de decretos legislativos sin la requerida deliberación parlamentaria; que la captura de Abimael Guzmán fue realizada por el GEIN, encabezada por el general Ketin Vidal, quien no pertenecía a la red de corrupción de Montesinos; que la Corte Suprema y la Fiscalía de la Nación fueron utilizados adecuadamente a las necesidades de la mafia.

Reconocer que los jueces se reunían en el SIN para servir a los propósitos del régimen y que en dicha sala se sobornaba a políticos, empresarios, congresistas, autoridades electorales, medios de comunicación, celebridades mediáticas; que el Congreso dominado por fujimoristas se hacía de la vista gorda para investigar violaciones de derechos humanos o la corrupción en sí misma; que se manejaba una prensa amarilla buscando desinformar y manipular a la población; que se pactaba con conocidos banqueros; que en oscuras operaciones se rescataba bancos a costa de los fondos públicos; que se benefició descaradamente a la minera Newmont-Buenaventura en un litigio judicial amañado por Montesinos a cambio de dinero.

Reconocer que con Boloña se firmaron 29 decretos secretos inconstitucionales; que se desviaron fondos de la privatización para actividades ilícitas; que la Caja de Pensiones Militar Policial se convirtió en un instrumento de la red de corrupción; que se pagó precios sobrevaluados por aviones rusos MIG-29; que se le pagó quince millones de compensación a Montesinos; que se utilizaron fondos antidrogas para perpetrar violaciones contra los derechos humanos; que se establecieron vínculos con el narcotráfico al punto tal que se encontraron 174 kilos de cocaína a bordo de un avión DC-8 perteneciente a la fuerza aérea peruana, destinado para uso del presidente; 162 kilos de cocaína en el BAP Matarani y 62 en el BAP Ilo, ambas naves de la marina peruana.

Cambio, sí. De eso y más, también.

Con todo, ambas mitades tienen a su vez que entender que recién en el 2006 el ingreso nacional promedio de un peruano volvió a ser similar al que recibía en 1975; que murieron más de 69.0000 personas durante el conflicto armado, de los cuales alrededor de dos terceras partes eran quechua-hablantes; que durante la evaluación nacional 2004 a estudiantes de 5to. de secundaria se volvió a verificar las deficiencias en comprensión lectora y matemática que subsisten al terminar la escolaridad (solo un 9,8% logra el nivel suficiente en comprensión lectora y un 2,9% en matemática); que la presión tributaria en el Perú (alrededor del 16-17% del PBI) está muy por debajo de los países más avanzados de América Latina (22-23%) y aún más rezagada de Europa (40%); que al día de hoy la delincuencia pasó a ser percibida como el problema principal para la población, seguida de la corrupción.

Hechos todos que no pretenden siquiera señalar la innumerable lista de situaciones sobre las que hay que reflexionar sino tan solo servir como ejemplos puntuales aunque significativos, de un conjunto de hechos sobre los que ambas mitades tendrían ya que obtener inobjetables enseñanzas.

Y no se trata solo de la historia.

Porque una mitad debe entender que a la fecha nuestra economía es saludable en lo macro, pero frágil en lo demás; que el desarrollo rural es una agenda pendiente; que durante el período 2007-2012 la probabilidad de salir de la pobreza de un pobre urbano ha sido el doble que la de un pobre en la sierra rural; que el número de movilizaciones, bloqueos de carreteras, plantones y tomas de locales, sumaron un total de 99 en la década del 80, 118 en la del 90 y un alarmante 294 en la del 2000; que hoy no es difícil hablar de un Perú oficial y un Perú profundo, uno de inclusión y otro de exclusión. Y así, tantas otras cosas más. Dicha mitad, debe pues comprender con toda claridad que existe otra mitad que se reclama insatisfecha y que una forma de política basada en un clientelismo moderno ha sido validada, una fórmula sustentada en toda esa exclusión a la que hacemos mención. El fujimorismo nos ha demostrado con creces que la política tiene que estar conectada con “ese” Perú profundo. Aquella mitad debe entender que hoy es precisamente una mitad gracias al apoyo decidido de Verónika Mendoza; debe también darse cuenta que nuestros valores democráticos están en riesgo y que existe en nuestro sistema una debilidad cada vez mayor que puede ser todavía aprovechada por un mejor postor. Debe comprender que sin acciones claras y concretas al respecto, sin verdaderas semillas hacia el desarrollo el riesgo permanecerá intacto y seguirá creciendo, poniendo en juego todo lo que hasta ahora hemos recuperado.

Conciencia, sí. De eso también.

Más, la otra mitad debe entender que al día de hoy un 44% considera que es muy creíble que la campaña de Keiko Fujimori haya sido financiada en parte con dinero del narcotráfico. Sensación que genera indignación en la otra mitad. Indignación, no odio como más de uno se ha animado a pensar. Indignación, aquella capacidad de denunciar, protestar y resistir, de saber decir no, y de hacer frente a todo aquello que no resulte legítimo. Al respecto, aquella mitad debe reflexionar que una sombra oscura todavía persiste sobre la opción que sustentan y que si bien nadie en su sano juicio puede considerar que tal sombra representa a toda esa mitad ni mucho menos, lo cierto es que toda sospecha les juega en contra. Más, cuando está probado que es la institucionalidad la que sostiene un crecimiento prolongado y resistente a alguna volatilidad internacional. Y debe empezar a aceptar que dicha institucionalidad no se construye con dudas, con desconfianza, con temores vigentes. Dicho de otra manera, debe quedar claro que no se siembra un árbol sobre tierra estéril, no se cura una herida sin primero limpiarla, y no se merece una nueva oportunidad sin un perdón sincero. Esto es, sin acciones claras y concretas al respecto, sin verdaderas semillas de lucha en contra de todos esos delitos, violaciones y atrocidades que perduran en la memoria de los peruanos, es insensato arriesgar lo que hasta ahora se ha recuperado.

Rostro nuevo, sí. De eso también.

Y así, los líderes, actores políticos, partidarios, simpatizantes y electores todos debemos recordar que si bien entre 2004 y 2012, la pobreza en términos puramente monetarios se redujo a menos de la mitad y que durante la última década tuvimos la inflación más baja de América Latina; es cierto también que de cada 10 peruanos no considerados pobres, 4 de ellos lo son para todo efecto práctico. Deben además tener presente que en el 2013 la CEPAL determinó que casi el 40% de la PEA urbana en el Perú tenía un empleo vulnerable; que la productividad de nuestra economía medida en términos PTF recién pudo recuperar en el 2008 los niveles que tenía en 1962; que el crecimiento de nuestra economía no es garantía de verdadero desarrollo si solo seguimos dependiendo de nuestras materias primas. Que no es posible dejar de reconocer a los que no votaron igual que nosotros, porque es sabido que una polarización produce una mayor exclusión y marginación social. Que de una vez por todas se tiene que poner el énfasis debido en la mejora de la educación como pilar generador de ventajas competitivas. En definitiva, se debe entender que no se puede arriesgar todo lo ganado, y que tanto nos ha costado.

Reflexionemos, porque si no entendemos bien esto, en unos años más alguien nos preguntará ¿por qué el Perú perdió la guerra contra la injusticia, la violencia, la desigualdad, el subdesarrollo? Conversemos, porque si no entendemos bien esto, en unos años se nos volverá a hacer esa pregunta, y derrotados como aquel soldado peruano cualquier respuesta solo resultará ilógica. Actuemos, porque si no entendemos bien esto, en unos años más, tanto la indignación de una mitad como la insatisfacción de la otra, no tendrán más remedio que transitar hacia la frustración. Y eso, frustración, será lo único que dejaremos a nuestros hijos. ¿Pero, por qué perder la oportunidad?

Por todo eso y más, juntos empecemos de una vez.

Me gustas, lo sé

 

Me gustas
lo sé
lo digo en paz,

con tus complejidades
lo sé
porque ellas te hacen humana,
con tus encantos
lo sé
porque ellos te hacen un ángel. 

Me gustas
lo sé
lo digo en paz,
lo escribo con calma
lo sé
porque a mi alma,

…le gusta tu alma.

  • Publicado inicialmente en mi cuenta de Facebook el 12 de enero de 2015

Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor

En esta fecha tan especial comparto aquí algo que escribí, unas cuatro líneas que probablemente quienes hemos tenido la suerte de aprender de lecturas encantadoramente complejas, entenderemos bien de qué va todo esto. Y dice así:

MIL VECES MÁS

Siento mil veces que en ti vibro
leyendo tus emociones como un loco,
son textos que se encienden sin un foco
pero aprendo y aquello importa poco,
si te siento mil veces más que un libro.

@albertdiaz

Eso sí, y visto lo anterior, espero que en mi modesta experiencia, Cervantes, El Inca Garcilaso y Shakespeare, me disculpen por mi osadía y sepan entender.

¡Feliz Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor!

  • Publicado inicialmente en mi cuenta de Facebook el 23 de abril de 2015

Ley Pulpín. Un aspecto de fondo y no de forma

En el 2005, un estudio publicado por Gustavo Yamada del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico al respecto de las horas de trabajo en el Perú Urbano concluía que “mientras menor es la remuneración real por hora en el mercado, mayores son las horas de trabajo ofertadas”. Un comportamiento que “ayudaría a explicar” la razón por la cual las horas trabajadas por los hombres en Lima Metropolitana pasó de un promedio de 50.3 horas semanales en 1985 a 54.8 horas en el 2000 [http://cies.org.pe/…/horas-de-trabajo-determinantes-y-dinam…].

Más, si ampliamos la mirada hacia el ámbito nacional observaremos que, según información elaborada por la Dirección de Investigación Socio Económico Laboral (DISEL) y que está actualmente disponible en el portal del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, durante el 2013 un 48,2% de la PEA nacional trabajó 48 horas semanales o más; en tanto que un 21% lo hizo 60 horas o más [http://www.mintra.gob.pe/…/peru_total_region_008_2001-2013.…]. Así también, en marzo de 2012, el entonces ministro de Trabajo, José Villena, declaraba en un programa local que la jornada de trabajo en nuestro país era en promedio de 13 horas diarias [http://www.larepublica.pe/…/la-jornada-de-trabajo-en-el-per…].

Esto es, casi una década después, aquello de “mientras menor es la remuneración…mayores son las horas de trabajo ofertadas”, sigue explicando bastante bien mucho de lo que actualmente observamos en nuestro mercado laboral nacional. Sin embargo, el problema con este comportamiento es que a la luz de recientes estudios esto estaría afectando directamente a la competitividad de las propias empresas. Un tema que el propio Michael Porter ha mencionado y que explicaré en un siguiente post a propósito de la polémica Ley Pulpín.

 

  • Publicado inicialmente en mi cuenta de Facebook el 22 de diciembre de 2014

El triunfo moral del Borussia Dortmund sobre el Bayern Munich [1 noviembre 2014]

Yo no solo quiero ganar, quiero sentir”, dijo una vez Jürgen Klopp -entrenador del Borussia Dortmund- y este hermoso gol lo ratifica.

Saque de arquero, tres toques, centro y gol. 30 minutos del primer tiempo y… ¡goooooolazo! frente al todopoderoso Bayern Munich, en el propio Allianz Arena.

El fútbol es emoción.

A inicios de este año, la prestigiosa revista alemana Sport Bild, publicó que el Bayern gasta 203 millones de euros al año en mantener su actual plantilla de jugadores. Una cifra por encima de lo que gasta el propio Barcelona o Real Madrid, estando solo el Chelsea y el Manchester City por encima de los bávaros. Así también, Pep es el entrenador mejor pagado del mundo con 17 millones de euros al año, en tanto que a su vez, Kloppo, como lo llaman sus amigos y colegas, gana 4,3 millones. En la Champions, el Dortmund marcha invicto y líder en su grupo, lo mismo que el Bayern.

Hoy se enfrentaron ambos por la bundesliga y ganó el Bayern 2-1, luego del voltear el partido con gol de Robert Lewandowski, ex-delantero del Dortmund, y un penal. Enhorabuena por los dirigidos por Pep; sin embargo, como hincha del fútbol, me quedo con lo hecho por el Dortmund y hasta puedo animarme a decir que su gol bien vale por más. Una belleza total. Irrepetible, emocionante, mágica. Una magia de fútbol en su mayor expresión. La mejor demostración del juego en equipo con la más alta efectividad.

“Si los espectadores quieren emociones pero tú les ofreces una partida de ajedrez sobre hierba, alguna de las dos partes tendrá que buscarse un estadio nuevo. Los 60.000 dortmundeses que llenan las gradas no vienen para sentarse a contemplar distraídamente un partido de fútbol. ¡Quieren pasión!”. Dijo otra vez Kloppo.

¡Cuánta razón!

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8 DE OCTUBRE, ALGO MÁS QUE UN COMBATE

Transcurría la mañana del 10 de julio de 1879 y el capitán chileno Castleton, al mando del Matías Cousiño, recibía luego de una inútil defensa y posterior diálogo con nuestro héroe Miguel Grau, la siguiente petición de éste último:

“Bien capitán, embárquese en sus botes porque lo voy a echar a pique” [1].

Una solicitud que sería luego agradecida por el oficial chileno en una carta que a su vez Grau respondiera el 14 de agosto de ese mismo año, y en la cual nuestro héroe nacional le señalaba lo siguiente: “[mi conducta] fue inspirada por un sentimiento de humanidad, el mismo que emplearé con todo buque… en caso semejante, no mereciendo por ello ninguna expresión de gratitud” [2].

Una cuestión de humanidad.

Aquella que tuviera también Grau el miércoles 21 de mayo de 1879 cuando durante el Combate de Iquique: “sesenta y dos hombres de las aguas, que unidos a los sobrevivientes del primer y segundo intento de abordaje, totalizaban sesenta y ocho prisioneros. Los náufragos chilenos, que se encontraban ‘completamente desnudos excepto dos ó tres que conservaban la camisa’, fueron formados en cubierta y personalmente Grau dispuso que se atendiera a los heridos y se les proveyese de ropa y alimentos” [3].

La misma humanidad que de igual forma expresara el 2 de junio de ese año, doña Carmela Carbajal viuda de Prat, cuando respondiéndole a Grau la carta que éste le enviara, escribiera:

“…con hidalguía del caballero antiguo, se digna Ud. acompañarme en mi dolor, deplorando sinceramente la muerte de mi esposo y tiene la generosidad de enviarme las queridas prendas que se encontraban sobre la persona de mi Arturo, prendas para mí de un valor inestimable por ser, o consagradas por su afecto, como los retratos de familia, o consagradas por su martirio, como la espada que lleva su adorado nombre… tengo la conciencia de que el distinguido jefe, que arrostrando el furor de innobles pasiones sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo, poniendo en mis manos una espada que ha cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de haber sido jamás rendida; un jefe semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy segura, interpuesto, de haberlo podido, entre el matador y su víctima y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su patria como desastroso para mi corazón… es altamente consolador en medio de las calamidades que origina la guerra, presenciar el grandioso despliegue de sentimientos magnánimos y luchas inmortales que hacen revivir en esta América las escenas y los hombres de la epopeya antigua…” [4]

Es decir, una humanidad que se muestra superior a todo resentimiento. Una que permite a quienes la practican la posibilidad de estar en paz.

Y seguir.

Porque en la vida más de una vez se nos presentará la oportunidad en la que optemos por ejercer esta humanidad.

O quizás también, en la que decidamos no profesarla.

“Se perdona pero no se olvida”, más de una vez hemos escuchado decir.

Pero, ¿y cuál es el precio de eso?

“… El principito, que me acosaba a preguntas, nunca parecía oír las mías. Y sólo por palabras pronunciadas al azar pude, poco a poco, enterarme de todo…” [5].

Antoine de Saint-Exupéry dedicó su afamada obra a “León Werth, cuando era niño”, escribiendo lo siguiente:

“Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa […]. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria:

A LEÓN WERTH
Cuando era niño.”

Quizás y entonces, volviendo a nuestra pregunta, tendríamos que preguntarle al niño que fuimos: ¿por qué perdonar y olvidar?

Quién sabe si con toda su sabiduría, él nos respondiera:

“Para seguir jugando”.

O lo que sería lo mismo:

Para seguir viviendo.

¡Feliz 8 de octubre para todos!

_______

[1] “Miguel Grau, el hombre y el mar” / Jorge Ortiz Sotelo. Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2003. p. 223
[2] Ídem, p. 224
[3] Ídem, p. 200
[4] Ídem, p. 204
[5] “El Principito” / Antoine de Saint-Exupéry. Tercera edición. Buenos Aires: Emecé 2012; p.8

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CONVERSACIONES CON OJOS DEL SIGLO XX, DE SANTIAGO PEDRAGLIO

Hoy mientras me daba una vuelta por la tienda del Fondo Editorial PUCP, llamó mi atención el libro que aparece en la imagen, primero porque su autor es Santiago Pedraglio, todo un caballero con quien siempre es un gusto cruzarse por la Universidad e intercambiar uno que otro punto de vista -incluído el fútbol-, y segundo porque es un libro que no recordaba haber visto ni en la última Feria del Libro de Lima ni en la última Feria del Fondo PUCP.

Pues bien, al revisarlo -y esta es una de las mejores cosas que aprecio de esta tienda, porque además hay una mesita en donde si quieres te puedes leer medio libro con absoluta libertad antes de comprarlo- pude notar que su primera edición es de setiembre de este año, siendo su contenido el de una serie de diálogos que su autor ha mantenido con destacadas personalidades de nuestro Perú durante el 2011 y el 2012 (sus nombres se pueden ver en la imagen), esto, como un “homenaje no solo a ellos sino a tantos cuyas vidas enriquecen día a día a nuestro país”.

Conversaciones con ojos del siglo XX

Más, ya en el libro, Santiago nos comenta, que la iniciativa de esta obra nació de ciertas conversaciones que él mantuviera durante varios años con el diplomático e historiador Juan Miguel Bákula (JMB). Y es así como en una de estas conversaciones -que es con la que inicia el libro- el gran diplomático peruano comenta con el autor que desde la época de la independencia del Perú “en ningún caso hubo la noción de generar una nueva forma de vida”. Una muy fuerte declaración ante la cual Santiago replica:

“Cuando dice una nueva forma de vida ¿a qué se refiere? ¿Un Estado? ¿Una nación?”

Y JMB responde:

“Lo digo en broma, ¿no? Aquello de que una mañana Pepe se despierta y Maruja le dice ‘Por favor, Pepe’, ‘¿Qué pasa mujer?’, ‘¿Cómo?, ¿no sabes? Somos independientes…’. Y Pepe le contesta: ‘¿Y eso qué es?’ [risas]…”

Tremenda respuesta la del diplomático. Y no solo por lo potente sino también por lo difícil de objetar, al menos para mí.

Entonces, ante esto, uno se queda pensando y se pregunta, ¿cuántas cosas buenas será que tenemos en la vida y no sabemos qué son?… y por ende, no las sabemos valorar.

¿Cuántas en realidad?

Finalmente, demás está decir que, hasta donde lo voy leyendo, el libro está lleno de una serie de reflexiones. Es así como después de JMB sigue el diálogo con Armando Villanueva del Campo, que comenta sobre el origen de las distancias entre el APRA y el comunismo; siguiendo luego el de Alberto Benavides de la Quintana, quien se confiesa un completo convencido de que la minería puede ser un gran agente “integrador” en nuestro país; seguido por el de Francisco Morales Bermúdez, para el que es muy claro cómo es que un mando militar puede tener el control de cuándo iniciar una guerra, más no así de cómo y cuándo realmente terminarla; y así por el estilo, un conjunto de 18 diálogos más.

En definitiva un texto que… difícilmente se puede dejar de leer.

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LIMA, HOY Y EL 2025

En el 2012 el Grupo de Estudios sobre Globalización y Ciudades Mundiales (GaWC, por las siglas en inglés de Globalization and World Cities) de la Universidad de Loughborough en Londres, clasificó a Lima y a Santiago como ciudades mundiales del tipo Beta+. Esta distinción fue superada en la región por ciudades como Buenos Aires, clasificada como Alpha–; y por Ciudad de México y Sao Paulo, que fueron consideradas como Alpha. Así también, en dicha clasificación las dos únicas ciudades en el mundo de tipo Alpha++ resultaron ser Nueva York y Londres [1].

Luego, en el 2013 la Unidad de Inteligencia de The Economist publicaba una investigación en la que proyectaba un 2025 con Lima en el puesto 75 dentro de la lista de las ciudades más competitivas a nivel mundial. Una ubicación ocho posiciones mejor que la alcanzada en el 2012. Similar al caso anterior, dentro de la región nuestra ciudad era ubicada por debajo de otras cuatro ciudades, a saber: Sao Paulo (puesto 36), Santiago (60), Buenos Aires (67) y Ciudad de México (72). Así mismo, para este ranking, Nueva York, Londres y Singapur ocuparían en el 2025 las tres primeras posiciones respectivamente [2].

Posteriormente, durante este 2014, el Índice de Ciudades Mundiales (CGI por las siglas en inglés del Global Cities Index) de la consultora A.T. Kearney, ubicaba a Lima en el puesto 61 a nivel mundial. Más, similar a los casos ya mencionados, dentro de la región nuestra ciudad figuraba por debajo de Buenos Aires (20), Sao Paulo (34), Ciudad de México (35), Bogotá (52), Río de Janeiro (56) y Santiago (58). Así también, este índice, que considera 26 métricas agrupadas en 5 dimensiones (capital humano, actividad empresarial, intercambio de información, experiencia cultural y compromiso político), situaba a Nueva York, Londres y París en las tres primeras posiciones, respectivamente [3].

Del mismo modo, este año CityPopulation ubicaba a Lima en el puesto 33 a nivel mundial como la aglomeración urbana más poblada del mundo. Nuevamente, dentro de la región era superada por Ciudad de México (puesto 10), Sao Paulo (12), Buenos Aires (20) y Río de Janeiro (26). En este ranking, Tokio se encontraba en la primera posición para el año en curso [4].

Pues bien, todo esto no hace más que confirmar que nuestra querida Lima es una de las cinco ciudades más importantes de la región, a la vez que con posibilidades de mejorar su estatus de “ciudad global”.

Sin embargo, ¿debería esto sorprendernos?

Para nada, lo cierto es que Lima nació global y fue para muchos la ciudad más grande e importante de América del Sur durante la época del Virreynato. Una distinción que debería siempre de mantener e incluso mejorar si es que tuviéramos plena conciencia de lo que implica consolidar a Lima como una “ciudad global”.

Por tanto, la pregunta que en realidad deberíamos hacernos es la siguiente: ¿los limeños nos conducimos como ciudadanos de una urbe mundial?

Para dar respuesta a esta interrogante miremos primero con mayor detenimiento el reporte del GCI. Allí notaremos que Nueva York, Londres y París marcan una notable diferencia del resto de ciudades en el mundo debido a la experiencia cultural que ellas significan. Así también, la dimensión relacionada con el compromiso político le aporta una cierta diferenciación, aunque comparativamente en menor grado que la cultural. Además, si bien estas tres ciudades tienen una actividad empresarial y capital humano importantes, esto es algo que no les resulta exclusivo, pues ciudades como Beijing y Shangai presentan una actividad similar a la vez que Hong Kong, Tokio, Los Angeles y Chicago, un equivalente capital humano. Así mismo, en cuanto al intercambio de información, la cuestión resulta muy pareja entre las diez primeras ciudades mundiales.

Con todo esto, se refleja entonces que las dimensiones cultural y política constituyen dos aspectos claramente diferenciadores para una ciudad global.

Ahora bien, en relación a nuestra pregunta, pensemos en cuánto nos gusta a nosotros, ciudadanos de Lima, el consumir cultura, o mejor aún, intentemos sincerar nuestras expectativas para determinar si es que estamos esperamos exigirle al próximo alcalde un cambio cultural que -por donde se le mire- nos corresponde en primer lugar, a cada uno de nosotros.

Luego, en cuanto al compromiso político, ¿entendemos bien lo que significa tal compromiso? Porque cuando uno se compromete a algo, lo hace pensando básicamente en dar, y no tanto en recibir. ¿O es que se debe entender de otra manera? Volveremos a esto luego.

Y…¿hay algo más?

Sí.

Lima, nuestra querida ciudad, tiene tantos problemas que a veces ya uno ni sabe cuál es el mayor de todos. El tráfico nos abruma, tanto ruido nos aturde, la seguridad nos reduce, el desorden nos guía, la basura nos rodea, la cultura del miedo nos gobierna, la necesidad inmediata de solución a tanto problema mezcla nuestras prioridades, y así, vemos solo en lo inmediato y ya no en el horizonte. El futuro no es más una consecuencia de nuestro presente. Y entonces, solo nos quejamos. Y nos quejamos de todo. Pero eso sí, la culpa siempre es del otro. Siempre.

Por ello, repasemos un poco nuestras decisiones. Cuando elegimos a Alan, queríamos un cambio, pero él solo quería el poder. Giramos a Fujimori, el cambio llegó pero el poder se compartió con quien no se debía. Y se nos hipotecó la conciencia. Paniagua nos ayudó, pero luego nosotros, muy poco a él. Aprovechó Toledo, la economía mejoró pero nuestra conciencia no.

Vino entonces el mal menor. Ollanta lo peor, Alan ya no tanto. Y nos volvimos a equivocar. Un período después, elegíamos al primero de los nombrados. ¿Algo aprendimos?

A Susana Villarán la eligió una mayoría, y si bien en reñida disputa con Lourdes Flores, hoy parece que ya nadie se acuerda de ello. No tenía experiencia pero una mayoría la respaldó. Y experiencia es algo que le ha faltado, pero claro, la culpa solo es de ella.

De otro lado, hay que reconocer que la lógica economicista del “there’s no such thing as free lunch” (no hay lonche gratis) está muy arraigada en nuestro sistema. Pero cuidado, esa lógica no implica para nada un compromiso. Pongámoslo en un ejemplo, la responsabilidad de la crianza de un hijo es el compromiso que todo padre y madre asumen; sin embargo, nadie en su sano juicio podría imaginarse una sociedad en la que padres y madres criaran a sus hijos bajo la lógica del “no hay lonche gratis”, es decir, esperando algo a cambio. Entonces, que un candidato ofrezca cinco hospitales, más escaleras y semáforos, no implica necesariamente que asume un compromiso prioritario con el ciudadano y mucho menos con la ciudad.

Menciono esto porque lo que Lima necesita es un verdadero compromiso político. Compromiso y no cálculo. Y está claro que de ambos lados, esto es, Lima, nuestra ciudad, necesita que tanto el candidato como el ciudadano estén comprometidos con ella. Resulta en vano que el candidato esté comprometido con el ciudadano y viceversa si es que Lima no está presente en dicha ecuación. No verlo así implica el grave riesgo de dar plena licencia a aquello de “no importa que robe (a Lima) mientras que haga algo (por mí)”.

Una cosa más, ya es momento de darnos cuenta de que existen candidatos cuyo único compromiso es con el poder, y nadie más. Como también de otros tantos que son los oportunistas de turno, aquellos que no tienen nada que perder pero sí mucho que ganar.

Es por todo esto que lamenté el último domingo que Susana Villarán no propusiera con mayor énfasis acciones concretas alineadas con su visión de “una Lima que se atreve a cambiar con honestidad”. Algo que nos involucra a todos. Y lo lamenté porque considero que ese es el punto de partida. Porque como yo mismo lo escribiera por aquí a mitad de año con motivo de la puesta en marcha del Corredor Azul, Lima necesitaba hace buen rato recuperar el principio de autoridad, algo que no se ha logrado del todo, pero que nuestra alcaldesa ha tenido la virtud de empezar. Está claro que no podremos avanzar si es que cada quien hace lo que quiere o lo que le conviene. Una vez más, las cosas se tienen que hacer porque están bien, a la vez que se tienen que dejar de hacer si es que están mal. Así de simple.

Ahora bien, no podemos pensar en un cambio mágico, Lima no va a mejorar de un día para otro. Apuntemos por ejemplo, al 2025. Y dentro de esa idea, lo primero que tenemos que hacer es cimentar las bases en ambas caras de esta moneda, que por un lado lo constituye la autoridad municipal mientras que por el otro, el que corresponde a cada uno de nosotros. Por ello, como explicara al término del debate último, este domingo 5 de octubre, son dos las elecciones las que debemos hacer, una, la del alcalde que queremos y otra, la del ciudadano que queremos ser.

Y esto hay que hacerlo con compromiso y no así con cálculo político. Es decir, comprendo a quienes en su afán de buscar un equilibrio de poderes, han salido a decir que ya debemos dar por ganador a Castañeda y que por tanto solo nos queda votar porque resulten elegidos regidores que equilibren la balanza municipal. Entiendo esta postura pero no la comparto, porque en principio, si por conciencia propia no somos capaces de darnos cuenta de que Castañeda no es la mejor opción entonces menos vamos a poder pensar mayoritaria o igualitariamente en fiscalizarlo. Y porque aún más, si un alcalde, cualquiera que fuese, partiera con el ojo de nuestra desconfianza, pues ya estamos perdiendo porque de antemano estamos poniendo en tela de juicio la capacidad de gobierno de la institución que hoy conocemos como el municipio limeño.

Esto es, debemos ser capaces de poder ir a votar por un alcalde y un equipo que pueda gobernar una ciudad que merece seguir siendo de categoría mundial, más no así ir a las urnas pensando de antemano en que nuestra elección debe ser lamentablemente en favor de un grupo que pueda fiscalizar. Imaginemos por ejemplo a nuestro seleccionado de vóley, si tuviéramos que elegir entrenador, ¿no elegiríamos acaso a Natalia?. Y lo haríamos porque es la mejor, porque creemos en ella, porque nos la jugamos por ella, porque habrán partidos que se perderán pero sabiendo que a futuro será lo mejor. Pero si no pudiéramos elegirla, ¿buscaríamos acaso tener un grupo de asistentes técnicos que griten como ella, o que sufran como ella, para que el entrenador principal también lo haga? ¿De verdad, en serio lo haríamos?

Es por ello que a mi manera de ver, pensar de esta última forma es ser ciudadanos ajenos a una ciudad que nació para ser de categoría mundial. La idea en el fondo es muy simple, el alcalde que sea elegido debe poder gobernar sino simplemente no debería ser elegido.

Más, hay veces en las que uno se encuentra con textos que parecieran estar escritos con la tinta de las verdades absolutas. Tal vez sea por la coyuntura del momento. Sin embargo, no encontrarán en estas líneas semejante propósito. Y esto porque el pensamiento debe ser propio, para que la decisión sea también propia. Es posible por tanto que estas líneas, por mejor intención que tengan, merezcan de una mayor reflexión y entendimiento, y que por ende sean además perfectibles. Pues bien, bajo esa idea, bienvenidas sean las réplicas y objeciones.

Finalmente, cuando la verdad llega, es menester de uno, el saber contrastarla. Pero si esta vez no la encontramos, quizás sea que todavía debemos continuar buscándola. Y en el camino, seguir aprendiendo. Pero todo con fe, si hacemos las cosas bien, el bien nos acompañará.

 

REFERENCIAS

[1] http://www.lboro.ac.uk/gawc/world2012t.html
[2]  [http://www.citigroup.com/citi/citiforcities/pdfs/hotspots2025.pdf]
[3] http://www.atkearney.com/documents/10192/4461492/Global+Cities+Present+and+Future-GCI+2014.pdf/3628fd7d-70be-41bf-99d6-4c8eaf984cd5
[4] http://www.citypopulation.de/world/Agglomerations.html

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BRASIL 2014, EN EL FÚTBOL NO HAY SECRETOS

 

“¿De qué son las pelotas? De cuero.

¿De dónde viene el cuero? De la vaca.

¿Qué come la vaca? ¡Pasto, la vaca come pasto!

¿Por qué no ponen la pelota en el pasto,

que es como se debe jugar al fútbol?”

– Alfredo Di Stéfano

 

Es cierto que juegan once contra once y que el fútbol es un juego de equipo; sin embargo es la calidad que puede sumar un once lo que marca la diferencia. Es como la interpretación de una sinfonía. Hay un compositor de la misma y están también los intérpretes.

 

Entonces la idea es simple, lo hará mejor quien toque mejor. Ejemplo de esto último es el Real Madrid, actual campeón de la Champions League, un equipo que a la calidad de sus intérpretes le ha sabido sumar la calidad del estratega. Así también, y de lo que va del mundial, el mejor ejemplo lo es Holanda.

 

Esto es, Holanda golea a España por la calidad de sus jugadores, pero sin desmerecer la melodía. “Para ser francos no esperábamos hacer esto ante España. Esto ha tenido que ver con la estrategia. Y claro también tiene que ver con la actuación de mis jugadores, que han ejecutado el esquema táctico con mucha convicción”, ha declarado Van Gaal, quien debe ser uno de los que más conoce con éxito al fútbol español y al propio Del Bosque, debido a su paso por uno de los clubes más importantes del mundo, el Barcelona de España.

 

Esto mismo lo demostró ayer Costa Rica, quien también tiene un intérprete de calidad, pero que cuenta además con un entrenador que ha demostrado ser capaz de minimizar las falencias de sus equipos, a la vez que maximizar sus virtudes. Bien por ellos. Sin embargo, no hay que subestimar a Uruguay, los charrúas han tenido un mal comienzo como en muchos otros campeonatos. Sobre esto, recordemos nomás su debut en la Copa América de Venezuela del 2007, cuando cayó derrotado 3-0 por nuestra selección peruana; pero llegando luego a semifinales en donde perdió por penales frente a Brasil, a la postre campeón de dicho certamen. O pensemos también en aquel empate con los dirigidos por Markarián en el debut de la Copa América de Argentina, en el 2011. Aquella vez, Uruguay resultaría campeón luego de eliminar en semifinales al local Argentina, en un partido de aquellos.

 

Empero, el tema aquí es que Uruguay ha querido interpretar su clásica melodía pero sin tener a su mejor intérprete, el “pistolero” Suárez. Uruguay no es lo mismo sin él. Un hecho que quedó demostrado por Costa de Marfil en el partido de anoche. Los marfileños pudieron incluir a Didier Drogba, el mejor intérprete de su melodía y en tan solo dos minutos cambiaron el resultado del partido.

 

Pero entonces, ¿qué tiene que hacer España?

 

Bastante. Primero entender que Piqué no es Pepe. Luego que Iniesta, Xavi, Pedro, Jordi y Fábregas, no podrán sacar el mayor provecho a su juego si es que no tienen a un Messi. Así también, Xavi Alonso no podrá hacer su mejor labor si no tiene a un Isco. Esto implica un cambio de melodía y también de intérpretes, uno en cada línea. Ramos y Casillas necesitan un mejor back central. Alonso otro seis, y Costa un socio de mayor peso. Quizás y el mayor error que haya cometido Del Bosque es no llevar a Carbajal. En lo personal, hasta ahora no lo entiendo. Punto aparte lo de Íker, al respecto decía Amadeo Carrizo: “Un gran arquero se hace comiéndose cuatrocientos goles, siempre que no se los coma en el mismo campeonato.”

 

¿Qué tiene que hacer Uruguay?

 

Pues lo mismo. Si no puede contar con Suárez entonces tiene que cambiar de estrategia; pero si el jugador del Liverpool inglés puede arrancar entonces es cuestión de afinar la máquina. Además, es claro que Tabárez es un viejo zorro que sabrá hacer lo que mejor le resulte a Uruguay.

 

En suma, España no se puede confiar más. Si bien, en el papel le siguen encuentros más fáciles que a Uruguay, este mundial ha demostrado una vez más, que los partidos se ganan en la cancha. Los charrúas la tienen más difícil; sin embargo, quien sabe si Costa Rica pueda robarle algún otro punto más a Inglaterra o a Italia. Hoy por hoy, ni Uruguay ni España, están eliminados; pero son ellos quienes tienen que demostrarlo.

 

Dicho todo esto, lo ideal sería encajar una melodía acorde a la calidad de los intérpretes; pero siendo estos últimos quienes marquen la diferencia. Esto es, calidad tanto en la composición como en la interpretación, considerando -si cabe la posibilidad- la genialidad de quienes hacen esto último. En esto, una partitura que sepa incluir la efectividad de un contragolpe, resultará letal, pero hay que tener equipo para eso, y trabajo. Solía decir Menotti: “Un equipo de fútbol es como una orquesta, cuanto más tiempo de ensayo tenga el grupo, mejor.”

 

Con todo, más goles harán sonar mejor a una melodía. Y eso no es para nada un secreto, menos estando en Brasil.

 

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